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Primarias en el PSOE

He seguido atentamente todo lo que ha ocurrido en el PSOE desde diciembre de 2015 y estoy seguro de que, si Pedro Sánchez se convierte en secretario general, va a haber un descalabro con grandes repercusiones para este partido. Sánchez consiguió unos pésimos resultados pero, lejos de aceptar su derrota, prefirió enrocarse en el no al PP y causar el mayor atasco político de toda la democracia española. Cualquier otro, con derrotas electorales menos abultadas que la suya, habría dimitido. Pero él no. Su visión irreal de que PSOE, Ciudadanos y Podemos podrían llegar a un acuerdo de gobierno se prolongó durante largos meses estériles. Finalmente tuvo que ser apartado por su propio partido porque su negación absoluta a dialogar con el PP amenazaba con provocar unas terceras elecciones. Si la primera etapa de Sánchez fue mala, es seguro que una segunda sería mucho peor. Pocos políticos en nuestro país han demostrado una incapacidad para dialogar, una obstinación y una irracionalidad tan grandes como la suya. Ahora está muy resentido y quiere venganza. En realidad, a Pedro Sánchez no le importa que caiga su partido o que España no tenga Gobierno. Su objetivo es únicamente él mismo, su afán de poder y salirse con la suya.— Luis Ignacio Pérez Navarro. Zaragoza.

 

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