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Manuel Díaz y Julio Benítez rentabilizan su condición de hermanos

Los toreros, en horas bajas, aprovechan su reconciliación para intentar ser este verano dúo de moda en las plazas de tercera

Hijos de el Cordobes
Julio Benítez y Manuel Díaz, hermanos de padre. GTRES

Manuel Díaz y Julio Benítez, hijos del legendario Manuel Benítez El Cordobés, parecen decididos a explotar taurinamente sus líos de familia; para ello, tratarán de convertirse en una pareja de moda veraniega que, al socaire de su popularidad y la presencia o ausencia de su padre, recorrerá las plazas de toros de tercera categoría de este país con un espectáculo más cercano a la crónica social que a la taurina.

Parece una estrategia perfectamente diseñada por algún taurino rancio; y si no lo es, se le aproxima: aprovechar la fama y las excentricidades del veterano califa para revitalizar las alicaídas carreras taurinas de sus dos vástagos.

La primera cita ya fue en marzo en la plaza de Morón de la Frontera, donde los protagonistas –Manolo y Julio- jugaron al escondite con el padre, -que acudía, que no acudía- y no se presentó para añadir morbo al festejo y prolongar sine die el culebrón de sus relaciones con el hijo nacido fuera del matrimonio. Pero se conocieron los hermanos; no hubo abrazos para los fotógrafos, pero sí sonrisas cómplices y armonía.

La segunda, el 22 de abril, en Palma del Río, localidad natal del progenitor de ambos; y la tercera, el pasado día 4 en la plaza malagueña de Antequera. En todas, un ambiente festivo protagonizado por un numeroso público deseoso de estar cerca de sus ídolos televisivos. En todas, también, cualquier parecido con un festejo taurino no ha sido más que una mera coincidencia.

Es lógico, sin embargo, que pretendan reeditar esta iniciativa en otras plazas. Ni Manuel ni Julio tienen sus agendas repletas de corridas contratadas; de hecho, los dos solo han participado en cuatro en lo que va de temporada, tres de las cuales en feliz compañía.

Julio Benítez y Manuel Díaz saliendo por la puerta grande.
Julio Benítez y Manuel Díaz saliendo por la puerta grande. GTRES

Ni uno ni otro tienen más que ofrecer que sus relaciones de parentesco. El mayor, con 48 años cumplidos, lleva 24 temporadas como matador de toros, hace tiempo que está fuera del circuito de las grandes ferias y solo sus dotes de comunicador lo mantienen como personaje popular.

El pequeño tomó la alternativa en 2007, y su carrera aún no ha tomado el vuelo deseado.

Uno por veterano y otro porque no ha echado a volar cuando debió hacerlo, lo cierto es que Manolo y Julio carecen de interés para el gran público taurino más allá de un abrazo furtivo para las revistas.

Intentarán hacer muchos paseíllos juntos -difícil empeño-, mientras haya gente que acuda a la taquilla. Así, se mantienen activos, acumulan festejos para el escalafón e ingresan algunos euros.

¿Y el padre? Mientras no aparezca, permanece el morbo, razón fundamental para que la pareja puedan volver a vestirse de luces…