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Atraco institucional

Como accionista del Popular, cada pocos meses recibía el Informe para el accionista. En el último (marzo de 2017) se decía que el banco había superado los test de estrés, estaba permanentemente supervisado por el Banco de España y el auditor bendecía sus cuentas. Siendo todo ello así, es evidente que yo, como inversor ocasional, podía comprar con todas las garantías acciones del Popular. Y eso hice, pensando que el negocio acabaría poco a poco mejorando sus márgenes y provisionando completamente sus riesgos, tal y como aseguraba su consejero delegado y teniendo en cuenta que los diferentes supervisores bendecían sus cuentas. El miércoles 7 de junio (sin notificación a sus accionistas) el Mecanismo Único de Resolución Europeo decide que el banco no vale 11.000 millones, sino entre 2.000 y 8.000 en negativo. ¡Una diferencia de hasta 19.000 millones! Acto seguido, a través del FROB, se le regala el Popular al Santander y de paso se arruina a sus accionistas. ¿Dónde están ahora aquellos supervisores? ¿Y el auditor? Me quitan todas mis acciones sin mandarme informe oficial alguno que demuestre esa nueva valoración. Permítame la franqueza, pero todo esto solo tiene una definición: atraco institucional.— Javier Valverde. Barcelona.

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