Las comunidades venden casi 5.000 millones en deuda en solo un mes

El mercado se reabre a la deuda autonómica tras el plan de rescate

Madrid acapara casi la mitad de los bonos emitidos en lo que va de 2013

El mercado, ese puñado de bancos y fondos de inversión que mueven cantidades ingentes de dinero y ponen a los Gobiernos en vilo, se ha reconciliado con las comunidades autónomas. Los inversores volvieron a apostar por la deuda española cuando el Banco Central Europeo (BCE) advirtió en septiembre de que tomaría medidas para proteger a la eurozona, y desde que comenzó el año y el Gobierno central lo ha autorizado, también la deuda regional se vende sin problemas, aunque a un alto precio. En apenas un mes, seis comunidades han colocado al menos 4.681 millones de euros en títulos y la demanda, explican varias fuentes del mercado, ha superado ampliamente la oferta e incluye un relevante peso internacional. Destaca la operación de Madrid, que en poco más de un día vendió los 2.270 millones autorizados. Le siguen Galicia, Aragón, Extremadura o Navarra.

El BCE avisó de que sostendrá al euro —y a España, si hace falta— y el Gobierno asegura que no dejará caer a ninguna comunidad. Así se abrieron las compuertas del dinero en verano. Los intereses que los inversores exigían a países periféricos como España e Italia se suavizaron. El fondo de rescate para las comunidades, el llamado Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) activado por el Ejecutivo para ayudar a las regiones con problemas, ha infundido una confianza similar al del programa de compra de bonos del BCE (anunciado, pero no activado) por si un país de la eurozona pide el rescate financiero.

Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, se ha acercado de nuevo a España. “Hemos sido muy cautos hasta el pasado verano, lo que significa que nuestra exposición a la deuda española ha sido muy limitada”, explica Lorenzo Pagani, jefe de la mesa de deuda soberana europea de Pimco en Múnich, pero el cambio de tercio en el comportamiento del BCE cambió la visión del fondo. “Como resultado de eso, aumentamos nuestras inversiones en España, igual que en Italia, desde verano”, añade.

Con el plan de rescate autonómico, la deuda que las comunidades ofrecen en el mercado goza de una garantía estatal en la práctica (amparada por el BCE al final de la cadena), pero con una rentabilidad mucho más jugosa que la del Tesoro Público. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid ofreció un cupón del 5,75% el pasado 1 de febrero en una colocación privada de 1.000 millones a cinco años, mientras que el Tesoro pagó en su última subasta de títulos a cinco años, el 7 de febrero, un 4,16%. Y el 5,76% de los títulos que Galicia emitió a cuatro años el 30 de enero se puede comparar con la citada referencia del Tesoro (y sus 160 puntos básicos o 1,6 puntos porcentuales de diferencia), o con los bonos a tres años subastados el 17 de enero, que pagaron el 2,77% (lo que implicaría un sobrecoste para los títulos gallegos de 300 puntos básicos, tres puntos porcentuales).

“Los inversores están comprando riesgo público, casi soberano, pero con una rentabilidad mucho mayor y eso despierta el interés incluso para las comunidades que se han acogido al FLA”, explica César Cantalapiedra, de Analistas Financieros Internacionales (AFI). En la misma línea, Javier Ferrer, director de la mesa de renta fija de Ahorro Corporación, señala que en estos momentos “hay mucha demanda y poco papel” procedente especialmente de “fondos anglosajones que buscan alta rentabilidad”. Estos fondos no encuentran el rendimiento anhelado en valores refugio como los bonos alemanes, que pagan un interés mínimo y a veces incluso negativo.

La deuda autonómica no ha atraído tradicionalmente a los inversores extranjeros. No entienden muy bien el sistema autonómico, recelan de sus cuentas y no confían en el control que el Gobierno central ejerce sobre las comunidades y sus compromisos presupuestarios. Normas como la de la disciplina fiscal —que sanciona a las regiones que incumplen las metas de déficit y limita su capacidad de endeudamiento— han intentado, en buena parte, mitigar las dudas internacionales. La impresión ha cambiado, aunque si hay sorpresas sobre el déficit en las cuentas agregadas de 2012, se podría dar al traste con cualquier progreso.

“Creo que ese miedo a las cuentas regionales venía de la ignorancia”, explica Lorenzo Pagani, de Pimco, y continúa: “Los altos intereses vistos en las regiones en el pasado reciente ha incentivado a los inversores extranjeros a realizar sus análisis para entender cómo funciona el sistema y ser capaces de distinguir entre regiones. Ya no podemos hablar de miedo, sino de que el precio correcto en la relación al riesgo compensa”.

Las autonomías deben amortizar unos 20.000 millones este año

El apetito de los inversores, si se mantiene, encontrará oferta. El Gobierno autorizó el pasado viernes a las nueve comunidades autónomas que se han acogido al FLA emitir deuda por un valor superior a los 20.000 millones. Esto no supone un aumento del endeudamiento. Ese dinero servirá para cubrir las amortizaciones previstas este año. A Cataluña le corresponde el montante principal (8.856,37 millones), el resto se reparte entre Andalucía, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Murcia y Comunidad Valenciana.

“La posición natural de muchos fondos, cuando están en posición neutral sobre España, es tener algo de riesgo invertido en ella. Antes no estaban en esa posición, así que al volver a ella se han puesto comprar”, explica Ignacio Rodríguez Añino, de M&G Investments.

Pero las posiciones de los mercados tienen una duración muy incierta. Y este 2013 viene curvo: las regiones deben de reducir su déficit a la mitad (del 1,5% del PIB de 2012 al 0,7%) y financiar 48.020 millones, cuando lo dispuesto por el Gobierno en el FLA queda en unos 23.000 millones.