Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Feminicidio

Una ciudad levantada sobre las ruinas de la violencia

Existe en Colombia un pequeño lugar seguro para las mujeres desplazadas. La periodista Lula Gómez se adentra con un libro y un documental en una nueva narrativa del conflicto

La Ciudad de las Mujeres. Ampliar foto
La Ciudad de las Mujeres.

La violencia en Colombia no se ha terminado. En el llamado postconflicto, las mujeres siguen estando desplazadas de la reparación, al igual que ellas mismas tuvieron que desplazarse para huir de la guerra. Solo en los primeros cuatro meses de 2017, se contabilizaron 233 casos de feminicidio en el país.

La periodista española Lula Gómez se ha adentrado, con un libro y un documental, en la vida de algunas mujeres colombianas que buscan soluciones para frenar la barbarie. Gómez dirige y produce su primera película, Mujeres al frente, contando “siete historias de siete mujeres de distintos estratos sociales”, explica. “Todas ellas son activistas, defensoras de los derechos humanos que siempre han tenido muy claro que la violencia solo genera más violencia”. Estas revolucionarias construyen una nueva narrativa del conflicto que las incluya, mientras luchan por ofrecer alternativas desde la palabra, la memoria, la justicia y la reinserción.

Nelly Velandia, Mayerlis Angarita, Beatriz Montoya, Luz Marina Bernal, Luz Marina Becerra, Vera Grabe y Patricia Guerrero alzan la voz en nombre de las mujeres colombianas. “Piden igualdad para las mujeres, formar parte de esos acuerdos de paz, que se cumplan las leyes y que se implementen de forma real”, insiste la realizadora. Sus voces son fuertes y reclaman ser escuchadas. No buscan compasión sino apoyos, quieren sumar fuerzas para crear una red de solidaridad que les permita construir un mundo más inclusivo y justo.

Una de las iniciativas feministas retratadas en la película es la Ciudad de las Mujeres, fundada por la abogada y exjueza Patricia Guerrero. El testimonio de Guerrero condensa los esfuerzos que ha llevado a cabo a lo largo de su vida por defender los derechos de las mujeres. Ya en 1999 fundó la Liga de Mujeres Desplazadas (LMD), una organización destinada a ayudar a las mujeres que han sido víctimas del desplazamiento forzado por causa del conflicto. “El desplazamiento era un crimen contra las mujeres porque detrás de él estaba el despojo de sus tierras, el control de los territorios, el paso del narcotráfico, la presencia del paramilitarismo y de la guerrilla, el ejército en connivencia con los paramilitarismos y en connivencia con la guerrilla. En ese triángulo permanente estábamos las mujeres y en ese triángulo teníamos que trabajar”, sentencia Guerrero.

En 2004, quiso echar raíces para que estas mujeres pudiesen tener algo a lo que aferrarse. Así nació la Ciudad de las Mujeres, un barrio ubicado en el municipio de Turbaco, que a día de hoy ofrece refugio y asistencia a más de 800 personas, la mayor parte de las cuales son mujeres que han sido maltratadas, violadas y desechadas por la guerra. En su seno también se acogen hombres aunque estos han de respetar la ley de las mujeres, la de la no violencia. Este espacio cuenta ya con un centenar de viviendas, un centro comunitario y una escuela para sus habitantes. Pero la ciudad tiene una “situación de precariedad enorme”, advierte Guerrero.

En su última visita a España, la activista colombiana ha manifestado su interés en que la Ciudad de las Mujeres se hermane con la ciudad de Madrid, a través de una carta abierta publicada por la Fundación porCausa.

No obstante, fuentes del Ayuntamiento de la capital han manifestado que actualmente el hermanamiento se encuentra “en desuso”. El concepto de hermanamiento de ciudades se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial, y surge en Europa con el objetivo de fomentar la unión entre ciudades y comunidades. A día de hoy, estos lazos se pueden atar entre cualquier ciudad o municipio de cualquier parte del mundo, las posibilidades son infinitas. El hermanamiento representa la unión solidaria de sus habitantes, el estrechamiento de vínculos culturales. Madrid ya se encuentra hermanada con más de 40 ciudades, entre las que se hallan enclaves europeos como Lisboa y Bruselas, estadounidenses como Nueva York o Miami, y latinoamericanos como Ciudad de México, Bogotá o La Habana.

Lo que buscan Patricia y la Ciudad de las Mujeres es la unión no solo entre municipios sino entre comunidades, así como la sororidad y el apoyo entre las mujeres y sus aliados. Aunque no se firme un hermanamiento, como piden las más de 800 firmas que se han sumado a la petición de Guerrero, el Ayuntamiento de Madrid ha confirmado su interés y apoyo hacia esta causa.

La editorial Libros.com publicará este otoño una adaptación literaria del documental. El libro ha sido financiado por crowdfunding y se puede adquirir ya en su página web mediante reserva. La poetisa y dramaturga colombiana Piedad Bonnett firma el prólogo de este libro y conecta muy bien con su relato, ya que su obra también se ha centrado en el sufrimiento causado por las desigualdades y la guerra asimétrica que asola su país. “A las mujeres en la guerra nos las imaginamos, en cambio, de la manera en que lo ha mostrado el cine: como enfermeras en el frente o como víctimas en un segundo plano”, comenta Bonnett y recalca que “la guerra nos involucra de otras maneras, a menudo difícilmente percibidas”. El jurista Baltasar Garzón ha escrito el epílogo de este relato coral.


Paula San Millán es periodista de la Fundación porCausa.

Más información