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La sequía y sus consecuencias

No sé a qué esperan nuestros políticos, tanto nacionales como autonómicos, para actuar ante una situación dramática en la que solo algunos colectivos agrícolas han recibido avisos por campañas de riesgo y se les han aplazado algunos impuestos. Sé que prefieren, si es posible, ocultar los problemas, pero hacer dejación de sus funciones, dejando que los ciudadanos se comporten alegremente dilapidando agua en piscinas, jardines, plantando y regando cosechas que luego no recogen, pues solo van a por la subvención, no es de recibo. Todo esto denota una irresponsabilidad grave. Estamos ante un año terriblemente seco y caluroso. No quiero ni imaginar si esta situación actual se prolonga meses, pero tiene todos los visos. Nuestros embalses están habitualmente al 72% en estas fechas y ahora están al 56%, se pierde un 30% en el verano, y luego empiezan a recuperarse muy lentamente hacia noviembre. Con las proyecciones actuales, por esas fechas estaremos al 26%, es decir, fuera del nivel mínimo de utilización de muchos embalses. Otros estarán sencillamente secos. ¿A qué esperan?— Antonio de la Hoz. Salamanca.

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