<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link><atom:link href="https://elpais.com/arcio/rss/author/Juan%20Arnau%20Navarro/?website=el-pais" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>EL PAÍS News Feed</description><lastBuildDate>Thu, 24 Sep 2020 10:46:47 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><image><url>https://elpais.com/resizer/hpj5CT1kM4wdG0NYyqr8awL8fo4=/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/OIJOJGGQRBBMZEPZKN664ZIB6Q.png</url><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link></image><item><title>Leibniz: la mente se crea un cuerpo</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/09/14/babelia/1600081061_285414.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/09/14/babelia/1600081061_285414.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Mon, 14 Sep 2020 23:01:24 +0000</pubDate><description>Calificado por Bertrand Russel como “una de las más bellas inteligencias que jamás hayan existido”, el filósofo alemán fue un puente entre el mundo antiguo y el moderno</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://elpais.com/noticias/gottfried-wilhelm-leibniz/">Leibniz</a> tiene el aroma del ensueño: el filósofo sueña ensimismado en su mónada, que es en sí misma universo. Sigue una antigua tradición, que ve en los sueños señales del origen o avisos divinos. Leibniz podría haber nacido en Benarés, pero lo hizo en Leipzig. Ejerció, como los hindúes, un racionalismo inclusivo, cierto talante combinatorio y un irrefrenable entusiasmo por las ciencias. Quiso conciliarlo todo, armonizarlo todo, no sólo la materia y el espíritu, también las naciones, las ciencias y las iglesias. En una Europa a punto de alumbrar la filosofía crítica, Leibniz sostuvo que la mayoría de los sistemas de pensamiento son correctos en lo que afirman, y falsos en lo que niegan. En definitiva, que vivimos en un mundo rico y variado que siempre dice sí. Un mundo que ninguna filosofía puede abarcar, limitar o desdecir. <a href="https://elpais.com/noticias/bertrand-russell/">Bertrand Russell</a> lo consideraba “una de las más bellas inteligencias que jamás hayan existido”.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/09/14/babelia/1600081061_285414.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/K5Cn_6q9p9vtpmZEd3tZdG6z2nA=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/TC76V72R2LXQPSJDV2GFHBYV5E.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Retrato de Gottfried Leibniz, por Christoph Bernhard Francke. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Museo Herzog Anton Ulrich]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Gottfried Wilhelm Leibniz]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>Las puertas de la percepción</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/09/08/babelia/1599602214_416509.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/09/08/babelia/1599602214_416509.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Thu, 10 Sep 2020 17:04:12 +0000</pubDate><description>George Berkeley fue el único filósofo contemporáneo de Newton que le puso objeciones proclamando que el mundo no está hecho de cosas, sino de impresiones</description><content:encoded><![CDATA[<p>En una de sus frases más célebres, Heráclito afirmaba que el Sol tiene el tamaño de un pie. Seguramente lo dedujo tumbado al amanecer, levantando su extremidad hacia el astro y comprobando que, efectivamente, el diámetro del Sol coincidía con su pie. Con el tiempo, Descartes refutaría a Heráclito y hoy los astrónomos nos aseguran que el Sol tiene un radio de casi 700.000 kilómetros, que equivalen dos millones de pies de Heráclito, en el supuesto (nadie imagina al de Éfeso bajito) de que usara una buena talla. Sin embargo, hay filósofos que siguen creyendo a Heráclito y que, visto lo visto, el Sol mide un pie. Entre ellos hubo uno especialmente audaz, un irlandés de Kilkenny que nació en el siglo de la cruenta reconquista de Cromwell y que reivindicó toda su vida su condición de irlandés. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/George_Berkeley">George Berkeley</a> (1685-1753) no sólo hizo frente a los abusos políticos del parlamento de Westminster, también a los filosóficos de <a href="https://elpais.com/noticias/john-locke/">Locke</a> (amigo y consejero del rey) y <a href="https://elpais.com/noticias/isaac-newton/">Newton</a> (jefe de la Casa de la Moneda).<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/09/08/babelia/1599602214_416509.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/8uAteCoYCF3L8G5g1MNDKAhsZfQ=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/IBHT3NR57Q7OZT7SZ7WZRRSFOI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Retrato de George Berkeley realizado por John Smibert.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[The National Portrait Gallery, London]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>El problema de ser eterno</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/09/02/babelia/1599039917_866775.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/09/02/babelia/1599039917_866775.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Thu, 03 Sep 2020 22:28:56 +0000</pubDate><description>Kierkegaard es el pensador moderno que más en serio se ha tomado el asunto de la inmortalidad y la desesperación que conlleva</description><content:encoded><![CDATA[<p>¡Mi querido lector!, ¡lee, en lo posible, en voz alta! Al hacerlo recibirás con más fuerza la impresión de que tendrás que habértelas únicamente contigo mismo, no conmigo, “que no tengo autoridad”, ni tampoco con otros, lo que sería una distracción. S. K.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/09/02/babelia/1599039917_866775.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/_wbuagzqZb6Ua3DOeSZmGbnrv-I=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/RLXAGQ4YCZHYTXCATFUTADD5UA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Boceto de Kierkegaard realizado por Niels Christian Kierkegaard hacia 1840.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Soren Aabye Kierkegaard]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>¿Dónde se guardan los recuerdos?</title><link>https://elpais.com/ideas/2020-08-23/donde-se-guardan-los-recuerdos.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/ideas/2020-08-23/donde-se-guardan-los-recuerdos.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro, Álex Gómez-Marín</dc:creator><pubDate>Sat, 22 Aug 2020 22:31:14 +0000</pubDate><description>En cien años de investigaciones no hemos podido ubicar exactamente la memoria. Y es que quizá, simplemente, esta no se encuentra donde creíamos</description><content:encoded><![CDATA[<p>Las canciones dicen que los recuerdos en el corazón, la ciencia que en la cabeza. Aunque parezca mentira, la cuestión sigue sin resolverse. Para la mayoría de los neurocientíficos, la memoria es una facultad de la mente, y esta se identifica con el cerebro. Los recuerdos quedan depositados allí, aunque seguimos sin conocer los detalles del registro.<p><a href="https://elpais.com/ideas/2020-08-23/donde-se-guardan-los-recuerdos.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/WJiQZwzWkoNw8mjTpHdusRLC5Ws=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/SDV4VMN4QJCDRMKXYLCH3GJYYY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un grupo de hormigas en Indonesia.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[TeguhSantosa/GETTY IMAGES]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Memoria]]></category><category><![CDATA[Neurología]]></category><category><![CDATA[Neurociencia]]></category><category><![CDATA[Investigación científica]]></category></item><item><title>El ser y el tiempo</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/08/18/babelia/1597760516_455974.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/08/18/babelia/1597760516_455974.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Fri, 21 Aug 2020 22:06:40 +0000</pubDate><description>La filosofía de Borges es lúdica y literaria, pero no por ello menos seria. Huye del dogmatismo y es capaz de alguna pirueta</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/biografias/nueva_york_jorge_luis_borges.htm">Borges juega como una divinidad hindú</a>. Entre la metáfora y el mito, el infinito. Mueve coqueto sus alas en el estudio de la calle de Maipú, y desata un terremoto en Japón. Como en un sueño, Borges es la mariposa, el temblor y las emociones que convoca. Pero él sabe que no existe, por eso ríe y se desdobla. Conoce el poder del alma de crear su propia compañía. Hay en su mueca algo del espanto de quien ha visto profundidades: el eterno retorno de ruinas circulares, la nadería de la personalidad, copia de una copia (que diría Plotino). Es el ciego que ha visto y por eso teme a los espejos. Pero no se arranca los ojos para pensar, como el matemático, sabe que la apariencia es verdadera. En su actitud hay algo de filosófico aunque, claro está, él lo niega. Él es un simple amante de los libros, de las mitologías nórdicas, de ciertos ensueños acaecidos en Babilonia o en el Ganges. Como un tahúr, baraja relatos de épocas y lugares lejanos, inclinado sobre el escritorio de un arrabal de Buenos Aires.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/08/18/babelia/1597760516_455974.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/i7x9SY3iOopzAis1IKA03h4YXbc=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/ABJYPZXCJOBM35NBQX34FPU7OU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Jorge Luis Borges, en su casa de Buenos Aires, en 1983. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Christopher Pillitz]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Jorge Luis Borges]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>Elogio de la simpatía</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/08/10/babelia/1597072212_727989.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/08/10/babelia/1597072212_727989.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Fri, 14 Aug 2020 22:17:28 +0000</pubDate><description>Para Pico della Mirandola, amor y conocimiento se acompañan, pues no puede amarse lo que se desconoce y no puede buscarse lo que de algún modo no se ama</description><content:encoded><![CDATA[<p>Varón de ingenio eficaz y multiforme, dispuesto a experimentar todas las corrientes espirituales que salieran a su encuentro, por recónditas o exóticas que fueran, Pico della Mirandola fue el prototipo del humanismo renacentista. Bello, distinguido, estudioso y viajero infatigable, vivió intensamente y murió en extrañas circunstancias con apenas 31 años. Sus dotes intelectuales (poseía una extraordinaria memoria) le hicieron alimentar una ambición secreta: conciliar todas las filosofías. Con 14 años ingresa en la Universidad de Bolonia, con 16 rapta a la gentil Margarita de Medici, a la que al poco tiempo devuelve haciendo gala de su exquisita educación. Cultiva el amor cortés, compone poemas, frecuenta a Marsilio Ficino y al poeta Angelo Poliziano, que se convertirá en amigo de por vida. Tras estudiar filosofía griega, árabe y judía, el hermetismo y la magia oracular de órficos y caldeos, convoca en Roma el primer congreso mundial interfilosófico. Una<em> disputatio</em> abierta a pensadores de tolas las procedencias. Escribe para la ocasión las <em>Novecientas conclusiones de todas las clases de ciencias</em>, donde recoge tesis filosóficas, cabalísticas y teológicas. Acaba de cumplir 24 años y busca una <em>pax philosophica</em>, como hará después Leibniz. Su arsenal, 400 tesis entre Platón, Aristóteles, escolásticos, averroístas, neoplatónicos, árabes, pitagóricos, herméticos, cabalistas (47 de mística judía), oráculos délficos y caldeos, y otras 500 tesis propias. Todo ello para mostrar que están de acuerdo en lo esencial.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/08/10/babelia/1597072212_727989.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/b00o0O-bL73jH_FB-jw3lcYGbL8=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/RXNDKEKYALEHDLGBOQN2HD5H7A.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Moneda de bronce de 1484 con la efigie de Pico della Mirandola.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[QUINTLOX ALBUM]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Escritores]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>La gravedad y la gracia</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/08/04/babelia/1596559819_626601.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/08/04/babelia/1596559819_626601.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Fri, 07 Aug 2020 22:13:20 +0000</pubDate><description>Simone Weil sostiene que hay dos fuerzas que tensan cualquier fenómeno. La primera tiende a la pesantez, la segunda hace sentir a los cuerpos el soplo de la inspiración</description><content:encoded><![CDATA[<p>“Hay que repartir bien el logos por las entrañas” —Empédocles<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/08/04/babelia/1596559819_626601.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/35_YQahhhoV4GabhYakLbKNFDpQ=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/VWJF4I2P5B5ADF4CWDHLQ6XYZI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La filósofa francesa Simone Weil.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Rue des Archives / Bridgeman Images ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Simone Weil]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Ensayo]]></category><category><![CDATA[Escritores]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>A la vaca que ríe</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/07/27/eps/1595846941_069921.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/07/27/eps/1595846941_069921.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Sat, 01 Aug 2020 22:12:58 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p>Te recuerdo, vaca, la calle mojada, la sonrisa ancha. Fuiste mi primer encuentro con el infinito. No lo provocó la reminiscencia de un sabor, sino el vértigo de una imagen. La caja de quesitos ocupaba el centro del escaparate del ultramarinos. Mi abuela solía comprar allí. La tapa tenía dibujada la cabeza de una vaca. Lo extraño no era la carcajada de la vaca, lo extraño era el sarcasmo de su mirada. Que una vaca te mire y se ría es de por sí inquietante, sobre todo si uno está a punto de ingerir los productos de sus ubres, pero todavía no conocía al doctor Freud. Me quedé, lo recuerdas, petrificado. Tu cabeza era un umbral, una entrada a abismos que entonces desconocía.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/07/27/eps/1595846941_069921.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Animales]]></category><category><![CDATA[Fauna]]></category><category><![CDATA[Especies]]></category><category><![CDATA[Medio ambiente]]></category><category><![CDATA[EPS Columnas]]></category><category><![CDATA[Carta blanca]]></category></item><item><title>El tiempo era otra cosa</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/07/29/babelia/1596024647_008414.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/07/29/babelia/1596024647_008414.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Fri, 31 Jul 2020 22:06:46 +0000</pubDate><description>El filósofo francés Henri Bergson rechazó el dictamen de los relojes y propuso en su lugar el concepto de “duración” para medir la existencia</description><content:encoded><![CDATA[<p>Debajo de un bombín puede estar la frente de un revolucionario. <a href="https://elpais.com/diario/2008/10/11/cultura/1223676003_850215.html">Henri Bergson</a> (París, 1859-1941) fue un señor educado, de rasgos finos y delicados que, entre el hongo y la dinamita, se decantó por lo primero. Es curioso que la palabra revolucionario tenga tanto prestigio en nuestros días, cuando implica dar vueltas y más vueltas en un círculo en el que la única posible transformación es la posición, el estar arriba o abajo. Pero Bergson lo fue precisamente por su rechazo a cifrarlo todo en la posición. Entre otras excentricidades, Bergson creía que la memoria no se guarda en el cerebro. Le parecía que reducir el tiempo al espacio, como hacen los relojes, era traicionarlo. Los relojes sólo miden a otros relojes, sólo pueden comprender el tiempo mediante el espacio, ya sea el que recorre la Tierra alrededor del Sol o las transiciones del átomo de cesio. El tiempo real era el tiempo interior, ese que había evocado su primo Proust, que él llamaba duración. Y si el camino de ida se nos hace más largo que el de vuelta, aunque en nuestro cronómetro marquen lo mismo, la ida ha durado más. La experiencia cualitativa del sujeto prima sobre la experiencia cuantitativa de la máquina.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/07/29/babelia/1596024647_008414.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/49pHDRT6NhGOPzsAq0GtMmnEa8c=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/OSZZG34UFSZJ3MUEFH672DT3RA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El filósofo francés Henri Bergson (1859-1941), ganador del Nobel de Literatura en 1927, en una imagen de 1928. ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>Cosmopolitas sin salir de casa</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/07/10/babelia/1594389054_561632.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/07/10/babelia/1594389054_561632.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Fri, 10 Jul 2020 22:03:20 +0000</pubDate><description>Nos creíamos ciudadanos del mundo pero la pandemia ha cerrado las fronteras. Varios libros revisan un ideal cultivado por pensadores como Leibniz y Hume y pervertido por otros como Kant, Nietzsche y Heidegger</description><content:encoded><![CDATA[<p>El intelectual contradice a otras personas, el sabio se contradice a sí mismo. Esta variación sobre una máxima de <a href="https://elpais.com/noticias/oscar-wilde/">Oscar Wilde</a> se puede aplicar al cosmopolita. El cosmopolita de algún modo insiste en el hábito de contradecir su identidad nacional. Alguien dijo que quien no conoce una lengua extranjera no conoce la suya propia. Salir permite ver las cosas desde fuera. En mi primera estancia en India no dejé de pensar en la impronta del cristianismo en el pensamiento europeo (marxismo y positivismo). Nunca me había encontrado fuera de esa esfera de influencia y el desplazamiento me permitió ver nuestra civilización (ese cruce de helenismo y judaísmo) desde fuera. Desde entonces he vivido en Asia, América y Europa, y pasado largas temporadas en África. En todas partes he visto (además de caravanas de tristeza) cosmopolitas genuinos e impostados.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/07/10/babelia/1594389054_561632.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/zJvR5sf1yYUuk_XMkBbEF7w5U_4=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/FNVQA2HBT555H43437KDTOAWTQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Vista de Roma, en un grabado de 1890 incluido en la Historia Universal de Edmund Ollier.   ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[GETTY IMAGES]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>La libertad amenazada</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-26/la-libertad-amenazada.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-26/la-libertad-amenazada.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Wed, 27 May 2020 16:02:48 +0000</pubDate><description>El precio por el control del virus está siendo exorbitante y amenaza con cambiar las reglas del juego democrático</description><content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que finalmente se está reduciendo la cifra de muertos y contagios conviene estar alerta ante una nueva amenaza. La biopolítica, que hasta ahora había sido fuente de inspiración para novelas o series distópicas, ha llegado para quedarse. La posibilidad de que esta pandemia derive en regímenes de vigilancia y pérdida de la libertad es más real que nunca. Ya se ha dicho pero conviene repetirlo. El precio por el control del virus está siendo exorbitante y amenaza con cambiar las reglas del juego democrático. La historia lo muestra, el miedo colectivo desata autoritarismos y populismos. Algunos tecnócratas ya han sugerido que nuestros cuerpos se conviertan en objeto de vigilancia digital. La histeria de la supervivencia hará que muchos entreguen sin rechistar sus derechos. Pero no debemos olvidar que el poder de los laboratorios es de hecho el poder que poseen unos cuantos individuos, que pueden permitir o no que el resto se beneficie. La llamada victoria sobre la naturaleza, ya sea bomba o vacuna, no es más que un poder ejercido por algunos sujetos o Estados sobre otros con la naturaleza como medio. Los pequeños seguidores acientíficos de la ciencia no deberían olvidar que ciertas conquistas pueden suponer la abolición del hombre. Nada de esto pretende ser un ataque a la ciencia, pero la obsesión por el control puede exigir la entrega de nuestras libertades y, sin ellas, ya no habrá a quien salvar.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-26/la-libertad-amenazada.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ZROkYpGsku8twyiD5qBUHjzDtQc=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/AWT6WSTZ4VDI7MJIXP34GIE3YA.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Una visitante mira las obras de arte en la reapertura de la exposición 'El segundo principio de un artista llamado Banksy', en Génova, Italia.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[LUCA ZENNARO]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Salud pública]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category><category><![CDATA[Libertad expresión]]></category></item><item><title>Wittgenstein y el coronavirus</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/04/14/babelia/1586862103_843531.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/04/14/babelia/1586862103_843531.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Wed, 22 Apr 2020 03:55:09 +0000</pubDate><description>La amenaza del virus no es sólo una amenaza exterior. El virus (lo ha hecho siempre) nos obliga a negociar, a incorporar un elemento extraño en un interior familiar</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://elpais.com/noticias/covid-19/">La amenaza del virus</a> no es sólo una amenaza exterior. No está de más dar un paso al lado para impedir que el virus, además de nuestros cuerpos, colonice nuestras mentes. La ansiedad del contagio seguirá, pero podemos rebajarla si aceptamos que los virus en general, y este en particular, son una fuerza transformadora de la vida y que ellos, lo queramos o no, nos hacen ser lo que somos. El virus (lo ha hecho siempre) nos obliga a negociar, a incorporar un elemento extraño en un interior familiar. Son como los neologismos que llegan a nuestra lengua. Con el tiempo son ya parte de la misma y se convierten en palabras que nos constituyen. Es bien sabido que un porcentaje de nuestro ADN tiene origen vírico y que nuestra supuesta identidad personal de hecho se compone, además de células, de una inmensa población de virus, bacterias y hongos, que supera en mucho a las primeras. Una población extraña que está más allá de lo individual, nos acompaña siempre y cuestiona nuestra supuesta identidad. Es cierto que los virus nos piratean las células para reproducirse, pero también lo es que sin ellos la vida quedaría estancada. La idea de que todos estamos hechos de todo se remonta a Anaxágoras. Nuestros cuerpos son civilizaciones con algunos ingredientes de una pasmosa antigüedad, no sólo de material vivo, también de minerales y materia inerte. El virus trae además una enseñanza moral que ayuda a rebajar la vanidad de la especie. El ser más diminuto puede detener la lógica acelerada de los sistemas de producción.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/04/14/babelia/1586862103_843531.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/Tz1yahpb3jq40-ZbDQwksxA0ylQ=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/XMZMPS4ZU4JQ4BGS6RD6WCZ45E.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Imagen tomada con un microscopio electrónico del virus Covid-19.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[IMAGE POINT FR - LPN / BSIP]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>La hora de la filosofía</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/03/31/babelia/1585676259_109937.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/03/31/babelia/1585676259_109937.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Wed, 01 Apr 2020 06:53:20 +0000</pubDate><description>Las preguntas que despierta el coronavirus son innumerables. El pensamiento tiene el deber de formularlas para la que la ciencia las pueda investigar</description><content:encoded><![CDATA[<p>En <a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/21/opinion/1584787828_176852.html">un artículo reciente</a> publicado en EL PAÍS, Juan Luis Cebrián reclama que, tras los estragos de la pandemia (y por mucho que protesten los populistas), será <a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/21/opinion/1584787828_176852.html">“la hora de los filósofos”.</a> A continuación citaba a un profesor italiano que llamaba a erigir un “constitucionalismo planetario”, una conciencia general de nuestro destino común y un sistema que garantice nuestros derechos como especie. La llamada a la uniformidad, a cerrar filas, clásica ante las grandes amenazas, no se ha hecho esperar. El cine y la literatura la avanzaron. Ante el ataque de los extraterrestres, los enemigos históricos se transforman en aliados. Aunque, paradójicamente, la amenaza del virus ha hecho que los países cierren fronteras y expulsen a los extranjeros. Cualquier excusa es buena para el nacionalismo.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/03/31/babelia/1585676259_109937.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/eW1zvle6kVgYqRc5TcN2mK8Sg08=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/GWQARCSSROLGX4Z2673HZ2P7SE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer protegida por una mascarilla conduce una moto en Wuhan (China).]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Noel Celis/AFP]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>La amistad filosófica que anticipó la tiranía digital en el siglo XVI</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/02/10/babelia/1581353863_771649.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/02/10/babelia/1581353863_771649.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Thu, 13 Feb 2020 21:42:30 +0000</pubDate><description>Dos novedades editoriales recuerdan la relación entre Montaigne y La Boétie, el pensador que se adelantó a conceptos como la desobediencia civil, la no violencia y la biopolítica</description><content:encoded><![CDATA[<p>De las amistades filosóficas, <a href="https://elpais.com/cultura/2015/09/23/babelia/1443027463_127582.html">ninguna tan apasionada como la de Michel de Montaigne (1533-1592) y Étienne de La Boétie</a> (1530-1563). Hoy los dos viejos amigos se reencuentran en las mesas de novedades de las librerías. El conocido <em>¿Qué sé yo?,</em> perteneciente a los <em>Ensayos</em> del primero, se mira de reojo y no sin complicidad al <em>Discurso de la servidumbre voluntaria</em> del segundo. Se reconocen e, ironías del destino, siguen marchando juntos, pese a los cambios, pese a las transformaciones del yo, del mundo y de la historia. Educarse, ya sea mediante la amistad o mediante la lectura, supone una continua metamorfosis. Y el otro (la persona que frecuentas o el libro que te lee) es espejo y camino hacia uno mismo. La pedagogía interior no es tan interior. El personaje o la máscara con la que transitamos no es sino un momento de esa metamorfosis. Detrás de todas las máscaras, detrás de todos los personajes, se agita un deseo de transformación.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/02/10/babelia/1581353863_771649.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/btjrJhbp2IYh_Z_Vxz2b9Trniyw=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/52N3OFHLA2557UKAAWYMKI7ADY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Imagen de Michael de Montaigne.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Michel de Montaigne]]></category><category><![CDATA[Amistad]]></category><category><![CDATA[Ensayo]]></category><category><![CDATA[Relaciones sociales]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Escritores]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>No confiemos ciegamente en los algoritmos: son más frágiles de lo que aparentan</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/24/ideas/1579862649_837380.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/24/ideas/1579862649_837380.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro, Nazareth Castellanos</dc:creator><pubDate>Sun, 26 Jan 2020 02:16:20 +0000</pubDate><description>En cada uno de ellos habitan las dudas y prejuicios de sus programadores. Lo sesgado se hace pasar por neutral</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hace tiempo que la mirada científica ha dejado de ser la del naturalista que recorría bosques y cordilleras en busca de nuevas especies y se ha encerrado en el laboratorio, obturando su experiencia sensible y asumiendo la sequedad de algoritmos, ondas de probabilidad y tablas estadísticas. Con el desarrollo tecnológico, nuestras ventanas se han ido reduciendo paulatinamente a pantallas, tanto en el trabajo como en el ocio. Y aunque la <a href="https://elpais.com/cultura/2017/10/06/actualidad/1507305334_572081.html">distopía tecnológica</a> es tan antigua como el cine, las plataformas digitales siguen recordándonos que es posible enamorarse de un replicante, de la voz de una aplicación o superar el abismo de la muerte subiendo la conciencia al ciberespacio. La convivencia con la máquina es ya inevitable y ha entrado de lleno en nuestras vidas. De ahí que resulte imprescindible entender cabalmente el sentido del conocimiento mediante la inteligencia artificial y el análisis de datos.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/24/ideas/1579862649_837380.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/5VpMQIlNk5DebDVGDPeRSzOBtQg=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/WZPQOQAGJJFA4X2CIL5WDKDXLU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Laboratorio de reproduccion asistida del Hospital Vall d' Hebron.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Massimiliano Minocri]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Algoritmos computacionales]]></category><category><![CDATA[Informáticos]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Laboratorios]]></category><category><![CDATA[Centros investigación]]></category><category><![CDATA[Computación]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Investigación científica]]></category><category><![CDATA[Ordenadores]]></category><category><![CDATA[Informática]]></category><category><![CDATA[Industria]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Ideas]]></category></item><item><title>Todas las almas (de la ciencia)</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/01/10/babelia/1578661300_813863.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/01/10/babelia/1578661300_813863.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Fri, 10 Jan 2020 23:02:18 +0000</pubDate><description>En las últimas décadas, Richard Dawkins se ha erigido en el sumo pontífice de la ciencia</description><content:encoded><![CDATA[<p>En las últimas décadas, <a href="https://elpais.com/tag/richard_dawkins/a">Richard Dawkins</a> se ha erigido en el sumo pontífice de la Ciencia. Así, con mayúscula y en singular. Cree y hace creer que la Ciencia es una, santa, católica y apostólica, reproduciendo algunas de las viejas manías del monoteísmo. Ante sus proclamas, los que somos paganos y pluralistas no tenemos otra opción que protestar. Las ciencias son muchas y variadas, como muchas y variadas son las culturas científicas y los métodos que utilizan. Las ciencias, cada una de ellas, ofrecen su propia visión del mundo, y esas visiones no tienen por qué ser coherentes y de hecho no lo son. Pensemos en el mundo regido por leyes matemáticas, con el que soñó Galileo y que hoy hace efectivo el<em> big data</em>, y la evolución azarosa del neodarwinismo, qué mundos tan distintos proyectan e imaginan. Las ciencias conviven unas con otras y no se escandalizan por sus miradas divergentes. Hay un pacto entre caballeros, no escrito, que básicamente consiste en no meterse en coto ajeno. A fin de cuentas, los científicos son gente disciplinada, aunque no alcancen los niveles de obediencia de los jesuitas. A ello se añade el desconocimiento profundo sobre lo que se hace en otros campos e incluso en el mismo campo entre especialidades, de ahí que una misma disciplina puede dibujar mundos diversos y hasta contradictorios. La medicina cubana dista mucho de la anglosajona, y esta de la rusa. Y no solo en sus métodos, también en sus presupuestos. Los filósofos insistimos en que toda ciencia, cualquiera que ésta sea, presupone una antropología, una concepción de lo humano. Y es claro que las antropologías son tan diversas como los pueblos.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/01/10/babelia/1578661300_813863.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/1cMvbZtZaBcMvf2VzqgI-Px9TE8=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/WWARTLTSZVRJCCUJWPLAJXB7LQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Richard Dawkins, en 2009, cuando fue investido doctor &#039;honoris causa&#039; por la Universidad de Valencia. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Jordi Vicent ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Richard Dawkins]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>Vibración y memoria</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/11/14/babelia/1573722375_666930.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/11/14/babelia/1573722375_666930.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Mon, 18 Nov 2019 09:57:05 +0000</pubDate><description>El primer diccionario sánscrito-español, llevado a cabo por Òscar Pujol, es un hito que va más allá de las palabras para ofrecer una visión de conjunto de la civilización india</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.herdereditorial.com/diccionario-sanscrito-espanol">Este volumen de 1.500 páginas,</a> con más de 64.000 voces y alrededor de cinco millones y medio de caracteres, encapsula 20 años del trabajo del sanscritista catalán <a href="https://elpais.com/sociedad/2012/10/12/actualidad/1350056369_830404.html">Òscar Pujol</a>. Tuve la suerte de conocer los inicios del proyecto, cuando Pujol trabajaba en un despacho diminuto, atiborrado de libros, del Multiflat de la BHU, la universidad pública de Benarés. Pujol pasará a la historia por esta hazaña tan necesaria. Los motivos son evidentes. <a href="https://elpais.com/diario/2006/04/01/babelia/1143847041_850215.html">La lengua sánscrita</a> tiene una antigüedad de más de 3.000 años y una tradición literaria ininterrumpida comparable a la grecolatina. Estas tres lenguas clásicas, como la mayoría de las lenguas actuales de Europa, incluidas las eslavas, se encuentran relacionadas con el sánscrito. También con el antiguo persa y las lenguas iraníes. A pesar de sus divergencias históricas y culturales, el viejo mundo se encuentra unificado lingüísticamente y desde Dublín hasta Calcuta se hablan lenguas de origen indoeuropeo.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/11/14/babelia/1573722375_666930.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/JOKOPvqIv4ffDf9P5uArLcng12k=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/GBJP6Q3O7ESCIFWFPRR2DO7PFM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La Gran Diosa Durga matando al demonio Búfalo (Mahishasuramardini).]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Diccionarios]]></category><category><![CDATA[Crítica literaria]]></category><category><![CDATA[Obras referencia]]></category><category><![CDATA[Crítica]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>Aquiles era la tortuga</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/09/10/babelia/1568113298_855933.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/09/10/babelia/1568113298_855933.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Wed, 25 Sep 2019 08:00:30 +0000</pubDate><description>José María Ridao hace de la emoción filosófica el centro de su lectura de la historia del pensamiento</description><content:encoded><![CDATA[<p>El espíritu se inclina a escribir la metamorfosis de los cuerpos en otros cuerpos nuevos. Como los periodos históricos, las filosofías transmutan y asumen diferentes disfraces. Solo un elemento de ese carnaval permanece inmutable: el espíritu mismo, el testigo, que los antiguos hindúes llamaban “persona”. Poco importa que hablemos de Parménides, Descartes o Nietzsche. La variedad de las máscaras da forma a los diferentes saberes, filosóficos, teológicos o científicos. <a href="https://elpais.com/autor/jose_maria_ridao/a">José María Ridao</a> (Madrid, 1961) los recorre con aplomo y profundidad, a sabiendas de que, en las variaciones sucesivas de esa búsqueda, los excesos de la imaginación suelen conducir al destierro y encajan mejor en la dulce ociosidad que en las instituciones oficiales.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/09/10/babelia/1568113298_855933.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/cL7sdzfMyAeUvIo89W9R8rUiGgI=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/CC3B7IRUR334HOV5QU6XYDPH24.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Detalle de un ánfora de la Antigüedad con una pintura de Aquiles. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Universal History Archive / Getty images]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[José María Ridao]]></category><category><![CDATA[Ensayo]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Crítica literaria]]></category><category><![CDATA[Crítica]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>La valentía del pensamiento</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/07/20/actualidad/1563647124_736270.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/07/20/actualidad/1563647124_736270.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Sun, 21 Jul 2019 15:45:10 +0000</pubDate><description>La filósofa húngara fue ordenada, lúcida y sencilla, y apostó, cuando nadie lo hacía, por la unidad de sentimientos y pensamientos</description><content:encoded><![CDATA[<p>El líquido elemento, el elemento primordial según Tales de Mileto (primero de los filósofos), se ha llevado la vida de <a href="https://elpais.com/tag/agnes_heller/a/">Ágnes Heller</a> y nos ha devuelto su cuerpo. Una vida que ha sido testigo de lo peor y lo mejor del siglo XX europeo, acaso el más cruel de los que ha conocido la historia. Una vida marcada por dos terribles totalitarismos y un hecho brutal: el asesinato de su padre y de muchos de sus amigos de infancia en el campo de concentración de Auschwitz. Desde entonces su principal preocupación fue responder a la pregunta: ¿cómo es posible que sucediera? Para ello se inició en el estudio de la física y las matemáticas, en la creencia de que estas ciencias, las más rigurosas, le otorgarían la respuesta. Pero una visita casual a una de las conferencias de <a href="https://elpais.com/tag/gyorgy_lukacs/a/">Georg Lukács, </a>donde no entiende nada pero “percibe” que allí se habla de lo que le incumbe, le hará cambiar el rumbo.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/07/20/actualidad/1563647124_736270.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/a06nFdPJM6OTzo1PP3lNQDqhXgw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/GANYJVZXAXBSWOOYRNMZ3IGTOU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Ágnes Heller, retratada en Madrid en 1989.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Migule Gener]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Agnes Heller]]></category><category><![CDATA[Gyorgy Lukacs]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Holocausto judío]]></category><category><![CDATA[Nazismo]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category></item><item><title>¿En qué creen los ateos?</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/04/16/babelia/1555405829_509552.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/04/16/babelia/1555405829_509552.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Fri, 26 Apr 2019 22:14:36 +0000</pubDate><description>La religión pierde influencia, según las encuestas, pero eso no significa el fin del monoteísmo. Hoy las sociedades más seculares se rinden culto a sí mismas</description><content:encoded><![CDATA[<p>La frase “Soy ateo gracias a Dios” se atribuye a <a href="https://elpais.com/cultura/2016/07/28/actualidad/1469740822_644410.html">Buñuel </a>y tiene las dos cualidades que Sócrates reclamaba para la filosofía: ironía y mayéutica. La primera es evidente, hace sonreír; la segunda arroja luz sobre una idea del pensamiento védico y de místicos cristianos (Böhme, Eckhart): aunque te esfuerces en negarlo, él mismo (o ella misma, si hablamos de la conciencia) hace posible tu negación. Por él hay algo en lugar de nada (Leibniz), por ella es posible el amor intelectual a lo divino (<a href="https://elpais.com/tag/benedictus_de_spinoza/a">Spinoza</a>), único modo de tocar lo eterno. Pero todas esas son visiones del pasado. Hoy, la forma más genuina de ser religioso es ser ateo (Panikkar).<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/04/16/babelia/1555405829_509552.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/iRAcWat3AnQci4z8xsfhZVeFCNM=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/TI3ZUASAEXBQ6H5BL7B45O4GCA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Ilustración de Fran Pulido.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Ateísmo]]></category><category><![CDATA[Ensayo]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Religión]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>La pasión fría</title><link>https://elpais.com/cultura/2018/11/06/babelia/1541501630_591195.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2018/11/06/babelia/1541501630_591195.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Mon, 12 Nov 2018 09:15:21 +0000</pubDate><description>Amelia Valcárcel asume el desafío que supone escribir un libro de ensayos sobre el bien y el mal, sobre las pasiones, que lo queramos o no siguen dirigiendo el destino del mundo</description><content:encoded><![CDATA[<p>Que en pleno siglo XXI aparezca un libro sobre las pasiones, asunto medular de la filosofía (entretenida demasiado tiempo con la crítica, la queja existencialista y el análisis lingüístico), no deja de ser una buena noticia para aquellos que, en un mundo dominado por la técnica, luchan por revitalizar las humanidades. Los siete ensayos que <a href="https://elpais.com/elpais/2015/07/01/eps/1435764462_081667.html">Amelia Valcárcel</a> reúne en este volumen muestran toda una serie de motivos lo suficientemente atractivos como para que valga la pena revisitarlos, desde los antiguos pirrónicos o los cínicos de la secta del perro, hasta arquetipos modernos como el hipócrita de <a href="https://elpais.com/tag/moliere/a">Molière</a>, el <a href="https://elpais.com/tag/denis_diderot/a">Diderot</a> descreído, <a href="https://elpais.com/cultura/2018/03/10/actualidad/1520696379_102115.html">Lolita</a> o el mejor <a href="https://elpais.com/tag/friederich_nietzsche/a">Nietzsche</a>. La filósofa encara pasiones como la envidia, motor del descontento social, con solvencia y sin tapujos, pero también la verdad y la mentira, la obscenidad, la violencia o la picaresca. Entre medias, algunas penetrantes intuiciones, como un breve análisis de las fortalezas y flaquezas del pope del pensamiento ético, <a href="https://elpais.com/elpais/2018/04/25/eps/1524679056_056165.html">Jürgen Habermas</a>, del que hemos aprendido que la moral es una teoría común, que vamos haciendo entre todos y que nadie puede reclamar para sí solo. Aunque sepamos que esa construcción colectiva no ha sido el resultado de un diálogo o de algún tipo de argumentación, sino que procede de mitos y textos sagrados.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2018/11/06/babelia/1541501630_591195.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/JNDshwCrVnd9v1RXKZXYRrYXKrw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/U5POLWR5RX43N6DG7LCCNEIUIM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Fragmento de 'El bien y el mal', de Victor Orsel.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Amelia Valcárcel]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Crítica literaria]]></category><category><![CDATA[Crítica]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>Tribus filosóficas</title><link>https://elpais.com/cultura/2018/07/10/babelia/1531216554_621574.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2018/07/10/babelia/1531216554_621574.html</guid><dc:creator>Juan Arnau Navarro</dc:creator><pubDate>Fri, 13 Jul 2018 22:15:37 +0000</pubDate><description>Ninguna idea es separable de la vida. Ninguna visión puede ser abstraída sin ser parte de un proceso vivencial</description><content:encoded><![CDATA[<p>Al pensamiento francés siempre le ha gustado la<em> proustización </em>del lenguaje, el tráfico oculto de la metáfora, la alusión velada y resonante. Los franceses son y han sido esencialmente literatos. Hay en ellos una querencia (no siempre confesada) por la seducción, por lo utópico y lo trágico. Merleau-Ponty ensayó esa transformación del habla con el propósito de “aprehender el movimiento de lo vivo y lo concreto”, como si el vuelo de la metáfora pudiera acompañar el vuelo de las cosas. Una fe inquebrantable en lo concreto que le hace desconfiar, como al buen poeta, tanto del subjetivismo sentimental como del objetivismo científico. No en vano se ha dicho que Heidegger, otro de los filósofos-literatos, suena mejor en francés que en alemán (y al parecer se entiende mejor, de ahí su gran acogida en Francia). Mientras tanto, el mundo anglosajón, dominado por la fiebre del análisis, sonreía ante esas aspiraciones y contemplaba con escepticismo la destreza lúdica de estos<em> jokers </em>de las palabras.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2018/07/10/babelia/1531216554_621574.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/BxITqJFAKXQGt89mXhx1Cn4F1zY=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/IIJ3IN7P6PZNEEWUPBBZO5B2ZE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El filósofo Maurice Merleau-Ponty.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item></channel></rss>