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Marc Clotet: sobre ‘Física o química’, un Nobel y perder 10 kilos para un papel

Si uno tiene un padre que puede llegar a Premio Nobel de Medicina por descubrir la vacuna contra el sida tras 35 años de dedicación, aprende un par de cosas sobre la pasión

Marc Clotet
Marc Clotet posa para ICON vestido de IKKS.

Llega Marc Clotet a la cita con unos minutos de retraso, una mochila a la espalda y sonrisa de universitario pulcro. Pide permiso educadamente para hacer una llamada. Poco después, ya sentados, se lanza a explicar el motivo del retraso. “Acabo de llegar de Barcelona para reunirme con Miguel García de la Calera, director con el que voy a rodar una película, Caribe mix. Es un proyecto que se retrasó y era la primera vez que nos veíamos. Empezamos los ensayos mañana y estaba buscando un sitio”.

Clotet es un tipo accesible. Este encuentro lo hemos cerrado por whatsapp, sin intermediarios, y no sabe usted lo raro que es eso. También es flexible. No tuvo problemas en retrasarlo, estaba previsto que nos viéramos en la sesión de fotos. “Estuvo muy bien. A mí cuando me dijeron que era en Paracuellos… Después de haber hecho La voz dormida, Paracuellos me suena a la Guerra Civil. Pero en realidad era en un taller de restauración de coches que parecía un quirófano de lo limpio que estaba”.

"Cuando tu trabajo te apasiona vives en un proceso de inmersión, siempre pensando en él. No es estrés, es pasión"

La voz dormida fue una de las películas de 2011. El filme de Benito Zambrano sobre la represión franquista, basado en la novela de Dulce Chacón, fue candidato a nueve premios Goyas, entre ellos el de actor revelación. Para Marc Clotet, que salía de Física o química, el papel de guerrillero comunista fue un espaldarazo. “Yo no diría que me generara más trabajo, pero sí de más calidad”.

En El jugador de ajedrez, la película que estrenó el 5 de mayo, Clotet vuelve a interpretar a un galán de los años treinta. Es tan recurrente en su carrera que cuesta pensar que sea casual. “Algo tiene que haber de antiguo en mis rasgos, sí. Ahora que lo dices, el otro día estaba con mi madre y sus primas viendo fotos de mis abuelos, y la verdad es que tengo rasgos suyos. Y bienvenido sea. Supongo que me viene de serie parecer de otra época, pero me gusta ir más allá. Investigo cómo andaban, las posturas. Es curioso, pero caminaban distinto o se apoyaban de otra forma”.

El periodista especializado en ajedrez Leontxo García confirmaba en su blog que el actor mima los pequeños gestos. “Marc Clotet eleva el codo cuando mueve una pieza y la desliza por el tablero como un ajedrecista de verdad”, decía. Pero va más allá de ensayar poses. Perdió 10 kilos para interpretar a un campeón de ajedrez español encarcelado por los nazis en la Francia ocupada.

El actor barcelonés acaba de estrenar 'El jugador de ajedrez'.
El actor barcelonés acaba de estrenar 'El jugador de ajedrez'.

“Está cuatro años preso, pasa hambre y se tenía que notar. Como no rodamos de forma cronológica, no había tiempo para desmejorar y lo hice antes de empezar. El secreto es que es más fácil cuando sabes que esa hambruna termina en tres meses”. Sí, es de esos que se mete en los papeles: “En el fondo es como jugar cuando eres pequeño. Se trata de conseguir esa frescura de los niños, que cuando juegan a ser piratas, son piratas. Y cuando les dicen ‘a comer’ son capaces de salir del papel en un segundo y después del postre volver a ser el más fiero de los corsarios. Pero es cierto que cuando tu trabajo te apasiona y sigue al día siguiente, estás en un proceso de inmersión, siempre pensando en él. No es estrés, es pasión”. Una pasión a la que se resistió.

Clotet, que hoy tiene 36 años, no se decidió a dar el salto hasta los 26. “Mi hermana es la primera de la familia que se dedicó a la actuación. Yo hice mis pinitos, pero estudié Dirección y Administración de empresas. Eso que en su momento parece un trabajo de verdad. Cuando acabé la universidad estuve dos o tres años sin actuar, trabajando en multinacionales. Y al volver a Barcelona retomé el teatro una vez por semana, para quitarme el traje. En 2007 empezó a poderme más la interpretación. Me planteé probar. En el peor de los casos, si tenía que volver, lo haría más formado. No había empezado la crisis. Había trabajo. Y nuestros padres siempre nos animaron a hacer lo que quisiéramos”.

Se habrán fijado en que Marc cita continuamente a sus padres. Su progenitor es el doctor Bonaventura Clotet, que lleva 35 años dedicado a la lucha contra el sida. Se dice que su equipo es el que más cerca está de encontrar la vacuna. Algo que significaría, por ejemplo, el Nobel. “Ojalá, él vio el primer caso de España y su sueño es ver el último. Lo de mi padre no puede ser más vocacional. Ha nacido para ello, vive para la medicina 24 horas al día. Como todo el equipo de más de 100 personas con el que trabaja. Vas a su sede y es una pasión que pone la piel de gallina. Claro que me ha enseñado mucho”.

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