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Esta es la diferencia entre un polo de 10 euros y otro de 300

En muchas ocasiones la etiqueta no aporta información para saber si una prenda tiene más calidad que otra

polos
El príncipe Harry, con un polo morado, en el club de polo de Ewhurst, Inglaterra. Getty

Fue uno de los gestos más icónicos que se recuerdan en un anuncio. Éric Cantona paraba el balón, miraba a portería, pronunciaba ese “au revoir” que sonó habitualmente entre aquellos adolescentes de 1996 y, antes de chutar, se levantaba los cuellos de su polo. Mientras el balón salía disparado y se convertía en una bola de fuego capaz de atravesar, literalmente, a un diablo alado, los cuellos de su polo se mantenían intactos. Como tantas otras veces convirtiendo ese rasgo -los cuellos de su polo hacia arriba- una de las señas de identidad del jugador francés. Y ya de paso, haciendo ver una de las diferencias que existen entre un polo de 10 euros y uno de 300.

- ¡Cuellos arriba!

“No existe regulación, no se puede saber qué tipo de fibras se usan, en qué condiciones se obtienen o cómo se trabajan”

Enrique Sanjurjo, distribuidor de ropa

Efectivamente, Cantona no jugaba con un polo de 10 euros. De ser así, su característico gesto habría quedado mucho más deslucido porque una de las particularidades de un polo de buena calidad es que el cuello se mantiene arriba al levantarlo y conserva la forma, aunque, aclaramos, no tenemos por qué llevarlo elevado todo el tiempo. “Se ve sobre todo en las puntas que no se redondean ni se meten hacia adentro”, explica Ricardo Méndez, experto de moda, que pone de ejemplo que “últimamente se está poniendo de moda que al subir el cuello del polo haya un contraste [en la parte de abajo que no se ve], por ejemplo con una línea en seda o de otro tejido”.

Algo que solo se apreciaría si el cuello se mantuviese enhiesto. El secreto para que esto pase está en las entretelas; esto es, piezas que se ponen en el interior de los tejidos y que sirven para dar firmeza a algunas partes de determinadas prendas, por ejemplo puños o cuellos. En el caso de los polos, donde los cuellos tienen tanta presencia, es importante el acabado de una entretela de calidad que se mantenga firme y con forma.

El francés Éric Cantona en su época del Manchester United, cuando puso de moda los cuellos alzados. No se le bajaban ni cuando marcaba un gol.
El francés Éric Cantona en su época del Manchester United, cuando puso de moda los cuellos alzados. No se le bajaban ni cuando marcaba un gol. Cordon

- La prueba del algodón

“Las fibras que trabajan las primeras marcas suelen ser naturales y de gran calidad”, explica Méndez. “Los polos low cost suele ser de fibras sintéticas que hacen que el cuerpo no transpire bien, se sude más y se puede deformar más la prenda”, asegura. Lo ideal en la mayoría de los casos es el algodón aunque, eso sí, también hay tipos de algodones y eso no se suele especificar en las etiquetas. “No existe regulación, no se puede saber qué tipo de fibras se usan, en qué condiciones se obtienen o cómo se trabajan”, asegura Enrique Sanjurjo, distribuidor oficial de SCABAL, una de las mayores fabricantes de tejido del mundo.

Las etiquetas de tres polos con una composición muy similar y muy diferente precio: Arriba, 80 euros; abajo a la izquierda, 16; abajo a la derecha: 280. ampliar foto
Las etiquetas de tres polos con una composición muy similar y muy diferente precio: Arriba, 80 euros; abajo a la izquierda, 16; abajo a la derecha: 280.

De lo mismo se queja Carmen Álvarez Olave, dueña de la camisería Burgos. “En las low cost, realmente no sabes qué tejido están utilizando ni dónde está confeccionado. Hay algodones de 5 euros el metro y otros de 50, depende de cómo está construido y de su longitud”, asegura, recordando que es un dato que no llega al consumidor. ¿Y cuál es el mejor? La experta responde: “El algodón que se recoge manualmente. Es más largo y se puede obtener un tejido mucho más fino, mucho más suave y que dura mucho más tiempo”.

¿Y cómo saberlo? El precio da una pista, pero no es lo único. El tacto es el mejor indicativo. Toque la prenda y compruebe, sobre todo, su suavidad. “Hay algodones que lo tocas y no sabes si es seda”, sentencia Álvarez. Eso son los mejores.

Michael Fassbender, tan feliz con su polo blanco, en el Festival de Cine SXSW, en Texas, en 2017.
Michael Fassbender, tan feliz con su polo blanco, en el Festival de Cine SXSW, en Texas, en 2017. Getty

- Cuántos lavados aguanta antes de decolorarse

Precisamente ese algodón que se recoge manualmente y es más natural y largo además tiene colores más puros. “Cuanto más limpio es el corte de la fibra y más lisa su envoltura, el color del tejido reflejará mejor la luz”, manifiesta Sanjurjo. “Al gastar más, también estás pagando la calidad de los colores y el fijado de los tintes”, afirma Méndez. “En una prenda low cost, al décimo lavado, ves que el color ya no es igual al que compraste y en una temporada está totalmente apagado”, describe.

¿Y qué pasa con una prenda de mayor calidad? “Que no pierde los colores, sobre todo en los dobleces ni en la parte de las axilas”. Eso puede hacer que "lavándolo correctamente, puede aguantar cinco años o más", dice el experto. De la misma opinión es Carmen Álvarez Olave: “Si el tejido es de calidad, no debe perder color”, afirma tajante. Y advierte que aunque esa excelencia es cara, no siempre precio es sinónimo de calidad: “Hay muchas veces que pagamos marketing y no calidad”.

- No cruzarse con alguien que viste igual cuesta dinero

“En los polos de primeras firmas pagas también la exclusividad, no vas a encontrarte por la calle a 19 personas con la misma prenda”, explica Ricardo Méndez. A través de los precios y de tiradas limitadas, muy alejadas de las de millares de prendas que realizan las low cost, determinadas marcas se aseguran de que su clientela sea más exclusiva. De esta forma, estas marcas de lujo no solo evitan a sus consumidores ese momento incómodo en el que coincides con alguien que va vestido igual que tu sino que se cercioran de que los clientes que acceden a sus prendas son precisamente los que les interesan, con un alto poder adquisitivo.

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