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Tecnología

Así son los drones que surcan el cielo español

Aumentan las ventas de estas aeronaves no tripuladas que empiezan a formar parte de nuestro paisaje

Un dron de la policía local de Benidorm (Alicante) sobrevuela la costa. Ampliar foto
Un dron de la policía local de Benidorm (Alicante) sobrevuela la costa.

Al doctor Vicente García Fons sus amigos le llaman Mr Bird por su reciente pasión por los drones. Estas aeronaves no tripuladas y controladas por control remoto o RPA -por sus siglas en inglés, Remotely Piloted Aircraft-, empiezan a surcar los cielos de ciudades de todo el mundo y el cirujano del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia ha sucumbido a su magnetismo.

Hace poco más de un año se hizo un regalo por el día de Reyes: un Phantom 3, la tercera generación del vehículo volador fabricado por la empresa china DJI, referente de la industria dron a nivel mundial. “Primero me compré un minidrón a mediados de 2015, pero me duró muy poco. Como me empezaba a gustar esto de hacerlo volar, decidí gastarme 1.500 euros en el dron que tengo ahora. Y a principios del año pasado me saqué el título profesional de RPA e hice la formación práctica de vuelo para drones tipo Phantom 2 y Phantom 3”, explica García Fons, que invierte gran parte de su tiempo libre dirigiendo el vuelo de su “pájaro metálico”.

Así como le sucedió a este valenciano de 64 años, probablemente muchos españoles recibieron un dron como regalo de Navidad, por su cumpleaños o con motivo de cualquier otro tipo de celebración. Según fuentes de Amazon España, las ventas de drones durante la última campaña de Navidad de 2016 se incrementaron en un 45% con respecto al último trimestre de 2015. Teniendo en cuenta que cada vez se realizan más compras online, que todavía no hay datos oficiales de la facturación de un sector aún muy incipiente en nuestro país, y que Amazon.es cuenta con un catálogo con más de 1.000 modelos distintos de drones, nos podemos hacer una idea de la dimensión que está tomando este mercado en España.

El doctor García Fons es uno de los más de 2.200 pilotos de drones que hay actualmente en España.
El doctor García Fons es uno de los más de 2.200 pilotos de drones que hay actualmente en España.

En un país como Estados Unidos, que es la punta de lanza de un sector que podría generar unas oportunidades de negocio por un valor de 127.000 millones de dólares en los próximos años —según los datos de un estudio publicado por la firma auditora PwC el pasado mes de mayo de 2016— la compra de drones para el ocio y entretenimiento y como una herramienta más de trabajo está creciendo a un ritmo fulgurante. La firma auditora que hizo el informe estima que la industria del dron puede entrar de lleno en sectores como transporte, logística, silvicultura, agricultura, construcción y extracción. En 2016, los estadounidenses compraron 2,8 millones de unidades —1,2 millones durante las vacaciones—, lo que ha supuesto una facturación 953 milones de dólares, más de un 115% de aumento con respecto a 2015, según los datos de Consumer Technology Association (CTA), la patronal estadounidense de las tecnologías de consumo.

Mi primer dron

“Para empezar, lo mejor es comprarse un minidron barato de unos 15 o 20 euros. Así, puedes comenzar a jugar en tu casa y, si lo estrellas y se rompen las hélices u otra pieza, no pasa nada porque hay repuestos y son baratos. Que se vuelve a estrellar y se parte por la mitad, pues has perdido poco dinero. A partir de ahí, lo suyo es aprender y pasar a un modelo de gama más alta para practicar aeromodelismo o hacer fotografías y vídeos desde el aire”, dice Salvador Bellver, presidente de la Asociación Española de Drones y Afines (AEDRON) y amigo del doctor García Fons, con quien suele salir a volar su dron.

Bellver compró su primer dron hace cuatro años en Nueva York, mientras realizaba unas prácticas en la ONU. Cuando regresó a España, todo el mundo se quedaba “alucinado” puesto que ver a alguien con un aparato así era una novedad. Al poco tiempo, se empezó a popularizar de forma paulatina la venta de drones de consumo y de uso profesional, y surgieron más adeptos a estos cuadricópteros.

Fruto de esta pasión, Bellver fundó AEDRON en 2013, una asociación que actualmente cuenta con cerca de 500 miembros procedentes de todo el territorio nacional. A la mayoría les fascina la tecnología, pero hay una mezcla de perfiles muy dispar: desde las personas que no tienen un dron pero quieren comprarse uno y prefieren informarse de cuál es el mejor y saber qué hay que hacer para utilizarlo, hasta los pilotos profesionales que tienen su licencia como operadores para poder trabajar con drones.

“Si utilizas un dron a nivel laboral, hay que sacarse el título de piloto de drones, tener un seguro y darse de alta como operador. Si lo queremos por hobby, nos podemos dar de alta o no como pilotos, y podemos echarlo a volar en un recinto cerrado cuando queramos o en una zona descampada fuera de ciudad. En este último caso, los daños que provoquemos los tendremos que pagar y la zona que elijamos tiene que ser legal, según la carta de navegación aérea”, resume Bellver. El Real Decreto-ley 8/2014 es el marco jurídico temporal que regula cómo se debe operar en España con drones de peso inferior a 150 kilogramos al despegue y ésta es la carta de navegación aérea que proporciona Enaire, la entidad perteneciente al Ministerio de Fomento que gestiona y controla el tránsito aéreo.

Miembros de la Asociación Española de Drones y Afines (AEDRON) en una jornada de vuelo.
Miembros de la Asociación Española de Drones y Afines (AEDRON) en una jornada de vuelo.

Los aspectos más significativos que todo propietario de un dron suele tener en cuenta, son los siguientes: está prohibido volar la aeronave no tripulada en un espacio aéreo controlado, sobrevolar zonas urbanas, reuniones de personas al aire libre y volar el aparato a menos de 8 km de un aeropuerto o de un aeródromo. Además, los drones solo pueden volar de día, con condiciones meteorológicas favorables, y tienen que estar siempre a la vista y a un máximo de 120 metros de altura. Para utilizar drones con fines profesionales es necesario estar habilitado como operador en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), contar con un seguro de responsabilidad civil y tener la certificación correspondiente como piloto.

Parece que más temprano que tarde el Gobierno va a aprobar el borrador de una nueva normativa, ansiada por todo el sector del dron. “La actual legislación va por detrás de la realidad. Ahora se controlarán todos los aspectos, qué es un fabricante o una emisora radio control, por ejemplo, así como se establecerán espacios urbanos para pilotar drones de uso profesional y se ampliará el radio de vuelo”, subraya Bellver.

Para un uso profesional

En la actualidad, hay dados de alta más de 2140 operadores de RPAs en España, el doble que hace un año y medio. “Cuando se publica el real decreto de 2014 fuimos testigos de una explosión de la formalización de muchas prácticas que estaban siendo experimentales y, en algunos casos, alegales. Todavía hoy, el mercado español está muy atomizado y es muy pequeño”, señala Javier Galera, experto en drones y fundador de Todrone, medio pionero español sobre la actualidad de la industria dron.

Según el 1er Barómetro de los drones en España, elaborado por Todrone, el sector audiovisual supone el 46% del mercado entre los 400 encuestados (operadores, empresas o pilotos, entre otros actores). Le siguen el sector de Infraestructuras y minería, con un 16,9 %, y Agricultura y medio ambiente, con un 14,5%. “Imperan los autónomos o empresas que prestan servicios audiovisuales con drones, pero también se utilizan estas aeronaves en el ámbito de la construcción e ingeniería civil, para el seguimiento de obras o inspección de infraestructuras”, detalla Galera, para quien las áreas de negocio de la seguridad, emergencias y la agricultura de precisión “cobrarán más importancia a largo plazo”.

Cristian Gordo es uno de los cientos de profesionales del sector audiovisual que se ha especializado en la grabación con drones. Es fundador de 360Flyfilm, una productora audiovisual afincada en Madrid. “Con poco capital económico y estudios básicos de comunicación audiovisual, puedes empezar a trabajar”, comenta. Gordo tiene el título de operador de cámara, cuenta con un certificado médico aeronáutico de clase dos, es piloto de drones, está dado de alta como operador y los cuadricópteros que utiliza (Inspire Pro, Inspire 1 y Phantom 3, de la marca DJI) están habilitados por la AESA para poder operar. Sus clientes son principalmente productoras y agencias de publicidad que suelen contratar el alquiler del equipo, así como sus servicios como piloto.

Como único trabajador de la empresa, Gordo afirma que “hoy en día no puede vivir de trabajar filmando solo con drones”. En su opinión, “la ley actual solo nos permite volar en un descampado o un desierto, y eso no es muy llamativo para los clientes”. Aun así, considera que la previsión de su empresa para lo que queda de 2017 es “muy esperanzadora” puesto que los clientes demandan un equipo completo y sofisticado y, según él, cuenta con ellos.

Cristian Gordo, de la productora audiovisual 360 Flyfilm, prepara su equipo de rodaje.
Cristian Gordo, de la productora audiovisual 360 Flyfilm, prepara su equipo de rodaje.

Para aquellos que quieran aventurarse a crear una productora audiovisual especializada en la grabación con drones, o a prestar estos servicios como autónomo para filmar con estos aparatos, Gordo considera que el equipo más popular hoy en día es el DJI Inspire 1, con sus cámaras Zenmuse X3 y X5. Y, el más sofisticado, es el DJI Matrice 600 Pro, que incorpora 3GPS y se puede montar cámaras en su Gimbal Ronin MX, como la Red o Alexa mini. “Al final, lo que quiere un cliente es la mejor calidad posible”, concluye.

Drones de carreras

A medida que los aficionados acumulan horas de vuelo y van conociendo a gente en las pistas de aeromodelismo u otros espacios abiertos donde se reúnen para echar a volar sus cuadricópteros, a muchos les empieza a picar el gusanillo por participar en carreras de drones. En estas futuristas competiciones, los drones alcanzan velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora, los circuitos se caracterizan por estar llenos de obstáculos y los pilotos tienen unas gafas que están conectadas a la aeronave para ver en directo las imágenes que retransmite el aparato, teniendo la sensación de estar pilotando.

En 2013 surgieron las primeras competiciones amateurs en Estados Unidos y en algunos países europeos. Pero no ha sido hasta 2015 cuando han nacido competiciones oficiales a nivel internacional. La XDC Racing, que tuvo lugar en noviembre de 2015 en Las Vegas, fue la primera carrera de renombre a nivel mundial. Cincuenta pilotos competían por hacerse con premios valorados en más de 2.500 dólares. En marzo del año pasado, se celebró en Dubái el primer World Drone Prix, la mayor carrera del mundo de mini aeronaves no tripuladas en la que participaron 32 equipos procedentes de 19 países. El ganador fue Luke Bannister, un joven británico de 15 años, que llevó a su equipo hacia la victoria, obteniendo los 250.000 dólares del premio principal —en total, los pilotos ganadores se repartieron 1 millón de dólares—.

En España, la localidad madrileña de El Escorial acogió en julio de 2016 la FPV Racing España, la primera competición de drones de carreras que se organiza bajo la normativa de la Federación Aeronaútica Internacional (FAI). Algunos miembros del equipo de BricoDroneFPV, una empresa española que organiza eventos deportivos aéreos y que también diseña y construye drones de carreras, participaron en el evento. “Cualquier persona con interés puede competir en estas carreras”, asegura Israel Carbonero, fundador de la empresa.

“Los requisitos iniciales para aquellos que quieran ser pilotos de drones de carreras son una mínima inversión inicial de alrededor de 500 euros para comprar el equipo básico: gafas, emisora, drone, cargador y baterías”, explica Carbonero. Como todo “deporte” —así es como consideran ya muchos a las carreras de drones—, exige práctica, pero en este caso, tener un buen dron es clave para ser competitivo. “Un modelo muy extendido es el ZMR. Las medidas básicas oscilan desde los 210 mm a los 250 mm para carreras. Aunque el mejor dron es aquel que satisfaga los gustos y necesidades del piloto: estética, rendimiento y presupuesto disponible”, opina.

En la actualidad, hay más de 2.200 pilotos de drones acreditados para competir en carreras, disfrutar del aeromodelismo y para trabajar, según acredita la AESA. Y miles de aficionados ya los hacen volar entre las paredes de su casa. Todo parece indicar que, como afirma con convicción el doctor García Fons, “los drones han venido para quedarse”.

Los drones más vendidos en Amazon.es de 2017

Este es el TOP 10 de los drones más vendidos en Amazon.es en 2017, según los datos proporcionados por la multinacional americana. Los puntos de valoración media de los usuarios son sobre 5 y están actualizados a fecha de 4 de mayo de 2017.

1. Syma X5C-1. - 4,3 (441 opiniones).

2. Syma X5C-1.2 4G - 4,3 (751 opiniones).

3. FPVRC-K8 - 3,7 (35 opiniones).

4. Syma - X5SW - 3,7 (185 opiniones).

5. Syma X5C Exlorers 2.4G - 4,3 (751 opiniones).

6. AKASO X5C. - 4,2 (158 opiniones).

7. Eachine E010 Mini UFO - 4,1 (34 opiniones).

8. JJRC H20 - 3,9 (50 opiniones).

9. Syma X5SC-1 - 4,0 (196 opiniones).

10. OMorc quadcopter - 4.5 (26 opiniones).

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