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<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link><atom:link href="https://elpais.com/arcio/rss/author/Brenda%20Lozano/?website=el-pais" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>EL PAÍS News Feed</description><lastBuildDate>Thu, 24 Sep 2020 12:06:03 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><image><url>https://elpais.com/resizer/hpj5CT1kM4wdG0NYyqr8awL8fo4=/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/OIJOJGGQRBBMZEPZKN664ZIB6Q.png</url><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link></image><item><title>La ‘antigrita’ crece el fuego</title><link>https://elpais.com/mexico/opinion/2020-09-17/la-antigrita-crece-el-fuego.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/mexico/opinion/2020-09-17/la-antigrita-crece-el-fuego.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 17 Sep 2020 19:45:03 +0000</pubDate><description>No hay partido político o grupo civil en México que tenga mayor potencia que las acciones de las feministas</description><content:encoded><![CDATA[<p>Andrés Manuel López Obrador tiene una sola oposición: las feministas. No hay otra oposición en México que tenga la fuerza y la magnitud de las colectivas de mujeres. Tampoco otra que resignifique los símbolos patrios a los que el presidente tanto venera y apela por encima de las exigencias que se hacen en esa resignificación. Parece no darse por enterado, sin embargo, no hay partido político o grupo civil que tenga mayor potencia que las acciones de las feministas. Cuanto más ignora estas acciones políticas, mayor fuerza cobra su oposición. Quizás se le olvida que ahí también están muchas de las mujeres que lo llevaron al poder. Esta es su mayor oposición política. Entre más somos ignoradas las mujeres, más se suman, más voces suenan, más pintas: más crece el fuego. Las mujeres organizadas de forma independiente, de todas las edades, de todas partes del país, se van sumando. Desde el 4 de septiembre a la fecha, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en la Ciudad de México ha sido tomada por colectivas que exigen justicia ante la violencia en contra de las mujeres. La CNDH –necesariamente no gubernamental– es el único recurso que tienen las víctimas y sus familiares ante los abusos cometidos por parte del Estado. Esta sede ha sido renombrada por las colectivas “Casa de refugio Ni una menos” y en su renombramiento lleva la exigencia principal. En el refugio hay madres, familiares, huérfanos de desaparecidos, familiares de las víctimas de los feminicidios, niños y niñas pequeñas, mujeres que cocinan para las colectivas, otras que organizan los productos que se donan, se imparten talleres, se comparten historias, se organizan para exigir justicia, todo esto entre los muros intervenidos con palabras como “Justicia”, “No perdonamos ni olvidamos” o “Las niñas no se tocan, no se violan, no se matan”. En solidaridad con la toma en la Ciudad de México en estos días se han sumado colectivas en otras ciudades a protestas, clausuras y tomas en otras sedes de la CNDH, como la clausura simbólica en Aguascalientes, las intervenciones en Morelia, la toma en el Estado de México, las tomas simbólicas en Puebla, Tabasco, Guerrero, Tlaxcala, Campeche, Sonora, Quintana Roo, Jalisco, entre otros Estados. Es importante mencionar la importancia del contexto en el que estas acciones ocurren, por ejemplo, en la otra toma de la CNDH en el Estado de México hubo abusos de poder por parte de la policía en contra de las mujeres, justo ahí, en el Estado en el que hay una doble alerta de género. Todo esto ha ocurrido días antes de el grito, el segundo de López Obrador en la presidencia, que dio rodeado entre símbolos patrios en un Zócalo vacío y en medio de un silencio histórico.<p><a href="https://elpais.com/mexico/opinion/2020-09-17/la-antigrita-crece-el-fuego.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/fC-X9Uvk1i8QjYXKrL9ufd5uKK0=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/LXO7I7326ZFIPJLOOQOE5STIPI.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Una feminista alza una bandera intervenida en la denominada 'antigrita' de la Independencia, en Jalisco.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Francisco Guasco]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Administración AMLO]]></category><category><![CDATA[Andrés Manuel López Obrador]]></category><category><![CDATA[Oposición política]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Violencia machista]]></category><category><![CDATA[Violencia género]]></category><category><![CDATA[Independencia]]></category></item><item><title>Las mascarillas y las máscaras</title><link>https://elpais.com/mexico/opinion/2020-09-03/las-mascarillas-y-las-mascaras.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/mexico/opinion/2020-09-03/las-mascarillas-y-las-mascaras.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 03 Sep 2020 21:26:12 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p>Soy más bien tímida. A veces cuando miro fotos en Instagram me siento aún más tímida o me siento mal por no estar haciendo algo que quiero hacer y alguien ahí está haciendo y no sé cómo habría cruzado la adolescencia, cuando era más tímida, entre las <i>selfies </i>y las imágenes en las que parece que siempre hay alguien más deportista, más feliz o alguien comiendo algo más rico que lo que estoy comiendo o alguien que hace algo que sueño hacer. Al inicio de la cuarentena, cuando empecé a usar mascarilla, una de las primeras veces salí a la calle con lentes oscuros, que la pasaron empañándose y desempañándose con mi respiración, me acordé de esa timidez adolescente, y sentí cierta seguridad en el saberme cubierta detrás de la mascarilla y los lentes, como si me ocultaran. Como si la mascarilla fuera una fantasía adolescente,<i> selfies</i> invertidas, un escondite. Con los meses que hemos pasado usando mascarilla, parece que más que una forma de ocultarse son una forma de mostrarse. Algunas cosas han cambiado con el hábito de usar mascarilla, como la forma de nombrarlas, al principio les decía cubrebocas o tapabocas, pero visualmente no parece que la palabra sea suficiente porque no incluye la nariz. Hace poco en un puesto en la calle vi unas mascarillas que tenían impresas distintos tipos de máscaras icónicas, como una de Darth Vader y otra del Santo, y quedó aún más clara la relación que hay entre las máscaras y las mascarillas. Con el uso cotidiano, y la cantidad de interacciones que hacemos con mascarilla, su significado se va complejizando.<p><a href="https://elpais.com/mexico/opinion/2020-09-03/las-mascarillas-y-las-mascaras.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/Zpjbo5ypiYciVbChTZcLkmaXwis=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/XQZYATDK3T5U3DQ45LUOKLBIHQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un jardinero con mascarilla trabaja junto a un mural, en Ciudad de México.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[PEDRO PARDO]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Mascarillas]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category></item><item><title>A un año de la histórica marcha feminista</title><link>https://elpais.com/mexico/opinion/2020-08-20/a-un-ano-de-la-historica-marcha-feminista.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/mexico/opinion/2020-08-20/a-un-ano-de-la-historica-marcha-feminista.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 20 Aug 2020 20:48:35 +0000</pubDate><description>El 'glitter', el humo rosa y las pancartas que vimos tras el caso de la menor de edad que denunció a cuatro policías por violación no solo quedaron en las calles, sino que han ganado fuerza</description><content:encoded><![CDATA[<p>La frase al centro de este sexenio es México feminicida. Esta frase se grafiteó en letras mayúsculas, negras como el luto, en el mármol blanco, al centro en la columna de la Victoria Alada, el día de la histórica marcha feminista del 16 de agosto de 2019. Cuando se pintó esta frase, había 10 feminicidios al día. A un año de la marcha, la violencia de género ha aumentado, particularmente en la pandemia, y los feminicidios aumentaron a 11 diarios. Esta frase está rodeada de otras frases, consignas, palabras, signos y nombres que fueron pintados en distintos colores, cada uno con un significado y una historia política detrás. El rosa, el color del <i>glitter</i> que una joven aventó a la cara del jefe de la policía unos días antes, en la primera marcha del 12 de agosto de 2019, que fue el símbolo de resistencia ante la autoridad que no respondía por la violación de una menor de edad por parte de cuatro policías. El verde, el color transnacional de los paliacates de la marea verde y de la lucha en Latinoamérica a favor de los derechos de las mujeres a decidir sobre nuestros cuerpos. El rojo, el color de la sangre de los feminicidios impunes. Otras frases y palabras alrededor quedaron escritas en la columna de la Victoria Alada, como: “Amigas, se va a caer”, “La patria mata”, “La policía nos viola”, “Violicía”, “Queremos justicia, no venganza”, “Nunca más tendrán la comodidad de nuestro silencio”.<p><a href="https://elpais.com/mexico/opinion/2020-08-20/a-un-ano-de-la-historica-marcha-feminista.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/fd8MW9xcoacGReR_Hvl28Jr8WR4=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/EAWVMOCI6NCYFBXW3V7YZXOZP4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Cientos de mujeres protestan en Ciudad de México, el 16 de agosto de 2019.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Marco Ugarte]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Abuso policial]]></category><category><![CDATA[Abuso menores]]></category><category><![CDATA[Abusos sexuales]]></category><category><![CDATA[Violaciones]]></category><category><![CDATA[Policía]]></category><category><![CDATA[Protestas sociales]]></category><category><![CDATA[Manifestaciones]]></category></item><item><title>Será ley</title><link>https://elpais.com/mexico/opinion/2020-08-07/sera-ley.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/mexico/opinion/2020-08-07/sera-ley.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Sat, 08 Aug 2020 16:57:23 +0000</pubDate><description>Quizás cuando las niñas crezcan la palabra aborto tendrá otro peso, no el de la gravidez sino el de la ligereza de la libertad</description><content:encoded><![CDATA[<p>A los once años, cuando entré a primero de secundaria, había varias parejas en la escuela, yo no tenía pareja ni pensaba en ello y faltaba tiempo para que me explotara la adolescencia, pero había una pareja. Ellos solían estar abrazados, besándose o compartiendo comida, casi siempre apartados del resto. Iban en salones distintos de la prepa, el recreo era su espacio y a la salida solía verlos fumando o yéndose juntos. Alguna vez los vi entrar de la mano a la escuela por la tarde, ambos con el pelo mojado, y eso me hizo pensar, ¿cómo así que los dos traen el pelo mojado?, ¿se habrán bañado juntos? ¿Eso hacen los novios? Una vez ella, que recuerdo con una sudadera amarrada a la cadera y un chongo atravesado por una pluma o un lápiz, se moría de risa mientras compartía una bolsa de papas con su novio. Yo pasaba cerca de ellos con una amiga cuando me dijo en voz baja: “Dicen que abortó en Navidad.” Cuando iba en primero de secundaria, el aborto en la Ciudad de México estaba penalizado por la ley y la única manera de hacerlo era de forma clandestina.<p><a href="https://elpais.com/mexico/opinion/2020-08-07/sera-ley.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/x60PBgBqy_r7RVjR9vFmq1-jvLE=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/C3JEVVJ6NS6TFPILOA2N56VJ4Q.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una activistas en una marcha para legalizar el aborto, en Río de Janeiro.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Fernando Frazão]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Aborto]]></category><category><![CDATA[Aborto ilegal]]></category><category><![CDATA[Veracruz]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category></item><item><title>Violencia obstétrica en pandemia</title><link>https://elpais.com/mexico/2020-07-24/violencia-obstetrica-en-pandemia.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/mexico/2020-07-24/violencia-obstetrica-en-pandemia.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Fri, 24 Jul 2020 17:27:44 +0000</pubDate><description>En un contexto amplio de violencia en el que los feminicidios son la punta del iceberg, la violencia sistémica en contra de las mujeres tiene muchas formas, y la violencia obstétrica, una de ellas, se ha agudizado durante la crisis sanitaria</description><content:encoded><![CDATA[<p>Sabemos que en la cuarentena se han incrementado los índices de violencia en contra de las mujeres: los feminicidios durante el mes de junio alcanzaron la cifra más alta de 2020. En este primer semestre, en México ha habido un total de 1.413 feminicidios, lo que nos habla de un problema aún sin atender por las políticas públicas. En un contexto amplio de violencia en el que los feminicidios son la punta del iceberg, la violencia sistémica en contra de las mujeres tiene muchas formas, y la violencia obstétrica, una de ellas, se ha agudizado en esta pandemia en parte porque atender los casos de la covid-19 ha sido prioritario para las instituciones de salud, lo cual ha jerarquizado a los y las pacientes en una estructura de por sí jerárquica. Entre abril y junio de este año, durante la cuarentena, hubo 235.000 partos en México, de los cuales más de la mitad fueron partos por cesárea (cabe decir que la OMS recomienda que la tasa de cesáreas por país sea menor al 15%). Que en la última década las cesáreas que se practican en México hayan ido en aumento se relaciona, en una gran cantidad de casos, con la violencia obstétrica que vulnera a las mujeres en el embarazo, parto y posparto. Antes me gustaría dar un paso atrás y traer acá un caso que ocurrió unos días antes de que comenzara la cuarentena como contexto. Elvia Ascencio, una mujer de origen purépecha, dio a luz en la sala de espera del Hospital Regional Los Reyes en Michoacán porque, luego de varias horas de no ser atendida, extendió una cobija y parió de rodillas en esa sala de espera, mientras un hombre la grabó para denunciar en redes sociales que nadie había atendido a la mujer. Ese video circuló en redes y llegó hasta el gobernador de Michoacán, quien habló de sancionar a los responsables, y ya de cara a la prensa por parte del hospital se justificaron diciendo que la mujer aún no había dilatado lo suficiente y que fue un “parto espontáneo”, pero Elvia Ascencio afirmó que llevaba horas esperando sin que nadie le hiciera caso. Me gustaría decir que el nombre de Elvia Ascencio no fue sencillo de encontrar porque la mayoría de las notas no la nombraban, la racializaban refiriéndose a ella como “una indígena”, si menciono esto para señalar que la violencia obstétrica en México además está cruzada por el racismo. Esto para decir que antes de la pandemia ha habido muchos casos como los de Elvia Ascencio –ella y su bebé ahora están sanas–, pero hay otros en los que las mujeres o los recién nacidos no corren con la misma suerte. También hay muchas otras mujeres que no son atendidas porque hablan una lengua originaria y en los centros de salud “no las entienden”, pero antes de entrar en más detalles en las intersecciones que hay con la violencia obstétrica, vamos otro paso atrás.<p><a href="https://elpais.com/mexico/2020-07-24/violencia-obstetrica-en-pandemia.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/Z7gTp9FPq5t4sSU-ogrEBn6UqDk=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/JXWBXV427ZEFTPKLL6ATIBBBIU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un recien nacido en el área de urgencias del Hospital Materno Perinatal “Mónica Pretelini Sáenz” del Estado de México, el pasado 25 de mayo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Monica Gonzalez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Violencia machista]]></category><category><![CDATA[Salud materna]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category></item><item><title>Historia de la tercera persona</title><link>https://elpais.com/mexico/opinion/2020-07-09/historia-de-la-tercera-persona.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/mexico/opinion/2020-07-09/historia-de-la-tercera-persona.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 09 Jul 2020 22:01:51 +0000</pubDate><description>Hubo un tiempo para escribir esto sin ser un hombre blanco de apellido con muchas consonantes</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hubo un tiempo en el que a las cosas que están adentro de los libros se les empezó a llamar literatura. Hubo un tiempo en el que a la palabra Literatura se le puso una L mayúscula. Hubo un tiempo en el que los géneros literarios eran estanterías y si esto no cabía aquí ni acá entonces no era Literatura. Hubo un tiempo en el que los escritores escribían aislados. Hubo tiempo para construir las torres para que los escritores escribieran aislados las cosas que están adentro de los libros. Hubo un tiempo en el que gente correteaba gansos para que los escritores escribieran con plumas de ganso. Hubo un tiempo en el que las historias tenían un inicio, un clímax y un final. Hubo un tiempo en el que los finales eran felices o tristes. Hubo un tiempo para inventar los pañuelos de tela para los finales tristes. Hubo un tiempo en el que se inventó la tercera persona, como la que está adentro de la Biblia. Hubo un tiempo para bautizar a la tercera persona omnisciente. Hubo tiempo para celebrar, para echar el bolo en el bautizo, para tomar las fotos con los invitados todos ellos hombres blancos. Hubo un tiempo en el que la tercera persona omnisciente bebé se dio cuenta de que lo controlaba todo, lo que decían los personajes y a qué horas lo decían. Hubo un día en el que la tercera persona omnisciente creció y se dio cuenta de que también podía decidir qué soñaban los personajes y les dio miedos y luego les dio peores miedos y peores pesadillas y así se reía, pero también hubo un día en el que la tercera persona omnisciente adulta se dio cuenta de que había alguien que la controlaba porque tenía todo en un mapa y en <i>post-its</i> de colores en la pared y eso no le dio risa. Hubo un tiempo triste en el que la tercera persona omnisciente se dio cuenta de que lo sabía todo pero no tenía cuerpo para llorar y eso fue muy triste. Hubo un tiempo oscuro en el que la tercera persona omnisciente se dio cuenta de que no podía ver más allá del libro empastado con pieles de animales porque los escritores blancos dominaban las historias como a los animales. Hubo un tiempo para poner letras doradas en los títulos de los libros porque ese es el color del oro y del poder. Hubo un tiempo para ponerles letras doradas a los libros escritos por hombres blancos con apellidos con muchas consonantes. Hubo un tiempo para que la gente ordenara los apellidos de los hombres blancos con muchas consonantes en las bibliotecas. Hubo un tiempo para sacarles fotos a los bibliotecarios para hacer sus credenciales y hubo un tiempo para plastificarlas y ponerles cordones. Hubo un tiempo feliz en el que la tercera persona omnisciente se dio cuenta de que también podía estar en otras partes, como en los periódicos y pronto se dio cuenta de que también podía salir en la televisión y ahí de cómo se veía muy bien. Pero también hubo un tiempo en el que una mujer hizo un poema, y luego otro y luego otro, y hubo un tiempo en el que esa poeta bailó el meneíto después de escribir un poema en Lesbos. También hubo un tiempo para darse cuenta de que la primera novela con una flamante tercera persona no la escribió un hombre de cuyo nombre no quiero acordarme sino una mujer. Hubo un tiempo en el que a esa escritora japonesa niña se le cayó su primer diente y hubo un tiempo en el que a esa escritora japonesa joven se le ocurrió escribir la primera novela. También hubo un tiempo en el que la silueta de una monja fue el primer mapa de América Latina y hubo un tiempo en el que las niñas que compraban mapas de América Latina no sabían que esa era la silueta de una monja. Y hubo un tiempo para nacer. Hubo un tiempo para aprender a hablar español, hubo un tiempo para decir <i>gromas </i>en vez de bromas y <i>pantunflas </i>en vez de pantuflas y hubo un tiempo para aprender a hablar en efe en tercero de primaria. Hubo un tiempo adolescente para escuchar varias veces la misma canción de Enrique Iglesias y hubo un día para descubrir que al lado del estéreo había libros que tenían adentro cosas y al lado había un periódico del día anterior que tenía un suplemento cultural. Y hubo un tiempo para descubrir las cosas que están adentro de los libros escritas por hombres blancos con apellidos con muchas consonantes y descubrir los periódicos con columnas escritas por hombres también. Hubo un tiempo para imitar un poema malo como si fuera bueno y hubo un tiempo para pensar que todos los libros eran muy buenos porque eran libros. Hubo un tiempo de no creer que se podía hacer las cosas que están adentro de los libros ni tampoco se podían hacer las cosas que están en los periódicos. Hubo un tiempo para desvelarse hablando con alguien al otro lado del teléfono sobre eso. Hubo un tiempo de inseguridad. Hubo un tiempo de ir en la carretera y que sonara una canción Enrique Iglesias y hubo tiempo para decir esa canción es buenísima: súbele. Hubo un tiempo de no creer que se podía escribir las cosas que están adentro de los libros o de los periódicos porque no se es un hombre blanco. Hubo un tiempo para guardar en secreto los cuadernos porque no se escribe historias con inicios, clímax y finales tristes o felices, historias contadas por una voz en tercera persona omnisciente. Hubo un tiempo para guardarse las historias en primera persona. Hubo un tiempo para publicar algo en una revista de fotocopias engrapadas. Hubo un tiempo para emborracharse con Caribe Cooler y caguamas en un estacionamiento. Hubo un tiempo para escribir cosas impublicables y tener la tranquilidad de que todo eso nunca iba a salir. Hubo tiempo para salir por más caguamas. Hubo un tiempo para más inseguridades. Hubo un tiempo para comer un brownie de marihuana y pensar que ese era un final triste y hubo un tiempo para tomar una Coca Cola feliz y regresar al mundo. Hubo un tiempo para estudiar las cosas que están adentro de los libros y hubo un tiempo para leer los suplementos culturales de pe a pa los sábados por la mañana. Hubo un tiempo para llegar tarde a una clase con el pelo mojado y el corazón roto. Hubo un tiempo de escribir sobre eso sin decirle a nadie. Hubo un tiempo para escribir otras cosas y decirle a una amiga estoy escribiendo algo. Hubo un tiempo para escribir más cosas impublicables. Hubo un tiempo para escribir algo que está adentro de un libro sin pensar que eso era posible porque no está en tercera persona, no tiene inicio, clímax ni final triste o feliz. Hubo un tiempo de no creer que siendo mujer se podía escribir algo que está adentro de un libro y que no sea una voz en tercera persona omnisciente que lo sabe todo ni sea una historia con inicio, clímax y un final triste o feliz. Y también hubo un tiempo para escribir esto sin ser un hombre blanco de apellido con muchas consonantes y que ahora está ahora adentro del mismo periódico que estaba al lado del estéreo adolescente.<p><a href="https://elpais.com/mexico/opinion/2020-07-09/historia-de-la-tercera-persona.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/3RRC7Z1phUClMBuBlXFFE8_W_Rk=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/K5DIRFLBJFGIVBR27TLXBG24BI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer escribe en un espacio de trabajo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[MATJAZ SLANIC]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Periódicos]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Escritores]]></category><category><![CDATA[Periodismo]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Discriminación]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category></item><item><title>Racismo en la cultura</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-26/racismo-en-la-cultura.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-26/racismo-en-la-cultura.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Fri, 26 Jun 2020 18:23:01 +0000</pubDate><description>De todas las formas que toma esta violencia sistémica, tal vez la menos popular sea el racismo que hay en la cultura porque se asocia con las élites, con lo distante, con ese lugar que desde las alturas busca estar por encima de todo</description><content:encoded><![CDATA[<p>En estos días se ha hablado del racismo en México en la comedia, en la publicidad, en el cine, en las series. De todas las formas que toma esta violencia sistémica, tal vez la menos popular sea el racismo que hay en la cultura porque se asocia con las élites, con lo distante, con ese lugar que desde las alturas busca estar por encima de todo, pero si recorremos la cortina de la cultura, como en el mago de Oz, podemos encontrar que detrás hay lo mismo que en los otros casos: un hombre blanco que opera la enorme maquinaria. Y esa idea del intelectual y lo intelectual está trenzado, en gran medida, con el racismo y el machismo.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-26/racismo-en-la-cultura.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/IHf5AMbOJQTbjEg2lRejrDtbNN0=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/GSLN7UDGHRAHBFIYTG2I3L2TZM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Octavio Paz, en una imagen de 'Imprescindibles'.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Racismo]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Desigualdad social]]></category><category><![CDATA[Periódicos]]></category></item><item><title>Dominación de la niñez</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-11/dominacion-de-la-ninez.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-11/dominacion-de-la-ninez.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 11 Jun 2020 22:05:54 +0000</pubDate><description>No hubo tiempo para reflexionar cuál es el papel de la infancia en los espacios domésticos durante el confinamiento y uno de los resultados en este contexto es el incremento en la violencia en contra de los menores</description><content:encoded><![CDATA[<p>La pandemia también ha ponderado lo importante. A una menor escala, nos hemos dado cuenta de que no necesitamos consumir varias de las cosas que antes consumíamos, y en fechas recientes por encima de la pandemia están los movimientos sociales, la gente que ha salido a las calles a protestar, con los riesgos a la salud que implica, para manifestarse en contra de los sistemas de opresión: en contra del racismo y los abusos de poder por parte de la policía. Si algo ha roto la cuarentena en varias partes del mundo no ha sido el descubrimiento de una vacuna sino la urgencia de salir a manifestarse a las calles.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-11/dominacion-de-la-ninez.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/p3XpptPcg_3ePBValL_xQMF6OMM=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BAMZS3KB3HP6HQVIDANJ64JRCA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un niño muestra un trabajo a su maestra a través de una videollamada.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Moisés Pablo]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Infancia]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Pandemia]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Violencia doméstica]]></category><category><![CDATA[Niños]]></category><category><![CDATA[Pedofilia]]></category><category><![CDATA[Agresiones sexuales]]></category><category><![CDATA[Lydia Cacho]]></category></item><item><title>AMLO, la cultura y la ciencia</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-28/amlo-la-cultura-y-la-ciencia.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-28/amlo-la-cultura-y-la-ciencia.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 28 May 2020 23:27:50 +0000</pubDate><description>El primer Gobierno de izquierda ha sido el más violento en contra de la cultura y la ciencia con recursos retóricos y materiales</description><content:encoded><![CDATA[<p>Las últimas semanas, en plena cuarentena en México, AMLO y su gabinete, el primer Gobierno de izquierda, ha sido el más violento en contra de la cultura y la ciencia con recursos retóricos —como denostaciones y ninguneos—, y con los recursos materiales: el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, tan envidiado en el extranjero, estuvo cerca de desaparecer y su estado actual es incierto, lo que significa, a grandes rasgos, incertidumbre en la producción en todas las disciplinas artísticas; también el fondo dedicado a la producción de cine FOPROCINE, dedicado sobre todo a óperas primas y al cine alejado del mercado, desapareció y es incierto su estatus actual; también desapareció el 75% del gasto operativo para el resto del año de todas las dependencias de la Administración Pública Federal, incluyendo los centros públicos de investigación, como el Centro de Investigación y Estudios Avanzados SEP-CINESTAV y el CIDE, uno de los centros de investigación con más prestigio en Latinoamérica, lo que significa que se cancelarán las actividades en los centros de educación superior; y en días recientes apareció una poderosa carta avalada por más de 2.000 integrantes del gremio del arte, ante el cierre de teatros, cines y museos, que resume la postura colectiva de varios sectores en la cultura y la ciencia: “Desaprobamos categóricamente los actos, expresiones políticas que a lo largo de su Gobierno, y dolorosamente durante la crisis de la pandemia de la covid-19, han vulnerado la economía y dignidad de lxs trabajadorxs y productorxs artísticos y culturales, acentuando nuestras condiciones de precariedad en un contexto especialmente difícil.” De modo que muchos de los que llevamos al poder a AMLO y a su gabinete no somos partícipes de estas decisiones del Estado, pero sí nos vemos afectados de una forma cada vez más violenta, cada vez más aguda en esta pandemia.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-28/amlo-la-cultura-y-la-ciencia.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/rxRGU_4z4jjpffjE5giqxBx7l9A=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/H33FT3LQRNBNDPPQ3DWZ4ASO6A.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[López Obrador, durante una conferencia de prensa.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Presidencia de México]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Andrés Manuel López Obrador]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Recortes presupuestarios]]></category><category><![CDATA[Austeridad]]></category><category><![CDATA[Administración AMLO]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Duelos en cuarentena</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-14/duelos-en-cuarentena.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-14/duelos-en-cuarentena.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 14 May 2020 17:06:10 +0000</pubDate><description>La pandemia impide las formas de llevar colectivamente una pérdida, se anula esa acción doble de sentirse acompañado y acompañar a los demás en el dolor</description><content:encoded><![CDATA[<p>La semana pasada falleció alguien que quise mucho. Una mujer que llegó a mi vida en un papel de suegra, ese papel tan estereotipado, un rol complejo entre mujeres porque el patriarcado nos enseña a rivalizar, a enemistarnos, a distanciarnos. No por nada el rol de una madrastra ha sido caricaturizado negativamente una y otra vez en nuestra sociedad, además de que la palabra en sí ya suena terrible, melodramática, como también el rol de la suegra ha sido caricaturizado de muchas formas en el humor y el imaginario popular. Pero tuve la suerte de cruzarme con una mujer que rompió con esas barreras y, al contrario de mantenerse distante, se involucró en mi vida de una forma muy solidaria y amorosa. La noticia de su partida me pegó, más aún en cuarentena. Justo ahora que pasamos por el periodo más complicado de la pandemia en el que no se pueden hacer funerales, que no podemos acompañar ni abrazar a quienes quisieron a la persona que partió, que no podemos salir con las amigas a desahogarnos o simplemente a dar una vuelta para caminar un duelo, en otras palabras, que no podemos participar de los ritos en torno a las pérdidas, llevamos los duelos de formas muy hostiles, muy solitarias.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-14/duelos-en-cuarentena.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/nXxMsFKt7D5YVyTp32NlekmGddU=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/KZIRCNDUY5CI7EZY3ZFOS4UIZE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Trabajadores de una funeraria transportan un cuerpo al crematorio en Ciudad de México este lunes.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[LUIS CORTES]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Duelo]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Muertes]]></category><category><![CDATA[Funerales]]></category></item><item><title>Feminicidios en la pandemia</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/30/opinion/1588265362_369460.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/30/opinion/1588265362_369460.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 30 Apr 2020 18:41:35 +0000</pubDate><description>En México son más los casos diarios de violencia en contra de las mujeres que los diagnósticos de coronavirus</description><content:encoded><![CDATA[<p>El aislamiento no debe desatender la creciente cantidad de casos de violencia contra las mujeres en México especialmente en esta cuarentena. Comparemos los casos de la covid-19 con los casos de violencia de género: el primer caso positivo del coronavirus reconocido oficialmente por las autoridades en México fue el 27 de febrero de 2020, para mediados de esta semana hay 17.799 diagnósticos confirmados acumulados, es decir, en promedio hay 282 casos al día. Durante el primer trimestre de 2020 hay un total de 26.695 casos de violencia en contra de las mujeres, que contempla feminicidios, tráfico de menores, trata, lesiones dolosas, violaciones: en promedio hay 293 casos por día. En México son más los casos diarios de violencia en contra de las mujeres que los casos de coronavirus. Desde que se instauró la sana distancia el 26 de marzo, el Estado mexicano ha tomado una serie de medidas en torno a la pandemia, como la cancelación de clases, el llamado a evitar aglomeraciones en espacios públicos, como parques, gimnasios y templos religiosos, y todas las noches, a diferencia de la falta de comunicación oficial en otros países, hay una conferencia de prensa para informar a la población mexicana sobre todo lo relacionado con la crisis sanitaria, sin embargo, ¿cuáles son las medidas del Estado para prevenir y detener la creciente violencia en contra de las mujeres?<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/30/opinion/1588265362_369460.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/p2453Li5nVWP_oTXXj1YIRwjcUw=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BZSJVSXOMQCL6NQ4MAIJD2PIDA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer con una mascarilla espera sobre una avenida de Ciudad de México. 
 
 ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[PEDRO PARDO]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Feminicidios]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Violencia machista]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Violencia género]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Sexismo]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category><category><![CDATA[Asesinatos]]></category><category><![CDATA[Violencia]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Relaciones género]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Prejuicios]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Delitos]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Amparo Dávila, un rayo en un cielo oscuro y machista</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/19/opinion/1587262992_639480.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/19/opinion/1587262992_639480.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Sun, 19 Apr 2020 02:34:52 +0000</pubDate><description>En la obra de la escritora mexicana, fallecida este sábado, los personajes son mujeres, esposas, madres. Las anécdotas no son épicas, son cotidianas</description><content:encoded><![CDATA[<p>Este sábado murió <a href="https://elpais.com/cultura/2013/12/04/actualidad/1386196291_120552.html">Amparo Dávila</a>, una de las grandes escritoras latinoamericanas, en la Ciudad de México a los 92 años de edad. Nació en 1928, en Pinos, Zacatecas, México. La muerte de su hermano menor la marcó cuando era niña y en ese tiempo hojeaba, aterrada y maravillada a la vez, los grabados de los demonios de Gustave Doré en un ejemplar de <em>La divina comedia</em> que había en la biblioteca de su padre. Su familia se fue a vivir a San Luis Potosí, allí estudió la secundaria y la preparatoria. Publicó su primer libro de poemas a los 22 años, <em>Salmos bajo la luna</em> (1950). Le siguieron <em>Meditaciones a la orilla del sueño</em> (1954) y <em>Perfil de soledades</em> (1954). Se mudó a la Ciudad de México en 1954, trabajó como asistente de Alfonso Reyes en la capilla Alfonsina, a quien ella siempre le guardó respeto y cariño. Fue contemporánea de Octavio Paz, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Elena Poniatowska, Margo Glantz y Julio Cortázar, con quien tuvo una larga amistad. Leía a los clásicos y a sus contemporáneos, y de esas lecturas de juventud la marcó Quiroga, Borges y especialmente Franz Kafka: “En él encuentro un gran acomodo; es decir, cuando leo a Kafka me siento en mi casa, rodeada por las cosas que conozco, que siento y sufro”. Empezó a escribir cuentos. Le interesaba el misterio, lo desconocido, el terror, lo fantástico fue su línea. De esa época de juventud, Elena Poniatowska escribió: “Recuerdo que una vez en los cincuentas Amparo Dávila me contó que ya no quería manejar porque sentía –como en los cuentos de terror– que su automóvil la llevaba donde él quería, nunca dónde ella tenía que ir. A medio camino tenía que obligarlo a regresar a su casa. Me pareció una historia de pavor muy similar a la de sus libros y poesía. Me acompaña la muerte, Elena.” Con un estilo sencillo, sus cuentos abarcan una amplia cantidad de personajes, cuyos temas son la muerte, la soledad, trastornos mentales, familias disfuncionales, matrimonios que son confinamientos. Atmósferas de miedo enmarcadas en la vida diaria. Publicó los libros de cuentos <em>Tiempo destrozado</em> (1959), <em>Música concreta</em> (1961), <em>Árboles petrificados</em> (1977) y <em>Con los ojos abiertos</em> (2008).<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/19/opinion/1587262992_639480.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/x3U63Xtl7cyj7bC-UeUacfArK6Y=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/DASIPKA5OCEBBS6CC546T7TEMU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La escritora mexicana Amparo Dávila, durante un homenaje en su honor en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, en 2018.  ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Sáshenka Gutiérrez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[FIL Guadalajara]]></category><category><![CDATA[Ferias libro]]></category><category><![CDATA[Guadalajara México]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Escritores]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>El encierro dentro del encierro dentro del encierro</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/16/opinion/1587051440_424594.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/16/opinion/1587051440_424594.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Apr 2020 15:56:55 +0000</pubDate><description>¿Cómo se vive la cuarentena en comunidades religiosas que son en sí mismas un encierro dentro del encierro? ¿Cómo se vive a nivel psicológico en las comunidades cerradas, como las prisiones o los asilos?</description><content:encoded><![CDATA[<p>De niña me daba miedo el cine de terror y en cuarentena decidí ver <em>El exorcista</em> para comprender qué era lo que tanto miedo me daba. Alguna vez la pasaron en la televisión, miré poco y eso bastó para que esos segundos me persiguieran en las pesadillas durante años. No me pasa lo mismo con el terror escrito, como si pudiera entender cómo está armada la caja, así que primero intenté leer el inicio del guión que encontré en internet como abriendo la caja. Hace unos días decidí verla completa y me pareció que era de otro tamaño a como la recordaba, es decir, es una historia bien contada y muy interesante por varias razones. Es una de las películas de terror más vista, la más pop, con una protagonista tan icónica en el imaginario colectivo que dice mucho sobre dónde situamos el horror como sociedad. El dispositivo del horror es una mujer que rompe el orden heteropatriarcal: Regan, la protagonista, es una linda y dulce adolescente que de un momento a otro dice leperadas y termina hablando al revés y maldiciendo a varias de las personas que la visitan en su cuarto. Las pocas mujeres que la visitan en el cuarto en el que está confinada apenas dan entrada a los hombres que la van a ver para resolver lo que le pasa a Regan. Una gran parte de la película vemos a la adolescente acostada en su cama, en un encierro dentro de otro encierro (¡está poseída por fuerzas malignas!), pero un grupo de hombres puede, por supuesto, rescatarla. Hombres, varios hombres, psicólogos, médicos, pueden salvarla, pero su esperanza son dos padres católicos que pueden exorcizarla: dominarla. Hacer que vuelva a ser una linda y dulce adolescente. Y esto habla también de cuán amenazante es el heteropatriarcado en el encierro, uno de los grandes peligros del encierro es ese otro encierro que busca dominar.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/16/opinion/1587051440_424594.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/vd3CNkumZ9Lk2wucAeca2W6bkYA=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BDHBNUA2QF6WTJCP2RPD3OCJG4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una imagen de la miniserie de Netflix ‘Unorthodox’.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>El nuevo silencio en las ciudades</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585846022_206221.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585846022_206221.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 02 Apr 2020 17:14:42 +0000</pubDate><description>Los que vivimos en ciudades estamos acostumbrados al ruido que viene con el día a día, y este intercambio de lo lleno por lo vacío, lo ruidoso por lo silencioso, nos libera de la medida del tiempo</description><content:encoded><![CDATA[<p>En las leyes contra el ruido y la contaminación acústica, vienen varias ecuaciones para calcular y clasificar los ruidos que miré como la mujer del meme tratando de entender las ecuaciones en el aire con la mirada perdida, vienen horarios y límites permitidos, y viene esta descripción del ruido: “Todo sonido indeseable que moleste o perjudique a las personas.” No sabía que existían estas leyes en México porque no sabía que había sonidos indeseables. La alarma de un coche en la calle que suena a la mitad de la noche, la campana del camión de la basura que suena varias veces al día, la voz del hombre que anuncia “el gaaaaaaas”, el chiflido del carrito de camotes (que de niña me aterraba los domingos por la noche y un amigo apodó ese sonido como las campanas del apocalipsis), el pasar de los coches, los cláxones, patrullas, el pasar de los aviones en una ciudad que tiene el aeropuerto adentro, el carrito con los ricos tamales oaxaqueños (que un extranjero, confundido, sabiendo que estaba en un país católico, preguntó si ese era el llamado a una mezquita), la grabación “se compran colchones, tambores, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas o algo de fierro viejo que vendan…” (recientemente convertido por Camilo Lara del Instituto Mexicano del Sonido en una gran canción) y la cantidad de sonidos, ruidos y voces que vienen de los departamentos de los vecinos forman parte de nuestra vida diaria. Tengo un vecino que es amante del rock en español y anoche escuchamos una larga sesión musical en YouTube, anuncios incluidos, de ese grupo que paradójicamente se llama Héroes del silencio. Estos sonidos son parte de crecer y vivir en una ciudad grande. Hice una buena cantidad de tareas en la primaria escuchando el audio cruzado de dos televisiones, la de mi casa y la de una viejita diminuta en la casa de al lado que escuchaba la televisión a un volumen muy alto y de noche su ventana parecía irradiar una bomba nuclear con la cantidad de colores luminosos en la oscuridad de su sala. Es distinto en Estados Unidos. He vivido allí, sabía que había que moderase con el ruido, pero nunca imaginé que nos iba a caer la policía a las dos de la mañana por cantar Juan Gabriel con unos amigos, y aunque un amigo trató de ofrecerle mezcal a un policía latino y quiso sumarlo a la fiesta, nos metimos en un problema con la ley esa noche. Una multa por sonidos indeseables en México es y siempre ha sido impensable, pero ahora en la cuarentena voluntaria la situación sonora ha cambiado. Cambian los espacios en las grandes ciudades ahora que se han vaciado. ¿Cómo se resignifican los sonidos en el gran vacío? ¿Cómo cambia nuestra vida diaria el hecho de que estos espacios, antes llenos de gente, antes llenos de toda clase de sonidos, ruidos, voces, música, altavoces y vendedores ahora no se escuchen?<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585846022_206221.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/_MCz38MMq0DhLsG9WjNeyAu9Vrg=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/ZRX4VZNATRGFWL2PDPSWTUO5BM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Vista panorámica a la avenida Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, este 31 de marzo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Héctor Vivas]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Ciudad de México]]></category><category><![CDATA[Sonido]]></category><category><![CDATA[Imagen y sonido]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>El cambio de velocidades que impone el coronavirus</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/19/opinion/1584642741_508673.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/19/opinion/1584642741_508673.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 19 Mar 2020 19:11:16 +0000</pubDate><description>La pandemia nos ha traído dos velocidades: la de la vida pública, nunca antes en la historia tan veloz para la ciencia, y la de la vida privada, nunca antes tan lenta</description><content:encoded><![CDATA[<p>Del brote global de SARS (Síndrome Agudo Respiratorio Severo) en 2003 pasaron seis años para que la ciencia encontrara el origen de la epidemia que pasó de los murciélagos a los humanos; once años después, en el brote global de Ébola en 2014, pasó un año para que la ciencia respondiera a muchas de las preguntas que surgieron en ese momento. El caso del coronavirus es único para la ciencia porque se analiza su origen en tiempo real, la dispersión, proyecciones, por parte de los virólogos, sumado al trabajo de los epidemiólogos que analizan los índices de mortalidad, la prevalencia de la enfermedad y la tasa de dispersión. Que todo esté ocurriendo en tiempo real –las noticias, las entrevistas de los gobernantes que han negado la pandemia y sus protocolos como Trump, Bolsonaro y López Obrador, los videos de los vecinos aplaudiendo desde los balcones de sus casas en Madrid, los videos conmovedores, los tuits deprimentes, los chats en sus momentos delirantes, y el arduo trabajo de los científicos e investigadores– no es poca cosa, esta velocidad vertiginosa tiene connotaciones importantes en el presente: la rapidez que supone en la vida pública y la desaceleración en lo privado.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/19/opinion/1584642741_508673.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/bYUCAow_kZqA-zWDLKhM6GERRm8=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/TFLFJHD5CYBEXEXID5LSRZWSF4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una familia mira la televisión en Madrid, durante la cuarentena por el coronavirus. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Jaime Villanueva]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>A López Obrador no le interesan las mujeres</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583430850_850813.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583430850_850813.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 05 Mar 2020 23:01:06 +0000</pubDate><description>¿Por qué si el presidente de México tiene el Congreso de su lado no decide legislar a favor de las mujeres?</description><content:encoded><![CDATA[<p>El próximo 8 y 9 de marzo serán históricos en México: la marcha y el paro feminista no tienen precedentes. Ante la violencia contra las mujeres, mayor unión. Ante la indiferencia de López Obrador, mayor rabia. Los derechos básicos, como el derecho a vivir, a trabajar en condiciones justas y a decidir sobre nuestros cuerpos son el frente común de las fechas. Marchamos en las calles para tomar el espacio en el que hemos sido vulneradas, marchamos ante la emergencia feminicida –265 mujeres en lo que va de 2020–, marchamos para frenar las violencias de género y también marchamos por la despenalización del aborto. El paro busca hacer visibles a las mujeres, visibilizar el trabajo doméstico, poner en discusión la paridad de género en los espacios de trabajo, invitar al Estado, a las instituciones, organizaciones, escuelas y empresas a reflexionar sobre sus protocolos y políticas internas. En cuestión de días hemos visto lo que nunca en México, todo tipo de empresas, organizaciones, escuelas y universidades se han planteado y cuestionado por primera vez cómo sumarse al 9M. Todo tipo de profesionistas, empleadores, jefas y jefes se han sumado: menos el presidente de México. En cuestión de días hemos visto cómo mujeres de distintas generaciones, de muy diversos contextos y formas de pensar nos uniremos para marchar el 8M, muchos hombres también se han preguntado qué hacer, cómo sumarse: menos el presidente de México. López Obrador anunció, junto con el director general del INDEP (Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado), que en el Complejo Cultural Los Pinos, el domingo 8 de marzo, se llevará a cabo la primera subasta con precios accesibles, con un plus moralizante, como el nombre del instituto que lo gestiona, porque no es cualquiera, se trata de “la primera subasta con sentido social, con el principio de comprar un bien para hacer un bien”. Y así es como López Obrador decide sumarse al 8M con una lección. OK la subasta, OK el nombre del instituto, OK la lección, pero ¿por qué ese día?<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583430850_850813.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ZGPRkQdXSveR6VkIgOgFSszEfqA=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/E4YA4KBN6D6B4XV5VXBNX5RXPI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una protesta feminista en Ciudad de México, en febrero. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Gladys Serrano]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Violencia machista]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Violencia género]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Sexismo]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category><category><![CDATA[Violencia]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Relaciones género]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Prejuicios]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Queremos quemarlo todo</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/20/opinion/1582217384_547262.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/20/opinion/1582217384_547262.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Fri, 21 Feb 2020 03:10:24 +0000</pubDate><description>Los feminicidios de Fátima e Ingrid son el resultado de una sociedad profundamente violenta, que normaliza la violencia diaria y que crece en un sistema educativo que ignora la perspectiva de género</description><content:encoded><![CDATA[<p>La emergencia feminicida que cruzamos en el país está ligada a un Estado que ignora la emergencia, que no se resuelve con dar con los asesinos de un caso, sino con atender el problema de fondo: 10 mujeres al día son asesinadas por el único hecho de haber nacido mujeres y una de ellas es una niña. El feminicidio infantil en México ha aumentado un 96% en los últimos cinco años. La crueldad llega a límites cada día más sórdidos. Fátima Cecilia Aldriguett Anton tenía siete años y su cuerpo sin vida fue encontrado, con señas de abuso, en bolsas de basura. Qué brutalmente simbólico es el que haya sido encontrada en bolsas de basura, bolsas de plástico hechas para contener los desechos de la vida diaria. El mensaje es claro: <a href="https://elpais.com/sociedad/2020/02/19/actualidad/1582123452_609152.html">los cuerpos sin vida de las niñas y de las mujeres son desechos</a>. Somos desechables diariamente para el patriarcado. Los feminicidios infantiles lo llevan todo más lejos, porque sus crímenes suponen la indefensión de las niñas y son además de “una vulnerabilidad exponencial”, en palabras de Lydiette Carrión.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/20/opinion/1582217384_547262.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/glE7yj4fzmb5YqhGDU7A5Ma698w=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/FOW67HMJKYL3AT2QCLAVDEQO54.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Memorial de Fátima, la niña de 7 años asesinada en México.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Feminicidios]]></category><category><![CDATA[Violencia machista]]></category><category><![CDATA[Violencia género]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Sexismo]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category><category><![CDATA[Asesinatos]]></category><category><![CDATA[Violencia]]></category><category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Relaciones género]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Prejuicios]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Delitos]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Todo lo que Shakira y JLo hicieron en 12 minutos</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1581002896_193170.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1581002896_193170.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 06 Feb 2020 17:06:02 +0000</pubDate><description>Las dos artistas redefinieron un espacio ultra masculino y ultra patriótico abriendo un nuevo espacio a la diversidad y a las mujeres latinas</description><content:encoded><![CDATA[<p>Vi el Super Bowl en una privada, un niño de una casa al fondo invitó a su grupo de amigos de la escuela a ver el partido, todos tenían entre 9 y 11 años, le iban a los Chiefs, en la casa en la que estaba le íbamos a los 49ers, aunque me incluyo más por solidaridad porque entendí algo o poco gracias a las buenas jugadas del jugador 15 de Kansas. Cada vez que los Chiefs ganaban, los niños salían y se paseaban por el ventanal gritando felices en un coro agudo “Kansas, Kansas, Kansas” y cuando había una buena jugada de los 49ers se aparecían dos o tres abucheando y gritando “San Francisco es popó, los 49ers son caca”. En el medio tiempo, salieron al patio a jugar americano, y dos de ellos, los más grandes, pidieron permiso para ver el show de Shakira y JLo con nosotros. Se sentaron en el piso y uno le dijo al otro “¿Ves? Te dije que están guapas.” Ese niño estaba anonadado con las movidas de tubo de JLo, quien probablemente sea diez, veinte años mayor que su mamá, y probablemente esa haya sido una de las primeras veces que cambiaron a su grupo de amigos por ver a dos mujeres en una pantalla en una casa vecina para no estar donde sus mamás cenaban pizza frente a otra pantalla.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1581002896_193170.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Jennifer López]]></category><category><![CDATA[Shakira]]></category><category><![CDATA[Super Bowl]]></category><category><![CDATA[NFL]]></category><category><![CDATA[Fútbol americano]]></category><category><![CDATA[Competiciones]]></category><category><![CDATA[Deportes]]></category></item><item><title>Las bolsas, símbolo de poder</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/23/opinion/1579801623_340728.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/23/opinion/1579801623_340728.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 23 Jan 2020 19:27:21 +0000</pubDate><description>El accesorio es parte de la construcción de género, pero también símbolo de estatus</description><content:encoded><![CDATA[<p>Todo lo que hay en la bolsa de una mujer es producto del constructo de género. Las bolsas son en sí mismas un símbolo de estatus y es interesante cómo ambos aspectos se cruzan. Hace poco leí un artículo en el que la autora contaba que en un vagón de metro a un hombre se le caía el café en la camisa y de inmediato algunas mujeres a su alrededor comenzaron a sacar cosas de sus bolsas: kleenex, gel antibacterial, de todo para ayudarle. A partir de ese evento la autora cuestiona por qué ese hombre no traía ninguna de esas cosas y las mujeres, en cambio, pudieron asistirlo. Hace unos días una amiga me dijo: “Qué tanto traes en esa bolsa de gitana”. Y sí. Yo también pude haber ayudado a ese hombre en el metro al que se le cayó el café. También traigo kleenex, gel antibacterial, una pequeña toalla para dejar de usar el papel para secarse las manos en los baños públicos que quizás habría ahorrado kleenex, y un termo de café, así que incluso pude haberle ofrecido otra taza de café esa mañana. O agua, si así lo hubiera preferido. He llegado a traer todo tipo de cosas, incluyendo una ziplock grande con calzones y calcetines de niño y una caja de crayolas cuando he llevado a comer a mi sobrino de cuatro años y me ha tocado usar hasta la bolsa misma como paraguas improvisado para cubrirle la cabecita. ¿Por qué las mujeres traemos tantas cosas en las bolsas? ¿Cuáles son las cosas más extrañas que llevamos de un lugar a otro?<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/23/opinion/1579801623_340728.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/1Vf8Dv9xpqvJkWCCH-JhZhCbTKQ=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/Z3GEXAKSOQD47C5KWHATO6MICQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La bolsa de la cantante Lizzo, durante una alfombra roja.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Kevin Mazur]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>El ejemplo de las mujeres zapatistas</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578591117_290344.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578591117_290344.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 09 Jan 2020 18:08:59 +0000</pubDate><description>Las mujeres zapatistas con su ejemplo dicen que el sueño de un mundo sin feminicidios ni mujeres desaparecidas es posible</description><content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="https://elpais.com/tag/ezln_ejercito_zapatista_liberacion_nacional/a">EZLN</a> tiene una estructura precolonial —comunal y colectiva— y desde las montañas zapatistas, se proclamaron feministas, antipatriarcales y anticapitalistas desde sus orígenes. Uno de los resultados más potentes en la actualidad es que la comunidad zapatista es la única que no cuenta feminicidios ni desaparecidas en un país de diez <a href="https://elpais.com/tag/c/63d2707764492e98c02d7e1abd8f9bc9">feminicidios</a> diarios. Esto, uno de los resultados de su organización autónoma del Estado, lo anunciaron en el acto inaugural del Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, a fines de diciembre, que tuvo la misma forma de las asambleas desde sus inicios. En el libro <em>Mujeres de maíz </em>de Guiomar Rovira, Maribel hace un recuento de cómo se reunían los días 8 de marzo las mujeres antes de 1994 y cuenta esto: “Cuando hacíamos encuentros de mujeres […] las representantes de las compañeras pasaban cada una a decir su pensamiento en cuanto a la lucha, por qué luchaba, y también hacían la evaluación del trabajo colectivo, a nivel regional o a nivel local”. En esas asambleas se preguntaban cómo estaban todas y se pensaba en colectiva qué hacer. Algo parecido pasó en el reciente encuentro al que fuimos más de 4.000 mujeres de 50 países convocadas por las insurgentas y milicianas del EZLN, quienes fueron las primeras en levantarse, como lo relata el subcomandante Marcos en el mismo libro: “Esa es la verdad: el primer alzamiento del EZLN fue en marzo de 1993 y lo encabezaron las mujeres zapatistas. No hubo bajas y ganaron.” Aunque no fueron las protagonistas del levantamiento el 1 de enero del 94, ellas abrieron la puerta a los feminismos en este país y cerraron esta década con el ejemplo internacional de convocar a dialogar a todas las mujeres en colectiva, dando lugar a todas las diferencias, las diversas luchas y lenguas: ofrecieron su espacio, hicieron comida deliciosa y estuvimos al cuidado de las milicianas zapatistas para abordar, durante los tres días que duró el encuentro, la violencia en contra de las mujeres. Escogieron este eje, pues, como lo dijo la Comandanta Amada en el acto inaugural: “Ya ves, compañera y hermana, que luego dicen que tal o cual profesión es la más peligrosa. Que si es más peligroso ser periodista, o ser fuerza represiva, o ser juez, o ser malos gobiernos. Pero tú y nosotras lo sabemos que lo más peligroso ahora en el mundo es ser mujer.”<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578591117_290344.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/9Nh4K3LmALD2Xyn-LMbBY9shz8o=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/TZVV3EB4FDXBD5HTNKXWOPQNU4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Mujeres zapatistas participan en el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, en el Estado mexicano de Chiapas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Isabel Mateos]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[EZLN]]></category><category><![CDATA[Feminicidios]]></category><category><![CDATA[Violencia machista]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Violencia género]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Sexismo]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category><category><![CDATA[Asesinatos]]></category><category><![CDATA[Violencia]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Grupos terroristas]]></category><category><![CDATA[Relaciones género]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Terrorismo]]></category><category><![CDATA[Prejuicios]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Delitos]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Una catarsis colectiva</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576174679_844928.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576174679_844928.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 12 Dec 2019 19:11:41 +0000</pubDate><description>'Un violador en tu camino' es una protesta dirigida al patriarcado. No se dirige únicamente a los violadores, se dirige al contexto: a la masculinidad que produce las violaciones</description><content:encoded><![CDATA[<p>El canto y el baile de LasTesis tuvo una explosión y expansión transnacional porque nombra una experiencia colectiva. Empezó en la Plaza de Armas en Santiago de Chile el día de la violencia en contra de la mujer, días después la colectiva convocó por Instagram a ser parte de la acción en las calles en otras ciudades y ahí explotó. La colectiva LasTesis se formó hace año y medio en Valparaíso, Chile, con el objetivo de llevar teorías feministas al <em>performance</em> para darles una mayor audiencia.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576174679_844928.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/7j7_M2caYZF6n0xwe_YeWejlvqE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/QIAAZKCZS3XFSTQQGQEISMS4RM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Mujeres protestan en Chile el pasado 29 de noviembre.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Violencia doméstica]]></category><category><![CDATA[Maltrato mujer]]></category><category><![CDATA[Violencia machista]]></category><category><![CDATA[Malos tratos]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Violencia género]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Integridad personal]]></category><category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category><category><![CDATA[Violencia]]></category><category><![CDATA[Sexismo]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Relaciones género]]></category><category><![CDATA[Prejuicios]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Delitos]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Fuimos todas, somos todas</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/11/28/opinion/1574953810_903487.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/11/28/opinion/1574953810_903487.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Thu, 28 Nov 2019 16:32:07 +0000</pubDate><description>No nos interesa que las autoridades se autoproclamen personalmente como feministas, nos interesa que gobiernen con perspectiva de género: nos urge</description><content:encoded><![CDATA[<p>En México hay 10 feminicidios diarios, de ahí surgió la consigna #NiUnaMás. Pensemos de otra forma esta cifra, pensemos que son asesinadas 70 mujeres semanalmente, 300 cada mes: en 2018 se registraron 3.742 feminicidios. Este es un problema que cruza nuestros países: en los últimos once años en Argentina ha habido 2.952 feminicidios. Quizás tengamos que dimensionarlo de otra forma para que los gobiernos entiendan la magnitud y la urgencia, ¿qué pasaría si 10 políticos fueran asesinados diariamente? ¿Qué pasaría si 10 policías fueran asesinados todos los días en cualquiera de nuestros países en Latinoamérica? Sería una situación inconcebible: sería un llamado a la guerra. Pero ¿quiénes los matarían a ellos? Los mismos hombres: el patriarcado es el que instauró esta guerra. ¿Entonces por qué salir a protestar, pintar el encabronamiento en los monumentos –que para el caso nos faltarían plazas, monumentos y ciudades– resulta lo relevante para las autoridades? Estamos hablando de un genocidio, de crímenes de género en un país en el que el 97% de los delitos quedan impunes. Una frase en una pared en Chile lo apunta bien: “Las paredes son la imprenta de los pueblos”. Las calles, en toda su horizontalidad, también desdibujan esas jerarquías tan alabadas, tan profundamente colonialistas y patriarcales, tan intrínsecas a los gobiernos y las instituciones. Caminar colectivamente en las calles, protestar y pintar se parece tanto más la horizontalidad que los discursos opresores y verticales que surgen minutos después de las protestas y que intentan invisibilizar –borrar– tanto coraje acumulado. Son lamentables las declaraciones de las autoridades que se ufanaron de la rapidez con la que limpiaron las pintas en las calles. Qué rápido limpian las pintas en las calles: ojalá con esa rapidez tomaran acciones en contra de los feminicidios.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/28/opinion/1574953810_903487.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/hMBTCCz4k_P5FcU3HYwBYxmfqac=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/7CQHRKSZ7NMZYTDZXHNXOIJ3RU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Protesta por el día contra la violencia de género en Ciudad de México.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Gladys Serrano ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Violencia]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Eventos]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Día contra violencia género]]></category><category><![CDATA[Violencia doméstica]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Violencia género]]></category><category><![CDATA[Días mundiales]]></category><category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Ficción vs. Realidad</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/11/15/opinion/1573846014_570568.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/11/15/opinion/1573846014_570568.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Fri, 15 Nov 2019 19:50:03 +0000</pubDate><description>¿Por qué será que podemos pasar de leer una nota sobre el narcotráfico a más tarde buscar en Netflix una serie sobre luchas entre carteles?</description><content:encoded><![CDATA[<p> La ficción puede ser como un meteorito en medio de la calle, entre los coches, el metrobús, en medio del tráfico, entre la gente que camina en las banquetas –un perrito sin correa y una adolescente con el gorro puesto de la sudadera se acercan, curiosos, a mirar ese meteorito en medio la calle– las historias pueden estar incrustadas entre la realidad a pleno calor, a plena luz de mediodía, y así pareciera la primera y hermosa novela <em>Declaración de las canciones oscuras </em>(Sexto Piso, 2019) de Luis Felipe Fabre (Ciudad de México, 1974). Situada en España en siglo XVI, narra el camino de tres hombres que trasladan el cuerpo de fray Juan de la Cruz, el gran poeta y místico carmelita. Esa historia leemos hoy, una que imagina esa forma de hablar, que imagina cómo fue el recorrido del cuerpo inerte de fray Juan de la Cruz de Úbeda a Segovia, en agosto de 1592, que va despertando deseo y furor, como un <em>rockstar</em> al que todos quieren tocar, del que todos quieren algo, un mechón de pelo, una uña, algo. Una novela que ocurre en España, escrita desde Latinoamérica, que leemos hoy entre tuits, noticias de varios de los periódicos que seguimos, notas que hablan de los abusos de poder que todos los días nos dejan perplejos, y, en medio de todo, brillante a plena luz del día, esta una novela que pone a pensar en el lugar de la ficción hoy.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/15/opinion/1573846014_570568.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/D5yEy25V5IAR6QltFYP_HJqKqUE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/HEXYM7LO43DQO4OZ4ITGHZYCFM.jpg"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[alashi]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Periodismo]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Violencia]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Sucesos]]></category><category><![CDATA[Medios comunicación]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>El imperio del ‘wellness’</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/11/02/opinion/1572726940_183550.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/11/02/opinion/1572726940_183550.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Sat, 02 Nov 2019 21:26:32 +0000</pubDate><description>La idea del amor propio está a favor del capitalismo, a favor de unas cuantas empresas, pero no a favor de la colectividad y, por lo tanto, tampoco está a favor del bienestar</description><content:encoded><![CDATA[<p>En un presente que se rige por imágenes, la cantidad de fotos que tomamos al día con los celulares, las que vemos en redes sociales, las que subimos, las que nos llegan a los <em>chats</em>, nos terminan convirtiendo también en imágenes: somos un perfil de Twitter, Instagram, Facebook, Tinder, Bumble... Somos una <em>selfie</em> que se puede <em>likear</em>, <em>swipear</em>, somos una imagen disfrutando un domingo sujeta a la aprobación de unos cuantos o de millones, somos una foto que alguien nos tomó sin que nos diéramos cuenta, somos un vídeo en un celular que ve solo un amigo o que puede hacerse viral de un segundo a otro. Somos una cuenta como cualquier otra o somos una cuenta certificada y eso dice tanto de cómo se miden las cosas hoy. Y el capitalismo ha sabido explotar el aspecto afectivo de nuestra necesidad de aprobación. No por nada están tan de moda los gimnasios, la ropa deportiva, los suplementos, la parafernalia en torno al <em>wellness</em> en un presente en el que hay que verse y sentirse bien; y en tiempos dominados por el consumo, los medios de comunicación y las redes sociales forman los puntos que unen el círculo perfecto. Qué tanto hemos construido nuestra idea de bienestar desde el punto de vista capitalista, del consumo, qué tanto compramos esto y aquello –el nuevo lujo es el <em>wellness</em>– para vernos o sentirnos bien. ¿Y, sobre todo, qué quiere decir vernos o sentirnos bien hoy?<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/02/opinion/1572726940_183550.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/j3AEVcwcaG2ZQcYSJobebXoD4pU=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/TIS7HKLXSPBVJ7PEWH4N36ETEE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Manifestación feminista en Buenos Aires, Argentina.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Matias Jovet]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Bienestar]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Estilo vida]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Paridad en las ferias que vienen</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/19/opinion/1571439722_662529.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/19/opinion/1571439722_662529.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Sat, 19 Oct 2019 03:02:27 +0000</pubDate><description>Nosotras las escritoras, las editoras, las periodistas, las académicas, las mujeres en la industria del libro que buscamos la urgente paridad en los paneles, premios y jurados</description><content:encoded><![CDATA[<p>Empieza la temporada de ferias y es momento de preguntarse cuál es la perspectiva de género de cada una y cuál es su postura ante la paridad. La temporada empieza con la Feria de Libro del Zócalo (FILZ) en la Ciudad de México, sigue la Feria del Libro de Monterrey, la FILO en Oaxaca y cierra con la FIL en Guadalajara, la más importante del idioma y la segunda más relevante en el mundo después de Fráncfort. Empecemos por la primera. Este año la FILZ inauguró con un pronunciamiento por parte de las escritoras, editoras, periodistas y académicas mexicanas pidiendo fin al machismo en la industria literaria. Siguió el discurso de José Alfonso Suárez, secretario de Cultura de la Ciudad de México, quien dijo que había un 48% de participación de mujeres en la FILZ, sin embargo, en el programa que dieron a conocer hay solamente un 36% de mujeres, y mantuvieron en la opacidad su comité de programación.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/19/opinion/1571439722_662529.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/7MXVVMosULiLFvx4lsFzASg8CMU=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/UQI2DZQ5WMYPYOL7C5OBKLZN3M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Las escritoras mexicanas, durante su pronunciamiento en la FIL del Zócalo. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Gladys Serrano]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Feria libro Fráncfort]]></category><category><![CDATA[Claudia Sheinbaum]]></category><category><![CDATA[FIL Guadalajara]]></category><category><![CDATA[Ferias libro]]></category><category><![CDATA[Guadalajara México]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Libros]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Maternidad y machismo en las prisiones mexicanas</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/05/opinion/1570231087_586921.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/05/opinion/1570231087_586921.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Sat, 05 Oct 2019 02:23:04 +0000</pubDate><description>El hecho de que todos los menores vivan con sus madres revela que el ejercicio de la paternidad en el sistema penitenciario mexicano es limitado y machista</description><content:encoded><![CDATA[<p>Me gustaría traer aquí un caso de maternidad en las prisiones que a la vez es ventana de un problema más grande de impunidad y corrupción: el 98 % de delitos quedan impunes en México, lo que quiere decir que el 2 % pueden potencialmente ir a prisión a cumplir una sentencia, pero cerca de la mitad de las personas privadas de su libertad están allí por delitos que no cometieron, los “levantaron”. Así que el caso de Julieta es también ejemplo de un problema mayor y es además muestra de las condiciones en las que aún viven muchas trabajadoras del hogar: Julieta nació en la Ciudad de México, tiene 26 años y tres hijas, una de nueve, una de seis y la más pequeña, de dos años, que vive con ella en prisión. La primera experiencia laboral de Julieta como trabajadora del hogar fue a los 14 años, ella no dejó ese ámbito. Trabajaba en una casa para mantener a sus dos hijas, hacía trayectos en transporte público que duraban más o menos tres horas de ida y tres horas de vuelta, pero deseaba ser capaz de cubrir las posibles emergencias médicas que podían surgirle a ella o a sus hijas, así que resolvió entrar a trabajar a una empresa de limpieza. “Como ni siquiera terminé la secundaria, la verdad no podía hacer mucho más. Me gustaba trabajar allí porque, aunque me pagaban poquito, tenía todas las prestaciones, hasta Seguro Social.” La empresa de limpieza en la que trabajaba, mandaba a sus trabajadores a otros Estados, y a ella la mandaron a limpiar unas oficinas en Puebla cuando la “levantaron” unos hombres armados y la llevaron con otras mujeres que no se conocían entre ellas y, sin embargo, esos hombres las acusaron de secuestro y de portación de armas. Hoy Julieta está privada de su libertad, con pocas fuentes de trabajo en prisión, hace pinzas para tender ropa. “Me pagan seis pesos por costal, pero lo hago”, y, a pesar de eso, Julieta dice estar feliz, “prefiero estar en la cárcel que muerta, nos agarraron y nunca nos dijeron por qué, no nos leyeron nuestros derechos y nos llevaron así porque sí. No iban vestidos de policías, nos estaban apuntando con una pistola y yo pensando que nos habían agarrado una mafia o algo, la verdad, después de eso, ¿tú no estarías feliz de estar en la cárcel en vez de muerta?” Esa terrible pregunta que señala los feminicidios…<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/05/opinion/1570231087_586921.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/pNvzhLtK8atjPlDrpKnQxIIM02o=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/2ZIULC2UOSY4IPOBULRM2PPMTQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer en una prisión femenina en San José El Alto, en Querétaro, México. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Demian Chávez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Maternidad]]></category><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Familia]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Prisiones]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Sexismo]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category><category><![CDATA[Centros penitenciarios]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Relaciones género]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Régimen penitenciario]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Prejuicios]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category></item><item><title>Los peligros del relato patriarcal</title><link>https://elpais.com/sociedad/2019/08/24/actualidad/1566662938_247832.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/sociedad/2019/08/24/actualidad/1566662938_247832.html</guid><dc:creator>Brenda Lozano</dc:creator><pubDate>Sun, 25 Aug 2019 00:03:23 +0000</pubDate><description>Estar encabronadas es nuestro derecho, como también lo es expresarlo. Esto no había pasado antes, esta es la potencia de lo que pasó y así es como resistimos en comunidad</description><content:encoded><![CDATA[<p>El problema de los relatos oficiales y mediáticos es que son patriarcales. Este comienza el lunes 12 de agosto cuando un grupo de mujeres se manifiesta frente a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México <a href="https://elpais.com/internacional/2019/08/13/mexico/1565652861_953256.html" target="_blank">para exigir el castigo de cuatro policías señalados por violar a una menor</a>. El titular de la Secretaría baja de su oficina para calmar las aguas ante la prensa cuando un puñado de <a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/23/opinion/1566570340_435325.html" target="_blank">diamantina rosa</a> lo interrumpe ante las cámaras. Aquí no hay diálogo, dice enojado y diez policías lo escoltan de vuelta. La Procuradora General de Justicia también habla: "Los policías seguirán en sus cargos, hacen buen trabajo". La <a href="https://elpais.com/tag/claudia_sheinbaum_pardo/a" target="_blank">primera mujer jefa de Gobierno de la Ciudad de México electa</a> dice: "El Gobierno de la Ciudad de México no caerá en la provocación". El 16 de agosto varios grupos de mujeres convocan para manifestarse en varios puntos del país y en la Glorieta de los Insurgentes en la Ciudad de México. Los medios se enfocan, como pasa en los relatos patriarcales, en el final de todo (el clímax del arco narrativo masculinista, la eyaculación): humo, unos cuantos vidrios rotos y las pintas en El Ángel. Siguen una buena cantidad de comentarios condenando los llamados actos vandálicos que pueden resumirse <a href="https://twitter.com/Eponiatowska/status/1162789816976756736" target="_blank">en este tuit</a> de Elena Poniatowska: "La brutalidad y el destrozo jamás pueden estar ligados a la acción de la mujer." Otras mujeres comentan en redes bajo el hashtag #EllasNoMeRepresentan. Doce horas después la estación de metrobús opera, El Ángel está cercado y las pintas ocultas. Fin del relato.<p><a href="https://elpais.com/sociedad/2019/08/24/actualidad/1566662938_247832.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/je6iEacJiz_QS_ySpc1vuWItp7I=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/HJCAX6JSGHES25GCIETTDPNMSA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Mujeres en la protesta del 16 de agosto en Ciudad de México.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Andrea Murcia]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[México]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Norteamérica]]></category><category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category><category><![CDATA[Latinoamérica]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Relaciones género]]></category><category><![CDATA[América]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Redacción México]]></category><category><![CDATA[Edición América]]></category><category><![CDATA[Planeta Futuro]]></category></item></channel></rss>