Las protestas se transforman en ovación al juez

Los fiscales también recibieron un sonoro aplauso al llegar al juzgado

Protestas frente a los juzgados de Palma. / PEDRO ARMESTRE (AFP)

"No entiendo que no esté aquí toda la isla". Las palabras de Isabel, la mujer que ha lanzado un huevo contra el coche en el que Iñaki Urdangarin ha llegado al juzgado desvelan la dimensión de la protesta convocada junto al juzgado en el que está siendo interrogado el duque de Palma, imputado en una pieza del caso Palma Arena.

"Urdangarin, trabaja en Burger King", "Que viene Urdangarin, cuidado con la cartera", “No hay dos sin tres, República otra vez” o "No están todos, falta Cristina" y también “El pueblo unido jamás será vencido”, son algunos de los lemas que han coreado los más de dos centenares de manifestantes, convocados por la asociación independentista Maulets y a los que se han sumado agrupaciones políticas como las juventudes de Esquerra y de Izquierda Unida, la Unidad Cívica por la República y la Asamblea de Estudiantes de la Universidad de Baleares, a los que se han unido particulares.

Aunque la euforia de las protestas contra la corrupción y la Monarquía decayó a la vuelta del receso ordenado el juez para comer. A media tarde, solo una quincena de personas, la mayoría curiosos, se mantenía junto a las vallas colocadas por la policía para contener las protestas. 

Calles cortadas, gran despliegue policial, inhibidores de frecuencia… El dispositivo montado para garantizar la seguridad de Iñaki Urdangarin el día de su declaración ante el juzgado de Palma es más llamativo que los dos centenares de personas que se han concentrado junto a la sede judicial, con pancartas caseras y proclamas de protesta.

A los únicos que los manifestantes han aplaudido ha sido a los fiscales Anticorrupción de Baleares, Juan Carrau, Miguel Ángel Subirats y Pedro Horrach, a su llegada a los Juzgados.

Pocos minutos antes de las nueve de la mañana, a las 8.48, un Opel Zafira azul se ha acercado a la puerta de los juzgados de Palma, en cuyo interior se encontraba, en el asiento del copiloto, el imputado Urdangarin. La calle por la que ha entrado el vehículo ha estado cortada desde las 07.30 pero eso no ha evitado que una señora haya lanzado un huevo contra el coche del duque, por lo que ha sido identificada por la policía.

Aún así, solo vecinos, periodistas o clientes del único bar que hay en ese tramo han podido acercarse hasta el punto en el que, según las previsiones, el duque de Palma quería retomar su, al menos, apariencia de tranquilidad y hacer olvidar la carrera grabada en Washington. Y así ha sido, Iñaki Urdangarin ha bajado del coche, se ha girado para que los medios de comunicación pudieran verle, ha saludado a su abogado y ha enfilado los 20 metros que separan la entrada de la puerta de acceso al edificio judicial, donde le esperaban decenas de cámaras esperando sus palabras. A su derecha, su abogado, Mario Pascual Vives.

Serio, trajeado y con semblante aparentemente tranquilo, Urdangarin se ha encaramado al primer micrófono que ha visto. “El día de hoy ayudará a aclarar la verdad de los hechos. Quiero demostrar mi inocencia y mi honor en mi actividad profesional con total transparencia”.

Pero fuera han seguido los coros. "Fuera, fuera, fuera, la corona española", insultos al duque de Palma, protestas contra el patrimonio que disfruta la Familia Real, especialmente en Palma y proclamas como “yo también soy el enemigo”, en recuerdo a las manifestaciones de estudiantes de Valencia.