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Ni látex ni cadenas: cinco técnicas muy sencillas para pasar al siguiente nivel

Existen fórmulas y juegos que consiguen que el placer dure más y sea más intenso. Si los domina, será el no va más en la cama

El sexo es ese terreno en el que cuando sentimos que por fin estamos al día, algo nos recuerda que tenemos mucho que aprender. Existen técnicas, lamentablemente poco conocidas, que llevan irremediablemente al disfrute y a mejorar nuestro talento como amantes. Dominarlas no solo depende de la práctica, sino también de aprenderse bien la teoría. Según los expertos consultados, las tres claves para lograrlo pasan por cambiar nuestras concepciones en cuanto a la duración del acto, conseguir tener un mayor control sobre nuestro cuerpo y, sobre todo, estar abierto a nuevas formas de buscar el placer.

La técnica del espejo

Esta técnica consiste, según la sexóloga Verónica Vivero, “en copiar lo que el otro hace, tocarle como él lo hace. Cuando tu pareja te acaricia, simultáneamente tú imitas sobre su cuerpo los mismos movimientos. De este modo tan gráfico podemos aprender cómo y con qué intensidad le gusta que le estimulen. Es una técnica ideal para conocer mejor al otro y fomentar el sentimiento de unión".

El stop start

La popularizaron los sexólogos Masters y Johnson. Tal y como explica el sexólogo Fernando Villadangos, “consiste en aplicarla primero durante la masturbación y, una vez dominada, durante la penetración de forma lenta". La idea es que el hombre debe identificar el momento pre-eyaculatorio para detener la estimulación unos segundos (stop) y luego volver a retomarla (start) y así hasta tres repeticiones. Además del placer que pueden provocar esos imprevistos cambios de ritmo, esta técnica ayuda a controlar la eyaculación precoz, que según datos de la Asociación Española de Urología, afecta en torno al 30% de los hombres.

El beso de Singapur

Bajo este sugerente nombre se encuentra está técnica —también denominada pompoir— que, en palabras de la fisioterapeuta de suelo pélvico y experta en educación sexual, Vanessa Pazos, “consiste en realizar contracciones y relajaciones de la musculatura del suelo pélvico, para simular un efecto de succión durante un acto erótico con penetración. Esta técnica requiere de cierta habilidad, así como es necesario tener un buen control del suelo pélvico, que se consigue realizando los conocidos como ejercicios Kegel”. Además de increíbles sensaciones para ambos, puede ser una herramienta comunicativa, de juego y de experimentación, que aumente la complicidad, comunicación y diversión, añade esta experta.

El juego del reloj

Esta otra forma de incrementar el placer se basa en introducir los propios dedos o los de la pareja en la vagina, marcando o pidiendo que marque diferentes horas de un reloj, para averiguar cuáles son los movimientos favoritos. Vanessa Pazos, añade que “para explorarnos intravaginalmente, primero empezaría con la yema de un dedo a buscar zonas que nos resulten más sensibles, que nos provoquen sensaciones, esto nos llevará a localizarlas”, y el resto solo será “sentirnos y dejarnos fluir”.

La alineación coital

Permite una mayor fricción del clítoris durante la penetración. Es una variante de la postura del misionero, y como relata Verónica Vivero, “para practicarla, la pareja se coloca bocarriba con las piernas ligeramente separadas y el chico deberá apoyar su peso sobre ambos codos y colocar su hueso púbico contra la mujer y lograr de este modo rozar su clítoris”. Es recomendable colocar un pequeño cojín tras la zona lumbar para conseguir una mayor inclinación. “Además, el movimiento en vez de dentro afuera, será de abajo arriba, dando mayor importancia a la fricción que al empuje”, recomienda la especialista. “El orgasmo es más fácil de conseguir, dado la estimulación directa que se produce tanto del clítoris, como del punto G”.

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