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Beyoncé y el racismo en los Grammy

Después de que la diva perdiese los principales premios ante Adele, la academia de música ha respondido a las críticas de maltrato histórico hacia los artistas negros

Beyoncé posa con sus dos gramófonos el domingo pasado. Ampliar foto
Beyoncé posa con sus dos gramófonos el domingo pasado. AFP

Los Grammy de este año se presentaban como una batalla entre Beyoncé y Adele, las grandes favoritas para llevarse los premios más importantes. En las quinielas se apostaba por un reparto más o menos equitativo de los gramófonos entre las divas. Por ejemplo, mejor canción para el Hello de la británica y mejor álbum para el Lemonade de la de Houston. Casi nadie presagiaba que Adele arrasaría en las principales categorías y Beyoncé terminaría alzando solo dos galardones, el de mejor álbum urbano contemporáneo y otro por uno de sus vídeos musicales. Hasta Adele proclamó durante su discurso de agradecimiento mientras recogía el premio: “¿Qué tiene que hacer Beyoncé para llevarse el de mejor álbum del año? Yo he votado por ella”, recordando que su rival lleva tres derrotas consecutivas con sus tres últimos trabajos, mientras que Taylor Swift y Adele se han llevado el premio gordo dos veces cada una.

Unos hechos que en su momento generaron polémica, con acusaciones más o menos directas de racismo por parte de figuras como Kanye West. Ahora la sombra de esas sospecha se vuelve a cernir sobre la academia tras una ceremonia en la que artistas aclamados por la crítica el año pasado como Drake, Frank Ocean o el propio Kanye (ninguno de los cuales acudió a la gala) quedaron apartados o relegados exclusivamente a su categoría, la de rap o hip hop. El presidente de la academia ha respondido a través de una entrevista con Billboard, defendiendo el carácter democrático de las votaciones que eligen a los ganadores a través de una reforma recién implantada y por la cual es necesario renovar la condición de votante. “A menos que sigas en la música como principal ocupación, podrías no renovar como elector”, asegura Neil Portnow.

Adele, la triunfadora de los Grammy 2017. ampliar foto
Adele, la triunfadora de los Grammy 2017. FilmMagic

El presidente niega categóricamente cualquier motivo racial en una academia que tiene un sistema de una persona igual a un voto, y alega que se trata más de una cuestión de “gustos personales” de quienes deciden. Pero admite que la organización tiene que mejorar. “Con una mayor participación de las distintas comunidades, así funciona la democracia”, afirma. Los académicos se lamentan por la ausencia de artistas tan importantes en la gala, “ya que no podemos prosperar como un espectáculo, como una academia y como defensores de la industria sin ellos”. Por último, Portnow ofrece una solución: “Participad y votad, sed parte del debate. No es que os animemos a ello y lo recibamos con agrado, es que lo necesitamos”.

Unas explicaciones que no modifican unos datos que apuntan a que la Recording Academy estadounidense parece tener un problema con el hip hop. Cada año se abre más una brecha entre los artistas nombrados por la crítica como los mejores y los que acaban llevándose el Grammy. En 40 años solo dos álbumes de rap se han llevado el premio al disco del año, el Miseducation de Lauryn Hill y el Speakerboxxx/The Love Below de Outkast. Solo tres artistas negros han ganado ese premio desde el año 2000, y sin embargo según las encuestas realizadas entre la crítica especializada los mejores discos de los últimos años han sido discos de artistas afroamericanos.

Kanye West, uno de los más críticos con la academia, no fue a la gala y se quedó en Nueva York. ampliar foto
Kanye West, uno de los más críticos con la academia, no fue a la gala y se quedó en Nueva York. GC Images

El año pasado el rapero Kendrick Lamar perdió el premio al disco del año ante el 1989 de Taylor Swift. Uno de sus productores declaró el pasado domingo ante la derrota de Beyoncé que “sabía lo que iba a pasar, esto ya lo hemos visto”. Voces más apaciguadoras señalan que el disco de Beyoncé era el mejor, pero que se enfrentaba al más vendido y popular (25 de Adele ha despachado más de 9 millones de copias solo en Estados Unidos). Pero a Beyoncé ya le ha pasado más veces. En 2015 frente a Beck, y entonces la superventas y famosa era ella pero eso no le garantizó el gramófono.

Para colmo, también Billboard ha revelado estos días que Beyoncé podría estar siendo discriminada por las emisoras de radio de música pop (las que tienen mayor proyección comercial). La última vez que la diva alcanzó el número uno en una lista que no fuese de R&B o hip-hop fue en 2009 con su tema Single Ladies. De su último disco Lemonade, que ha tenido unas ventas y un impacto cultural incuestionable, el máximo puesto alcanzado por una de sus canciones en una lista pop ha sido el 33, con Sorry. Parece mentira que a estas alturas alguien dude que Beyoncé, su música y su legado son historia del pop. Pero es real.

Single Ladies, de 2009, el último exitazo pop de Beyoncé según las radios

 

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