Estados Unidos reduce la contaminación atmosférica

Un estudio revela una mejora en los niveles de ozono en 22 de las 25 ciudades con mayor polución

Backersfield (California), la ciudad con mayor contaminación atmosférica de EE UU.

Más de 127 millones de estadounidenses, el 41% de la población del país, corren el riesgo de sufrir problemas respiratorios graves al estar expuestos a unos niveles de contaminación atmosférica elevados, según el informe El Estado del Aire 2012 que hoy ha publicado la Asociación Americana del Pulmón. El estudio, sin embrago, evidencia importantes signos de mejoría en la calidad del aire que se respira en las ciudades de Estados Unidos.

Los responsables del informe atribuyen esta mejoría a la Ley de Aire Limpio, reformada en 1999. “Gracias a la norma, en los últimos 15 años se ha terminado con los grandes focos de polución del país”, ha explicado en conversación telefónica a EL PAÍS Janice E. Nolen,la directora del estudio. Nolen ha destacado la importancia de las políticas en materia de transporte e industria impulsadas por la norma aunque ha recalcado que todavía quedan cosas por hacer.

Veintidós de las 25 localidades más afectadas por la contaminación medioambiental han reducido el grado de polución respecto del año pasado. “Aunque la mitad de las ciudades con mayor contaminación atmosférica ha alcanzado sus mejores niveles de ozono o polvo atmosférico, 5,7 millones de personas siguen viviendo en zonas con límites muy por debajo de los que se consideran saludables”, advierte Nolan.

Más de 127 millones de estadounidenses corren el riesgo de sufrir problemas respiratorios graves al estar expuestos a unos niveles de contaminación atmosférica elevados

Nolen llama la atención sobre los beneficios que para la salud pública supone un aire limpio. Algo en lo que coincide la Agencia de Protección del Medioambiente de EE UU (EPA en sus siglas en inglés) que en 2010 concluyó que, gracias a las reforma de la Ley de Aire Limpio, desde 1990 se han evitado más de 160.000 muertes prematuras.

El informe, en el que se han medido los niveles de ozono y de polvo atmosférico -una combinación de partículas sólidas y gotas líquidas que se encuentran en el aire, también conocida como partículas de materia- de todas las ciudades de EE UU, se relacionan los niveles de contaminación con los casos de asma, bronquitis crónica o enfisema entre su población. Más de 3,7 millones de enfermos de bronquitis y casi 29 millones de adultos mayores de 18 años con asma viven en las zonas con los niveles de ozono más elevados, como demuestran algunos de los datos más relevantes que muestra el estudio.

Diez de las 25 localidades más contaminadas está en California, un Estado con unos niveles de polución muy elevados debido, explica Nolen, a su clima cálido, a los procesos agrícolas y al impacto de la industria del transporte de mercancías. “Las razones que explican los altos grados de polución varían en función de la ubicación de las ciudades. En las del centro el Este, el carbón que se usa como combustible en las fábricas es el principal responsable”, indica.

Los responsables del informe atribuyen esta mejoría a la Ley de Aire Limpio, reformada en 1999

EE UU no se encuentra, sin embrago, entre los países más afectados por la contaminación atmosférica, según un informe de la Organización Mundial de la Salud que analiza la polución aérea en 38 países de los cinco continentes en función de la concentración de polvo atmosférico por metro cúbico. Ocupa el octavo lugar por la cola (10,9). El más perjudicado es Mongolia (63) y el que disfruta del aire más limpio es Estonia (5,4). Ni siquiera Backersfield (California), la ciudad con peores niveles de contaminación del país (22,5) se encuentra entre las peores a nivel mundial.

La publicación del informe coincide con la entrada en vigor de las primeras normas de la EPA contra la contaminación atmosférica generada en los procesos de perforación. Se trata de una legislación que pretende reducir la polución provocada por determinadas sustancias químicas, como el benceno o gases de efecto invernadero, que se filtran al aire y a la tierra en la extracción de petróleo y gas natural y que son susceptibles de provocar cáncer.

La EPA ha tardado más de un año en hacer efectivas estas medidas debido a la presión ejercida por la industria petrolera y gasística. Una presión a la que la EPA no es ajena. Nolen denuncia que muchos aspectos de la Ley de Aire Limpio relacionados con la energía renovable o la industria del carbón han sido frenados en los tribunales o por miembros del Congreso.