Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
París

El parisino barrio africano de Château Rouge

En sus calles Tiken Jah Fakoly le gana el pulso a Edith Piaff, Victor Hugo no le hace sombra a Léopold Sédar Senghor y los Sapeurs ganan por goleada a los Hipsters.

Salida de metro de Chateay Rouge, en París. Ampliar foto
Salida de metro de Chateay Rouge, en París. Wikimedia Commons

No goza de la panorámica de la Basílica del Sacré Coeur. Los turistas no hacen cola para hacerse 'selfies' en ninguno de sus monumentos, como sucede a pocos minutos a pie, en la puerta del Molin Rouge o en las mesas de la cafetería de Amélie. Sus terrazas no están abarrotadas y bajo estricta vigilancia de policías y militares armados al acecho de terroristas, como sí ocurre en el vecino y pintoresco barrio de Montmartre. Y sin embargo, Château Rouge, en el distrito 18 de la capital francesa, es París en estado puro. Un París fruto de la historia de toda una República, ahora, la de Emmanuel Macron.

Château Rouge es considerado el "barrio africano" de París. No solo porque aquí residen muchos franceses procedentes del Norte de África o del Sur del Sáhara, sino porque en sus calles, y desde la década de los 90, muchos africanos y caribeños residentes en la metrópolis, pueden hallar productos y comercios difíciles de encontrar en otras zonas de la capital. El 70% de sus visitantes nacieron fuera de Francia, y la mitad de estos provienen de África subsahariana según encuestas realizadas por Metropolitiques.

Ocra, aceite de palma, especias, pescado seco, carne y productos Halal, Cds de música congoleña, productos cosméticos de Karité, tasbihs o masbahas, textiles africanos... son reclamos que empujan a los transeúntes a acercarse a las pequeñas tiendas de minoristas, peluquerías, sastres y telecentros que ofrecen llamadas al extranjero a precios asequibles. Carteles publicitarios del próximo concierto que la banda senegalesa Orchestra Baobab ofrecerá el 16 de mayo en la sala Cabaret Sauvage empapelan algunas de sus paredes, cohabitando con teléfonos de predicadores evangelistas y anuncios de fiestas congoleñas. Sus muros son un escaparate y un tablón de anuncios perfecto para llegar a las comunidades africanas que residen en París y sus suburbios, rebosando sus arterias y las del argelino barrio de Barbès, cada tarde de sábado.

A pesar de haber sido mapeada por Manuel Valls como una zona de seguridad prioritaria en 2012; Château Rouge es un lugar de encuentro para los franceses que viven en los márgenes de la República. Y hoy, es mucho más segura que los Campos Elíseos o la Torre Eiffel.

En sus espacios públicos la historia ruge y se hace eco a pesar de la gentrificación y la marginalización de sus peatones. Aquí, Tiken Jah Fakoly le gana el pulso a Edith Piaff. Las fotos del río Congo parecen más románticas que cualquier paseo por el Sena. Victor Hugo no le hace ningún tipo de sombra a Léopold Sédar Senghor. Y los Sapeurs ganan por goleada a los Hipsters.

Más información