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Geometría variable

La amenaza de unas elecciones anticipadas pende sobre las cabezas de los líderes, incitándoles a limitar el mestizaje

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Pedro Antonio Sánchez, presidente del gobierno murciano y sus consejeros.

Tras el tsunami electoral de 2015-2016, la fragmentación abría dos escenarios extremos: por un lado emergía la posibilidad de consensos basados en el mestizaje, pero por otro los fuertes incentivos de los partidos para diferenciarse y conectar con sus bases dibujaban una amenaza de bloqueo. Hoy, sin horizonte electoral y con las nuevas formaciones asentándose en sus escaños, parece que el equilibrio puede terminar en un punto intermedio.

Las últimas semanas dejan interesantes ejemplos de acuerdos coloridos: una proposición de ley por una renta mínima apoyada por el PSOE, Podemos, el resto de la izquierda y los nacionalistas frente al Gobierno y su principal socio; la dimisión del presidente de Murcia forzada por el miedo a un pacto alternativo entre socialistas, Ciudadanos y el partido morado, y una posible aprobación presupuestaria que, al estilo de los viejos Gobiernos minoritarios, una a un Gobierno conservador y centralista con nacionalismos periféricos a través de la redistribución territorial.

Pero no hay que dejarse llevar demasiado por los acontecimientos recientes. La amenaza de unas elecciones anticipadas pende sobre las cabezas de los líderes, incitándoles a limitar el mestizaje por si sus votantes tienen que volver a las urnas. Algunos, hoy en el PSOE y ayer en Podemos, se enfrentan a conflictos internos que limitan sustancialmente su campo de acción. Más aún: las diferencias ideológicas entre los partidos siguen siendo grandes, y se mantienen en un solo eje de competición profundamente marcado por la polarización.

De hecho, en un segundo vistazo cabe sospechar de la sinceridad de los partidos a la hora de cerrar algunos de los acuerdos. Algunos, como el del presupuesto, están en el aire; otros, como en Murcia, ni siquiera han tenido que hacerse oficiales para tener el efecto deseado. ¿Se habría llegado, o se llegará, hasta las últimas consecuencias, o se trata sólo de faroles facilitados porque todos los actores en liza sabían (o esperaban) que, finalmente, no sería necesario mostrar todas sus cartas?

La nueva geometría variable nace frágil, y quizás es un espejismo. @jorgegalindo

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