<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link><atom:link href="https://elpais.com/arcio/rss/author/Jose%20Andr%C3%A9s%20Rojo%20/?website=el-pais" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>EL PAÍS News Feed</description><lastBuildDate>Thu, 24 Sep 2020 10:43:22 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><image><url>https://elpais.com/resizer/hpj5CT1kM4wdG0NYyqr8awL8fo4=/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/OIJOJGGQRBBMZEPZKN664ZIB6Q.png</url><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link></image><item><title>Los dolores del pasado</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-09-17/los-dolores-del-pasado.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-09-17/los-dolores-del-pasado.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 17 Sep 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Son los historiadores los que revelan las zonas oscuras de la Guerra Civil</description><content:encoded><![CDATA[<p>No hay memoria democrática posible en la que puedan entrar los que defendieron un golpe contra una democracia. Los militares que se rebelaron contra la República, y cuantos desde la sociedad civil los apoyaron, no solo pretendieron arrasar con las instituciones y la forma de Estado que los españoles se habían otorgado en las urnas sino que, con las armas, provocaron la fractura más grave que puede concebirse en un país: la de empujar a muchos que habían compartido un día antes el pan en la misma mesa a procurar matarse un día después desde trincheras enfrentadas. El proyecto totalitario que impusieron las tropas franquistas tras su victoria y la brutal represión que desencadenó la dictadura para borrar de la faz de la tierra a sus enemigos no casan de ninguna manera con un proyecto democrático.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-09-17/los-dolores-del-pasado.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/pbLPnihgPHsb0GdCk4RJN4PW4tY=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/ERLZT7TMMLBJE3AGVNJPY3344E.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Tropas del ejército fraquista durante la Guerra Civil, en una fotografía del teniente italiano Guglielmo Sandri.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Guerra civil española]]></category><category><![CDATA[Memoria histórica]]></category><category><![CDATA[Julián Casanova]]></category><category><![CDATA[Fernando del Rey Reguillo]]></category><category><![CDATA[Ciudad Real]]></category><category><![CDATA[Represión política]]></category><category><![CDATA[Violencia]]></category><category><![CDATA[Golpes estado]]></category><category><![CDATA[Dictadura]]></category><category><![CDATA[Franquismo]]></category></item><item><title>La incompetencia y el azar </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-09-11/la-incompetencia-y-el-azar.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-09-11/la-incompetencia-y-el-azar.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 11 Sep 2020 08:11:20 +0000</pubDate><description>Hacer política es tratar con las cosas, no esconderse tras las complicidades ideológicas</description><content:encoded><![CDATA[<p>El genuino objeto de la actividad política, “el trato con las cosas”, queda con demasiada frecuencia aplastado por “la huera y redundante contienda entre sujetos” y termina así abandonado a “la incompetencia y al azar”, apuntaba Ferlosio en uno de sus artículos. Y en esas seguimos. Lo que ocurre ahora es que el golpe de la pandemia no solo se ha llevado a miles de personas por delante, sino que ha dejado a la economía tiritando. Lo urgente y necesario, por tanto, sería meterse más que nunca a fondo con las cosas, buscar salidas, analizar si los pilares que sostienen un modelo maltrecho tienen que cambiar y de qué manera. Hace falta pensar hacia dónde va a tirar este país en los próximos años, y cómo hacer para que no quede varado y pierda el impulso con el que Europa quiere afrontar la reconstrucción. Son palabras mayores que exigen claridad de ideas, proyectos de muy distinto pelaje y discutir la manera de construir ese “trato con las cosas”: hacer política. Pero, una vez más, son los sujetos los que se afanan por llenar el primer plano trayendo consigo a cuestas su ristra de singularidades. Qué bueno sería escuchar en el Parlamento sugerencias distintas para enfrentarse a la crisis, pero lo que están haciendo los políticos es enredarse en sus viejos conflictos identitarios.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-09-11/la-incompetencia-y-el-azar.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ThNufyHVxL0e9Tvn6D1yWSi-1vQ=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/QU2TIK74EZDBJESQGPQYBKCIPU.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[El diputado del PP Antonio González Terol es ovacionado por los miembros de su grupo parlamentario tras su intervención en el pleno del Congreso de este jueves.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Juan Carlos Hidalgo]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Rafael Sánchez Ferlosio]]></category><category><![CDATA[Hannah Arendt]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category><category><![CDATA[PSOE]]></category><category><![CDATA[PP]]></category><category><![CDATA[Podemos]]></category><category><![CDATA[ERC]]></category><category><![CDATA[JuntsxCat]]></category><category><![CDATA[PdeCat]]></category><category><![CDATA[Ciudadanos]]></category></item><item><title>El caldo de cultivo</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-09-03/el-caldo-de-cultivo.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-09-03/el-caldo-de-cultivo.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 03 Sep 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>La demonización del otro, esta vez Biden, sigue marcando la política de Trump</description><content:encoded><![CDATA[<p>El presidente Donald Trump lleva tiempo provocando un enorme embrollo en los asuntos de su país y en los del mundo entero. Ha erosionado el funcionamiento de las instituciones de Estados Unidos, se ha servido de la mentira como instrumento para confundir a los ciudadanos, ha dinamitado muchos de los organismos multilaterales, cultiva amistades peligrosas y promociona a una camarilla obediente que se pliega a sus designios, en sus manos la prepotencia y la arbitrariedad se han vuelto herramientas habituales con las que trata a sus rivales, es machista y vulgar. Ahora ha dado un paso más y, ante la posibilidad de perder unas elecciones que se le están poniendo cuesta arriba, anda haciendo todo lo posible por convertir a su adversario, el demócrata Joe Biden, en un apestado que procura destruir a ese pueblo que él dice representar obedeciendo, como un títete blandengue, a lo que llama la izquierda radical. El vocabulario que está utilizando empieza a ser mucho más grueso, sus metáforas son lacerantes: ha comparado la violencia de la represión policial contra los manifestantes antirracistas con los errores de un jugador de golf que se equivoca en un golpe fácil. Lo hacen muy bien, vino a decir, pero de pronto se ponen nerviosos “y fallan un putt de un metro”.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-09-03/el-caldo-de-cultivo.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/KqCibeA3OzteZA9RuVkKPGjjV3Q=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/YKFFQYT7ENDLPCJVXNBWM5UBGM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Seguidores de Donald Trump, en Wilmington, Carolina del Norte.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Evan Vucci]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Donald Trump]]></category><category><![CDATA[Estados Unidos]]></category><category><![CDATA[Elecciones EE.UU. 2020]]></category><category><![CDATA[Joseph Biden]]></category><category><![CDATA[Conflictos raciales]]></category><category><![CDATA[George Floyd]]></category></item><item><title>Los auténticos amos de la embarcación </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-27/los-autenticos-amos-de-la-embarcacion.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-27/los-autenticos-amos-de-la-embarcacion.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 28 Aug 2020 12:11:23 +0000</pubDate><description>Joseph Conrad sabía que para saber estar al mando hacía falta olvidarse de uno mismo</description><content:encoded><![CDATA[<p>Los meses de verano son distintos de los del resto del año. Llegan las vacaciones, se deja el domicilio habitual, suele haber planes de viaje, sales al extranjero o te vas a la montaña, al río o a la playa, hay quienes se aplican a la introspección y otros se aturden con la bebida y el desparrame. El final del confinamiento coincidió prácticamente con el inicio de esta temporada que suele ser tan distinta, así que el verdadero encuentro con esa otra realidad que ha dejado la crisis del coronavirus empieza la próxima semana. La vuelta al colegio de los pequeños siempre ha sido la señal de que se acabó ese tiempo de paréntesis, y este año se presenta envuelta por un manto de inquietudes, preocupaciones, temores. Los viajeros del barco se asoman para ver cómo está el mar y, tras su aparente calma tras unas cuantas sacudidas por los rebrotes, no encuentran ni un solo signo que invite a la calma.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-27/los-autenticos-amos-de-la-embarcacion.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/cU8xlbenfR1UH5SYssWD9KZkVLE=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/UNYXY4OOWLQV5NQKIKS7CCXOQQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor Joseph Conrad, en 1919.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pandemia]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Joseph Conrad]]></category><category><![CDATA[Ejército español]]></category><category><![CDATA[Guardia Civil]]></category></item><item><title>El componente humano</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-20/el-componente-humano.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-20/el-componente-humano.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 20 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Hace 80 años Trotski murió asesinado en México por órdenes de Stalin</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hace 80 años, un 21 de agosto como hoy, León Trotski murió en México. Un día antes estuvo trabajando en la casa en la que vivía en Coyoacán, donde se instaló después de haber estado alojado en la de Diego Rivera y Frida Kahlo, en la que aterrizó tras llegar en 1937 al país latinoamericano. Ramón Mercader entró en su despacho por la tarde y le clavó un piolet en la cabeza. El golpe fue brutal, Trotski no podía durar mucho tiempo. Mercader cumplió así una de las grandes obsesiones de Stalin. Al entonces líder de la Unión Soviética no le fueron bien las cosas con el que había sido responsable de dirigir el Ejército Rojo durante la guerra civil que estalló después de la revolución. Cuando Stalin se hizo con el poder, lo fue poco a poco apartando fuera de la historia, borrándolo literalmente de las heroicas gestas que cambiaron el mundo en 1917. Del país consiguió expulsarlo en 1929 y, desde ese momento, se aplicó a perseguirlo de manera incansable. Ramón Mercader, un comunista español, le hizo el último servicio.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-20/el-componente-humano.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/R57Owq-fd3Dk4wOJXGSY3pfOWfI=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/JX7IMDPCPIY6XQQ2RTLHYJIVLM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[León Trotski y Natalia Sedova, a su llegada a México en 1937, donde los recibió Frida Kahlo, a la derecha de la pareja.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[León Trotski]]></category><category><![CDATA[Josef Stalin]]></category><category><![CDATA[Revolución Rusa]]></category><category><![CDATA[Guerra civil]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Comunismo]]></category></item><item><title>El trabajo pendiente</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-13/el-trabajo-pendiente.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-13/el-trabajo-pendiente.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 13 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Es necesaria hoy la enérgica voluntad que existió en 1945, tras la guerra, para salir de la crisis económica producida por el virus</description><content:encoded><![CDATA[<p>Comparar lo que ocurre hoy con lo que sucedió en el pasado no siempre sirve de mucho, salvo que se tomen las necesarias precauciones y el ejercicio sirva para entender mejor ese presente que se escapa de las manos y que a ratos resulta inabordable. Es frecuente que en tiempos de crisis se quiera observar qué pasó en otras crisis anteriores, qué se hizo para salir del embrollo y el sufrimiento, qué funcionó, qué fracasó. Ahora, cuando se empieza a tener una idea aproximada de la envergadura de la bofetada que la pandemia va a dar a las economías del mundo, hay quienes vuelven los ojos para fijarse en otros periodos marcados por la devastación; por ejemplo, la Segunda Guerra Mundial. Nada que ver, se dirá, y es verdad: el coronavirus no ha desenfundado arma alguna de su cartuchera, ni ha dictado nada parecido a la Solución Final, ni ha llenado los campos de batalla de riadas y riadas de soldados conducidos al matadero, ni ha empujado a que se dejaran caer las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-13/el-trabajo-pendiente.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/6r2P2CiJ43eMkeQhIcTVpDoF6dQ=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/G7UEE3FF4SKQAMGOAFI4POY2XU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una figura solitaria camina por Hamburgo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Hugo Schmidt/Keystone/Getty Images]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category><category><![CDATA[Keith Lowe]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Holocausto judío]]></category><category><![CDATA[Bombas atómicas]]></category><category><![CDATA[Nazismo]]></category><category><![CDATA[Arquitectura moderna]]></category></item><item><title>Una avalancha de palabras contra el rey emérito</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-06/una-avalancha-de-palabras-contra-el-rey-emerito.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-06/una-avalancha-de-palabras-contra-el-rey-emerito.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 06 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>El actual orden constitucional necesita superar el descrédito que padece por las conductas del exmonarca</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta el novelista Eric Vuillard en su recreación del 14 de julio de 1789, el día de la toma de la Bastilla, que en aquella época la gente de París no dejaba de hablar y de hablar. Explica que en las tabernas siempre había alguien que se encaramaba sobre una mesa para soltar sus razones. Las palabras fueron un ingrediente fundamental de la revolución, y se produjeron en cascadas inagotables gracias a la furia que las impulsaba. Una terrible hambruna azotaba Francia y en Versalles el rey y la nobleza vivían a lo grande. Vuillard cuenta las cosas desde la mirada de aquellos que no suelen entrar en los libros de historia. Y da sus nombres y señala sus oficios: zapateros, jornaleros, vendedores de ganado, carreteros, toneleros, labradores, panaderos, profesores, cordeleros, caldereros, camareros, etcétera. Ya la gente empezó a hablar en abril, dice. “La boca produce palabras. Muchas palabras. Una avalancha”. Ya saben la que se armó.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-06/una-avalancha-de-palabras-contra-el-rey-emerito.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/RmUot8Q_KYPYYBn58HYLUrrBZao=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/TTBMMO3SINFCXFUHUJX452XSZA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El rey emérito Juan Carlos I, en 2014.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Andres Kudacki]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Juan Carlos I]]></category><category><![CDATA[Felipe VI]]></category><category><![CDATA[Éric Vuillard]]></category><category><![CDATA[Santos Juliá]]></category><category><![CDATA[Laureano López Rodo]]></category><category><![CDATA[Transición española]]></category><category><![CDATA[Democracia]]></category><category><![CDATA[Revolución Francesa]]></category><category><![CDATA[Francisco Franco]]></category></item><item><title>La letra pequeña</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-30/la-letra-pequena.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-30/la-letra-pequena.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 30 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>La unidad para combatir los efectos de la pandemia tendría que darse por descontada, la batalla política está en los detalles</description><content:encoded><![CDATA[<p>Las personas viven como metidas en cápsulas. Ahí dentro llevan sus ideas, cultivan sus prejuicios, se ven trajinadas por sus afectos. Son las crisis sociales y personales las que agrietan esa frágil armadura que les garantiza circular con un relativo equilibrio arrastradas por la corriente de las cosas. El coronavirus vino a tensar esa situación. El miedo se impuso en la zona de las emociones, y por eso seguramente los Gobiernos acudieron a los recursos de la ciencia para lidiar con la pandemia. Los expertos son los que saben, vinieron a decir, así que de su mano vamos a transitar por este desfiladero. No iba a ser así porque son los políticos los que deciden, pero eso fue lo que se nos procuró hacer creer. El teatrillo. Salía un caballero todos los días y recitaba el estado de la cuestión: número de contagiados, muertos, la curva, los nubarrones que se veían al fondo, las recomendaciones de las autoridades mundiales, la batalla por la vacuna. Todo parecía claro aunque estuviera a veces bastante enmarañado. Los científicos estaban aprendiendo cómo se comportaba una criatura extraña, no estaba en sus manos disponer de la solución, la andaban buscando. Prueba y error: muchas veces cambiaron sobre la marcha de criterio. Pero la puesta en escena funcionó bien. Los ciudadanos entendieron que los trataban como adultos y que les explicaban el asunto. Eso sí, hubo quienes arremetieron contra el mensajero. E inmediatamente después surgió un coro de entusiastas para defenderlo. <p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-30/la-letra-pequena.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/wNnk9ywjMlO77-BUd_TbuDAO8sI=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/XJ3MIPIORGWZPXHKVXMR64US4Q.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Aplausos en el Congreso, al iniciarse el pasado miércoles el pleno en el que el presidente Pedro Sánchez informó sobre los resultados del último Consejo Europeo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Emilio Naranjo]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category><category><![CDATA[Fernando Simón Soria]]></category><category><![CDATA[Reino Unido]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Congreso Diputados]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Comisión Reconstrucción Covid-19]]></category><category><![CDATA[Sanidad]]></category></item><item><title>Europa y la luz de Rembrandt</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-23/europa-y-la-luz-de-rembrandt.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-23/europa-y-la-luz-de-rembrandt.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 23 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Para sortear la crisis, más que la severidad, hay que buscar lo que nos hace próximos y nos iguala</description><content:encoded><![CDATA[<p>En una exposición que se puede ver <a href="https://elpais.com/cultura/2020/02/17/actualidad/1581966089_738319.html" target="_blank">en el museo Thyssen</a> de Madrid hay un montón de retratos de algunos de los remotos abuelos de los holandeses de nuestra época. Posan con toda seriedad, un tanto envarados, quizá demasiado solemnes. Casi siempre van de negro, lucen sus mejores prendas, llevan elegantes y delicadas golas blancas con sofisticados y primorosos encajes. Costaba bastante dinero contratar a un pintor para que te inmortalizara en un lienzo y, cuando los burgueses de entonces lo hacían, el posado se convertía en una ceremonia trascendental, al fin y al cabo estaban midiéndose con el tiempo. Así que en esos gestos contenidos, lo que se cuenta es una vida de dedicación y trabajo, y el éxito obtenido: la conquista de una existencia apacible y con recursos en un lugar en pleno desarrollo. Se trata de <a href="https://www.museothyssen.org/thyssenmultimedia/visitas-virtuales/inmersivas/rembrandt-retrato-amsterdam-1590-1670" target="_blank">Ámsterdam entre 1590 y 1670, </a> y hay obras de Cornelis van der Voort, Werner van den Valckert, Frans Hals, Jacob Backer y otros, y claro, también de Rembrandt. Estos días, en que durante las negociaciones en Bruselas sobre el fondo de reconstrucción para combatir los destrozos de la pandemia el representante holandés se ha significado tanto a la hora de reivindicar controles y de exigir en cada país de la Unión las reformas necesarias para justificar el gasto de cada euro, resulta significativa su actitud por el aire de familiaridad que tiene con la expresión de sus antepasados. Hay un cuadro de Dirk Santvoor en el que retrata a las gobernantas y celadoras de Spinhuis, una institución que se ocupaba de enderezar la vida de mujeres de dudosa reputación. Basta verlas para hacerse cargo de cuán rígida e implacable podría ser esa vigilancia en manos de aquellas señoras.  <p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-23/europa-y-la-luz-de-rembrandt.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/_OXxeif4QgvfRS43GY1A7QKtQ54=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/UC4MGTJJECJ42J33A6RINSGTWM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Retrato de una mujer, de Rembrandt.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Rembrandt]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Ámsterdam]]></category><category><![CDATA[Mark Rutte]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Crisis económica]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category></item><item><title>Tiempo de historias</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-16/tiempo-de-historias.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-16/tiempo-de-historias.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>En épocas de tribulación nada mejor que las narraciones lúgubres y llenas de humor de Charles Dickens</description><content:encoded><![CDATA[<p>Se ha hablado mucho de la oportunidad que ha supuesto el confinamiento para encontrarse de nuevo con los libros y las películas, con las series, para ponerse a dibujar o a escribir, para hacer recuento y contar cosas y escucharlas. Todo el mundo terminó metido en casa para ayudar a frenar los contagios por la inquietante expansión de la enfermedad, y resulta que ahí dentro, entre cuatro paredes, se encontraban encerradas un montón de posibilidades. Estos tiempos raros en los que no se sabe qué ocurrirá por fin y esa suspensión de la normalidad volvieron a otorgarle valor al tiempo y, por tanto, a las historias. Charles Dickens fue uno de los que mejor supo contarlas. Y este año se está recordando que <a href="https://elpais.com/cultura/2020/06/08/babelia/1591629296_253567.html" target="_blank">murió en 1870, hace 150 años.</a><p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-16/tiempo-de-historias.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/RpgtDIDXCc4TfSdF9xEOuBf_Rkw=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/7ZJEL2QFVKS2UUZGD26AMFS3AE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor Charles Dickens, de quien se recuerdan los 150 años de su muerte.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Charles Dickens]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Pobreza]]></category><category><![CDATA[Londres]]></category><category><![CDATA[Industria]]></category></item><item><title>Pensar la pandemia</title><link>https://elpais.com/cultura/2020/07/09/babelia/1594310976_774779.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020/07/09/babelia/1594310976_774779.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 10 Jul 2020 22:03:20 +0000</pubDate><description>Varios ensayos de pensadores como Ivan Krastev, Daniel Innerarity o Slavoj Zizek analizan el futuro de un mundo que ya no volverá a ser el mismo tras la crisis del coronavirus</description><content:encoded><![CDATA[<p>La observación la recoge el politólogo <a href="https://elpais.com/cultura/2020-06-21/ivan-krastev-a-los-autoritarios-no-les-gustan-las-crisis-que-no-han-fabricado-ellos.html" target="_blank">Ivan Krastev</a> en <em>¿Ya es mañana?</em> y es del historiador económico británico Adam Tooze: “Jamás se había producido antes un aterrizaje forzoso como este. Hay algo nuevo bajo el sol. Y es aterrador”. Se refiere a la crisis desencadenada por un minúsculo agente, el coronavirus, que ha metido en todo el mundo a millones de personas en sus casas durante una larga temporada y ha producido un espectacular parón en la economía. Esto es lo que hay, algo aterrador, y distintos intelectuales se han puesto a pensar en lo que está pasando.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2020/07/09/babelia/1594310976_774779.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ZzgLXMOylngS0gVi7_NdOgdcMSI=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/5J35DFN27CHTUGAXMHXIF2OH3Q.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer recibe un abrazo a través de una pantalla de plástico en una residencia de Barcelona. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[EMILIO MORENATTI]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Ensayo]]></category><category><![CDATA[Crítica literaria]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Crítica]]></category><category><![CDATA[Pandemia]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Epidemia]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>Nostalgia de la multitud</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-09/nostalgia-de-la-multitud.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-09/nostalgia-de-la-multitud.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 09 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Es imprescindible en una democracia que la gente pueda mostrar en las calles su malestar, aunque sea con mascarilla</description><content:encoded><![CDATA[<p>En las primeras páginas de <i>La muerte de Virgilio, </i>el escritor austriaco Hermann Broch narra la llegada a Brindisi de Octaviano Augusto. Regresa de Grecia para celebrar que cumple 43 años. Ahí están las siete naves que se acercan con todo su esplendor a Italia; la que transporta al César se adelanta y maniobra entre veleros y botes y barcas de pesca y tartanas hasta conseguir tocar tierra. Es en ese instante cuando “el sordo rugir de la bestia masa” estalla en un “jubiloso alarido”, “desenfrenado, aterrador, magnífico”. Broch escribe que Augusto sabía que sin esa multitud que vibraba “no se podía hacer política alguna”. Aquello ocurrió en septiembre del año 19 antes de Cristo. Hoy, con el coronavirus suelto por el mundo, la hipótesis de grandes concentraciones está en principio puesta entre paréntesis. Se han producido movilizaciones, como las de quienes protestaron por la muerte de George Floyd y contra la pervivencia del racismo, pero las indicaciones de los expertos en salud son bastante claras: no se mezclen, trátense con cierta distancia, nada de barullos.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-09/nostalgia-de-la-multitud.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/15cSwter4RZpUrvxKP7LGiuBpS4=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/LTPYC6K3INACTJFMY37SDGYBDI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Protestas ante la Casa Blanca, el 4 de julio, por la muerte  de George Floyd en manos de la policía.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Evan Vucci]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Masa]]></category><category><![CDATA[Movilizaciones civiles]]></category><category><![CDATA[George Floyd]]></category><category><![CDATA[Racismo]]></category><category><![CDATA[Roma]]></category><category><![CDATA[Hermann Broch]]></category><category><![CDATA[Elias Canetti]]></category><category><![CDATA[Democracia]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category></item><item><title>En el barullo de las especulaciones</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-01/en-el-barullo-de-las-especulaciones.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-01/en-el-barullo-de-las-especulaciones.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Wed, 01 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Las consideraciones sobre los efectos de la pandemia han estado cargadas de una fuerte veta moral</description><content:encoded><![CDATA[<p>Lo que ha hecho el dichoso coronavirus es imponer en los últimos meses una única conversación en el mundo entero, desde un rincón chamuscado de una tienda repleta de refugiados en Oriente Próximo a la lujosa cocina de la residencia de lujo de un alto ejecutivo en las afueras de Chicago, por ejemplo. En todas partes lo mismo, ¿qué nos va a suceder?, ¿qué futuro tiene este mundo desbocado por la avaricia y el consumo?, ¡qué perversos fuimos al tratar tan mal a la naturaleza, tenía que llegar el día de su silenciosa y atroz venganza! Etcétera. Nadie se ha privado de hacer su diagnóstico, cada cual ha participado con argumentos de todo tipo en la clarificación de un horizonte incierto. El regreso del Estado nación, la crisis de la globalización, la inquietud por la imposición del estado de excepción como norma de las sociedades actuales, la fragilidad de las democracias frente a la eficacia de los regímenes autoritarios, el salto definitivo a la digitalización: de todo ha habido en la viña del Señor. La palabra de moda ha sido “incertidumbre” y los más jóvenes se han enfrentado a los adultos a cara de perro: vaya mundo que nos habéis dejado.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-01/en-el-barullo-de-las-especulaciones.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/EXdhk20vo7pfPTp0OdKVGfzx0pY=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/SFXR6JVWPVDMRBOTIFU3NAY27M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Varias personas en una terraza de un restaurante de Madrid.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Ricardo Rubio ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Ivan Krastev]]></category><category><![CDATA[Democracia]]></category><category><![CDATA[Estado bienestar]]></category><category><![CDATA[Estado de alarma]]></category><category><![CDATA[Sanidad]]></category></item><item><title>Los que se fueron</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-25/los-que-se-fueron.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-25/los-que-se-fueron.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 25 Jun 2020 22:30:01 +0000</pubDate><description>Detrás de cada fallecido por la pandemia hay una vida llena de grandezas y menudencias</description><content:encoded><![CDATA[<p>La vida está llena de cosas raras. Nunca terminan de estar claras las relaciones que cada cual tiene con el pasado ni tampoco las expectativas que se tienen del futuro. No se entiende bien por qué se recuerdan mejor algunos episodios y no otros, ni cómo la infancia de pronto irrumpe a la vuelta de la esquina y da sentido y ayuda a entender algo que está sucediendo ahora, o a veces lo complica y enmaraña. Hay asuntos que se vuelven obsesivos, costumbres que marcan el paso de las horas como una bendición o una condena, inquietudes que empujan hacia un lugar no previsto. Encuentros felices, encuentros desdichados. Momentos de gozo y de tristeza. Y luego está lo que ocurre afuera, <i>la historia. </i>Pongamos, la de España. En el siglo XX hubo una guerra civil y luego vino una larga dictadura, años de hambre y de represión, el país se fue abriendo después poco a poco, murió el tirano, se conquistó la democracia. Ayer en el Congreso se aprobó el decreto que regulará la llamada<i> nueva normalidad,</i> lo que viene después de ese mazazo enorme que fue la llegada de la pandemia y los muertos que el coronavirus se llevó por delante. Una cifra enorme de la que es difícil hacerse cargo, sobre todo porque detrás de cada número hay una vida llena, repleta de detalles insustituibles.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-25/los-que-se-fueron.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/XGDgzu-Oaazjdp_Xhj2dFxCF950=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/NOPFAYGAGJDBRN7QWBPUJLFLV4.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Personal del cementerio del Cabañal, Valencia, durante el entierro de una de las víctimas del coronavirus.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Kai Försterling]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Muertes]]></category><category><![CDATA[W. G. Sebald]]></category><category><![CDATA[Nazismo]]></category><category><![CDATA[Adolf Hitler]]></category><category><![CDATA[Guerra civil española]]></category></item><item><title>Un escritor ilustrado en un mundo abandonado</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-18/un-escritor-ilustrado-en-un-mundo-abandonado.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-18/un-escritor-ilustrado-en-un-mundo-abandonado.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 18 Jun 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>En la tarea de explorar el sentido del pasado pueden coincidir el entusiasmo con el escepticismo</description><content:encoded><![CDATA[<p>El 26 de mayo de 1789 hubo bastante alboroto en Jena. Friedrich Schiller, que entonces era ya un escritor famoso, iba a dictar la lección inaugural del curso en el que se estrenaba allí como profesor de Historia. El auditorio se llenó desde muy pronto, y estaban repletos de estudiantes también el vestíbulo, el pasillo y las escaleras. Desde la ventana se veía como en la calle había “un tropel de personas, sin que el aluvión tuviera fin”, como le contó Schiller en una carta a su amigo Körner unos días después. El asunto se estaba poniendo complicado, así que sobre la marcha se buscó un lugar que fuera más amplio. “Todos se precipitaron afuera, y en un santiamén la Joannisstrasse, que era una de las más largas de Jena, se vio completamente llena de estudiantes en dirección hacia abajo”. Schiller tuvo un éxito tan rotundo que poco después no se hablaba de otra cosa en Hamburgo, Fráncfort, Stuttgart y Viena. Trató del significado de la historia universal y se preguntó por el sentido que podía tener ocuparse de ella.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-18/un-escritor-ilustrado-en-un-mundo-abandonado.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/9Yh4uv_HNLaQrWM-PxmltP74N4g=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/XXAQX6GHYZA4VHYI3JF53KYSXQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La estatua de Edward Colston, un esclavista del siglo XVII, cae al río después de ser arrojada por un grupo de manifestantes que protestaba en Bristol contra el racismo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[KEIR GRAVIL]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Friedrich Schiller]]></category><category><![CDATA[Ilustración]]></category><category><![CDATA[Romanticismo]]></category><category><![CDATA[RüDiger Safranski]]></category><category><![CDATA[George Floyd]]></category><category><![CDATA[Movilizaciones civiles]]></category><category><![CDATA[Colonialismo]]></category><category><![CDATA[Esclavitud]]></category></item><item><title>El malentendido</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-11/el-malentendido.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-11/el-malentendido.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 11 Jun 2020 22:30:55 +0000</pubDate><description>La comunicación, el gran mito de nuestra época, está llena de ruidos</description><content:encoded><![CDATA[<p>No siempre es fácil entenderse, así que imaginen hasta qué punto puede complicarse la tarea si no hay más remedio que encerrarse en casa y conectar con los que están afuera a través de cualquier tipo de tecnología. El confinamiento seguro que ha provocado, por eso, un sinfín de malentendidos, equívocos, suspicacias, paranoias. Es lógico: el teléfono no recoge la infinidad de matices que intervienen en una relación cuando se está cara a cara, y ya se sabe que las palabras son traicioneras y que muchas veces dicen más o menos de lo que estrictamente queríamos decir. Con los mensajes, y más si son cortos, la cosa puede enredarse todavía más. “Estoy bien”, lees en la pantalla del móvil. ¿Pero qué quiere decir el que está al otro lado? ¿Que está bien porque ha conseguido evitar colgarse de puro aburrimiento de la viga del techo o porque ha alcanzado por fin la dicha de conocerse a fondo en pleno aislamiento?<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-11/el-malentendido.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/DqYuWRzShHZVY6WB5o_Sx_43wfU=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/CKBVYJ7VTRD43DJCQGC4MCUGEY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer consulta su móvil.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[fizkes Agencia Getty]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Confinamiento]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Antonio Valdecantos]]></category></item><item><title>Unos sándwiches para el camino</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-04/unos-sandwiches-para-el-camino.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-04/unos-sandwiches-para-el-camino.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Wed, 10 Jun 2020 15:37:13 +0000</pubDate><description>El racismo se sostiene en un tejido de actitudes que permean los comportamientos cotidianos y que encharcan la convivencia</description><content:encoded><![CDATA[<p>Ha habido muchos momentos esplendorosos en la historia del jazz, pero <a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/22/opinion/1566486957_079062.html" target="_blank">pongamos los años cincuenta</a> para hablar de una época donde se concentró una cantidad inmensa de talento y donde se consolidaron algunos nombres que protagonizaron infinidad de piezas que siguen produciendo una enorme dicha a los aficionados al género. En aquella música, que hunde sus raíces en la que llevaron los esclavos que llegaron de África al continente americano, están contenidos ese antiguo e inmenso dolor y la furia que viene de una historia llena de padecimientos: explotación, vejaciones, violencia, marginación. Pero está también, y a pesar de tantas tribulaciones, su alegría de vivir. El jazz ha conseguido reunir <a href="https://elpais.com/elpais/2016/08/15/opinion/1471283716_585662.html" target="_blank">a intérpretes de las más diversas procedencias</a> para que hagan eso, música, y consigan esa fascinante comunión que se da cuando se escucha <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2009/01/una-calle-oscur.html" target="_blank">en estado de gracia a gente como Miles Davis, </a>John Coltrane, Art Blakey, Horace Silver, Charles Mingus, Thelonious Monk o Sonny Rollins, por citar solo a algunos. Hilvanan sonidos que derriban cualquier frontera y que muestran que, por diferente que haya sido la suerte que cada cual haya tenido en la vida, todos estamos hechos de la misma pasta.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-04/unos-sandwiches-para-el-camino.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/VRSqEZx2lXuCEntlUigXdlJ209Y=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BNZENJTBSJB4DL7R24MZ6L6Y6I.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Miles Davis.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[George Floyd]]></category><category><![CDATA[Racismo]]></category><category><![CDATA[Protestas EE.UU.]]></category><category><![CDATA[Miles Davis]]></category><category><![CDATA[Charles Mingus]]></category><category><![CDATA[Max Roach]]></category><category><![CDATA[John Coltrane]]></category><category><![CDATA[Art Blakey]]></category><category><![CDATA[Sonny Rollins]]></category><category><![CDATA[Jazz]]></category><category><![CDATA[Jazz Messengers]]></category></item><item><title>De una distorsión a otra</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-28/de-una-distorsion-a-otra.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-28/de-una-distorsion-a-otra.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Wed, 10 Jun 2020 15:36:04 +0000</pubDate><description>El mundo se ha vuelto, gracias al coronavirus, un texto ilegible, lleno de tachaduras, borrones, correcciones</description><content:encoded><![CDATA[<p>Han pasado ya <a href="https://elpais.com/sociedad/2020-05-23/el-virus-que-apago-el-mundo-en-100-dias.html" target="_blank">más de 100 días </a>desde que una minúscula criatura, viniera de donde viniera, dio el salto para colarse en los cuerpos de los humanos. Desde entonces han sido tantas las transformaciones que ha provocado su actividad letal que <a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/23/opinion/1587659635_065614.html" target="_blank">el mundo tal como lo conocíamos</a> resulta ya extraño. El coronavirus ha destrozado buena parte de los marcos de referencia con los que se operaba para entender la marcha de las cosas. Ya no puede decirse que la realidad sea la misma si antes eran las multitudes las que marcaban el paso y ahora la indicación a la que resulta obligado plegarse es la de no juntarse demasiado, mantener las distancias, evitar el barullo, la proximidad, el mogollón, la mezcla. Así que desde hace ya unas semanas es importante contar con que la distorsión es la que marca las pautas a la hora de entender y tratar y padecer cuanto está ocurriendo. <a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-14/unidos-por-hilos-invisibles.html" target="_blank">El mundo se ha vuelto un texto ilegible, </a>lleno de tachaduras, borrones, correcciones. Un texto al que incluso le han caído unas cuantas manchas, con lo que hay algunos pasajes que resultan totalmente oscuros.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-28/de-una-distorsion-a-otra.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/21V9cDNT9-1_LJdRb3MxyMlzS1k=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/R3HXNZLYMJBQ5PTOR4YKITWY34.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Uno de los procedimientos del protocolo sanitario que presentó ayer la compañía Aerolíneas Argentinas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[.]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Wuhan]]></category><category><![CDATA[SARS]]></category></item><item><title>Un aislamiento feroz</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-21/un-aislamiento-feroz.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-21/un-aislamiento-feroz.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Wed, 10 Jun 2020 15:35:40 +0000</pubDate><description>La alegría fue para Beethoven la mejor manera de combatir la bilis negra que le produjo la sordera</description><content:encoded><![CDATA[<p>De todos los aislamientos posibles, el de la sordera es uno de los más terribles. Sigues en contacto con las cosas, pero un muro interno te separa de ellas: ahí están, pero se escapan o sólo alcanzas a barruntarlas (como si anduvieras atrapado en una burbuja). Es lo que le pasó a Ludwig van Beethoven. La música seguía circulándole por dentro, y de qué manera, pero no conectaba con la que sonaba fuera. Cuando un amigo, el compositor Louis Spohr, lo visitó durante la última fase de su vida lo encontró ensimismado tocando el piano. Lo tenía desafinado, de lo que no era consciente en absoluto, pero es que además de tanto en tanto aporreaba las teclas con una intensidad inaudita y, sin embargo, en los pasajes quedos casi no se lo escuchaba.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-21/un-aislamiento-feroz.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/E42pf1yoF-CmAxkXmmFp4V_rRJc=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/LL6XEBYMFNFHHN26TAYCJH2BII.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Un paciente de coronavirus, aislado en el complejo residencial de la Villa Panamericana, en Lima (Perú).]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Sergi Rugrand]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Ludwig van Beethoven]]></category><category><![CDATA[Witold Gombrowicz]]></category><category><![CDATA[Eugenio Trias]]></category><category><![CDATA[Sordera]]></category><category><![CDATA[Confinamiento]]></category></item><item><title>Unidos por hilos invisibles</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-14/unidos-por-hilos-invisibles.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-14/unidos-por-hilos-invisibles.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Wed, 10 Jun 2020 15:35:02 +0000</pubDate><description>Como hizo la Unión Europea al dar sus primeros pasos, en la lucha contra el coronavirus hay que apuntar a la realidad</description><content:encoded><![CDATA[<p>Tienen un punto delirante las reyertas partidistas que se suceden día tras día a propósito de la tarea de enfrentarse a la doble crisis, sanitaria y económica, que ha producido el coronavirus y que exige acuerdos de largo alcance de todas las fuerzas políticas para mitigar sus graves consecuencias. El colmillo sectario que desgarra la vida política en España desde hace tiempo sigue procediendo con la misma inquina que antes, como si no existieran los más de 27.000 muertos que se ha llevado por delante la covid-19 y como si no se sintiera la gélida brisa que empieza a soplar cuando la mayor parte de los sectores económicos se asoma al abismo tras haber tenido que frenar en seco su actividad. El relato que se pretende imponer es que del lado de los nuestros, sean quienes sean, todo está saliendo bien y que sin embargo los otros, los enemigos, lo están haciendo rematadamente mal. Estas posiciones maximalistas son las que orquestan el ruido y las que marcan el paso en un mundo, ese mundo vacío, hasta ahora desconocido.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-14/unidos-por-hilos-invisibles.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/PmH63LzQzdb4i6LJ0Hq4A3KCbVA=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/H7T3API4PVHAXBVLRZBN5NQBZM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Los Campos Elíseos, de París, prácticamente vacíos durante el confinamiento para combatir al coronavirus.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[PHILIPPE LOPEZ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Nazismo]]></category></item><item><title>Muere Miguel Artola, el gran renovador de la historia del siglo XIX</title><link>https://elpais.com/cultura/2020-05-26/muere-miguel-artola-el-gran-renovador-de-la-historia-del-xix.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2020-05-26/muere-miguel-artola-el-gran-renovador-de-la-historia-del-xix.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Tue, 26 May 2020 18:53:51 +0000</pubDate><description>Ganador del Premio Nacional de Historia y Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, deja una obra de casi 30 libros, esencial para comprender la España de los últimos 400 años</description><content:encoded><![CDATA[<p>Desde muy pronto, Miguel Artola mostró maneras propias. Dedicó su tesis doctoral a estudiar qué diablos había ocurrido durante la Guerra de la Independencia, que fue una guerra civil y también una guerra contra un ejército invasor, y apuntó ya entonces a la importancia que tienen las ideas políticas en la configuración del Estado y la sociedad. <a href="https://elpais.com/cultura/2020-05-26/el-compromiso-con-la-historia.html" target="_blank">Metido en aquel asunto</a>, sus investigaciones desarmaron los relatos que reducían la extrema complejidad de aquel momento a una simple batalla entre los patriotas y los extranjeros. En lo que terminó siendo Los afrancesados, que se publicó en 1953, mostró que muchos de aquellos a los que la historiografía más convencional y españolista había tratado de traidores “se unieron voluntariamente a José [Bonaparte] para apoyarlo en sus proyectos reformistas y seguirlo en su política”. Las cosas no fueron simples, y el historiador tenía la obligación de reconstruir toda la gama de grises que gravitan alrededor de cualquier episodio del pasado. <a href="https://elpais.com/cultura/2020-05-26/el-compromiso-con-la-historia.html" target="_blank">Esa ha sido una de sus grandes lecciones.</a><p><a href="https://elpais.com/cultura/2020-05-26/muere-miguel-artola-el-gran-renovador-de-la-historia-del-xix.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/hrA40Fx6u91RpzBOAvzUuovp3EU=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/QTBLHOVIG5FC5CSNWZSH4ZC6R4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Miguel Artola, en una imagen de 1999.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Gorka Lejarcegi ZUBIZARRETA]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Historiadores]]></category><category><![CDATA[Obituarios]]></category><category><![CDATA[Miguel Artola]]></category></item><item><title>El mismo mundo bello y feliz</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-07/el-mismo-mundo-bello-y-feliz.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-07/el-mismo-mundo-bello-y-feliz.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 08 May 2020 11:28:50 +0000</pubDate><description>Lo que ocurrió tras la II Guerra Mundial poco tiene que ver con la pandemia del coronavirus</description><content:encoded><![CDATA[<p>Se habla con frecuencia de estar <a href="https://elpais.com/elpais/2018/09/07/opinion/1536342881_855086.html" target="_blank">librando una guerra</a> contra el coronavirus. También se ha dicho que las consecuencias económicas tras el paso de esta pandemia serán semejantes a las que provocó la II Guerra Mundial. Hoy, cuando se recuerda el 75º aniversario de la rendición incondicional de la Alemania de Hitler, toca rascar un poco en el muro del olvido y abrir una rendija para mirar y poder hacerse así una idea de lo que ocurrió entonces. Europa, por no ir muy lejos, se había convertido en un enorme paisaje devastado por el que vagaban grupos de gentes que buscaban unas comunidades que habían desaparecido: ya no existía aquel mundo bello y feliz de antes de la guerra. Las instituciones no funcionaban, el dinero no tenía ningún valor, no había ni ley ni orden. Por las calles deambulaban hombres armados, las mujeres eran violadas, niños abandonados se buscaban la vida. La moral quedó entre paréntesis: se hacía cualquier cosa por un trozo de pan. Entre 1945 y 1947, se realizaron enormes operaciones de limpieza étnica.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-07/el-mismo-mundo-bello-y-feliz.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/PYYTgXWzbKChsdjVOkRGsTqy9aQ=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/7DEUZVYNEJCENFV3VRECVHZVSE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un científico chino sostiene una réplica del coronavirus.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[NICOLAS ASFOURI]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Adolf Hitler]]></category><category><![CDATA[Holocausto judío]]></category><category><![CDATA[Keith Lowe]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category></item><item><title>El olor a desinfectante</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-04-30/el-olor-a-desinfectante.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-04-30/el-olor-a-desinfectante.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 30 Apr 2020 22:30:31 +0000</pubDate><description>El saber de los científicos apunta a la realidad; el de los literatos, al abismo</description><content:encoded><![CDATA[<p>Gustav von Aschenbach llevaba cuatro semanas de vacaciones en Venecia cuando empezó a darse cuenta de que el ambiente estaba cargado de un olor peculiar, “un olor dulzón”, que le hizo pensar en un sospechoso afán de limpieza general. Tardó todavía unos días en enterarse de que la peste estaba ya ahí y cayó entonces en la cuenta de que las autoridades se ocupaban de esconderla. El secreto inconfesable de una ciudad que ocultaba por codicia la enfermedad coincidía, de alguna manera, con su propio secreto inconfesable. Desde el mismo día de su llegada, en que sus ojos descubrieron la belleza de un muchacho de unos 14 años, se había vuelto loco por él, y andaba siguiéndolo y observándolo desde lejos, fascinado, rendido, entregado a tiempo completo a una pasión que lo desbordaba. Cuando el empleado inglés de una agencia de viajes le explicó por fin que el cólera se había instalado en Venecia, pensó que debía advertirle enseguida a la madre del chaval para que se marcharan cuanto antes. Estaban alojados en un gran hotel en el Lido, y nada le hubiera costado hacerse el encontradizo en el vestíbulo y contarle la mala noticia. Ante la aterradora perspectiva de dejar de ver al muchacho, sin embargo, prefirió callar.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-04-30/el-olor-a-desinfectante.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/nhuWttI5u70TmYZjGz2VDrYKDTs=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/LJFFXJPEWZHWTA56YLEILR7YLY.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Un funcionario desinfecta una calle de Paraisopolis, una de las mayores favelas de Sao Paulo (Brasil).]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Fernando Bizerra]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Thomas Mann]]></category><category><![CDATA[Venecia]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category></item><item><title>Un largo adiós</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/23/opinion/1587659635_065614.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/23/opinion/1587659635_065614.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 23 Apr 2020 22:02:13 +0000</pubDate><description>Los grandes cambios de época no suceden de un día para otro y resulta atrevido sugerir que el coronavirus acabará con el modelo productivo actual</description><content:encoded><![CDATA[<p>El mundo avanza y se transforma muchas veces gracias a pequeñas innovaciones. En la Edad Media, por ejemplo, el protagonismo de la caballería en las guerras en Europa occidental fue cada vez mayor gracias a un artilugio que llegó durante los siglos VII y VIII procedente de Persia: el estribo. Lo recuerda el historiador Gabriel Tortella en su libro <em>Capitalismo y </em><em>Revolución, </em>donde observa que aquella novedad le daba al jinete un apoyo del que antes carecía, de manera que le permitía manejar mejor una lanza, una espada, una maza. “Esto daba al caballero una gran superioridad sobre el infante: no era ya solo que los jinetes fueron más veloces, es que podían descargar desde la altura golpes terribles que un infante difícilmente podía resistir, mientras su situación sobre el caballo los hacia casi invulnerables a los golpes enviados desde tierra”. Aquel simple cacharro reforzó la estrecha relación del hombre con el caballo, y cambió la suerte de los que se batían en el campo de batalla. <p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/23/opinion/1587659635_065614.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/Qz3o3-KNliW0wOR60y4ZVgaZSFo=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/N3DYP5QDYZDT5UH6Z6VEQMNP4Q.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer con mascarilla, en una calle de México.    ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Francisco Estrada (NOTIMEX/dpa)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Ernst Junger]]></category><category><![CDATA[Caballos pura raza]]></category><category><![CDATA[Indios americanos]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Caballos]]></category><category><![CDATA[Pandemia]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Ganado equino]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Ganado]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Epidemia]]></category><category><![CDATA[Ganadería]]></category><category><![CDATA[Etnias]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Economía]]></category><category><![CDATA[Agroalimentación]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>De un lado a otro del pasillo</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/16/opinion/1587055524_314099.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/16/opinion/1587055524_314099.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 16 Apr 2020 22:04:17 +0000</pubDate><description>Durante el confinamiento hay margen para analizar la vida política y para pensar en lo inesperado</description><content:encoded><![CDATA[<p>Lo que Philip Roth recoge en muchas de sus novelas es toda esa gama de conflictos y tensiones que se producen entre los individuos y la comunidad en la que viven. Lo hace, por ejemplo, en <em>La conjura contra América,</em> donde la llegada a la presidencia de Estados Unidos de un simpatizante de Hitler desencadena reacciones muy distintas entre los vecinos judíos de Newark, en New Jersey. A través de una ficción histórica <em>—qué hubiera pasado si…—</em>, Roth consigue mostrar cómo incluso en situaciones donde las reacciones podrían resultar previsibles se producen respuestas radicalmente diferentes. Ya se conocía la brutal persecución contra los judíos que los nazis emprendieron en Europa y los noticiarios hablaban de la brutalidad de sus políticas antisemitas, pero, aun así, en la novela, un relevante rabino se implica a fondo para que un aviador recién llegado a la política, que acababa de ser agasajado por el Tercer Reich, conquiste en 1940 la Casa Blanca.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/16/opinion/1587055524_314099.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/D3o2lkBUOVbvYiAoj932ZczlEvY=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/55YWTRV3TBZQVFPZNXQ3UKNBAU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un anciano recorre un pasillo en una residencia del barrio madrileño de Villaverde.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Mariscal (EFE)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Philip Roth]]></category><category><![CDATA[David Simon]]></category><category><![CDATA[Charles Lindbergh]]></category><category><![CDATA[Adolf Hitler]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Nazismo]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Noticias de una antigua calamidad</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/09/opinion/1586447945_331762.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/09/opinion/1586447945_331762.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 09 Apr 2020 22:06:43 +0000</pubDate><description>Detectar a los que están contagiados, y no lo saben, sigue siendo el gran desafío para frenar una epidemia</description><content:encoded><![CDATA[<p>A finales de 1664 se supo que dos hombres murieron de peste en Long Acre, una zona de Londres. Poco a poco la enfermedad se fue expandiendo y, durante los primeros meses de 1665, eran muchos los que ya habían caído en sus garras. Fue entonces cuando la nobleza y las clases acomodadas empezaron a abandonar la ciudad en tropel. La corte también se marchó. Y, entre las clases más humildes, florecieron de pronto toda “una marrullería de charlatanes”. Se propagaron los cuentos más variados, se habló de señales en el cielo, las profecías y los conjuros astrológicos estaban a la orden del día, pulularon hechiceros y nigromantes. Fueron muchos los que empezaron a atiborrarse de pastillas y pócimas para sortear el mal, y hubo quienes vieron la oportunidad de hacer negocio. Así que resultaba habitual encontrarse con reclamos de todo tipo. Uno rezaba “Prescripciones exactas para guía del cuerpo en caso de contagio”, otro prometía “Infalibles píldoras preventivas contra la plaga”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/09/opinion/1586447945_331762.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/0Hvc41ZBpYOZLSXhASgrpcI7D2Y=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/V7PL2ISBPB264Y56A5TY4GDWVY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Centenares de personas salieron este domingo en Río de Janeiro a pasear, a pesar de las recomendaciones de las autoridade de quedarse en casa.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Antonio Lacerda (EFE)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Son cosas que pasan</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585840672_208012.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585840672_208012.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 02 Apr 2020 22:13:59 +0000</pubDate><description>Ojalá la sociedad sepa el día después estar a la altura de quienes se están dejando la piel en la lucha contra la epidemia</description><content:encoded><![CDATA[<p>El mundo entero está luchando contra el coronavirus, pero permítanme que les cuente que, hacia 1938, Carlota Rittenmeyer conoció a Harry Wilbourne en una fiesta en Nueva Orleans. Se enamoraron. Ella estaba casada, madre de dos criaturas; él acababa de encontrar trabajo en un hospital. Se fugaron sin mucho dinero, sin planes concretos. Era una época en la que no estaba bien visto que vivieran juntos los que no estuvieran casados, así que por ese lado no lo iban a tener fácil. En el mismo tren en el que escapaban de su vieja vida para inventarse una nueva, Carlota percibió que “desparramaban un aura de impureza y catástrofe como un olor”. Llegaron a Chicago, ella logró sacar unas cuantas perras haciendo unos muñecos, él consiguió un puesto de sanitario. Nada duraba mucho. Tuvieron que irse para seguir tirando a una casa junto al lago Michigan, hasta que se les acabaron las latas de conserva. De regreso, él escribió noveluchas y ella volvió con sus figuras, parecía que les iba mejor. Pero se fueron a una mina casi abandonada en Utah donde pasaron un frío horroroso. El suyo era un amor arrebatado, se estaban jugando su relación a todo o nada, siempre en el límite. Les fue rematadamente mal, y es que por mucho amor que pusieran el amor los iba abandonando, y ya de vuelta en Nueva Orleans, son cosas que pasan, caminaron sin remedio hacia esa catástrofe anunciada.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585840672_208012.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/PUxZPepiTKqsow0_MgDnq7JnY94=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/DU4GAP4QFXG4A2I7QRROFVVQPY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un grupo de médicos acude en Bagdad al barrio de Ciudad Sadr para atender a los contagiados por el coronavirus.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[AHMAD AL-RUBAYE (AFP)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[William Faulkner]]></category><category><![CDATA[Nueva Orleans]]></category><category><![CDATA[Chicago]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Mississippi]]></category><category><![CDATA[Luisiana]]></category><category><![CDATA[Illinois]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Estados Unidos]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>La corriente de fondo ya no suena igual</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/26/opinion/1585216825_012095.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/26/opinion/1585216825_012095.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 26 Mar 2020 23:20:59 +0000</pubDate><description>El mundo se está transformando con los planes de choque para frenar la expansión del coronavirus</description><content:encoded><![CDATA[<p>Lo primero que mostró el coronavirus fue que la fragilidad propia de la condición humana sigue estando ahí. Al principio, lo que sucedía en la lejana ciudad china de Wuhan resultaba ajeno, fueron muy pocos los que imaginaron que aquellas calles desiertas se parecerían tanto a las calles desiertas que un tiempo después se han visto en las grandes ciudades de Europa y, conforme pasan las horas, en más y más lugares del mundo. La enfermedad se va moviendo de un lado a otro sembrando un desolador rastro de destrucción. Para detener y paliar sus efectos más graves los Gobiernos terminan imponiendo severos planes de choque. Y no hay que engañarse, cualquier choque cambia, poco o mucho, lo que encuentra ahí donde produce el impacto. Así que, al reconocimiento de que llevábamos la fragilidad incorporada desde tiempo atrás como marca de fábrica, se une ahora la conciencia de la incertidumbre por lo que pueda venir.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/26/opinion/1585216825_012095.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/P5zmRzZfr9hSYy1Fk_Dw6rqWmhk=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/6R7HHYQVO65D3RHXJMFBEHIFYU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un trabajador desinfecta una calle de Niza el pasado miércoles 26.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[ERIC GAILLARD (REUTERS)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Medidas seguridad]]></category><category><![CDATA[Eurobonos]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Neumonía]]></category><category><![CDATA[Orden público]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category><category><![CDATA[Medidas contención]]></category><category><![CDATA[Seguridad ciudadana]]></category><category><![CDATA[Deuda pública]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Economía europea]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Unión Europea]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Economía]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Tampoco esta vez es un juego de niños</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/19/opinion/1584626174_565977.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/19/opinion/1584626174_565977.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 19 Mar 2020 23:23:55 +0000</pubDate><description>Las estrategias para combatir el coronavirus no son las mismas que se utilizan en una guerra convencional</description><content:encoded><![CDATA[<p>La envergadura de las medidas que se están poniendo en marcha para frenar la extensión del coronavirus ha llevado a algunos a decir que se libra una guerra. Muchos Gobiernos ponen severas restricciones a los desplazamientos, crean gabinetes de crisis, sacan el Ejército a la calle, lanzan grandes paquetes económicos para paliar las ingentes anomalías que se derivan de meter a la gente en sus casas, modifican drásticamente la vida de las personas. La cosa se está poniendo tan seria que hay mandatarios que no suelen pecar de frívolos que se han referido a la Segunda Guerra Mundial para poner en alerta sobre las actuales circunstancias: por los sacrificios a los que obliga el desafío, por las consecuencias que pueden derivarse de las iniciativas tomadas, por la movilización de recursos. Igual también por el miedo y el desamparo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/19/opinion/1584626174_565977.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/qDr6ciYJyPneXx0cw4gC-rIc55w=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/PA3OTMTL7X7HU44SXRI2RZC244.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor y crítico literario Paul Léautaud. ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Adolf Hitler]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[París]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Francia]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Europa occidental]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Los fantasmas y las tentaciones</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/12/opinion/1584029747_920115.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/12/opinion/1584029747_920115.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 13 Mar 2020 14:36:39 +0000</pubDate><description>Los dioses cuentan menos en esta época descreída, así que habrá que atribuirle al azar los desperfectos que produzca la Covid-19</description><content:encoded><![CDATA[<p>Lo que el coronavirus vuelve a colocar en el corazón de la vida de las personas es la conciencia de su fragilidad. Desde hace ya tiempo esa fragilidad está fuera de foco, devorada y oculta por el vertiginoso ritmo de la vida moderna; se da por hecho que una epidemia solo puede ser cosa del pasado. Los avances tecnológicos, los progresos de la ciencia, los abrumadores recursos de los que disponen las sociedades avanzadas, todo eso contribuye a transmitir la impresión de que todo está siempre bajo control. Por lo menos en ese puñado de zonas privilegiadas de este mundo: las cosas malas solo les pasan a otros, que viven lejos, que son invisibles. Y de pronto, resulta que un agente infeccioso de unos 125 nanómetros, realmente diminuto e imperceptible, es capaz de colarse en el interior de los cuerpos e incluso puede destruirlos. El contagio empezó en China, pero resulta que se ha trasladado a todas partes. También a Europa, y a otras zonas ricas de Occidente.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/12/opinion/1584029747_920115.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/sRnCKRUbmBEfhbY0CRtpkkmJJHE=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/DYVP6OT6VEMFKMJBU2RCHSMC3Q.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una calle vacía en Wuhan, provincia de Hubei (China), el 27 de enero.  ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[EMILIA]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Neumonía]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category></item><item><title>La celda de Kafka y el café de Joyce</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583422258_138184.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583422258_138184.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 05 Mar 2020 23:04:59 +0000</pubDate><description>La lectura obliga a descifrar signos y exige cierta lentitud para capturar el sentido</description><content:encoded><![CDATA[<p>Internet forma parte de la rutina de cualquier ciudadano del siglo XXI y <a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/20/ideas/1582222406_328721.html">ha cambiado radicalmente el mundo</a> desde que su uso se ha generalizado. Sin la Red serían millones de personas las que hoy andarían medio cojas a la hora de informarse, relacionarse, educarse, comunicarse, entretenerse, pensar, desplazarse, intervenir en la marcha de las cosas. Muchos hábitos se han transformado; muchos procedimientos, costumbres, comportamientos han dejado de ser como lo fueron hace un tiempo. ¿Se ha ampliado el margen de maniobra real de los individuos o se ha reducido a pesar de la vertiginosa velocidad con que se gestiona ya cualquier asunto? Son preguntas recurrentes que no admiten respuestas fáciles; muchas veces están incluso mal planteadas, de tal manera que el debate resulta trivial y termina reducido a un coro de grillos entre dos posiciones antagónicas (y absurdas): los que están a favor y los que están en contra.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583422258_138184.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/neBfhMjgxtgJx3AoS4-lndxeuvE=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/VWTN6WJYQYFWW3NXQKN2LJXAIE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Viajeros del Metro de Bilbao consultan sus móviles.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[FERNANDO DOMINGO-ALDAMA ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Fake news]]></category><category><![CDATA[Manipulación informativa]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Medios comunicación]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category></item><item><title>De la estepa rusa al centro de Madrid</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/27/opinion/1582807231_549869.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/27/opinion/1582807231_549869.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 27 Feb 2020 23:14:18 +0000</pubDate><description>Las complicidades de Zúñiga le permitieron afinar su mirada para contar las entrañas de la guerra en la capital española</description><content:encoded><![CDATA[<p>En 1951 Juan Eduardo Zúñiga se estrenó en la novela con <a href="https://elpais.com/cultura/2018/12/27/babelia/1545928259_287745.html"><em>Inútiles </em></a><em><a href="https://elpais.com/cultura/2018/12/27/babelia/1545928259_287745.html">totales</a>.</em> Se desarrolla en Madrid, <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2011/12/las-criaturas-la-carne-y-el-amor-1.html">en plena Guerra Civil</a>, así que se oyen cañones lejanos y la ciudad tiene ese aire triste que procede del hambre, la falta de perspectivas, la pobreza. Aun así hay margen para la vida: a dos jóvenes, Cosme y Carlos, de “aspecto desmedrado y sucio”, les llega de pronto la amistad en cuanto cruzan las primeras palabras. Cosme va a visitar a Carlos a Vallecas y camina por zonas descampadas y rodea algunos huertos, el ruido del <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2007/12/este-remolino-i.html">frente como telón de fondo</a>, la gente con aspecto miserable, los niños jugando (los niños siempre siguen jugando). Llega a una pequeña casa, lo espera su amigo. Entran, “allí había libros amontonados por todos sitios y, en cambio, solo una cama de hierro, una mesita y una banqueta”. Cosme se da cuenta de que son los que a él también le gustan, y Zúñiga se refiere entonces a una “charla entusiasta sobre los libros conocidos”. No es mala manera de empezar una amistad. <p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/27/opinion/1582807231_549869.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/XsPx6YiBqDK2M1ll0e3WUgU9Nqg=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/X6RGMVBLXWYEBHACBUIOAR6A2Y.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Juan Eduardo Zúñiga en 2011.  EFE]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[SERGIO BARRENECHEA]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Juan Eduardo Zuñiga]]></category><category><![CDATA[Obituarios]]></category><category><![CDATA[Iván Turguénev]]></category><category><![CDATA[Aleksandr Pushkin]]></category><category><![CDATA[Antón Chejov]]></category><category><![CDATA[Fedor Dostoievski]]></category><category><![CDATA[Guerra civil española]]></category><category><![CDATA[Franquismo]]></category><category><![CDATA[Rusia]]></category><category><![CDATA[Dictadura]]></category><category><![CDATA[Escritores]]></category><category><![CDATA[Europa este]]></category><category><![CDATA[Madrid]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category></item><item><title>Costear el pan y las obras y regentar la escuela</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/20/opinion/1582203643_516290.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/20/opinion/1582203643_516290.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 20 Feb 2020 23:31:26 +0000</pubDate><description>Santos Juliá mostró cómo en Azaña la política empieza cuando se buscan respuestas a problemas concretos</description><content:encoded><![CDATA[<p>Poco después de que Primo de Rivera llegara al poder en 1923, Ramiro de Maeztu celebró en un artículo la llegada de la dictadura porque venía a terminar con la hidra caciquil. Las viejas ansias de regeneración de parte de la sociedad española se concretaban, por fin, en ese cirujano de hierro que venía a liquidar de un zarpazo los apaños de los políticos de la Restauración. Muchos intelectuales quedaron fascinados con ese militar que pondría las cosas en orden e incluso un sindicato socialista, la UGT, aceptó colaborar con el nuevo régimen. Manuel Azaña entendió, en cambio, que la Monarquía de Alfonso XIII reveló entonces su profunda incapacidad para traer la democracia a España en cuanto apoyó a un dictador militar, así que había llegado la hora de luchar por la República. No tardó en contestar al artículo de Maeztu y le reprochó que intentara legitimar la dictadura como realización de las ideas del 98. A qué ideas se refería, se preguntaba Azaña, si en lo político aquella célebre generación literaria no las tuvo de ningún tipo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/20/opinion/1582203643_516290.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/dhk1XTKs6P9-Mgm-quakFnT9jDc=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/P6GFUG7GK7B5Y4ZU2UUBFFVGCQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Santos Juliá, junto a la historiadora Pilar Mera, con dos volúmenes de su edición de las obras completas de Azaña, en 2018.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Álvaro García]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Manuel Azaña]]></category><category><![CDATA[Santos Juliá]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Segunda República Española]]></category><category><![CDATA[República]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Ante cualquier embrollo, las cosas claras</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/13/opinion/1581597690_322422.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/13/opinion/1581597690_322422.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 14 Feb 2020 13:43:01 +0000</pubDate><description>Al Gobierno le toca combatir los embates de la oposición con argumentos y explicaciones</description><content:encoded><![CDATA[<p>Primera sesión de control del nuevo Gobierno en el Parlamento, y hubo bronca a propósito del encuentro en Barajas entre el ministro José Luis Ábalos y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, que tiene prohibido pisar la Unión Europea como medida de presión al régimen de Maduro por su deriva autoritaria. Frases ampulosas, ovaciones a los oradores, gritos que pedían la dimisión del responsable de la cartera de Transportes: poca cosa frente a otras célebres trifulcas. Como la que tuvo lugar en octubre de 1904 entre los conservadores, de un lado, y los liberales y republicanos, del otro. Golpes con manos y bastones en los pupitres y alaridos. “Bastó que en ese ambiente crispado un conservador gritara ‘¡Cobardes!’ a los republicanos para que se armara la de San Quintín: el venerable Gumersindo de Azcárate, un santo laico republicano, se lanzó bastón en mano hacia el provocador; el marqués de la Vega de Armijo, a sus ochenta años, corrió tras él; un diputado trepó sobre el banco azul mientras los ujieres trataban de agarrarle; un grupo asaltó la mesa presidencial mientras el presidente, que les vio venir, lograba escapar”. Un periodista anotó: “Fue un momento de verdadera emoción”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/13/opinion/1581597690_322422.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/OUsZRg_4zqpbXYlVnWSO-YQrhGc=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/D4NICNHGRIDL4KFDZ6FEP4DCQ4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Cayetana Álvarez de Toledo y Pablo Casado gesticulan durante la intervención de Montserrat Bassa, de ERC. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Uly Martín]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Políticos]]></category><category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category><category><![CDATA[Sociología]]></category><category><![CDATA[Debates parlamentarios]]></category><category><![CDATA[Congreso Diputados]]></category><category><![CDATA[Parlamento]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>En estado calamitoso</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1580995758_359026.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1580995758_359026.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 07 Feb 2020 03:10:40 +0000</pubDate><description>En los años setenta George Steiner mostró la dimensión religiosa del marxismo o del psicoanálisis</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hacia finales del XIX y a lo largo del siglo XX hubo un tiempo en que las religiones, con sus teologías que todo lo explican y con sus iglesias que organizan el tránsito por el mundo, quedaron obsoletas. Nietzsche, de hecho, se adelantó a anunciar la muerte de Dios. En 1974, sin embargo, el crítico literario <a href="https://elpais.com/cultura/2020/02/04/actualidad/1580845337_200341.html">George Steiner</a> —que el lunes murió a los 90 años— observaba que había en ese momento más que nunca hambre de “explicaciones totales”, y un anhelo profundo de “una profecía con garantías”. Sus consideraciones sobre este asunto las desarrolló en cinco conferencias que se reunieron en <em>Nostalgia del </em><em>absoluto.</em><p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1580995758_359026.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/WorsLoELW-t07MOvJ-JISD30xwQ=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/WDFQWIARYYJG6OJQWXF5IHJFT4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[George Steiner en su casa de Cambridge en 2016.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Borja Hermoso]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[George Steiner]]></category><category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category><category><![CDATA[Marxismo]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Crítica literaria]]></category><category><![CDATA[Crítica]]></category><category><![CDATA[Psicología]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Religión]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Un dedo del tamaño de 45 millones de personas</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/30/opinion/1580388208_837049.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/30/opinion/1580388208_837049.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 30 Jan 2020 23:00:17 +0000</pubDate><description>El Gran Salto Adelante produjo en China entre 1958 y 1962 una hambruna devastadora</description><content:encoded><![CDATA[<p>Pekín, diciembre de 2019, en una de las galerías del recinto del Templo del Cielo hay distintos grupos de personas mayores que juegan a las cartas o mueven fichas sobre un tablero. Ríen, festejan a los que ganan, hablan y hablan. Son las diez de la mañana y hace frío, pero no importa: llevan abrigos acolchados, bufandas, guantes. Un poco más allá, hay otros que prefieren cantar. Son unos 30, medio desperdigados alrededor de un árbol, y obedecen escrupulosamente las marcas que les da la mujer que los dirige. Entonan una vieja canción tradicional de aires melancólicos.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/30/opinion/1580388208_837049.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/hMsUE6savzXx2Mu_Xs0JCULVxfk=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/URFE6ORF5UQUFPEUUUIDEYERBM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Campesinos chinos trabajando en una granja comunitaria durante el Gran Salto Adelante.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Maoísmo]]></category><category><![CDATA[Mao Zedong]]></category><category><![CDATA[Comunismo]]></category><category><![CDATA[Hambre]]></category><category><![CDATA[China]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>El hechizo de la normalidad</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/22/opinion/1579708676_160527.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/22/opinion/1579708676_160527.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 23 Jan 2020 23:00:20 +0000</pubDate><description>El virus del resentimiento corroe hoy a los países del Este de Europa, que en 1989 querían imitar a las democracias occidentales</description><content:encoded><![CDATA[<p>El historiador Tony Judt explicaba, en unas conferencias que dio en el Centro John Hopkins de Bolonia en mayo de 1995 y que recogió en su libro <em>¿Una gran ilusión?,</em> que la Europa del Este no es <em>tan</em>Europa como la otra. El hecho de que aquellos países que salían entonces del ostracismo tras la caída del muro de Berlín pudieran ser admitidos unos años después en la Unión, decía, “no borraría los efectos de más de 50 años de terror, dictadura, represión y estancamiento”. Enfatizar lo propio y lo más cercano, los rasgos identitarios, se convirtió en los países del Este en una manera de batallar contra la internacionalización que imponía el comunismo, así que Judt advertía que si este había sido vulnerable a los nacionalismos también podía serlo el club europeo. Temía que Bruselas, borracha de éxito, se precipitara e impusiera sus reformas en el Este a la manera de un déspota ilustrado. Y dejara a los perdedores de sus políticas en manos de las fuerzas populistas y reaccionarias.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/22/opinion/1579708676_160527.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ax4lGfrMTncLxGvgpqlF6ZuHm5w=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/H674LEGOBAP5UWYJ5MNNHFE3NI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, durante un mitin de su partido, Fidesz, en 2018. ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Viktor Orban]]></category><category><![CDATA[Jaroslaw Kaczynski]]></category><category><![CDATA[Hungría]]></category><category><![CDATA[Polonia]]></category><category><![CDATA[Centroeuropa]]></category><category><![CDATA[Unión Europea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Organizaciones internacionales]]></category><category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category><category><![CDATA[Economía]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Ocuparse de una mesa</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/16/opinion/1579199428_253062.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/16/opinion/1579199428_253062.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 23:00:26 +0000</pubDate><description>A los políticos les toca asumir lo que, según Chéjov, tienen que aceptar los escritores: “Quien entra en la danza tiene que danzar”</description><content:encoded><![CDATA[<p>La costumbre de descalificar a alguien en cuanto se le ha asignado una posición concreta en el tablero político viene de lejos. Tiene que ver con la pereza mental, con la afición a simplificar la discusión pública al reducirla a una simple batalla entre los nuestros y los otros; está empapada del más vulgar sectarismo. En 1888, Chéjov ya se lamentaba del afán de algunos por reducirlo a uno de los habituales bloques de la disputa política. “Temo a quienes buscan tendencias entre líneas y quieren verme a toda costa como liberal o conservador”, le contaba al poeta Alexéi N. Pleschéiev en una carta. “No soy liberal, conservador, monje ni indiferente”, añadía. Y se quejaba luego de que a tanto fariseísmo y a tanta necedad se hubieran sumado también los científicos, los literatos y los jóvenes.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/16/opinion/1579199428_253062.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/mzYOueNkeWlE3Vm5LFHg2HzKR8M=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/S5Y5RZZ4KJKGTAFEOGI7CK7IQE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor ruso Antón Chéjov.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Antón Chejov]]></category><category><![CDATA[Liberalismo político]]></category><category><![CDATA[PP]]></category><category><![CDATA[Conservadores]]></category><category><![CDATA[Teatro]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Artes escénicas]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Espectáculos]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>La Cataluña necesaria, la flexible y compleja</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578594007_497168.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578594007_497168.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 09 Jan 2020 23:48:04 +0000</pubDate><description>A veces toca desprenderse de visiones del mundo que se han convertido en corsés, y que impiden cualquier avance</description><content:encoded><![CDATA[<p>El acuerdo alcanzado por los socialistas y Esquerra, que facilitó la investidura de Pedro Sánchez, va a traducirse en una mesa bilateral en la que van a sentarse representantes del Gobierno español y del Govern para buscar la manera de desatascar un conflicto político que se ha agravado en los últimos años. En 2006 se celebró en la Universidad Pompeu Fabra y en la Fundación Carles Pi i Sunyer de Barcelona un encuentro entre intelectuales y académicos con el título <a href="https://elpais.com/cultura/2016/04/06/actualidad/1459969980_828192.html"><em>Catalunya/España,</em> </a>y el talante que reivindicó uno de los participantes, el historiador José Álvarez Junco, debería marcar también las citas próximas de los políticos: “La comprensión y el acercamiento tiene que venir de las dos partes”, dijo entonces, y sugirió: <em>“Todos</em> deberíamos reflexionar sobre nuestras propias posiciones”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578594007_497168.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/f7JKVBvRRkJGDy51rdCS49iuXLQ=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/Q6QTEW3MDSTC7COG4FAGXH4J7M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una senyera, una bandera española y una estelada, en una manifestación en Barcelona en 2017. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[JOAN NAZCA (REUTERS)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[ERC]]></category><category><![CDATA[Presidencia Gobierno]]></category><category><![CDATA[PSOE]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[Independentismo]]></category><category><![CDATA[Cataluña]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Administración Estado]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category></item><item><title>La vigorosa voz de Manuel Azaña regresa al Parlamento</title><link>https://elpais.com/politica/2020/01/07/actualidad/1578427599_488905.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/politica/2020/01/07/actualidad/1578427599_488905.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Tue, 07 Jan 2020 23:22:39 +0000</pubDate><description>La izquierda y la derecha se apropian de las palabras del presidente de la República para sostener sus posiciones</description><content:encoded><![CDATA[<p>Manuel Azaña ha vuelto al Congreso de los Diputados. Y lo ha hecho de una manera extraña. En la XIV legislatura de una Monarquía parlamentaria, los líderes de cuatro fuerzas de ideologías muy diferentes se han apropiado de palabras que el presidente de la República pronunció en contextos que poco tienen que ver con la situación que hoy vive España. El candidato socialista Pedro Sánchez acudió a <em>Paz, piedad y perdón,</em> el imponente discurso que pronunció en Barcelona el 18 de julio de 1938, en un delicadísimo momento de la guerra, y rescató esta frase: “Se comprobará una vez más lo que nunca debió ser desconocido por los que lo desconocieron: que todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo arroyo”. Más allá de cualquier diferencia, no hay otra que entendernos. Esa era la idea.<p><a href="https://elpais.com/politica/2020/01/07/actualidad/1578427599_488905.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/NXPtXgeQSIisxsupq514Pgw9HrM=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/LFJKXJ5L6XFXYIZSHL6J7MQHRI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Manuel Azaña, en el centro, después de haber pronunciado en el Parlamento su discurso sobre el proyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña, en mayo de 1932. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[EFE]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Inés Arrimadas]]></category><category><![CDATA[Santiago Abascal]]></category><category><![CDATA[Presidencia Gobierno]]></category><category><![CDATA[Investidura parlamentaria]]></category><category><![CDATA[Pablo Casado]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[XIV Legislatura España]]></category><category><![CDATA[Legislaturas políticas]]></category><category><![CDATA[Congreso Diputados]]></category><category><![CDATA[Parlamento]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Administración Estado]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category></item><item><title>El ruido que no cesa</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/02/opinion/1577985931_939435.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/02/opinion/1577985931_939435.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 02 Jan 2020 23:00:23 +0000</pubDate><description>Es el momento de explicar la letra pequeña que va a marcar la gestión de los asuntos más espinosos. Y desterrar toda ambigüedad</description><content:encoded><![CDATA[<p>El año que acaba de empezar va dando sus primeros pasos en un clima desconcertante donde no termina de verse claro hacia dónde se va ni de qué manera se saldrá del atolladero. En lugares muy distantes del mundo las piezas no casan y a ratos se tiene la impresión de que se ha encendido el motor pero que el coche no arranca. Hay una distancia notable entre el ruido de las proclamas y la tozudez de los hechos. Así que se asiste a la misma película, pero el argumento no avanza y no se atisba ningún próximo desenlace. Es lo que ocurre, por ejemplo, en Hong Kong: las calles siguen llenándose de gente que reclama más democracia, estallan conatos de violencia que protagonizan los sectores más radicales, las fuerzas del orden reprimen las protestas y detienen a cada vez más manifestantes, y la calma regresa durante un tiempo. Pero por grandes que sean las movilizaciones nada se mueve realmente. El conflicto se enquista y, aunque se pise el acelerador a fondo, la palanca de cambios sigue en punto muerto. Puro ruido.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/02/opinion/1577985931_939435.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/cZvf0Qk9hYz1ejsjxSP0RYq2KDM=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/TKOPXLSVBUNLQRU5NS6NRXLSCQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Reunión del Consell Nacional de Esquerra Republicana el pasado 30 de diciembre.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Joan Sanchez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Pactos postelectorales]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[ERC]]></category><category><![CDATA[Pactos políticos]]></category><category><![CDATA[PSOE]]></category><category><![CDATA[Cataluña]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Colgados de un gancho</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/18/opinion/1576688825_604392.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/18/opinion/1576688825_604392.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 26 Dec 2019 23:00:30 +0000</pubDate><description>Los proyectos maximalistas no deberían entorpecer la batalla por un mundo más justo</description><content:encoded><![CDATA[<p>A Georges Bataille se le ocurrió hace algún tiempo que igual estábamos aquí simplemente por culpa de un gancho. Lo hizo en el diario que empezó a escribir durante la II Guerra Mundial, y que tituló <em>El culpable. </em>Ahí apuntó: “He visto sobre un tejado grandes y sólidos ganchos, plantados a media pendiente. Si suponemos un hombre cayendo desde la cima, por suerte podría engancharse en uno de ellos por un brazo o una pierna. Precipitado desde la cima de una casa, me aplastaría contra el suelo. ¡Pero si hay un gancho, podría detenerme al pasar!”. Un poco más adelante, Bataille insiste en la idea de una manera más general: “Advierto ahora, al representarme el impulso de la caída, que nada existe en el mundo más que por haber encontrado un gancho”. Y luego observa que solemos evitar ver ese gancho, lo ignoramos: como si no existiera. “Nos concedemos a nosotros mismos un carácter de necesidad. Se lo concedemos al mundo, a la tierra, al hombre”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/18/opinion/1576688825_604392.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/Ru8J0SV3e0WFFzuJwz-w8OXuYmg=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/7G4SWHNUP3LC26FHQIHFUTEZNY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Protestas en Beirut, el pasado 15 de diciembre.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[ANWAR AMRO (AFP)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Hong Kong]]></category><category><![CDATA[Georges Bataille]]></category><category><![CDATA[Movilizaciones civiles]]></category><category><![CDATA[Ecuador]]></category><category><![CDATA[Irak]]></category><category><![CDATA[Chile]]></category><category><![CDATA[China]]></category><category><![CDATA[Malestar social]]></category><category><![CDATA[Oriente próximo]]></category><category><![CDATA[Asia oriental]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Asia]]></category><category><![CDATA[Sudamérica]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category></item><item><title>Colgados de un gancho</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/24/opinion/1577180813_619090.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/24/opinion/1577180813_619090.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 26 Dec 2019 23:00:16 +0000</pubDate><description>Este año, calles y plazas del mundo se han llenado de gente airada, furiosa, que protestaba por estar quedándose fuera de la historia</description><content:encoded><![CDATA[<p>A Georges Bataille se le ocurrió hace algún tiempo que igual estábamos aquí simplemente por culpa de un gancho. Lo hizo en el diario que empezó a escribir durante la II Guerra Mundial, y que tituló <em>El culpable. </em>Ahí apuntó: “He visto sobre un tejado grandes y sólidos ganchos, plantados a media pendiente. Si suponemos un hombre cayendo desde la cima, por suerte podría engancharse en uno de ellos por un brazo o una pierna. Precipitado desde la cima de una casa, me aplastaría contra el suelo. ¡Pero si hay un gancho, podría detenerme al pasar!”. Un poco más adelante, Bataille insiste en la idea de una manera más general: “Advierto ahora, al representarme el impulso de la caída, que nada existe en el mundo más que por haber encontrado un gancho”. Y luego observa que solemos evitar ver ese gancho, lo ignoramos: como si no existiera. “Nos concedemos a nosotros mismos un carácter de necesidad. Se lo concedemos al mundo, a la tierra, al hombre”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/24/opinion/1577180813_619090.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/UEmkIniy1Nt0yAynqxEQ6NDcSOA=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/XPZJBY54N2ZU65ICI4QTDC2CNY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Protestas en Santiago, Chile, el pasado mes de noviembre.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Iván Alvarado]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Muro Berlín]]></category><category><![CDATA[Georges Bataille]]></category><category><![CDATA[Protestas sociales]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Malestar social]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Escritores]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Una vida distinta</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/18/opinion/1576675383_360342.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/18/opinion/1576675383_360342.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 19 Dec 2019 23:00:27 +0000</pubDate><description>Los individuos que fueron asesinados por las huestes de Hitler y Stalin pueden quedar sepultados por las cifras del horror</description><content:encoded><![CDATA[<p>Ceija Stojka tenía 12 años cuando fue liberada junto a su madre por el ejército británico del campo de concentración de Bergen-Belsen. Era abril de 1945, estaba escondida entre pilas de cadáveres y consiguió sobrevivir comiendo la savia de las plantas que encontraba por ahí. Era gitana, su familia pertenecía a un linaje que se había dedicado al comercio de caballos, nació y creció en Austria. Su infancia estuvo asociada a un carromato, a la felicidad de ir de un sitio a otro. Hubo un momento en que obligaron a los suyos a concentrarse en un terreno baldío a las afueras de Viena. Fue ahí donde los nazis acudieron a buscar a su padre en 1941 y se lo llevaron a Dachau. El resto de la familia terminó en marzo de 1943 en un tren camino de Auschwitz. Le tatuaron el número Z6399. En junio de 1944, la trasladaron al campo de Ravensbrück y terminó en enero de 1945 en Bergen-Belsen. Tardó unos 40 años en darle forma a las experiencias que vivió durante aquella temporada en el infierno. Sus cuadros se pueden ver ahora en el Reina Sofía, en Madrid. El horror de la barbarie nazi está recuperado en su obra desde la limpia mirada de una niña, y por eso resulta todavía más perturbador. Parece un cuento: las figuras de negro de las SS, la esvástica, el alarido de miedo, las alambradas, las torres de control, los cuerpos en las literas de los barracones, una puerta cerrada. Y, por algún lugar, la vida que sigue. A pesar de todo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/18/opinion/1576675383_360342.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/zy2D-EIwlBLHZGHsoCoeTK-62sI=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/5RROAXTHE5ACT3Q2XXUWH3HYHU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una de las obras de Ceija Stojka que se exponen en el Reina Sofía, de Madrid. ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Josef Stalin]]></category><category><![CDATA[Adolf Hitler]]></category><category><![CDATA[Auschwitz]]></category><category><![CDATA[Comunismo]]></category><category><![CDATA[Polonia]]></category><category><![CDATA[Campos concentración nazis]]></category><category><![CDATA[Holocausto judío]]></category><category><![CDATA[Ucrania]]></category><category><![CDATA[Nazismo]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Centroeuropa]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Europa este]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category></item><item><title>Desenfocados</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/12/16/babelia/1576504796_853596.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/12/16/babelia/1576504796_853596.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 19 Dec 2019 15:34:01 +0000</pubDate><description>El exilio distorsiona el trato con el mundo</description><content:encoded><![CDATA[<p>El exilio al principio no es nada más que unas cuantas maletas, luego se transforma en una condición y, muchas veces, en una condena. No hay exilio, lo que existen son los exilios, cada uno distinto. Están todos ellos atados por un par de hilos invisibles: el del desgarro y, también, el de la perplejidad. Las circunstancias te arrancan de un mundo y te llevan a otro, que no terminas de entender, que nunca entenderás del todo. Así que el exiliado no tiene otra que emprender la tarea de coser los trozos partidos que lleva consigo, de aprender una nueva lengua (aunque sea la misma), de hacerse a otro paisaje y a otra gente. Luego siempre hay un agujero por el que se conectan las nuevas experiencias con lo que se vivió anteriormente y no siempre se comprende el sentido de las cosas. Así que hace falta buscar el cada vez más pálido reflejo de lo que alguna vez se fue para intentar saber qué es lo que uno es, en qué se ha ido transformando.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/12/16/babelia/1576504796_853596.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/8e3-cJj6Vs7WcZeFtX6mtkZZtbQ=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/VY5OW4QSUHD6EVJT56UJ3OVW7M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una larga fila de españoles, cruzando la frontera de Francia en enero de 1939.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Manuel Azaña]]></category><category><![CDATA[María Zambrano]]></category><category><![CDATA[Vicente Rojo]]></category><category><![CDATA[Francisco Ayala]]></category><category><![CDATA[Guerra civil española]]></category><category><![CDATA[Exilio]]></category><category><![CDATA[Franquismo]]></category><category><![CDATA[Fascismo]]></category><category><![CDATA[Cataluña]]></category><category><![CDATA[Dictadura]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>El escritor que camina</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576174777_040635.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576174777_040635.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 12 Dec 2019 23:00:36 +0000</pubDate><description>La obra de Peter Handke, Premio Nobel de Literatura, explora las quiebras íntimas y el mundo más próximo</description><content:encoded><![CDATA[<p>Si hubiera que definir de alguna manera la obra de Peter Handke, que el martes recibió el Premio Nobel en Estocolmo, es que se trata de la literatura de un escritor que camina. Trabaja a ras de suelo, mira de frente lo que sucede, y lo digiere mientras <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2011/11/los-viajes-a-yugoslavia.html">va de un sitio a otro,</a> así que maneja perspectivas diferentes, escucha o sabe de varios sitios, no está enredado, <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2011/11/el-paisaje-de-los-perros.html">anda siempre moviéndose.</a> Al referirse a uno de sus personajes contaba que un día descubrió que “ya no tenía un lugar fijo”. Así que le tocaba irse y probar. Es lo que le pasa también a Handke, por eso —seguramente— ha incluido en los títulos de algunos de sus libros la palabra <em>ensayo.</em>Camina, escribe, toca por aquí, toca por allá. En sus diarios apuntó: <a href="https://elpais.com/diario/2011/11/05/babelia/1320455536_850215.html">“El pensador de instantes': </a>solo esto soy yo”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576174777_040635.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/d9CTfcNOrYM90OgocGKu5slpO1o=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/UUTIEU5OOGPPFC7EWY7NCFC7XI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor Peter Handke, Premio Nobel de Literatura.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Li Erben (Getty Images)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Peter Handke]]></category><category><![CDATA[Premios Nobel]]></category><category><![CDATA[Premios literarios]]></category><category><![CDATA[Premios]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Eventos]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Un rato con Ferlosio</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/12/06/actualidad/1575645533_070377.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/12/06/actualidad/1575645533_070377.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 06 Dec 2019 16:32:51 +0000</pubDate><description>Demetria Chamorro, la viuda del escritor, deposita en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes una lupa y una libreta del autor de 'El Jarama'</description><content:encoded><![CDATA[<p><strong>Una lupa y una libreta.</strong> Rafael Sánchez Ferlosio nació el 4 de diciembre de 1927 en Roma, y el pasado miércoles, otro 4 de diciembre, su viuda Demetria Chamorro entregó una lupa y una libreta para que se guardaran en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, concretamente en la número 1176 de la cámara acorazada que se encuentra en el edifico de la institución de la calle Alcalá, en Madrid. La lupa le sirvió a Ferlosio cuando la vista le empezó a jugar trastadas y le impedía ocuparse de las dos tareas que dieron sentido a su existencia, leer y escribir, y lo ayudó hasta el último momento de su vida. La libreta recoge uno de los proyectos en los que andaba, el de ir colgando textos a partir de las letras del abecedario. Solo había adelantado el de algunas de ellas, como la que empezó a propósito de la palabra <em>noche,</em> que según una información de Efe era por la que estaba abierta la libreta el día de la entrega: “La noche es huera y hueca y vacua y vana, noche vacía, buena consejera, la buena consejera, sola, callada, descampada y santa”, escribió ahí.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/12/06/actualidad/1575645533_070377.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/8_daueQVrVXUnrFdTVDIcjsTBfw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/JZYXN672RGJQI3JMPR52RMZBVY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La lupa y la libreta depositada por la familia de Sánchez Ferlosio en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Rafael Sánchez Ferlosio]]></category><category><![CDATA[Luis García Montero]]></category><category><![CDATA[Miguel Ángel Aguilar]]></category><category><![CDATA[José Luis Pardo Torío]]></category><category><![CDATA[Tomás Pollan]]></category><category><![CDATA[Instituto Cervantes]]></category><category><![CDATA[Agenda cultural]]></category><category><![CDATA[Instituciones culturales]]></category><category><![CDATA[Agenda]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Eventos]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>La democracia impotente</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/05/opinion/1575569572_419774.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/05/opinion/1575569572_419774.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 05 Dec 2019 23:00:09 +0000</pubDate><description>Los proyectos totalitarios en Occidente forman parte del pasado, pero no convendría bajar la guardia</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hace un siglo, y a pesar de que la Gran Guerra había terminado en 1918, Europa seguía inundada de sangre. Un torbellino de pura violencia recorría impertérrito el continente, alimentado por la furia de destrucción que se inició en los frentes, seguramente ya en 1912 con las primeras escaramuzas en los Balcanes. Más de cuatro millones de personas murieron en los conflictos de posguerra desde que el imperio alemán firmó el acuerdo de armisticio en un vagón de tren en el bosque de Compiègne en noviembre de 1918 hasta que el Tratado de Lausana, en 1923, definió las fronteras de la Turquía moderna. Fueron muchas más que la suma de víctimas mortales de Francia, Reino Unido, Francia y Estados Unidos durante la guerra. Entre los enfrentamientos que estallaron después los hubo para todos los gustos, entre ejércitos nacionales de distintos países o guerras civiles o revoluciones, ya fueran sociales o cargadas de dinamita nacionalista.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/05/opinion/1575569572_419774.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/kY7RoCUbGOUkyyC8mByAhbU5v3I=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/U43F3BEUTEKJWLSPJK77B7TYGA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Barricadas en Schutzen Strasse, en Berlín, durante la revolución de noviembre de 1918. ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Primera Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Totalitarismo]]></category><category><![CDATA[Democracia]]></category><category><![CDATA[Constitución Española]]></category><category><![CDATA[Guerra civil]]></category><category><![CDATA[Rusia]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Legislación]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category></item><item><title>No serán muy distintos</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/11/27/opinion/1574875370_174117.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/11/27/opinion/1574875370_174117.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 28 Nov 2019 23:00:15 +0000</pubDate><description>Goya supo recoger con mano trágica lo que ocurre cuando se impone la ceguera y aniquila a la razón</description><content:encoded><![CDATA[<p>Un hombre va de un lado a otro con un cuaderno. Dibuja. Se afana por recoger cada uno de los detalles que ve y procura descubrir qué gesto es el verdaderamente importante para encontrar el sentido de lo que ocurre. Se esfuerza, también, por atrapar lo que se le escapa, lo que oculta la realidad, esas pulsiones que parecen dirigir a veces desde un lugar secreto el rumbo de las cosas. En los dibujos de Goya, que ahora se exponen en el Prado, hay referencias concretas —la indumentaria de los personajes, notas del paisaje, utensilios— que remiten a una época determinada, la suya, pero tienen algo que los libera de cualquier atadura temporal para dar cuenta de motivos que permanecen, que siguen ahí, que resultan siempre familiares: un viejo que se derrumba por una escalera, dos hombres que pelean, una mujer que se mesa los cabellos, un tipo que patina, el morbo de curiosear el cuerpo de un tullido, el dolor por el amado muerto, los monstruos que irrumpen en la habitación propia, en la conciencia. Y, bueno, las brujas.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/27/opinion/1574875370_174117.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/EDu3qCbZY03-msX4EMuFoM5oqlA=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/HDTFF4K344R4EFVSN5FSDKLUNQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA['Multitud en un parque' de Francisco de Goya.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Arte]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Francisco de Goya]]></category><category><![CDATA[Museo del Prado]]></category><category><![CDATA[Pintura]]></category><category><![CDATA[Exposiciones]]></category><category><![CDATA[Protestas sociales]]></category><category><![CDATA[Dibujo]]></category><category><![CDATA[Malestar social]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category></item><item><title>Bolivia, en su laberinto</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/11/21/opinion/1574340457_844730.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/11/21/opinion/1574340457_844730.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 21 Nov 2019 23:00:10 +0000</pubDate><description>La única salida tras un fraude en el recuento de votos es convocar elecciones</description><content:encoded><![CDATA[<p>La situación en Bolivia es inestable, la violencia estalla con mucha facilidad, empieza a haber problemas de abastecimiento. El país entró en un oscuro laberinto poco después de que se produjera un descarado, chapucero y escandaloso fraude electoral. Es ahí donde empieza el lío, y es a partir de ese momento cuando las movilizaciones se suceden y se producen enfrentamientos y llegan los primeros muertos (ya son unos 30). Dentro del laberinto, el ruido lo confunde todo. Por eso no hay que olvidar que en el principio estuvo el fraude y que la única solución, cuando se produce un recuento irregular, es convocar nuevas elecciones.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/21/opinion/1574340457_844730.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/NGL8oiHZ6YRvDFSKigLHQ0KLJyk=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/STOA7MAVI2TYRQUM7L5D2DS3LY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Seguidores del expresidente Evo Morales, durante una manifestación el 20 de noviembre en El Alto. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[AIZAR RALDES (AFP)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Evo Morales]]></category><category><![CDATA[Elecciones Bolivia]]></category><category><![CDATA[Bolivia]]></category><category><![CDATA[OEA]]></category><category><![CDATA[Sudamérica]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Organizaciones internacionales]]></category><category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Javier Pradera, pensar la democracia</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/11/15/babelia/1573838502_757006.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/11/15/babelia/1573838502_757006.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 15 Nov 2019 23:02:13 +0000</pubDate><description>Una biografía retrata a uno de los intelectuales más influyentes de la Transición. Comunista y disidente del PCE, editor y analista político, fue un referente para la izquierda española</description><content:encoded><![CDATA[<p>Lo que Jordi Gracia cuenta en <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/javier-pradera-o-el-poder-de-la-izquierda/9788433964397/A_537"><em>Javier Pradera o el poder de la izquierda</em></a> no son sólo las peripecias por las que pasó el editor, <a href="https://elpais.com/autor/javier_pradera/a">analista político y referente intelectual de EL PAÍS</a> durante años —como editorialista y como el mayor responsable de la construcción de las posiciones políticas y morales del periódico—, sino el accidentado viaje de la dictadura a la democracia de una generación de españoles. Es la historia de un salto enorme, el que se produce cuando se pretende llevar las ideas a la práctica. Lo que Pradera encarna, o que en él se hace visible, es el contradictorio y problemático y pantanoso proceso de salir de aquella esfera gratificante (por dura que fuera) del “contra Franco vivíamos mejor” y pasar a esa provincia gris y tediosa donde no hay otra que desempeñar el prosaico ejercicio del poder. Lo que la biografía de <a href="https://elpais.com/tag/jordi_gracia/a">Jordi Gracia</a> revela es la historia de esos que se quisieron progresistas, la izquierda, y que en medio de la dictadura se empeñaron en cambiar las cosas. No es una historia de lo que les fue pasando día a día, sino más bien de las ideas que los alimentaron, de los argumentos que tuvieron que construir, de las justificaciones de sus acciones, del relato de su proyecto. Un proyecto que terminó siendo el de ir transformando el país poco a poco, dando martillazos a una realidad hosca, atornillando los engranajes para hacer algo diferente, limando los ruidos, barriendo los desperdicios.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/11/15/babelia/1573838502_757006.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/YjUWk9I_Fxq50k_PllhUJFQYy-w=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/X7JHJSDNDG3BMOZZRGMWXO554M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Javier Pradera en Menorca en los años ochenta.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[ARCHIVO DE NATALIA RODRÍGUEZ-SALMONES ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Javier Pradera]]></category><category><![CDATA[Jordi Gracia]]></category><category><![CDATA[Democracia]]></category><category><![CDATA[Comunismo]]></category><category><![CDATA[Transición española]]></category><category><![CDATA[Transición democrática]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>De una ilusión a otra</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/11/14/opinion/1573757016_605026.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/11/14/opinion/1573757016_605026.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 15 Nov 2019 15:55:24 +0000</pubDate><description>Treinta años después de la caída del Muro, las democracias de los países de la antigua órbita soviética no terminan de funcionar</description><content:encoded><![CDATA[<p>El muro de Berlín cayó hace 30 años y, al derrumbarse, lo que permitió ver con una claridad meridiana es que el proyecto comunista había fracasado de manera estrepitosa. No es que fuera una gran novedad, muchos ya señalaron desde unas décadas antes que aquello que se estaba gestando detrás del llamado telón de acero era una catástrofe. Catástrofe por los malos rendimientos económicos, pero catástrofe sobre todo por la falta de libertades y por la naturaleza autocrática y represora de un sistema que solo consiguió sobrevivir por la eficacia y la falta de escrúpulos de una policía secreta que, esa sí, funcionaba como una maquinaria perfectamente engrasada. Del Gulag, por ejemplo, ya se había hablado, se conocía la naturaleza desoladora de sus entrañas. Nadie era ya, en 1989, demasiado ingenuo a propósito de lo que se había ido cocinando al otro lado del Muro.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/14/opinion/1573757016_605026.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/GCUOz279ryIVo4nJUidzner62PY=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/VHGOBQ4OFHWSVZH422542FL6RI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una joven vende camisetas conmemorativas de la caída del Muro.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Luis Magán]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Muro Berlín]]></category><category><![CDATA[Unificación alemana]]></category><category><![CDATA[Democracia]]></category><category><![CDATA[Comunismo]]></category><category><![CDATA[Alemania]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>El patio de recreo</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/11/07/opinion/1573146890_398125.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/11/07/opinion/1573146890_398125.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 08 Nov 2019 11:19:02 +0000</pubDate><description>Los debates en televisión tienen más que ver con el espectáculo que la cultura democrática</description><content:encoded><![CDATA[<p>El asunto central de uno de los bloques del <a href="https://elpais.com/politica/2019/11/04/actualidad/1572874416_549115.html">debate del pasado lunes</a> tenía que ver con la calidad democrática. Ninguno de los políticos que participaron aprovechó la oportunidad para decir que lo que estaba ocurriendo ahí no tenía mucho que ver con esa cuestión. Damas y caballeros, podían haber advertido, estamos en <a href="https://elpais.com/cultura/television.html">televisión</a> y lo que estamos haciendo es puro espectáculo. A los <a href="https://elpais.com/tag/periodistas/a">periodistas</a> que moderaban las intervenciones de los candidatos se les llegó a proponer que no hicieran preguntas. Todo estaba pactado: bloques, asuntos, posiciones en el plató, turnos, tiempos. Y es lógico que así sea. Es necesario establecer las reglas del juego, marcar las pautas y los tiempos, escribir el guion. Luego se levanta el telón y el <em>show </em>empieza.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/07/opinion/1573146890_398125.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/I36Sm1Qw1jjTyTzScXtewSH_bBw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/G274D6HUPXKGK36PEEKFLJU6WA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El escenario donde se celebró el debate electoral que organizó el lunes 4 la Academia de Televisión.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[ULY MARTÍN]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Debates Elecciones Generales]]></category><category><![CDATA[Vox]]></category><category><![CDATA[Unidas Podemos]]></category><category><![CDATA[Debates electorales]]></category><category><![CDATA[Candidaturas políticas]]></category><category><![CDATA[Ciudadanos]]></category><category><![CDATA[Actos electorales]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales]]></category><category><![CDATA[Partidos ultraderecha]]></category><category><![CDATA[PSOE]]></category><category><![CDATA[Coaliciones electorales]]></category><category><![CDATA[Izquierda Unida]]></category><category><![CDATA[PP]]></category><category><![CDATA[Coaliciones políticas]]></category><category><![CDATA[Podemos]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Eventos]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>‘ETA, el final del silencio’: En carne viva</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/11/01/television/1572624319_351686.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/11/01/television/1572624319_351686.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Sat, 02 Nov 2019 00:28:37 +0000</pubDate><description>‘Zubiak’ inicia en Movistar + una serie de Jon Sistiaga sobre ETA que despliega múltiples voces de los que ejecutaron y padecieron el terror</description><content:encoded><![CDATA[<p>Decía el escritor Francisco Ayala que “no hay en verdad ningún hombre que posea memoria histórica” porque “nadie recuerda ni puede recordar lo sucedido fuera del ámbito de su propia existencia”. Las cosas que pasan les ocurren a personas concretas. Y solo la memoria de esas personas es capaz de dar cuenta de cómo se vivió un acontecimiento determinado. Por ejemplo, uno de los asesinatos de ETA. El 29 de julio del año 2000, Juanmari Jauregi estaba en un bar de Tolosa cuando dos pistoleros de la organización terrorista le dispararon dos tiros en la nuca. Su esposa, Maixabel Lasa, recuerda que esa mañana al despedirse le contó que había soñado que lo mataban.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/11/01/television/1572624319_351686.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/kA78Fp6qJnx5MQDdCsKsrVzzNzk=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/3VS6Q2DMUQDKCZOTCFYPHEDI6Y.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Maixabel Lasa, frente a Ibon Etxezearreta, el hombre que mató a su marido.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Jon Sistiaga]]></category><category><![CDATA[Series documentales]]></category><category><![CDATA[Movistar +]]></category><category><![CDATA[Géneros series]]></category><category><![CDATA[Plataformas digitales]]></category><category><![CDATA[Movistar]]></category><category><![CDATA[Pago por visión]]></category><category><![CDATA[ETA]]></category><category><![CDATA[Series televisión]]></category><category><![CDATA[Televisión IP]]></category><category><![CDATA[Telefónica]]></category><category><![CDATA[Canales televisión]]></category><category><![CDATA[Grupos terroristas]]></category><category><![CDATA[Programa televisión]]></category><category><![CDATA[Terrorismo]]></category><category><![CDATA[Programación]]></category><category><![CDATA[Televisión]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Medios comunicación]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category></item><item><title>Un día cualquiera</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/31/opinion/1572546982_677150.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/31/opinion/1572546982_677150.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 01 Nov 2019 00:24:16 +0000</pubDate><description>Preparar una fiesta, saltar de una ventana, empezar una campaña electoral: nada nuevo bajo el sol</description><content:encoded><![CDATA[<p>Un día cualquiera Miss Dalloway salió a comprar flores porque celebraba esa noche una fiesta en su casa. La llamada Gran Guerra acababa de terminar. Iba pensando en sus cosas, le contaron que un viejo amigo regresó de la India. Había estado a punto de casarse con él. Eran entonces jóvenes, y ahora entiende que hizo bien en dejarlo plantado: hubieran terminado por destruirse. Quería compartirlo todo, examinarlo todo, y eso era intolerable. La señora Dalloway tiene más de 50 años, siente que es invisible, lleva el pelo ya canoso.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/31/opinion/1572546982_677150.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/DvNZjtW0ZP2DnxRCSEppuq0gzWE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/7XQI6XGB3YSEKGXVZRFECCHZF4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Celebración, en Londres, del final de la Gran Guerra.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Virginia Woolf]]></category><category><![CDATA[Literatura británica]]></category><category><![CDATA[Primera Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Literatura europea]]></category><category><![CDATA[India]]></category><category><![CDATA[Reino Unido]]></category><category><![CDATA[Asia meridional]]></category><category><![CDATA[Europa occidental]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Asia]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category></item><item><title>El exilio en Toulouse, la palabra frente a la fuerza</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/24/opinion/1571939020_667168.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/24/opinion/1571939020_667168.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 24 Oct 2019 22:00:29 +0000</pubDate><description>Con Franco fuera de Cuelgamuros, toca acordarse de los que lo perdieron todo por defender la República</description><content:encoded><![CDATA[<p>La Guerra Civil terminó hace 80 años. <a href="https://elpais.com/diario/2007/06/04/cultura/1180908002_850215.html">Y empezó el exilio.</a> O, mejor dicho, los exilios. Cada uno distinto. Y es que cualquiera que se ve obligado a irse rompe con la vida que hacía hasta ese momento y se ve <a href="https://elpais.com/elpais/2019/02/28/opinion/1551365375_397621.html">empujado a empezar de nuevo</a> en un mundo diferente del que desconoce las claves. Ayer se trasladaron los restos de Francisco Franco de Cuelgamuros al cementerio de Mingorrubio, en El Pardo. Fue uno de los generales que dieron el golpe de Estado que pretendía acabar con la República. Pero no lo consiguieron, y empezó una larga guerra que finalmente ganaron, en buena parte gracias a la ayuda de la Alemania nazi y la Italia fascista. Hace 80 años, por tanto, comenzó también la represión y se consagró la dictadura del llamado caudillo. Ahora que Franco ha salido de aquel inmenso disparate “imperial” que mandó construir en la sierra de Guadarrama, toca acordarse de los perdedores.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/24/opinion/1571939020_667168.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/PKCDI5PPA96eiKXNdTbyBWGaJVM=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/SUZUCFWNMISSRVMK5EWD2D3MEI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Refugiados españoles en la biblioteca de Villa Don Quichote de Toulouse, antiguo campo de Récébédou, 29 de octubre de 1945.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Enrique Tapia]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Toulouse]]></category><category><![CDATA[Anarquismo]]></category><category><![CDATA[Víctimas Franquismo]]></category><category><![CDATA[Republicanos]]></category><category><![CDATA[Socialismo]]></category><category><![CDATA[Comunismo]]></category><category><![CDATA[Exilio]]></category><category><![CDATA[Franquismo]]></category><category><![CDATA[Segunda República Española]]></category><category><![CDATA[Fascismo]]></category><category><![CDATA[Francia]]></category><category><![CDATA[República]]></category><category><![CDATA[Dictadura]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Europa occidental]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Muere Santos Juliá, el gran historiador del siglo XX español</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/10/23/actualidad/1571833285_643743.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/10/23/actualidad/1571833285_643743.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 24 Oct 2019 07:13:36 +0000</pubDate><description>El ensayista y catedrático, fallecido en Madrid a los 79 años, desentrañó el presente de la mano de una íntima familiaridad con el pasado</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://elpais.com/autor/santos_julia/a" target="_blank">Con Santos Juliá,</a> fallecido hoy miércoles en el hospital madrileño Puerta de Hierro a los 79 años, desaparece uno de esos contados académicos que había convertido los periódicos en su segundo hogar. Nunca hizo concesión alguna <a href="https://elpais.com/elpais/2018/03/19/opinion/1521479102_688811.html" target="_blank">al ritmo vertiginoso al que obliga la actualidad,</a> pero tuvo la rara habilidad de encontrar la manera de entrar en ella con toda la carga del pasado. Estaba mirando lo que sucedía y conseguía hacerlo con esa sabiduría del que tiene presentes las hilachas y los rastros que vienen de atrás. Conseguía así establecer las conexiones pertinentes con lo que había pasado, o mostraba las quiebras que permitieron cambiar las cosas, de manera que abría las lecturas del mundo a muchos sentidos posibles.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/10/23/actualidad/1571833285_643743.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><category><![CDATA[Transición democrática]]></category><category><![CDATA[Universidad]]></category><category><![CDATA[Comunidad educativa]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Educación superior]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Sistema educativo]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Santos Juliá]]></category><category><![CDATA[Educación]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Obituarios]]></category><category><![CDATA[Historiadores]]></category><category><![CDATA[UNED]]></category><category><![CDATA[Catedráticos]]></category><category><![CDATA[Profesores universitarios]]></category><category><![CDATA[Ensayo]]></category><category><![CDATA[Profesorado]]></category><category><![CDATA[Transición española]]></category></item><item><title>El almacén de ideas</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/17/opinion/1571334215_349730.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/17/opinion/1571334215_349730.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 17 Oct 2019 22:03:53 +0000</pubDate><description>Se equivocan los que dominan la calle si creen que tienen el mundo a sus pies</description><content:encoded><![CDATA[<p>En 1920, un muchacho con la cabeza llena de pájaras literarias conoció a Franz Kafka. Fue gracias a su padre, que trabajaba con él en el Instituto de Seguros contra Accidentes de Trabajo, en Praga. Un día le pidió a su hijo que fuera a su despacho, quería darle una sorpresa. Gustav Janouch tenía 17 años, se enteró en ese momento de que su padre conocía sus poemas y que se los había dado, además, a leer a un colega suyo, al que también le interesaba la literatura. Fueron a verlo. Era “un hombre alto y delgado”, cuenta, hicieron buenas migas. El muchacho lo empezó a visitar con frecuencia, salían de paseo, hablaban de lo divino y lo humano (y de libros), reían mucho. Janouch lo apuntaba todo, y un día terminó publicando aquellas conversaciones.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/17/opinion/1571334215_349730.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/LGKjLIPmxl9wtGqnpq3e5ozZ8RE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/V2MNT22PESO3UAKKONU5MF2EYM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Disturbios en Barcelona tras la sentencia a los líderes independentistas procesados. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Alexander Scheuber (Getty Images)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Sentencia Procés]]></category><category><![CDATA[Tribunal Supremo]]></category><category><![CDATA[Juicio al Procés]]></category><category><![CDATA[Referéndum 1 de Octubre]]></category><category><![CDATA[Autodeterminación]]></category><category><![CDATA[Generalitat Cataluña]]></category><category><![CDATA[Casos judiciales]]></category><category><![CDATA[Poder judicial]]></category><category><![CDATA[Referéndum]]></category><category><![CDATA[Sentencias]]></category><category><![CDATA[Cataluña]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Gobierno autonómico]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Delitos]]></category><category><![CDATA[Comunidades autónomas]]></category><category><![CDATA[Juicios]]></category><category><![CDATA[Política autonómica]]></category><category><![CDATA[Proceso judicial]]></category><category><![CDATA[Administración autonómica]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category></item><item><title>La extraña batalla</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/10/opinion/1570723988_133820.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/10/opinion/1570723988_133820.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 10 Oct 2019 22:15:13 +0000</pubDate><description>Es necesario que en la larga campaña para frenar el calentamiento del planeta se implique el mayor número de países</description><content:encoded><![CDATA[<p>El Acuerdo de París (2015) estableció que los 200 países que lo firmaron tenían que reducir la emisión de gases de efecto invernadero para frenar el aumento de las temperaturas. El objetivo era evitar que el planeta se calentara a final de siglo por encima de los dos grados, pero los planes que presentaron esos países mostraron que llevarían a un aumento de más de tres. Mal asunto. <a href="https://elpais.com/sociedad/2019/09/21/actualidad/1569079001_259083.html">La reciente cumbre del clima</a> que celebró la ONU en Nueva York procuró, por eso, dar un nuevo empujón y reclamó propuestas concretas para ser más audaces y efectivos. Corre el tiempo, las derivadas devastadoras del calentamiento son ya habituales, el futuro amenaza con ser más inhóspito. Ayer mismo, <a href="https://elpais.com/sociedad/2019/10/08/actualidad/1570545300_377791.html">un informe revelaba </a>que habrá más olas de calor en el Mediterráneo y más sequías extremas.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/10/opinion/1570723988_133820.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ZEcnYHwdNW3Dz2dYihLpAibke0U=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/GTL2MYF576FI6QPFZJT764IC5I.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una zona devastada por los incendios provocados en la Chiquitanía, la zona boliviana de la Amazonia.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Cumbre del clima]]></category><category><![CDATA[Cumbres internacionales]]></category><category><![CDATA[Cmnucc]]></category><category><![CDATA[Cambio climático]]></category><category><![CDATA[Acuerdos ambientales]]></category><category><![CDATA[Relaciones internacionales]]></category><category><![CDATA[ONU]]></category><category><![CDATA[Protección ambiental]]></category><category><![CDATA[Problemas ambientales]]></category><category><![CDATA[Organizaciones internacionales]]></category><category><![CDATA[Economía]]></category><category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Medio ambiente]]></category></item><item><title>De la China de Chien-lung a la de Xi Jinping</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/03/opinion/1570119271_639235.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/03/opinion/1570119271_639235.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 03 Oct 2019 22:00:50 +0000</pubDate><description>La República Popular que fundó Mao Zedong tiene numerosos proyectos económicos en el exterior</description><content:encoded><![CDATA[<p>El 1 de octubre, un gran desfile celebró en Pekín <a href="https://elpais.com/internacional/2019/10/01/actualidad/1569920999_088014.html">los 70 años de la República Popular</a> que fundó Mao Zedong. Hubo una imponente exhibición militar y el presidente Xi Jinping pronunció un discurso concebido para colmar de fiebre patriótica a las masas que festejaban los progresos del país. Unos <a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20190929/47700098932/china-hong-kong-tiananmen-mao-zedong.html">15.000 uniformados avanzaron al paso de la oca</a> y se mostraron las nuevas armas. Luego les tocó a los civiles: 70 carrozas y la participación de unas 100.000 personas que destacan en distintas profesiones. Lo que se vio fue una mezcla cargada de futuro, la de una población disciplinada al compás del Partido Comunista y enchufada a una potente y sofisticada tecnología.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/03/opinion/1570119271_639235.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/k3C_Jnl9eKH9cJy4rc6rieJlCUs=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/6ZD5BUZZ6HZYQW3YIATDJAPQSM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El emperador Chien-lung, de la dinastía Ching, gobernó en China desde 1735 a 1796.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Xi Jinping]]></category><category><![CDATA[Mao Zedong]]></category><category><![CDATA[Confucio]]></category><category><![CDATA[Maoísmo]]></category><category><![CDATA[Donald Trump]]></category><category><![CDATA[Comunismo]]></category><category><![CDATA[China]]></category><category><![CDATA[Estados Unidos]]></category><category><![CDATA[Asia oriental]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Asia]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Los revolucionarios del café Lamblin</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/09/26/opinion/1569517609_167773.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/09/26/opinion/1569517609_167773.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 26 Sep 2019 22:00:33 +0000</pubDate><description>No siempre existe un plan para ponerse a cambiar las cosas</description><content:encoded><![CDATA[<p>Las revoluciones que estallaron en 1848 fracasaron en distintos lugares de Europa. En París, un año después, todavía quedaban rescoldos de aquellos afanes por cambiar las cosas y había quienes estaban empeñados en volver a la carga. Una epidemia de cólera se adueñó de la ciudad. Por ahí estaba entonces <a href="https://elpais.com/cultura/2015/03/04/babelia/1425497019_473535.html">Aleksandr Herzen, aquel aristócrata ruso</a> que abrazó de joven la causa de los desfavorecidos y que tuvo que salir de su país. Su historia la contó E. H. Carr en <em>Los exiliados </em><em>románticos,</em> y el propio Herzen la recogió en uno de los libros más fascinantes del siglo XIX, <em>El pasado y las </em><em>ideas,</em>donde dio cuenta de las peripecias en las que anduvo, tocado siempre por la fiebre de cambiar al mismo tiempo el mundo y la vida. Puesto que amenaza temporada electoral, y se palpa una hartura general, igual no es mala idea juntarnos alrededor del fuego (como en las cavernas) y contar de nuevo alguno de los episodios por los que pasó este singular personaje.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/09/26/opinion/1569517609_167773.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/KcyUzZ8TR3WGuavulBb7nMfTlLw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/IS7DRBURRMQ2Z74GTOXXAFDIF4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un momento de la revolución de 1848 en París, en un cuadro de Henri Felix Philippoteaux.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[(Leemage/Corbis via Getty Images)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Siglo XIX]]></category><category><![CDATA[París]]></category><category><![CDATA[Revoluciones]]></category><category><![CDATA[Francia]]></category><category><![CDATA[Europa occidental]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Los ‘versalleses’ y los ‘comuneros’</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/09/19/opinion/1568911779_830366.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/09/19/opinion/1568911779_830366.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 19 Sep 2019 22:00:34 +0000</pubDate><description>Las suspicacias en el seno de la izquierda desdibujan sus valores</description><content:encoded><![CDATA[<p>En el prólogo a las ediciones francesa y alemana de <em>Imperialismo: fase superior del capitalismo,</em> que Vladímir Ilich Lenin firmó el 6 de julio de 1920, echaba pestes sobre “un puñado de países excepcionalmente ricos y poderosos” que se dedicaban a saquear el mundo entero. Lo que le servía para subrayar, además, que se dedicaban a corromper a “la capa superior de la aristocracia obrera”. Se refería a la Segunda Internacional y decía que los que allí estaban eran <em>“verdaderos agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero” </em>(el subrayado es suyo: quería dejarlo meridianamente claro). “En la guerra civil entre el proletariado y la burguesía se colocan inevitablemente, en número considerable, al lado de esta, al lado de los <em>versalleses</em> contra los <em>comuneros”.</em><p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/09/19/opinion/1568911779_830366.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/gt74QpF3vtnBUm2chrYeDthsrC4=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/SILX3I74BDP2FCKGDJITVV5FUA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Monumentos de Lenin, reunidos en el museo del realismo socialista en Frumushika-nova, en la región de Odessa (Ucrania).]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[GLEB GARANICH (REUTERS)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pactos postelectorales]]></category><category><![CDATA[Vladimir Illich Lenin]]></category><category><![CDATA[Eric Hobsbawm]]></category><category><![CDATA[Pactos políticos]]></category><category><![CDATA[PSOE]]></category><category><![CDATA[Podemos]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Un volcán llamado Javier Muguerza</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/09/18/actualidad/1568834287_814388.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/09/18/actualidad/1568834287_814388.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 19 Sep 2019 13:52:44 +0000</pubDate><description>Colegas y amigos del filósofo reconstruyen en Madrid su enorme talla humana e intelectual</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://elpais.com/tag/javier_muguerza/a">Javier Muguerza</a> murió el 10 de abril de este año y ayer se reunieron en la <a href="https://elpais.com/tag/residencia_estudiantes/a/1">Residencia de Estudiantes</a>, en Madrid, un montón de colegas y amigos para recordar la obra y la personalidad de una de las figuras de referencia de la filosofía española del siglo XX. El acto tuvo una enorme ambición. En el programa se anunciaba a 12 personas para presentar al filósofo y a otras 18 que iban a ocuparse de algún aspecto de su obra y de su personalidad.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/09/18/actualidad/1568834287_814388.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/LqhUudriCcNHIsyGu6xbEL7pJEw=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/64CTJDOHAESCFA27O5WYPNS53U.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[FOTO DE FAMILIA DE LA FILOSOFÍA ESPAÑOLA. El filósofo Javier Muguerza, fallecido el 10 de abril, recibió este miércoles un homenaje en la Residencia de Estudiantes, en Madrid, en el que se recordó su gran talla humana e intelectual. En el acto participaron numerosos colegas y amigos como Adela Cortina, Amelia Valcárcel, Fernando Savater, Emilo Lledó o Manuel Cruz, entre otros.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Samuel Sanchez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Javier Muguerza]]></category><category><![CDATA[Residencia Estudiantes]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Transición española]]></category><category><![CDATA[Transición democrática]]></category><category><![CDATA[Instituciones culturales]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Diminutos y, sin embargo, venerables</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/09/12/opinion/1568308564_110553.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/09/12/opinion/1568308564_110553.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 12 Sep 2019 22:00:50 +0000</pubDate><description>La Cámara de los Comunes frena el golpe autoritario de Johnson</description><content:encoded><![CDATA[<p>En un texto que dedicó a la Cámara de los Comunes, Virginia Woolf se refería a los cambios profundos que se estaban produciendo en su época y apuntaba: “Veamos si la democracia que construye edificios supera a la aristocracia que modelaba estatuas”. La pieza forma parte de un paquete de seis que publicó cada dos meses, entre diciembre de 1931 y 1932, en la revista <em>Good Housekeeping, </em>y donde retrataba Londres desde lugares diferentes: el salón de la señora Crowe, los muelles, Oxford Street, las casas de algunos escritores célebres (Carlyle, Keats), las abadías y catedrales y, bueno, la Cámara de los Comunes. Ahora que han ocurrido tantas cosas en la sede del Parlamento británico las consideraciones de Virginia Woolf adquieren otro relieve. La democracia ha sido asaltada a lomos del autoritarismo bravucón de Boris Johnson y buena parte de los representantes de los comunes se ha revuelto y se ha batido contra su afán de silenciar cualquier debate e imponer sea como sea el Brexit el 31 de octubre.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/09/12/opinion/1568308564_110553.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/VM4ZGvGUBXC_Ll1_PrW5qvwW5mw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/GDQEBRVNYG2GRRD4LNAVCFS5JY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, interviene en el Parlamento el pasado 4 de septiembre.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[JESSICA TAYLOR (REUTERS)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Boris Johnson]]></category><category><![CDATA[Brexit]]></category><category><![CDATA[Referéndum UE]]></category><category><![CDATA[Euroescepticismo]]></category><category><![CDATA[Elecciones europeas]]></category><category><![CDATA[Unión política europea]]></category><category><![CDATA[Referéndum]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Unión Europea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Organizaciones internacionales]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Reino Unido]]></category></item><item><title>Las voces melosas</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/09/05/opinion/1567708088_633207.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/09/05/opinion/1567708088_633207.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 05 Sep 2019 22:00:50 +0000</pubDate><description>La política es hoy una competición de galanes por seducir a su público</description><content:encoded><![CDATA[<p>Lo que ha sucedido desde que se conocieron los resultados de las últimas elecciones generales ha resultado para muchos desconcertante. A la vista de un Parlamento fragmentado y ante la previsible dificultad de formar Gobierno, los viejos usos hubieran recomendado a los partidos que se reunieran de inmediato, buscaran acercar posturas, establecieran un marco general desde el que negociar posibles salidas al atolladero, y se pusieran a trabajar. Algo de eso hubo (poco), reuniones entre los socialistas y Podemos, pero enseguida lo que trascendió es que discutían de sillones en el Consejo de Ministros. Daba la impresión de que habían empezado por el final. Nada se sabía del proyecto político que habían acordado, si es llegaron a entrar en esta materia en algún momento, y ya estaban en plena gresca por el reparto de poder. Otro detalle, y muy revelador: el bochinche entre unos y otros, por sus lógicas diferencias de criterio, no tenía lugar en los despachos donde negociaban (si es que negociaban) sino en los platós de televisión, en las emisoras de radio, en los periódicos, en las redes sociales. Esta es la forma de hacer política que lleva imponiéndose desde hace tiempo: manda el encargado de poner en escena los mensajes y de medir los tiempos. Da igual el plan que se tenga para gobernar el país, lo que importa es generar expectativas y responder con gestos efectistas y mucha fanfarria. Si algo se puede comprender del momento político actual es que no hay manera de entender absolutamente nada. ¿Quieren de verdad, como dicen todos, evitar unas nuevas elecciones? Quién sabe.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/09/05/opinion/1567708088_633207.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/PKFcDrN2pprlWFzN4sDWUcqnnhM=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/J5LPO3NDC7HTBSCGSA6FR3AIHU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante la presentación de su plan de 370 medidas para gobernar España.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[ULY MARTÍN]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pactos postelectorales]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Unidas Podemos]]></category><category><![CDATA[Pactos políticos]]></category><category><![CDATA[Presidencia Gobierno]]></category><category><![CDATA[Pablo Iglesias]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[PSOE]]></category><category><![CDATA[Coaliciones electorales]]></category><category><![CDATA[Izquierda Unida]]></category><category><![CDATA[Coaliciones políticas]]></category><category><![CDATA[Podemos]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Administración Estado]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category></item><item><title>Camino hacia la ruina</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/08/29/opinion/1567095661_400009.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/08/29/opinion/1567095661_400009.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 29 Aug 2019 22:00:51 +0000</pubDate><description>Para gobernar hace falta enfrentarse a lo real y dejar las fantasías</description><content:encoded><![CDATA[<p>Las consideraciones que hizo Nicolás Maquiavelo en <em>El príncipe</em> están pensadas para otra época, ya lejana, que poco se parece a la de las democracias actuales, donde se eligen Gobiernos que salen de las urnas cada cierto tiempo. Las ciudades-Estado de la Italia que conoció no tienen nada que ver con las sociedades de masas de hoy, marcadas por unas industrias del espectáculo con grandes tentáculos y mucho poder. Lo que se cuenta en <em>El príncipe,</em> que pasa por ser una de las más lúcidas contribuciones al pensamiento político, resulta muchas veces extraño, fuera de lugar, y a veces es complicado encontrar una <em>traducción </em>idónea de algunas de sus observaciones para aplicarlas al presente. Pero lo fundamental está ahí. Y lo fundamental es el poder, ese que un día recibe el príncipe y que tiene que aprender a manejar. Ahí es donde aparece Maquiavelo, que fue diplomático y funcionario y que se dedicó también a la filosofía y a escribir, para dar unas cuantas recomendaciones. Ese adjetivo, el de maquiavélico, procede de sus consejos, que, a ratos, tienen un punto retorcido, subterráneo, astuto, incluso turbio.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/29/opinion/1567095661_400009.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/HPcdhvteesvAKkeGUG9prc1xLQE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/OOMPRAZX27G5TN3R5DITLZKWJQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El diplomático, filósofo y escritor Nicolás Maquiavelo.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Nicolás Maquiavelo]]></category><category><![CDATA[Políticos]]></category><category><![CDATA[Napoleón Bonaparte]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Administración Estado]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category></item><item><title>Vientos negros en Europa</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/08/24/opinion/1566662974_820426.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/08/24/opinion/1566662974_820426.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Sun, 25 Aug 2019 22:00:56 +0000</pubDate><description>La Unión no puede olvidar que su proyecto surge sobre las ruinas de un continente devastado tras la II Guerra Mundial</description><content:encoded><![CDATA[<p>La nueva Europa ha empezado ya a moverse después de las últimas elecciones. Ursula von der Leyen llegó a la presidencia de la Comisión de manera poco ortodoxa, los candidatos propuestos no obtuvieron los apoyos suficientes, así que se pusieron en marcha negociaciones a varias bandas y su nombre terminó por imponerse. Para muchos fue un signo de la flexibilidad de las instituciones y de la habilidad de políticos experimentados para encontrar salidas a los atolladeros; para otros fue una mala señal: no se siguieron las reglas de juego y eso es siempre una muestra inequívoca de debilidad.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/24/opinion/1566662974_820426.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/P_Ajirrpb9Ds7saTO7YbmbS-MtE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/EQEUF5OXVEU6UVMVS5WJGUAHDQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Desembarco de los migrantes del 'Open Arrms' en Lampedusa, el 20 de agosto. I]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Salvatore Cavalli]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Unión Europea]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Organizaciones internacionales]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category></item><item><title>La vida real</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/08/22/opinion/1566486957_079062.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/08/22/opinion/1566486957_079062.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 22 Aug 2019 22:00:40 +0000</pubDate><description>Tarantino usa una fábula para atrapar la oscuridad de Hollywood</description><content:encoded><![CDATA[<p>Más allá del ritmo vertiginoso de algunas de sus secuencias, del gusto por las situaciones disparatadas y a veces absurdas, del humor que lo empapa todo, de una imponente banda sonora que se te mete en el cuerpo, de esos diálogos que contienen tanta verdad por muy artificiales que parezcan, la última película de Quentin Tarantino lleva dentro la suficiente dinamita como para hacer explotar algunos de los mitos más arraigados de los sesenta. La hermosa generación de haz el amor y no la guerra, la de la marihuana y el <em>Flower Power,</em> la que devoraba ácidos para volar cada vez más lejos, la que se enfrentó a los horrores del Vietnam, la que llenó el festival de Woodstock para celebrar a sus héroes que se desgañitaban sobre un escenario, la que protagonizó la revolución sexual, en fin, todos estos, los <em>hippies,</em> no quedan demasiado bien parados. <em>Érase una vez en… Hollywood </em>es una fábula que procura buscarle un final feliz (a lo Tarantino) a un desvarío. Es el año 1969, la década prodigiosa llega a su fin y los mensajes de los que hizo bandera la juventud de entonces están empezando a gastarse. Unos jóvenes visionarios, con la inmaculada irresponsabilidad de los bendecidos por una misión, llegan a una urbanización de lujo armados de cuchillos y revólveres para cumplir un mandato. Tarantino construye una fábula pero atrapa la realidad de la vida: las cosas se tuercen con frecuencia, lo que hay es mucho más duro que los sueños que lo envuelven, la dichosa juventud de aquella época tenía un lado oscuro.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/22/opinion/1566486957_079062.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/T_e1ldpCh1Hsu6N-XHX9i2yESbw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/BKWAW3JAOIOXEGW47R3UV4TI3I.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Leonardo DiCaprio y Brad Pitt en un fotograma de 'Érase una vez en… Hollywood'.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Estilos musicales]]></category><category><![CDATA[Cine]]></category><category><![CDATA[Música]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Grupos sociales]]></category><category><![CDATA[Eventos]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Quentin Tarantino]]></category><category><![CDATA[Woodstock]]></category><category><![CDATA[Años 50]]></category><category><![CDATA[Hippies]]></category><category><![CDATA[Siglo XX]]></category><category><![CDATA[Jazz]]></category><category><![CDATA[Festivales música]]></category><category><![CDATA[Festivales]]></category></item><item><title>El hombre del bañador</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/08/15/opinion/1565883793_701957.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/08/15/opinion/1565883793_701957.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 15 Aug 2019 22:00:18 +0000</pubDate><description>Salvini aprovecha el verano para regar las playas de proclamas</description><content:encoded><![CDATA[<p>En cuanto llegó el verano hubo muchos que salieron zumbando a la playa para procurar ser dichosos: descansando tumbados en la arena, friéndose al sol, jugueteando con las olas, bebiendo un <em>gin-tonic.</em> Así estaban las cosas cuando apareció un hombre en bañador con vocación de hacer proselitismo. <a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/08/album/1565275245_657869.html">El espectáculo tiene lugar en Italia y la estrella al mando del cotarro es Matteo Salvini</a>, el líder de la Liga y ministro de Interior en el Gobierno de Paolo Conte. En un chiringuito en la costa del Adriático, en la provincia de Rávena, ha montado su cuartel general para iniciar desde allí una intensa campaña por las playas del país. Llega el atardecer, toma el mando con el torso desnudo, por los altavoces suena el himno nacional, unas señoritas mueven sus cuerpos sobre una tarima. Ese es el planazo, y Salvini va soltando sus mensajes. Un bello verano en Italia, un líder que luce su barriga, la gente que lo jalea, y ahí que deja unos mensajes potentes: no quiere inmigrantes y los ha convertido en la peor amenaza para su país. En las aguas cercanas, <a href="https://elpais.com/tag/barco_open_arms/a">los náufragos del <em>Open Arms </em></a>lo pasan mal.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/15/opinion/1565883793_701957.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/VlKKrK_wBGO_gyzo165iK246LAY=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/IXI3W3MB5Y2EUNXZSRS4V5XU2A.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Matteo Salvini, ministro del interior de Italia, en la cabina de un pinchadiscos de una playa de la provincia de Rávena.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Facebook Papeete Beach]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Matteo Salvini]]></category><category><![CDATA[Verano]]></category><category><![CDATA[Barco Open Arms]]></category><category><![CDATA[Estaciones año]]></category><category><![CDATA[Proactiva Open Arms]]></category><category><![CDATA[Italia]]></category><category><![CDATA[Salvamento marítimo]]></category><category><![CDATA[ONG]]></category><category><![CDATA[Seguridad marítima]]></category><category><![CDATA[Servicios emergencia]]></category><category><![CDATA[Europa occidental]]></category><category><![CDATA[Emergencias]]></category><category><![CDATA[Solidaridad]]></category><category><![CDATA[Transporte marítimo]]></category><category><![CDATA[Meteorología]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Transporte]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>La lenta petrificación</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/08/08/opinion/1565278880_171802.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/08/08/opinion/1565278880_171802.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 08 Aug 2019 22:00:32 +0000</pubDate><description>La actual situación política obliga a buscar otras estrategias</description><content:encoded><![CDATA[<p>La situación política se ha enrocado. Basta ver a los líderes de los distintos partidos para constatar que andan medio aplanados por el peso de sus propias convicciones, ideas, estrategias. No hay manera de moverse. La atmósfera está enrarecida, es como si tuvieran que dar brazadas en el fango para conseguir desplazarse un minúsculo trecho, hundidos como están en el barro hasta la coronilla. Italo Calvino escribió al inicio de la primera de las conferencias de sus <em>Seis propuestas para el próximo milenio:</em> “En ciertos momentos me parecía que el mundo se iba volviendo de piedra: una lenta petrificación, más o menos avanzada según las personas y los lugares, pero de la que no se salvaba ningún aspecto de la vida”. Así estamos. Todo resulta pesado, cansino, tedioso.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/08/opinion/1565278880_171802.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/gGxz1aJX1rw-kVEEvqLNP0gHvII=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/BHVOOMH2ABXDWSLQMWVGNXEQYE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una velada con música de Schubert (al piano) en casa de su amigo Josef Spaun. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Dibujo de Moritz von Schwind, 1868]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pactos postelectorales]]></category><category><![CDATA[Políticos]]></category><category><![CDATA[Franz Schubert]]></category><category><![CDATA[Italo Calvino]]></category><category><![CDATA[Investidura parlamentaria]]></category><category><![CDATA[Pactos políticos]]></category><category><![CDATA[Música clásica]]></category><category><![CDATA[XIII Legislatura España]]></category><category><![CDATA[Parlamento]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Música]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>El individuo en la muchedumbre</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/08/01/opinion/1564680133_930947.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/08/01/opinion/1564680133_930947.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 02 Aug 2019 15:28:57 +0000</pubDate><description>Frente a quienes levantan muros, Nueva York celebra la mezcla</description><content:encoded><![CDATA[<p>De todas las imágenes de William Klein reunidas en <em>Manifiesto, </em>la exposición que se puede ver estos días en la Fundación Telefónica Madrid en el marco de PHotoEspaña, hay una que recoge una de las señas de identidad más potentes de Nueva York, la de la mezcla. En ella aparecen cuatro personas de cuatro razas distintas, dos mujeres y dos hombres, atrapadas en el barullo de las calles, cada una con su particular asunto a cuestas, cada una en sus cosas. Miran a distintos sitios, arrastran sus preocupaciones y sus urgencias inmediatas, comparten el mismo mundo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/01/opinion/1564680133_930947.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/AB80Ng3ns1-vgzqqOs6uGo7UKyM=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/22BEHLSAGHAUX5CDVPXEW7WPWE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La exposición 'William Klein. Manifiesto' es la primera gran retrospectiva en España del artista.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[J.J.Guillen]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[William Klein]]></category><category><![CDATA[Fundación Telefónica]]></category><category><![CDATA[PHotoEspaña]]></category><category><![CDATA[Nueva York]]></category><category><![CDATA[Festivales culturales]]></category><category><![CDATA[Fotografía]]></category><category><![CDATA[Artes plásticas]]></category><category><![CDATA[Exposiciones]]></category><category><![CDATA[Telefónica]]></category><category><![CDATA[Agenda]]></category><category><![CDATA[Eventos]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Arte]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>‘Preferiría no hacerlo’, la frase que lo dinamita todo</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/07/30/ideas/1564476167_273275.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/07/30/ideas/1564476167_273275.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Wed, 31 Jul 2019 17:11:12 +0000</pubDate><description>La fórmula del protagonista de 'Bartleby, el escribiente' pervive 200 años después del nacimiento de su creador, Herman Melville</description><content:encoded><![CDATA[<p>La rebelión, la revuelta, la revolución: todas parecen tener un propósito, aunque sea el de dejar atrás, destruir o superar un estado de cosas. Pero lo que ocurre con Bartleby, el escribiente de uno de los relatos <a href="https://elpais.com/tag/herman_melville/a" target="_blank">de Herman Melville</a>, es distinto. Cuando su jefe le reclama algo, simplemente responde que preferiría no hacerlo. Lo hace casi con delicadeza, con buenos modales, sin aspavientos de ningún tipo. Sin violencia, por supuesto, pero con convicción y seguridad. Y termina dinamitando el marco de referencias, los vínculos, las reglas de juego. El narrador de la pieza, que se publicó en 1856 dentro de la colección<em> The Piazza Tales, </em>es un abogado. Tiene un despacho en Nueva York, en Wall Street, y emplea a dos copistas y a un muchacho de los recados. Pasa por una época de exceso de trabajo, tiene que incorporar a alguien más para cumplir sus compromisos. Y aparece Bartleby. El abogado lo contrata inmediatamente: aquel tipo delgaducho le inspira confianza y en la oficina lo coloca muy cerca de él, separado por un biombo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/30/ideas/1564476167_273275.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/hMOhWiqk5OucSsHagcdT40OZUTI=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/4XHYEUP5SMQHNCG3ZSMFE4LHXU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El actor John McEnery en una escena de la película 'Bartleby', de 1970 .]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Michael Ochs Archives/ Getty Images ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Herman Melville]]></category><category><![CDATA[Nueva York]]></category><category><![CDATA[Novela]]></category><category><![CDATA[Estados Unidos]]></category><category><![CDATA[Narrativa]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Ideas]]></category></item><item><title>El diablo siempre está en los detalles</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/07/25/opinion/1564075613_773216.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/07/25/opinion/1564075613_773216.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 25 Jul 2019 22:00:38 +0000</pubDate><description>Los programas de gobierno no se improvisan, se discuten</description><content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que ya sabemos que Pedro Sánchez no ha tenido los apoyos suficientes para convertirse en el nuevo presidente del Gobierno de España resulta inevitable mirar hacia atrás y preguntarse qué diablos pasó, cómo se hicieron las cosas. Por poner la atención en un sitio concreto, igual sirve el discurso de investidura. Fue ahí donde el candidato socialista habló de centrarse en seis grandes áreas: empleo digno y sostenibilidad del sistema de pensiones, revolución digital, emergencia climática, igualdad real entre hombres y mujeres, combatir la desigualdad social, fortalecer Europa.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/25/opinion/1564075613_773216.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/qUmd541-0ztMn9cjJkzaey9rS7I=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/XNFJTDMJ4GF7VFDA2PFD2NAWYA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Pedro Sánchez abandonando ayer el hemiciclo. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[J. Villanueva]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Programas electorales]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[Legislaturas políticas]]></category><category><![CDATA[Congreso Diputados]]></category><category><![CDATA[Parlamento]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Investidura Parlamentaria Pedro Sánchez 2019 28-A]]></category><category><![CDATA[XIII Legislatura España]]></category><category><![CDATA[Investidura parlamentaria]]></category></item><item><title>La edad de la inconsistencia</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/07/18/opinion/1563456194_604350.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/07/18/opinion/1563456194_604350.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 18 Jul 2019 22:00:47 +0000</pubDate><description>La credulidad amenaza a las democracias</description><content:encoded><![CDATA[<p>Llevamos una larga temporada sin que pase nada. Esa, por lo menos, es la impresión que se tiene cuando se hacen las cuentas y se mira el panorama con un poco de distancia. Hagan la prueba: desenchúfense una semana y verán cómo al regreso las cosas no han avanzado un milímetro. Habrá habido, eso sí, lo hay, un notable barullo, pero se empieza ya a hablar de nuevas elecciones. La misma cantinela que se escuchó hace no mucho y que pone los pelos de punta, una señal de una irremediable impotencia para hacer política que produce melancolía.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/18/opinion/1563456194_604350.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/uiB0PoT9PxvPMjYe9WY7FwjpX-w=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/GGYVQRM2I7KKVNQL7VWRMVI4TA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Varias personas utilizan sus teléfonos móviles.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Juan Barbosa ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Nuevas tecnologías]]></category><category><![CDATA[Telefonía móvil]]></category><category><![CDATA[Telefonía]]></category><category><![CDATA[Tecnologías movilidad]]></category><category><![CDATA[Tecnología]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Letras de luz</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/07/12/babelia/1562953982_667807.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/07/12/babelia/1562953982_667807.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Mon, 15 Jul 2019 11:45:43 +0000</pubDate><description>Antonio Colinas reúne sus memorias, ensayos y versos en torno a María Zambrano. La razón poética, la Segunda República, el exilio y la tradición intelectual española son algunos de los ejes del volumen</description><content:encoded><![CDATA[<p>Antonio Colinas habla de<em> misterios encendidos </em>—es el subtítulo de<em> Sobre María Zambrano— </em>para referirse a las piezas que ha reunido <a href="https://elpais.com/diario/2004/04/06/cultura/1081202405_850215.html" target="_blank">sobre la pensadora de Vélez-Málaga</a> y que exploran la relación que mantuvo con ella desde la primera llamada que los conectó, y que condujo a su primer encuentro en Ginebra el 28 de abril de 1984, hasta su muerte, el 6 de febrero de 1991. Durante ese periodo existió entre los dos una intensa proximidad. Colinas iba descubriendo desde un lugar privilegiado, el de la complicidad, a la mujer que tras un largo exilio volvía a su país, y también a esa filósofa extraña que eligió un camino heterodoxo para entrar de lleno en la parte más resbaladiza de la condición humana, la que está más allá del sistema y de la razón.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/07/12/babelia/1562953982_667807.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/QJkHniz9XL6NaAWrvRsacyBCS2g=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/YMX6AXUXAQ72SUFUTJXNSTMHQY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[María Zambrano vista por Sciammarella.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[María Zambrano]]></category><category><![CDATA[Antonio Colinas]]></category><category><![CDATA[Crítica literaria]]></category><category><![CDATA[Crítica]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Babelia]]></category></item><item><title>Tocados por los vicios modernos</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/07/10/opinion/1562762566_153715.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/07/10/opinion/1562762566_153715.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 11 Jul 2019 22:00:55 +0000</pubDate><description>Cuando Ceesepe exploraba el lado salvaje</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hacia finales de los setenta, cuando la dictadura de Franco se estaba yendo a pique y el tirano ya se había muerto, cuando las cosas empezaban a ser distintas, entonces alguien dibujó una viñeta y en la viñeta se veía simplemente un brazo e inyectada en el brazo la aguja de una jeringuilla. Alguien se estaba poniendo un chute. El mundo seguía su curso, pero ahí dentro, en las venas, circulaba ya el caballo, primero al trote y luego ya más rápido hasta irse diluyendo al fondo, como una neblina. En <a href="https://elpais.com/cultura/2019/05/27/babelia/1558952358_113707.html">La Casa Encendida</a> de Madrid pueden verse estos días algunos de los trabajos que hizo Ceesepe durante aquella temporada enloquecida. Terminaba una época, se estaba desmoronando, y un montón de jóvenes se afanaban en tensar la vida hasta sus últimas consecuencias, todos los excesos estaban permitidos. <p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/10/opinion/1562762566_153715.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/BTpfqbtJAxOveAotjZzjn0-2njY=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/7XC26UFX43TDRNMALGCOFFTRY4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Tacón Cubano en 'María', una historieta publicada en 'El Víbora' en 1980.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Movida madrileña]]></category><category><![CDATA[Ceesepe]]></category><category><![CDATA[Drogas duras]]></category><category><![CDATA[Transición española]]></category><category><![CDATA[Drogas]]></category><category><![CDATA[Transición democrática]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Movimientos culturales]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Gorbachov a Felipe González: “Hay mucho nerviosismo y todo puede explotar”</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/07/02/eps/1562079292_740685.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/07/02/eps/1562079292_740685.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Sat, 06 Jul 2019 13:27:25 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p>WILLY BRANDT le advirtió a Felipe González en una carta del 28 de noviembre de 1986 que los conservadores iban a proponer medidas que, “en nombre del liberalismo”, facilitarían el abandono de las políticas de empleo y de seguridad social. Estaba a punto de celebrarse en Londres el Consejo Europeo y el líder de la socialdemocracia alemana, que entonces no estaba en el poder, le comentaba al joven presidente de España que convenía mantener “una postura común desde el punto de vista socialista”. El 1 de enero de ese año <a href="https://elpais.com/elpais/2016/07/17/eps/1468706739_146870.html" target="_blank">España había entrado a formar parte de la Comunidad Económica Europea</a>. Y Brandt aprovechaba para pedirle a González que reforzara la sensibilidad del Consejo hacia las cuestiones sociales. España empezaba a tener ahí algo que decir.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/02/eps/1562079292_740685.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/LYYwd1VcIXLJuoRAisw8bb8WsUI=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/LPQDP6JI7RM4ZNQPIQWWN37TNI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Borrador de la carta de Felipe González a Fidel Castro. "Sigo creyendo que el socialismo es la respuesta", dice la misiva.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Reproducciones de Sofía Moro]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Felipe González Márquez]]></category><category><![CDATA[François Mitterrand]]></category><category><![CDATA[Mijail Gorbachov]]></category><category><![CDATA[George H. W. Bush]]></category><category><![CDATA[Fidel Castro]]></category><category><![CDATA[Helmut Kohl]]></category><category><![CDATA[Augusto Pinochet]]></category><category><![CDATA[Carlos Menem]]></category><category><![CDATA[Cuba]]></category><category><![CDATA[Caribe]]></category><category><![CDATA[Estados Unidos]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Rusia]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Europa este]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Reportajes]]></category></item><item><title>Pequeñas dosis letales de venganza</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/07/04/opinion/1562249217_789587.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/07/04/opinion/1562249217_789587.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 04 Jul 2019 22:00:37 +0000</pubDate><description>Las democracias corren peligro cuando se impone la queja</description><content:encoded><![CDATA[<p>Una de las consideraciones más frecuentes que se hacen estos días viene a decir que si el Parlamento ha resultado tan fragmentado después de las elecciones del 26 de mayo es porque el mensaje de los ciudadanos ha sido inequívoco: pacten, se supone que les han dicho a los políticos, busquen acuerdos, establezcan prioridades, gobiernen con altura de miras. Cada formación tendrá que negociar desde sus posiciones, pero no tendrá más remedio que reducir sus aspiraciones, hacer concesiones, tragar con algunas exigencias de los otros, tomarse como un triunfo que las propuestas propias no queden desdibujadas. Y luego explicar cómo fue la cosa.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/04/opinion/1562249217_789587.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/p3VjHNaYp9hyoAPbw81lKFsB5OE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/WS7V6KCQCJP26AOGBAVR2TNYGY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Pedro Sánchez durante la reunión con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Uly Martín]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pactos postelectorales]]></category><category><![CDATA[Resultados electorales]]></category><category><![CDATA[Pactos políticos]]></category><category><![CDATA[XIII Legislatura España]]></category><category><![CDATA[Legislaturas políticas]]></category><category><![CDATA[Congreso Diputados]]></category><category><![CDATA[Parlamento]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Muere Julián Rodríguez, el cazador de instantes</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/06/28/actualidad/1561718636_901907.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/06/28/actualidad/1561718636_901907.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 28 Jun 2019 18:36:50 +0000</pubDate><description>Autor de una original obra en prosa, desarrolló una extraordinaria labor de agitación cultural desde el sello Periférica y la galería Casa Sin Fin</description><content:encoded><![CDATA[<p>Julián Rodríguez llevaba un tiempo escribiendo unas notas que iba volcando con regularidad en una red social, un poco a la manera de un diario, como quien atrapa unas cuantas circunstancias de un día cualquiera: para volver a disfrutarlas. La última, que volcó el jueves al final de la tarde, recoge un paseo con su perra Zama, como hacía siempre, por la serranía de Segovia (donde tenía una casa) y habla del calor, de un frutero que le vende melones de Villaconejos, de un coche que se ha salido de la carretera y del conductor rumano de la grúa que acude a resolver el incidente; luego llega a casa, escucha música clásica, calienta un poco de pisto. <a href="https://elpais.com/tag/julian_rodriguez/a/">Julián Rodríguez Marcos</a> murió hoy por la mañana, tenía 50 años.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/06/28/actualidad/1561718636_901907.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/G6cosW4v5E3pQILsZwui_fMWJ2I=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/B6CRVPLTHGTOTGK222AJ772NI4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor y editor extremeño Julián Rodríguez, en una imagen de archivo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[BERNARDO PÉREZ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Obituarios]]></category><category><![CDATA[Julián Rodríguez]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category></item><item><title>Hacerlo con el propio cerebro</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/06/27/opinion/1561655199_610693.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/06/27/opinion/1561655199_610693.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 27 Jun 2019 22:00:36 +0000</pubDate><description>Está por ver si hay más libertad con el uso de las nuevas tecnologías</description><content:encoded><![CDATA[<p>La envergadura de los cambios producidos por las nuevas tecnologías es tal que habitamos un mundo diferente, sin tener claro qué está quedando del viejo y cómo va a terminar de perfilarse el nuevo. La Red ha conectado los lugares más remotos y ha puesto en relación instantánea a gentes que jamás se verán las caras, ha alterado la manera de relacionarse con el tiempo —todo es urgente, urge pronunciarse ya mismo— y facilita, entre otras novedades, el acceso a bienes y servicios que alguna vez pudieron parecer inalcanzables. Al mando de un móvil o una tableta o un ordenador es fácil creer que se pueden gobernar las circunstancias, marcar el ritmo del cotarro, transformar las cosas con solo utilizar los dedos: a golpe de clics. Lo que está por ver es si todas estas facilidades van a impulsar a las personas a ser más libres, autónomas, independientes.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/27/opinion/1561655199_610693.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/XJobZz037F2VsJ3IzVzE7JxoHL0=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/6QDVQKJPJXLSBSR5LNJL7C7JG4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA['Paisaje con molinos de viento' (1606-1608), de Jan Brueghel el Joven (Museo del Prado). ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Apps]]></category><category><![CDATA[Aplicaciones informáticas]]></category><category><![CDATA[Protestantismo]]></category><category><![CDATA[Telefonía móvil multimedia]]></category><category><![CDATA[Telefonía móvil]]></category><category><![CDATA[Software]]></category><category><![CDATA[Cristianismo]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Tecnologías movilidad]]></category><category><![CDATA[Telefonía]]></category><category><![CDATA[Informática]]></category><category><![CDATA[Religión]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Tecnología]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category><category><![CDATA[Industria]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>La inocencia y la culpabilidad</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/06/20/opinion/1561050862_244750.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/06/20/opinion/1561050862_244750.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 20 Jun 2019 22:00:58 +0000</pubDate><description>Dos grandes físicos discuten su papel en la construcción del horror</description><content:encoded><![CDATA[<p>Niels Bohr y Werner Heisenberg salen a dar un paseo. Están en Copenhague, corre el año 1941. Los nazis ocupan Dinamarca. El Tercer Reich ha dado grandes pasos para dominar el mundo, pero todavía no ha ganado la guerra. Los dos físicos son viejos amigos, trabajaron juntos en distintas cuestiones relacionadas con la mecánica cuántica, han pasado a la historia por algunas contribuciones revolucionarias en ese campo. Heisenberg es más joven, Bohr fue hace un tiempo su maestro, y esta vez ha llegado a la ciudad donde algún día trabajaron juntos como una de las referencias científica indiscutibles de la nueva Alemania. Bohr lo recibe con recelos, los nazis han cometido demasiadas barbaridades: ¿qué pretende?, ¿a qué ha venido? <a href="https://elpais.com/cultura/2019/05/24/babelia/1558713587_444268.html">De eso trata <em>Copenhague, </em></a>la obra de<a href="https://elpais.com/diario/2011/05/04/catalunya/1304471259_850215.html"> Michael Frayn </a>que se representa estos días en Madrid dirigida por <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2010/10/cuentas-pendientes.html">Claudio Tolcachir.</a> El escritor británico junta a<a href="https://elcultural.com/bohr-y-heisenberg-en-copenhague"> los dos grandes físicos</a> después de muertos para que aclaren qué pasó entonces en Copenhague. Conversaron sobre las cosas que los hicieron amigos, pero los dos estaban ya marcados por el peso de la historia, y la corriente los empujaba en una única dirección: la construcción de la bomba atómica.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/20/opinion/1561050862_244750.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/zhB_yk_RLOlav4VrcuDaf9VIA3M=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/L7JHSOAKXPGRUFWWIOZRU4S344.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Malena Gutiérrez (la mujer de Niels Bohr), Emilio Gutiérrez Caba (Bohr) y Carlos Hipólito (Heisenberg), en 'Copenhague', de Michael Frayn, dirigida por Claudio Tolcachir.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Armas nucleares]]></category><category><![CDATA[Nazismo]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Armamento]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Defensa]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>El acto de mirar</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/06/13/opinion/1560446436_446971.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/06/13/opinion/1560446436_446971.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 13 Jun 2019 22:47:38 +0000</pubDate><description>Las figuras de Giacometti proponen otra lectura del Prado</description><content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué hacen<a href="https://elpais.com/cultura/2019/04/01/actualidad/1554125279_239293.html"> las figuras de Giacometti metidas en El Prado? </a>Están ahí, entre las obras de los maestros antiguos, con su extrema delgadez, casi todas impertérritas. Hay una de ellas que está atrapada en el gesto de dar un paso, ese <em>Hombre que camina II,</em> como si quisiera irse o acometer alguna tarea con una inaudita decisión y arrojo, pero por lo general da la impresión de que las hubieran llevado allí para estarse quietas, observándolo todo. ¿Y qué miran entonces y por qué lo miran ahora y cómo les afecta? ¿Y qué terminan contando por el hecho de estar ahí? <em>Mujer grande I, Mujer grande III, Mujer grande IV, Mujer de pie,</em> todas ellas tan hieráticas, con los brazos pegados al cuerpo y extrañamente distantes: como si vinieran de un mundo terrible en el que lo hubieran visto todo y que, quizá por eso, siguieran mirando y mirando y mirando. <em>Gran cabeza, Eli Lotar III, Lotar II:</em> a veces Giacometti solo ha esculpido una parte del cuerpo, pero toda la intensidad sigue estando colocada en el acto de contemplar. También ocurre con <em>El carro, </em>donde a la figura colocada sobre un sencillo taburete depositado sobre el eje que une dos ruedas solo pareciera interesarle lo que otea ahí lejos, en el horizonte.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/13/opinion/1560446436_446971.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/kTBsZxdXaMSLmeKlOASWxbZSdGg=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/CEKZLPCPAGQFABGDPJM3HATPWU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA['Hombre que camina II' y 'Mujer grande', de Alberto Giacometti, en la sala de 'Las meninas' del Museo del Prado, en Madrid. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[ANDREA COMÁS]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Alberto Giacometti]]></category><category><![CDATA[Francisco de Goya]]></category><category><![CDATA[Carlos IV]]></category><category><![CDATA[John Berger]]></category><category><![CDATA[Henri Cartier-Bresson]]></category><category><![CDATA[Museo del Prado]]></category><category><![CDATA[Museos]]></category><category><![CDATA[Instituciones culturales]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category></item><item><title>La zona secreta</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/06/06/opinion/1559841384_967908.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/06/06/opinion/1559841384_967908.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 06 Jun 2019 22:00:25 +0000</pubDate><description>Frente a tanto estruendo en España, la sutileza de Portugal</description><content:encoded><![CDATA[<p>El lunes murió la escritora portuguesa Agustina Bessa-Luís. Hace años le pidieron en un periódico que explicara por qué escribía y, entre otras cosas, contó que lo hacía “para incomodar al mayor número de personas con la máxima inteligencia”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/06/opinion/1559841384_967908.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/2BModyec_bWYT5qlUbgcrlQCHfg=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/MAWPVDFVH52HXC6MDBCMUIMZG4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Cristina Vidal (al fondo), apuntadora del Teatro Nacional Doña María II de Lisboa, en un momento de 'Sopro', de Tiago Rodrigues.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[FELIPE FERREIRA]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Agustina Bessa-Luís]]></category><category><![CDATA[Tiago Rodrigues]]></category><category><![CDATA[Jean Racine]]></category><category><![CDATA[Moliere]]></category><category><![CDATA[Antón Chejov]]></category><category><![CDATA[Portugal]]></category><category><![CDATA[Europa occidental]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category></item><item><title>El mapa de la destrucción</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/05/30/opinion/1559240942_548565.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/05/30/opinion/1559240942_548565.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 30 May 2019 22:00:19 +0000</pubDate><description>Construir identidades homogéneas facilita destruir la pluralidad</description><content:encoded><![CDATA[<p>El presente está lleno de pasado, y cada vez se discute más sobre la manera de gestionar lo que viene de atrás. Y ahí intervienen la memoria y el olvido, pero también cuanto tiene que ver con la identidad y con la manera de estar en el mundo, con la pertenencia a un grupo, a una comunidad. Al final, de lo que seguramente se está hablando es del hogar, de los afectos, de los puntos de referencia. El pequeño inconveniente es que no siempre se pueden establecer acuerdos amplios para gestionar unos pasados marcados por el dolor, la destrucción, la guerra. Y que muchas veces hay proyectos que procuran establecer una lectura cerrada y única de lo que ocurrió para garantizar la homogeneidad entre los propios y condenar la más mínima disidencia. Es lo que está ocurriendo con la Rusia de Putin, la Turquía de Erdogan, la China de Xi Jinping, la India de Modi. Una música de fondo común hermana esta deriva marcadamente nacionalista: triturar la pluralidad para construir identidades compactas, sin fisuras.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/30/opinion/1559240942_548565.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/pXPafwE2q-sBogR6OGNztn7wLTo=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/KN66JQM5MXCJ54ZATXQDV4U3LM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El gueto de Varsovia tras su liquidación en torno a 1943.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[getty images]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Sarajevo]]></category><category><![CDATA[Hiroshima]]></category><category><![CDATA[Japón]]></category><category><![CDATA[Bombardeos]]></category><category><![CDATA[Bosnia Herzegovina]]></category><category><![CDATA[Ataques militares]]></category><category><![CDATA[Balcanes]]></category><category><![CDATA[Acción militar]]></category><category><![CDATA[Europa sur]]></category><category><![CDATA[Asia oriental]]></category><category><![CDATA[Asia]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category></item><item><title>Elogio de las formas</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/05/23/opinion/1558633835_369629.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/05/23/opinion/1558633835_369629.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 23 May 2019 22:00:16 +0000</pubDate><description>Detrás de tratados y leyes siguen latiendo los valores de Europa</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando las ciudades de Europa no eran otra cosa que una acumulación de ruinas y todavía se levantaba por doquier el polvo de la destrucción y largas caravanas de personas de procedencias distintas caminaban como sonámbulas en búsqueda de un hogar. Cuando hubo niños que formaban bandas violentas para conseguir algo de comer y las mujeres que fueron violadas seguían atemorizadas ante cualquier pequeño ruido, cuando las tropas de los aliados descubrían los cuerpos famélicos de los judíos que lograron sobrevivir en los campos de concentración nazis, cuando todavía estallaba de tanto en tanto una mina y destrozaba un cuerpo inocente, cuando los soldados descubrían en alguna casa la mesa puesta con los platos todavía sin recoger de una familia que salió abandonándolo todo por puro miedo. Estaba terminando la Segunda Guerra Mundial y eran muchos los que se propusieron firmemente que aquello no podía volver a ocurrir. El proyecto europeo solo se puede entender con ese paisaje de fondo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/23/opinion/1558633835_369629.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/XUtzGGqWOKgYShagQlN_hkd-Hp4=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/RAV3W6VL6OUISNE4S4O4H6VOX4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Banderas de la Unión Europea junto a la sede de la Comisión Europea en Bruselas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[GETTY IMAGES ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Elecciones europeas 2019]]></category><category><![CDATA[Primera Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Elecciones europeas]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category><category><![CDATA[Unión Europea]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Organizaciones internacionales]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Manuel Cruz, hacer política en voz baja</title><link>https://elpais.com/politica/2019/05/17/actualidad/1558077915_711689.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/politica/2019/05/17/actualidad/1558077915_711689.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 17 May 2019 17:26:24 +0000</pubDate><description>El filósofo catalán llega como figura independiente a presidir el Senado de la mano del PSOE</description><content:encoded><![CDATA[<p>Corren tiempos en los que se ha impuesto el modelo del político Tarzán. Sale a escena, se da golpes en el pecho, pega alaridos. <a href="https://elpais.com/politica/2019/05/17/actualidad/1558075279_733974.html">El partido socialista ha preferido para presidir el Senado </a>un estilo radicalmente distinto de abordar los problemas públicos. Manuel Cruz es de los que batallan en voz baja, y no es nada amigo de cargarse de razón con proclamas apocalípticas y líneas rojas y llamadas estruendosas a salvaguardar algún tipo de grandes esencias. Es cierto que la política hoy, como siempre, tiene mucho que ver con la selva. Te descuidas y te ha mordido una víbora y has quedado fuera de combate. Pero también hay formas de romper la intrincada maleza a golpe de argumentos y buenas maneras. Igual, cuando todo está tan enmarañado, es un camino sensato.<p><a href="https://elpais.com/politica/2019/05/17/actualidad/1558077915_711689.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/Obawzw3IrIlNVaT_0X9-jGtaWC4=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/HBO3U2HUGVBVQ6O6SOTPV574WA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El diputado socialista Manuel Cruz en Madrid en 2017.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Uly Martín]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Manuel Cruz]]></category><category><![CDATA[Senado]]></category><category><![CDATA[PSOE]]></category><category><![CDATA[Cataluña]]></category><category><![CDATA[Parlamento]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Últimas noticias]]></category></item><item><title>‘El triunfo de la Muerte’</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/05/16/opinion/1558031285_313026.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/05/16/opinion/1558031285_313026.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 17 May 2019 16:12:50 +0000</pubDate><description>La mecánica de la destrucción deja el mundo hecho trizas</description><content:encoded><![CDATA[<p>Flandes se está volcando este año en Pieter Bruegel el Viejo (hacia 1525 o 1530-1569). Se celebran los 450 años de su muerte, y dentro del programa <em>Maestros flamencos 2018-2020 </em>se han organizado un montón de exposiciones y actividades para celebrar la grandeza de ese artista que llenó sus lienzos de personajes e historias y paisajes, y que supo traducir con tanto tino los fantasmas, inquietudes y pesadillas que van entreteniendo a la gente durante su paso por la tierra, y también los placeres y miserias de la vida cotidiana. Los hombres y las mujeres de sus cuadros forman parte de un mundo lejano, y toda esa ristra de personajes imaginarios que pululan por ahí nada tienen que ver con la realidad, pero resultan familiares, próximos. Son de otra época, y hay tipos que visten jubones y señoritas que van con cofia, por no hablar de esos bichos que están a mitad de camino entre un ser humano y un escarabajo, o de esos ojos colosales o de los huevos partidos por la mitad que engendran vidas extrañas, pero tiene una innegable cualidad de cercanía, nos tocan. Salvando todas las distancias, somos como ellos. Le tenemos el mismo miedo a la muerte, por ejemplo, y queremos derrotarla.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/16/opinion/1558031285_313026.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/qbZ-Y4CveCDwKCFThVgZHlyVHOU=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/JXWCLRI6WSAWG2XKSKPZNVAZOI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA['El triunfo de la Muerte', de Pieter Bruegel el Viejo. ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pieter Brueghel "El Viejo"]]></category><category><![CDATA[Flandes]]></category><category><![CDATA[Museo del Prado]]></category><category><![CDATA[Bruselas]]></category><category><![CDATA[Museos]]></category><category><![CDATA[Bélgica]]></category><category><![CDATA[Instituciones culturales]]></category><category><![CDATA[Europa occidental]]></category><category><![CDATA[Grupos terroristas]]></category><category><![CDATA[Terrorismo]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category></item><item><title>Juan Arnau: “La identidad es un sueño (que también produce monstruos)”</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/05/10/ideas/1557485216_217917.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/05/10/ideas/1557485216_217917.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Tue, 14 May 2019 08:19:50 +0000</pubDate><description>El filósofo, formado como astrofísico y experto en budismo, tras acercarse al pensamiento de Spinoza y Berkeley, analiza ahora a Leibniz</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://elpais.com/autor/juan_maria_arnau_navarro/a">Juan Arnau</a> (Valencia, 1968) publicó hace poco<em> El sueño de Leibniz</em>, la tercera aproximación narrativa a figuras filosóficas que ha escrito, junto a<em> El efecto Berkeley </em>(2015) y<em> El cristal Spinoza </em>(2012), todos en Pre-Textos. Arnau pertenece a una familia de ilustres arquitectos y estudió Astrofísica. En 1990 se embarcó como marinero en una de las carabelas que replicaron el viaje de Colón. <a href="https://elpais.com/sociedad/2014/04/04/actualidad/1396635210_817150.html" target="_blank">Luego viajó a la India, donde quedó fascinado por sus pensadores</a>, y después a México, donde los pudo estudiar durante cinco años y aprender, de paso, sánscrito. Saltó de ahí a Michigan para familiarizarse con la filosofía budista durante cerca de seis años. Todo esto le sirvió para armar<em> Antropología del budismo </em>(Kairós, 2007) o<em> Cosmologías de India </em>(FCE, 2012). Regresó a España en 2008 con el programa Ramón y Cajal. Hizo entonces una serie de exploraciones en la filosofía occidental y de ahí surgió, entre otros,<em> Manual de filosofía portátil </em>(Atalanta, 2014), finalista del Premio Nacional de Ensayo y Premio de la Crítica Valenciana. Para Arnau, la filosofía está fuertemente vinculada a la experiencia, por eso cuando habla de su historia recuerda a sus maestros: Óscar Pujol, Rasik Vihari Joshi y Luis Gómez. Ahora enseña en la Universidad de Granada.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/10/ideas/1557485216_217917.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/Y8bpyReQOlai_kr1eyBdVAh2qeg=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/SCGG5ZTRMRQOBNFADDKN5ED64M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El filósofo Juan Arnau, en el centro de Madrid.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Astrofísica]]></category><category><![CDATA[Sociología]]></category><category><![CDATA[Ciencias sociales]]></category><category><![CDATA[Astronomía]]></category><category><![CDATA[Religión]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Rene Descartes]]></category><category><![CDATA[Gottfried Wilhelm Leibniz]]></category><category><![CDATA[Benedictus de Spinoza]]></category><category><![CDATA[Buda]]></category><category><![CDATA[Cristóbal Colón]]></category><category><![CDATA[Ética]]></category><category><![CDATA[Filosofía]]></category><category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category><category><![CDATA[Budismo]]></category><category><![CDATA[Entrevistas Ideas]]></category><category><![CDATA[Ideas]]></category></item><item><title>La ley de nuestros corazones</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/05/09/opinion/1557413434_312517.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/05/09/opinion/1557413434_312517.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 09 May 2019 22:30:53 +0000</pubDate><description>La sumisión nacional es la meta de líderes como Vladímir Putin</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hay una observación hecha de pasada en <em>El camino hacia la no </em><em>libertad,</em> del historiador estadounidense Timothy Snyder, que resulta inquietante. Hay un momento en que habla del paso que se produce, cuando la movilidad social se interrumpe, de la democracia a la oligarquía, y explica cómo esa poderosa élite de ricachones, tras proponer el relato de un pasado inocente, ofrece una falsa protección a la gente que lo está pasando verdaderamente mal. “La fe en que la tecnología está al servicio de la libertad facilita el camino hacia este espectáculo”, apunta entonces.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/09/opinion/1557413434_312517.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/GRfQoi6qJeJGfXK1YmKea3tJcJI=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/TSHMYQ7UX3MLZTGBXDE4S2OOHI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Putin practica la caza con un potente rifle en las montañas de Sayan en el verano de 2007. ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Vladímir Putin]]></category><category><![CDATA[Extrema derecha]]></category><category><![CDATA[Democracia]]></category><category><![CDATA[Ciberespionaje]]></category><category><![CDATA[Rusia]]></category><category><![CDATA[Bienestar social]]></category><category><![CDATA[Delitos informáticos]]></category><category><![CDATA[Espionaje]]></category><category><![CDATA[Privacidad internet]]></category><category><![CDATA[Europa este]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Política social]]></category><category><![CDATA[Seguridad internet]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Delitos]]></category><category><![CDATA[Tecnología]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category></item><item><title>Armar un proyecto</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/05/02/opinion/1556817249_624704.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/05/02/opinion/1556817249_624704.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 02 May 2019 22:00:29 +0000</pubDate><description>Los retos de la nueva legislatura obligan a clarificar las propuestas</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2011/09/un-martillo-contra-las-ideas-hechas.html">el historiador Santos Juliá </a>que al terminar la guerra de Cuba los periódicos abrieron suscripciones para asistir a los repatriados con una taza de caldo, cuando llegaban, y con un bocadillo, cuando emprendían el regreso a casa. “Son imágenes de desolación, los desfiles de esos hombres envejecidos, cojos, heridos, hambrientos, con su traje de rayadillo, ‘extenuados por la disentería, el paludismo o la tuberculosis”, escribe en <em>Demasiados retrocesos, </em>un libro que reúne textos de procedencia muy diversa y que recorre la última historia de España, desde 1898 hasta ayer mismo (llega incluso a referirse a las últimas elecciones andaluzas). Así que aproximaciones distintas sobre <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2010/10/el-olvido-del-presente.html">el pasado reciente, </a>pero historia también del presente, y que en sus primeros pasos arranca con esa imagen del león famélico que representaba a una España frágil a punto de enfrentarse con Estados Unidos por una colonia remota que se había alzado para independizarse de la metrópoli.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/02/opinion/1556817249_624704.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/9M9Wu-T1SaO0SVgBKLBEgLwdyYE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/BAEE57BVR2HXP3NX2YTMPTTTB4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Imagen de la guerrilla de tropas españolas en la manigua (jungla, selva) durante la guerra de Cuba.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Santos Juliá]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales 2019]]></category><category><![CDATA[Resultados electorales]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales 28-A 2019]]></category></item><item><title>El lugar del olvido</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/04/25/opinion/1556202161_023465.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/04/25/opinion/1556202161_023465.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 25 Apr 2019 22:11:35 +0000</pubDate><description>Resulta rastrera la promesa de rescatar un pasado glorioso</description><content:encoded><![CDATA[<p>El pasado es a veces peligroso porque puede volver al presente de las maneras más peliagudas. Todavía en los estertores de una campaña electoral confusa y airada, y donde se ha abusado de lo emocional, igual queda margen para decirlo, aunque sea a media voz: traerse la gloria de unas antiguas gestas heroicas y de una grandeza perdida para armar las promesas del presente es la manera más rastrera de hacer política. Tiene algo de pretensión vana, y de falsedad que no tiene nombre, asegurar que el esplendor de unos remotos tiempos dorados puede regresar de la mano de un líder iluminado. Pero, por desgracia, ese es el relato que se está repitiendo como una cantinela: en España, en Europa y en el mundo entero. Y hay muchos que han decidido creérselo. Acaso por la pura impotencia de no conseguir lidiar con las duras condiciones de una época dura y contradictoria, o quizá también por el simple deseo de cabalgar a lomos de ese arrebato que se produce cuando se forma parte del coro que corea las consignas de una tribu.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/25/opinion/1556202161_023465.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/qyaAsv1sPLDfTJYtnFFVEK43xI0=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BYSOZEVQWP5RMQUAVX5OSJ6LRM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un momento del montaje de 'Manuscrito encontrado en el olvido', dirigido por Tolo Ferrà.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[(TEATRO DEL BARRIO)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Alberto Méndez]]></category><category><![CDATA[Vox]]></category><category><![CDATA[Guerra civil española]]></category><category><![CDATA[Franquismo]]></category><category><![CDATA[Partidos ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Fascismo]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Dictadura]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Teatro]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Artes escénicas]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Espectáculos]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>La Europa rota</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/04/18/opinion/1555603591_792416.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/04/18/opinion/1555603591_792416.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 18 Apr 2019 22:00:17 +0000</pubDate><description>Vuelve con fuerza la llamada a la grandeza de los pueblos</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://elpais.com/diario/2005/05/12/cultura/1115848804_850215.html">El filósofo alemán Rüdiger Safranski </a>le pone una fecha concreta, en su libro sobre <a href="https://elpais.com/diario/2009/06/19/cultura/1245362406_850215.html">el romanticismo, </a>al arranque de ese movimiento que iba a transformar radicalmente la relación del individuo con la realidad. Fue exactamente el 17 de mayo de 1769, el día en el que Johann Gottfried Herder, que entonces predicaba en la catedral de Riga, decide lanzarse a la mar. No sabe muy bien hacia dónde se dirige, quiere cambiar de aires, explorar terrenos desconocidos. El barco viaja a Nantes, luego en 1771 Herder se encuentra con Goethe en Estrasburgo y en 1776 se instala en Weimar. Para entonces, lo importante ya ha ocurrido. Sucedió durante el trayecto, al hilo del rumor de las aguas: Herder se propone ahí buscar un lenguaje que se ajuste “a la misteriosa movilidad de la vida”. Al diablo con las reglas lógicas, inamovibles y abstractas, de lo que se trata es de <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2009/05/dinamitar-los-l%C3%ADmites.html">mirar las cosas <em>a mi manera. </em></a>Lo explica Félix de Azúa al referirse a los artistas de aquel movimiento en uno de los ensayos de <em>Volver la mirada:</em> “El romántico descubre que su alma es un paisaje cambiante, pero al tiempo ve que los paisajes <em>naturales</em>no son sino expresiones del alma”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/18/opinion/1555603591_792416.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/D5f3B0FaUuTCjhBqYH-2WcMpwrE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/4GES2LANCF7JAZXWDZWRHHKQLE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Matteo Salvini, durante una reciente campaña electoral por su partido, la nacionalpopulista Liga Norte.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Antonio Masiello (Getty Images)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Romanticismo]]></category><category><![CDATA[Johann Wolfgang Goethe]]></category><category><![CDATA[Revolución Francesa]]></category><category><![CDATA[Rüdiger Safranski]]></category><category><![CDATA[Movimientos literarios]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Movimientos culturales]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>El circo</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/04/11/opinion/1555002858_934718.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/04/11/opinion/1555002858_934718.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 12 Apr 2019 11:24:43 +0000</pubDate><description>El espectáculo marca la política actual y debilita la democracia</description><content:encoded><![CDATA[<p>La vida política está cambiando mucho. Las redes sociales contribuyen a trasladar la idea de que las cosas se pueden transformar al instante y de que se vive en un torbellino: se apunta ahí cualquier comentario y se desatan las reacciones. Y el mundo, habitualmente remoto y ajeno, irrumpe en tu móvil tomando posición. Unos corean tus comentarios y los celebran, y otros los cuestionan e incluso pueden llegar a insultarte. Cuando se habita en semejante frenesí, y con tanta intensidad emocional, resulta difícil seguir confiando en los políticos tradicionales y en la lentitud de las instituciones. El sistema está en crisis. Se lo contaba en una entrevista publicada en este diario el pasado domingo <a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/05/ideas/1554485166_408018.html">Steven Levitsky a Amanda Mars:</a> “Es uno de los desafíos que tenemos los políticos y los politólogos: aprender cómo hacer funcionar una democracia en una época en la que el <em>establishment</em> no pesa nada”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/11/opinion/1555002858_934718.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/UkNNefAfMRCCZhqrg1YEzdNH49k=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/G7S2P3OH2LPUYCYWVPF7NZWR5A.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El presentador Pablo Motos y el político Pablo Iglesias durante un reciente programa de "El Hormiguero".]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales 2019]]></category><category><![CDATA[Referencias El País]]></category><category><![CDATA[Campañas electorales]]></category><category><![CDATA[El País]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales 28-A 2019]]></category></item><item><title>La imaginación política</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/04/04/opinion/1554379662_910275.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/04/04/opinion/1554379662_910275.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 04 Apr 2019 22:00:42 +0000</pubDate><description>Nunca se sabe el origen de nuestras ideas y convicciones</description><content:encoded><![CDATA[<p>En alguna parte del tercer volumen de <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2008/09/el-estilo-del-m.html"><em>Tu rostro mañana,</em> Javier Marías</a> escribe: “Lo cierto es que nunca sabemos de quién proceden en origen las ideas y las convicciones que nos van conformando, las que calan en nosotros y adoptamos como una guía, las que retenemos sin proponérnoslo y hacemos nuestras”. Unas cuantas páginas después irrumpe en su relato una pintura, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fusilamiento_de_Torrijos_y_sus_compa%C3%B1eros_en_las_playas_de_M%C3%A1laga"><em>Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en Málaga,</em></a>de Antonio Gisbert. Como ocurre a lo largo de toda la novela (unas 1.600 páginas), Marías salta de un lado a otro, se entretiene en múltiples digresiones, da vueltas sobre asuntos distintos. De la mano de un oscuro personaje, Tupra, que tiene unos cincuenta años y que trabaja en los servicios secretos británicos, el narrador de la obra de Marías se sumerge en las cloacas de la historia y descubre que lo que hay no es sino un rosario de chapuzas y traiciones, de violencias gratuitas, de daños involuntarios e irreparables. Ahí está el cuadro de Torrijos, con los cadáveres de los que ya han sido pasados por las armas y el noble porte de aquellos liberales que van a ser inmediatamente fusilados (y ese sombrero negro tirado en la playa, como un signo abrupto del desamparo de la muerte). No es casual que la prosa de Marías salte del cuadro de Gisbert a la Guerra Civil: “y también me acordé de los ejecutados sin juicio o con farsa en esas mismas playas de Málaga por quien la tomó más un siglo después con sus huestes franquistas y moras y con los Camisas Negras de Roatta o ‘Mancini”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/04/opinion/1554379662_910275.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/t-zAuptb1qoPXslIvghoMX10RWo=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/RNTBMIEG4IX2NTOTCGX5UB2U4Y.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[ 'Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga' (1888), de Antonio Gisbert. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Museo del Prado ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Siglo XIX]]></category><category><![CDATA[Antonio Machado]]></category><category><![CDATA[Javier Marías]]></category><category><![CDATA[José Álvarez Junco]]></category><category><![CDATA[Museo del Prado]]></category><category><![CDATA[Museos]]></category><category><![CDATA[Instituciones culturales]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Muere Rafael Sánchez Ferlosio, maestro singular de las letras españolas, a los 91 años</title><link>https://elpais.com/cultura/2019/04/01/actualidad/1554109097_331968.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/cultura/2019/04/01/actualidad/1554109097_331968.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Mon, 01 Apr 2019 18:13:24 +0000</pubDate><description>El autor de 'El Jarama' y 'Alfanhuí' y de una amplia y original obra ensayística ganó el Premio Cervantes en 2004</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando en las contadas páginas autobiográficas que escribió tuvo que referirse a sí mismo, dijo que era un <em>plumífero. </em>Es decir, una persona que tiene por oficio escribir. Y de eso trató la vida completa de <a href="https://elpais.com/cultura/2019/04/01/actualidad/1554119062_549497.html">Rafael Sánchez Ferlosio</a>, que murió este lunes en Madrid a los 91 años. Cultivó todos los géneros y, en cada uno de ellos, trabajó con la misma meticulosidad, finura y honradez. Tímido, iconoclasta, no le gustaba darse importancia, tenía un magnífico sentido del humor.<p><a href="https://elpais.com/cultura/2019/04/01/actualidad/1554109097_331968.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/E1fEyh3HNdOgR2TK26Vow-_hnVI=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/HO7GBOWHMM7EBDGNRJFKCFYGOA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Rafael Sánchez Ferlosio, en 2002.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Raúl Cancio]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Rafael Sánchez Ferlosio]]></category><category><![CDATA[Obituarios]]></category><category><![CDATA[Escritores]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Últimas noticias]]></category></item><item><title>Los ausentes</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/03/28/opinion/1553792859_871072.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/03/28/opinion/1553792859_871072.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 29 Mar 2019 09:17:18 +0000</pubDate><description>López Obrador puede hoy hacer políticas que integren a los indígenas</description><content:encoded><![CDATA[<p>No hay que olvidarse de las crueldades que se cometieron en América. Los españoles hicieron un montón de barbaridades, pero tampoco es que hasta entonces hubieran sido ejemplares las conductas de los que ya habitaban allí. De hecho, muchas comunidades encontraron en los recién llegados una bendición que les llegaba desde otro mundo para poder quitarse de encima a quienes los tenían aterrorizados, explotados, masacrados. Rafael Sánchez Ferlosio fue particularmente crítico, cuando se celebraba el quinto centenario del descubrimiento, con cuantos glorifican la conquista sin reparar en sus excesos. En <em>Esas Indias equivocadas y </em><em>malditas,</em> explica que hay acontecimientos que no admiten puntos intermedios: “La historia es, por esencia, historia de la dominación; y el modelo de dominación es la batalla; esta, aunque sea pírrica, no tiene cantidad, sino tan solo signo, esto es, carece de cualquier valor ajeno a la estricta alternativa de vencido o vencedor”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/03/28/opinion/1553792859_871072.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/1AJABxA1xF_3aZdljAIau-5wqdM=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/YZ47VLYUBJWNKGNRBFMAV7BWAE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Indígenas, en una fotografía de Juan Rulfo, en la exposición de 2001 en La Virreina, Barcelona.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Marcel.li Sáenz]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Andrés Manuel López Obrador]]></category><category><![CDATA[Rafael Sánchez Ferlosio]]></category><category><![CDATA[Potosí]]></category><category><![CDATA[Indígenas]]></category><category><![CDATA[Bolivia]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Etnias]]></category><category><![CDATA[Sudamérica]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>La hora de la palabra</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/03/21/opinion/1553191328_824155.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/03/21/opinion/1553191328_824155.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 21 Mar 2019 23:00:27 +0000</pubDate><description>En democracia se discuten todas las propuestas, y se decide</description><content:encoded><![CDATA[<p>Malos tiempos para la democracia. Se desconfía cada vez más de los políticos y de la capacidad de la palabra para dar impulso a sus iniciativas. Y se impone el lenguaje de la calle, donde lo que importa es que cada movilización sea más grande que la anterior. Nunca está de más manifestarse para reclamar atención sobre asuntos que están quedando fuera de la agenda política, pero en la calle muchas veces se mezclan proyectos diferentes bajo un mismo paraguas. Hace falta darle forma a cada reivindicación y que existan propuestas alternativas sobre las que pronunciarse y buscar acuerdos y armar las leyes que convengan para transformar las cosas. Para eso está la democracia.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/03/21/opinion/1553191328_824155.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/6rwXYujeu2SBprugY6AG75cBdA4=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/GZCT47YDM4HS5FIUJDRSKM4NC4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La sala del Manège, donde se reunió el poder legislativo durante los años de la Revolución Francesa.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Revolución Francesa]]></category><category><![CDATA[Carlos IV]]></category><category><![CDATA[Democracia]]></category><category><![CDATA[Parlamento]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>El día más feliz</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/03/14/opinion/1552588902_478577.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/03/14/opinion/1552588902_478577.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 14 Mar 2019 23:00:44 +0000</pubDate><description>Hace 40 años triunfó en Irán la revolución del ayatolá Jomeini</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hace 40 años se produjo en Irán la revolución que apartó al sah Mohamed Reza Pahlevi del poder. Había gobernado con mano de hierro, y las reformas que introdujo para modernizar el país las fue imponiendo de la mano de una brutal policía secreta, la Savak, con la que amedrentó a cualquiera que cuestionara sus designios. Al sah, además, le gustaba vivir con el mayor de los lujos, que exhibía sin el menor pudor ante una población condenada a la miseria. Era previsible que la situación estallara algún día, y estalló en 1979. Las movilizaciones que terminaron por tumbarlo fueron impresionantes. El periodista Ryszard <a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2013/05/el-c%C3%ADrculo-del-desamparo-.html">Kapuscinski recogió en </a><em><a href="https://blogs.elpais.com/el_rincon_del_distraido/2013/05/el-c%C3%ADrculo-del-desamparo-.html">El sha </a>o la desmesura del poder</em> su deslumbramiento por aquellas masas vestidas de blanco que habían perdido el miedo. “Es una multitud que avanza directamente hacia los tanques sin aminorar la marcha, sin detenerse, una multitud hipnotizada, ¿hechizada?, ¿sonámbula?, como si no viese nada, como si se moviese por una tierra desértica, una multitud que ya ha empezado a entrar en el cielo”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/03/14/opinion/1552588902_478577.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/P3wRZQMl_KwyE3Rmm5-2rdcd92E=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/ZCTFZSHBHCC5TCXX2OSU243AHE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Decenas de miles de iraníes reclaman en la plaza de Azadi (Libertad), en Teherán, el regreso del exilio del ayatolá Jomeini. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Aristotle Saris (AP)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Ruhollah Jomeini]]></category><category><![CDATA[Revolución iraní]]></category><category><![CDATA[Mohamed Reza Pahlevi]]></category><category><![CDATA[Ryszard Kapuscinski]]></category><category><![CDATA[Michel Foucault]]></category><category><![CDATA[José Luis Pardo Torío]]></category><category><![CDATA[Irán]]></category><category><![CDATA[Revoluciones]]></category><category><![CDATA[Conflicto Suníes y Chiíes]]></category><category><![CDATA[Oriente próximo]]></category><category><![CDATA[Islam]]></category><category><![CDATA[Asia]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Religión]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category></item><item><title>El bosque avanza</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/03/07/opinion/1551980357_218847.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/03/07/opinion/1551980357_218847.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Fri, 08 Mar 2019 07:26:36 +0000</pubDate><description>Las movilizaciones tienen que traducirse en políticas concretas</description><content:encoded><![CDATA[<p>Los problemas que más pesan sobre las sociedades actuales son de una extrema complejidad. El primer paso es señalarlos, luego toca elaborar un diagnóstico, lo más preciso posible, que muestre sus raíces y sus tentáculos. Y, claro, habrá que combatirlos, buscar soluciones, dar respuestas que corrijan cuanto antes los mayores desperfectos y que establezcan pautas para el futuro. Abordar el cambio climático, por ejemplo, exige ya medidas inmediatas, pero la batalla durará mucho y obliga a establecer estrategias a largo plazo, acuerdos multilaterales, complicidades entre fuerzas políticas de signo muy diferente. No hay otra. Y lo mismo ocurre si se piensa en el terrorismo internacional, en las guerras híbridas que patrocinan algunos países autócratas, en las inmensas migraciones que se están produciendo de los países pobres a los más ricos, y que no dejarán de crecer. La revolución que Internet ha desencadenado en todos los órdenes de la vida y los avances de la biotecnología y la inteligencia artificial levantan, además, un inquietante escenario donde <a href="https://elpais.com/internacional/2019/01/04/actualidad/1546605756_247286.html">la libertad puede ser fácilmente triturada</a> a través de artificios cargados con<a href="https://elpais.com/internacional/2019/01/04/actualidad/1546602935_606381.html"> la dinamita de la posverdad.</a><p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/03/07/opinion/1551980357_218847.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/GXo8aku10GDd1utN7o08hhrE-vo=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/5OQLP6UCOBRHW7EYZCY5SUF6NA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La activista sueca Greta Thunberg, al frente de una movilización juvenil contra el cambio climático.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Sylvain Lefevre (Getty Images)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Elias Canetti]]></category><category><![CDATA[William Shakespeare]]></category><category><![CDATA[Día de la mujer]]></category><category><![CDATA[Empleo femenino]]></category><category><![CDATA[Días mundiales]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Dramaturgos]]></category><category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category><category><![CDATA[Empleo]]></category><category><![CDATA[Cambio climático]]></category><category><![CDATA[Problemas ambientales]]></category><category><![CDATA[Teatro]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Organizaciones internacionales]]></category><category><![CDATA[Artes escénicas]]></category><category><![CDATA[Eventos]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category><category><![CDATA[Espectáculos]]></category><category><![CDATA[Trabajo]]></category><category><![CDATA[Medio ambiente]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Los rastros del exilio</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/02/28/opinion/1551365375_397621.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/02/28/opinion/1551365375_397621.html</guid><dc:creator>Jose Andrés Rojo </dc:creator><pubDate>Thu, 28 Feb 2019 23:00:19 +0000</pubDate><description>Cada español que salió fuera tuvo que reinventarse</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando en febrero de 1939 las tropas del Ejército republicano se replegaron hacia Francia ante la imposibilidad de contener el avance franquista, hicieron el esfuerzo de cruzar la frontera de manera ordenada y con la cabeza alta. Los combatientes llevaban por dentro todo el dolor del mundo y estaban agotados y rotos, pero tenían también la profunda convicción de haber hecho cuanto estaba en sus manos para derrotar al enemigo y defender <a href="https://elpais.com/elpais/2019/02/24/opinion/1551033558_765037.html">las libertades que la República</a> trajo a España y su proyecto de justicia social y modernización del país. Cada cual lo hizo a su manera. Y hubo seguramente de todo. Algunos lucharon más convencidos, otros con menos entusiasmo, y los hubo que lo hicieron obligados.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/02/28/opinion/1551365375_397621.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/XUPzlLU3fkD2owrYQM3zSUkpK_c=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/QTPDHYNGNCDSBDCWU3N7EOA7IM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La llegada de los exiliados republicanos a Colliure (Francia) colapsó las estrechas calles de la ciudad. 
 ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Exiliados]]></category><category><![CDATA[Guerra civil española]]></category><category><![CDATA[Republicanos]]></category><category><![CDATA[Exilio]]></category><category><![CDATA[Franquismo]]></category><category><![CDATA[Segunda República Española]]></category><category><![CDATA[Fascismo]]></category><category><![CDATA[República]]></category><category><![CDATA[Dictadura]]></category><category><![CDATA[Conflictos políticos]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item></channel></rss>