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Pinceladas de cinismo

Los expertos en financiación llevan años proponiendo que el Cupo se actualice

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, conversa con el del PP, Rafael Hernando en el Congreso.
El portavoz del PNV, Aitor Esteban, conversa con el del PP, Rafael Hernando en el Congreso.

Quizás la peor forma de criticar un privilegio es la envidia de no poder disfrutarlo. Habrá quien piense que eso es lo que motiva la denuncia de los privilegios forales en la financiación autonómica, que bien querrían muchos políticos para su región. Pero la mayoría de parlamentarios españoles no quiere que el Cupo vasco se extienda a su comunidad (70%), ni tampoco al resto de regiones (73%), según datos del CIS.

Lo que políticos y académicos denuncian es que el sistema de financiación foral proporcione una financiación por habitante que dobla la de la media del resto de comunidades. Dicha sobrefinanciación se explica en gran parte porque el Cupo vasco y la aportación navarra (con los que se financian los servicios que son atendidos por el Estado en esas regiones) se calculan con indicadores obsoletos y poco transparentes cuyos resultados favorecen a los territorios forales.

Así, los expertos en financiación llevan años proponiendo que el Cupo se actualice y que además incluya las transferencias de nivelación. Es decir, que el País Vasco y Navarra también contribuyan a las transferencias destinadas a asegurar un igual acceso a los servicios públicos en el resto de autonomías. Bajo el sistema actual no lo hacen, lo cual alimenta los agravios comparativos entre las comunidades más ricas, que sí aportan a esas transferencias.

Si la receta está clara, ¿por qué hasta ahora no se ha puesto en práctica? La respuesta es obvia: por los servicios que dicho sistema ha prestado a la gobernabilidad y la aprobación de los Presupuestos del Estado. El último ejemplo es un acuerdo entre el PNV y el Gobierno de Rajoy que, a cambio del apoyo presupuestario, revisa el Cupo a la baja, devuelve 1.400 millones de euros al Ejecutivo vasco y promete inversiones en infraestructuras.

Al Gobierno de Rajoy no parece preocuparle la corrección de las fuentes de desigualdad territorial, ni el refuerzo de la objetividad en los procedimientos que regulan la financiación autonómica. Y mucho menos le preocupa que el pacto con el PNV adorne su discurso territorial con pinceladas de cinismo.

@sandraleon_

 

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