John Allen cede el mando de las tropas de la OTAN en Afganistán

Su sustituto, el general Joseph Dunford, deberá dirigir la retirada definitiva del Ejército de EE UU en el país asiático en diciembre de 2014

El general John Allen saluda a su sucesor al frente de las tropas de EE UU y de la OTAN en Afganistán, Joseph Dunford. / MASSOUD HUSSAINI / POOL (EFE)

Este domingo se ha producido el relevo al frente de las tropas de la OTAN en Afganistán. El general John Allen, a quien la Casa Blanca ha propuesto para ocupar el cargo de Comandante Supremo Aliado de la OTAN, ha cedido el mando del ejército de Estados Unidos y de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) al general Joseph Dunford. El marine podría convertirse en el último comandante que dirija al contingente internacional en el país asiático, que tiene previsto retirarse definitivamente antes de 2014.

“Esta campaña siempre ha tratado sobre la necesidad de ganar y estamos ganando”, ha dicho Allen en su despedida. “Nuestra victoria no vendrá pregonada por un desfile militar o una declaración oficial. Se culminará cuando el pueblo afgano pueda ser protegido por sus compatriotas y reconozcan la legitimidad de su Gobierno e instituciones”, ha señalado el general frente a un grupo de líderes militares y miembros de las tropas destacadas en Afganistán.

A lo largo de sus 19 meses al frente de las tropas de EE UU y de la OTAN en Afganistán, la principal misión de Allen se ha centrado en reforzar y entrenara las fuerzas nacionales afganas para garantizar la transición y mantener la seguridad cuando se retire el grueso de las tropas de EE UU en Afganistán y en combatir los llamados ataques fratricidas y las infiltraciones de insurgentes entre las fuerzas nacionales afganas.

Un desafío que ahora hereda Dunford. “Hoy no es un día de cambio, es un día de continuidad”, ha indicado el marine en su discurso. Dunford asume el cargo cuando las tropas de Estados Unidos y de la OTAN abordan la recta final de su presencia en Afganistán, que se ha prolongado 13 años. El general debe cumplir con el calendario de repliegue definitivo del Ejército estadounidense del país asiático que el presidente Barack Obama quiere que culmine antes de que termine 2014.

Además, Dunford deberá supervisar la transición militar en Afganistán, una transición que se ha acelerado y que tendrá lugar esta primavera, en lugar de en verano y que ha suscitado dudas. Aunque las fuerzas de seguridad afganas cuentan con casi 352.000 efectivos, el objetivo que se había propuesto la OTAN, no está claro si su grado de preparación es el adecuado para garantizar la estabilidad en el país.

El general Allen ha trabajado, durante su estancia en Afganistán, para afianzar la colaboración en materia de seguridad a largo plazo con el gobierno afgano. Pero la tarea del general en ese país se ha visto empañada los últimos meses a raíz del escándalo extramatrimonial que obligó a dimitir al director de la CIA, el general David H. Petraeus, su predecesor en el cargo, y que salpicó a Allen. La investigación de unos correos que éste intercambió con Jill Kelley, implicada en el triángulo amoroso de Petraeus, por parte del Pentágono obligó a la Casa Blanca a suspender el proceso de nombramiento de Allen para liderar el mando militar de la OTAN. Tras su exoneración a finales de enero, la Casa Blanca confirmó la propuesta del general para ser el nuevo Comandante Supremo Aliado de la Alianza, un cargo que ocupó, entre otros, el presidente de EE UU, Dwight Eisenhower.

En la actualidad hay 68.000 soldados estadounidenses desplegados en el país asiático. La primera fase de la retirada se completó en verano de 2011 con la salida de Afganistán de un contingente de 30.000 miembros del Ejército de EE UU. Lo que no queda claro es si, tras su repliegue, EE UU mantendrá algún contingente en Afganistán. Durante su confirmación en el Senado, Dunford no despejó la incógnita y Obama, durante la última reunión que mantuvo con el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, a principio de año en la Casa Blanca, únicamente aclaró que la condición para mantener tropas es que se garantice inmunidad a sus soldados en suelo afgano.

Washington baraja mantener un contingente de entre 3.000 y 9.000 efectivos en Afganistán tras 2014 para ayudar a las fuerzas de seguridad afganas en materia antiterrorista.