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¿Rehabilitación o prevención?

La Policía Nacional se ha quedado a cuadros tras ponerle identidad al “violador de La Paz”. Y es que este ya la tenía, era el “violador del ascensor”. Dos identidades para dos escenarios distintos, pero para una misma acción. Desgraciadamente, sorprende no solo la reincidencia del autor, sino que a estas alturas podamos imaginar que haya quien sea capaz de tal atrocidad. Y es que si hay algún aspecto en el que un porcentaje superior a 0% es inaceptable, si existe algún criterio de condición universal e innegociable, tendría que ver con el abuso de un ser sobre otro —sea del tipo que sea—. Alguien capaz de eso debe ser detenido cuanto antes, tratado hasta su comprobada rehabilitación, y seguido en el tiempo. Los expertos avisan de que un 10% de estas personas reinciden, y de que el paso del tiempo entre rejas es insuficiente para modificar conductas. Aconsejan, además de una terapia intensiva durante su estancia en la cárcel, una vigilancia estrecha tras abandonarla. El fracaso no es del Tribunal de Estrasburgo al desestimar la doctrina Parot, sino de quienes no ponen los medios a su alcance para conseguir que el porcentaje de reincidentes sea nulo. El tratamiento quizá debe comenzar antes de que una mente perversa busque en una mujer a su primer blanco fácil; pero si no somos capaces de evitar la reincidencia, imaginen cuán grande nos queda la prevención.— Luis Alberto Rodríguez Arroyo. Santo Tomás de las Ollas (León).

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