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La moción de censura

Una vez más, Podemos ha organizado un circo para acaparar los medios de comunicación. Entiendo que su existencia y supervivencia dependa totalmente de la publicidad mediática que gana con este tipo de cosas, pero llega un momento en el que satura tanto teatro. Se sabía que la moción no iba a triunfar porque atenta contra la estabilidad de España, pero el grupo morado necesitaba algo pintoresco con lo que volver a salir en las portadas. Les ha salido el tiro por la culata, porque cuanto más se les conoce menos se les vota.— Julio de la Puerta Arias. Sevilla.


El fondo de lo expuesto por Iglesias contra el Gobierno es un acierto pleno: corrupción, prepotencia, insensibilidad, pobreza, elitismo pero él, que se ha postulado a sucesor, debería preguntarse la razón por la que nadie le apoye a pesar de la certera radiografía. Y es porque carece de credibilidad: salvo a sus fieles, ni él ni los suyos transmiten confianza, y así es imposible. También Podemos, y no solo el PP, debe regenerarse y posibilitar que dirigentes más creíbles, responsables y con ideas y no eslóganes pasen a la primera línea.— Dionisio Rodríguez Castro. Villaviciosa de Odón (Madrid).


Nunca me gustó Irene Montero pero reconozco que ha ganado mucha imagen en su larga perorata de la moción de censura. Dijo lo que debe escuchar el PP en el Parlamento, y muy clarito. A Rajoy, en contra de la opinión de mucha gente, le vi en suspenso total. Porque el debate era principalmente por la corrupción y no contestó a nada sobre ese tema. Seguir con su estrategia del disimulo ya no cuela. Y la crítica a Iglesias me parece muy bien para despistar, pero el tema principal ya sabia él cuál era.— César Moya Villasante. Madrid.

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