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Ni Mandela murió en los 80 ni Darth Vader dijo: “Luke, yo soy tu padre”

El Efecto Mandela es el recuerdo colectivo de un hecho que, sin embargo, nunca se produjo. Varias teorías explican sus causas, algunas más sensatas que otras

Hay falsos recuerdos que parecen tan reales que quienes los experimentan se niegan a aceptar que no son ciertos.
Hay falsos recuerdos que parecen tan reales que quienes los experimentan se niegan a aceptar que no son ciertos.

Hay muchas cosas desconocidas del funcionamiento de la memoria. Por ejemplo, qué mecanismo crea los falsos recuerdos, esos que parecen tan reales que quienes los experimentan se niegan a aceptar que no son ciertos. Los psicólogos denominan confabulación al proceso inconsciente de crear una narrativa que el autor cree verdadera aunque es falsa. Pero la confabulación es un fenómeno individual. Y eso no explica ciertas cosas. A finales de 2016 un estadounidense ofrecía mil dólares por una copia en vídeo de Shazaam, una película de los noventa en la que el humorista británico Sinbad interpretaba a un genio de la lámpara. Varios centenares de personas aseguran haberla visto. Solo hay un problema: Sinbad nunca hizo una película llamada Shazaam. Este tipo de malentendido colectivo ha sido bautizado como Efecto Mandela.

El término fue acuñado por Fiona Broome, una estadounidense que se define como “consultora paranormal”. Broome se dio cuenta del fenómeno después de descubrir que compartía con mucha gente un recuerdo falso muy concreto: que el líder político sudafricano Nelson Mandela había muerto en prisión durante los años ochenta, en vez de en libertad en 2013, que fue cuando falleció en realidad. Fundó effectmandela.com, kilómetro 0 de la galaxia de webs y foros hoy dedicados al fenómeno. Allí recopila multitud de casos. Hay frases de películas que nadie dijo; lamento comunicarle que ni Bogart pronunció “play it again, Sam” ni Darth Vader, “Luke, yo soy tu padre”. Hay obras de arte: humanos de todo el orbe aseguran que el Enrique VIII de Holbein sujeta un muslo de pollo en la mano derecha. Pues no. Hay incluso datos geográficos: cientos de personas afirman que la frontera norte de Rusia era distinta.

También hay explicaciones plausibles para estos sucesos. Por ejemplo, Sinbad nunca rodó ese filme pero en una cadena de televisión presentó disfrazado de genio un ciclo de películas protagonizadas por su homónimo marino.

Los defensores del fenómeno prefieren otras razones más creativas. Por ejemplo, que vivimos en un universo creado por una inteligencia artificial que manipula nuestros recuerdos y que estas incoherencias son fallos en la matrix; que estos casos son pruebas de viajeros en el tiempo que alteran el pasado, o que demuestran la existencia de universos paralelos. En el cosmos de estos creyentes, Mandela nunca se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica y consiguió conciliar un país abocado a una guerra racial. Broome lo tiene claro. Mandela murió en la cárcel: “Para mí, es un hecho. Comparta alguien ese recuerdo o no, sé que vi su funeral en la televisión en los años ochenta. Y muchos elementos de lo que recuerdo coinciden con lo que otros informan”.

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