Una peineta señala la fosa de las mujeres

Los forenses hallan en Espinosa de los Monteros otra zanja con más víctimas

La habían estado buscando durante todo el día. Al final, la fosa de las mujeres, muy cerca de la que desde el lunes exhuman a 200 metros en un jardín privado de Espinosa de los Monteros (Burgos) un grupo de 20 arqueólogos y forenses, apareció bien entrada la tarde. Un cráneo con peineta demostró que tenían razón los vecinos del pueblo, que siempre habían dicho que allí habían sido arrojadas en 1936 varias mujeres sin más delito que el de ser esposas de rojos.

De momento, se han encontrado dos esqueletos femeninos. “Los familiares de los fallecidos se han emocionado mucho. Estaban muy pendientes de esta otra fosa”, explica el forense Francisco Etxeberria. En esa fosa Pedro Zorilla, presidente de la Agrupación de familiares de fusilados de Espinosa de los Monteros, busca a su tía. “Mataron a mi abuelo y fueron a por su hijo. Como él logró escapar, se llevaron a mi tía y la mataron. Estaba embarazada de siete meses. Y después fueron a por mi abuela. Le raparon la cabeza al cero y la llevaron a la plaza del pueblo”, relata.

Etxeberria ha tenido que dividir a su equipo, de 20 personas, entre dos fosas separadas por 200 metros. Ayer seguía rompiendo la acera donde se esconde la mitad de uno de estos dos enterramientos clandestinos —la otra mitad está en el jardín de un chalet—. “Aquí hemos encontrado otros 12 esqueletos. No están amontonados y descartamos que debajo haya más”, señala.

Mañana acudirán 40 alumnos de criminología y antropología de la Universidad del País Vasco y la Autónoma de Madrid para visitar ambas fosas.

El que no se ha dejado ver todavía por la exhumación es el juez al que los familiares de los fusilados notificaron la apertura de la fosa. Los familiares recibieron una subvención de 46.000 euros del Ministerio de la Presidencia el año pasado. El Gobierno de Rajoy acaba de recortar el 60% de las ayudas a la memoria histórica en los Presupuestos de 2012.

Detalle del cráneo con la peineta. / ÓSCAR RODRÍGUEZ