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Manuela Vellés denuncia: “Todos los protagonistas del cine español actual son hombres”

La actriz, que triunfó en 'Velvet', considera que, en la trama, las mujeres "solo son las desencadenantes de los conflictos"

Manuela Velles
Manuela Wellés posa en exclusiva para ICON con un body Wolford.

“Todos los protagonistas de las películas españolas más potentes de este año han sido hombres. Me fijo en las series y veo que las mejores tramas y los diálogos más largos los tienen también ellos. Nosotras sólo somos las que desencadenamos los conflictos. Quiero pensar que es casualidad, pero a veces me resulta complicado”.

Lo denuncia Manuela Vellés (Madrid, 30 años), una de las actrices españolas más en alza, con diez años de carrera, desde aquel papel en Caótica Ana, de Julio Medem, en 2007, a la recientemente finalizada serie Velvet.

" Las mejores tramas y los diálogos más largos los tienen los hombres. Nosotras sólo somos las que desencadenamos los conflictos"

Dice Wikipedia que Manuela Vellés proviene de una “familia de artistas”. Ella se lo piensa. “¿Artistas? Bueno, la verdad es que sí. Mis padres y mi abuelo son arquitectos y mi segundo apellido es Casariego”. Resulta que la actriz madrileña es sobrina del poeta Pedro Casariego, prematuramente desaparecido, y de Martín, novelista y guionista de Amo tu cama, rica, entre otras. Pero sobre todo hay arquitectos. Lo son sus padres o su tío Juan y también lo fue su abuelo, creador de edificios tan emblemáticos como la madrileña Torre Windsor. “En mi casa lo que recuerdo es la lectura, que estaba por todas partes. Crecí rodeada de libros y de películas, pero no hay actores. Ninguno de mis hermanos se dedica a esto. Yo trabajo en el mundo de las emociones. Lo mío es más expuesto. En mi familia son más para adentro”, reconoce.

Manuela Vellés en el papel de Luisa en la serie 'Velvet'.
Manuela Vellés en el papel de Luisa en la serie 'Velvet'.

Acaba de terminar la sesión fotográfica y falta un rato para que llegue el taxi que la llevará a la estación de Atocha. Viaja a Barcelona, al rodaje de Muse, la próxima película de Jaume Balagueró. “Él lo define como un thriller sobrenatural. Empezamos en noviembre en Dublín. Después el equipo fue a Bélgica. Se paró en Navidad y ahora nos juntamos otra vez. La película está ambientada en Irlanda, pero los interiores los rodamos en Barcelona. Me apetece todo. Es mi primer rodaje en inglés y estoy muy ilusionada”.

Manuela se ha puesto solo una chaqueta Levi’s.
Manuela se ha puesto solo una chaqueta Levi’s.

Manuela está en racha. Tiene pendiente de estreno Las siete muertes, de Gerardo Herrero, y hace poco se anunció que protagonizará El año de la plaga, dirigida por Carlos Martín Herrera. “Crees que ser actriz es actuar. Y la verdad es que no tiene nada que ver. Actúas poquísimo, muy pocos días al año. E incluso esos días pasas la mayor parte del tiempo esperando en un camerino. Es muy raro. Ser actriz son muchísimas otras cosas. Y desde luego es aprender a no trabajar, a aprovechar tu tiempo libre y sentirte bien con ello. Conlleva un trabajo personal que flipas. Yo lo que he hecho es mirar hacia adentro, armarme y poner los pies en la tierra para sobrellevar todo eso que no es actuar. Han sido años de ir adaptándome. Pero no cambiaría este trabajo por nada”.

Es lo que tiene haber empezado a lo grande. Con 19 años debutaba como protagonista de Caótica Ana, de Julio Medem. La película fue machacada por la crítica, pero ella sólo tiene buenas palabras. “Nunca me había puesto delante de una cámara. Tuvo sus ventajas, no sentía presión. No sabía la responsabilidad que conlleva ser protagonista. Para mí era un juego. Lo pasé muy bien”.

"Te vas entrenando según te pasa. A palos. Cuantas más veces lo sufres, menos duele. Pero es duro", dice sobre el acoso de la prensa rosa, cuando salía con Miguel Ángel Muñoz

Hace una década de aquello. Esa adolescente cumplió 30 en enero. “Ya puedo decir eso de: ‘Yo, que ya llevo diez años en esto…”, bromea. “Me resulta raro, pero lo veo. Por un lado ha pasado rápido, por otro me doy cuenta de que soy otra mujer, una totalmente distinta”.

Ha aprendido a base de crecer en público. Las vidas privadas de las actrices son exprimidas por la prensa rosa desde que el cine es una industria. Para un mundo como ese, ávido de noticias que en realidad no lo son, los avatares diarios de parejas de actores, como la que componían ella y Miguel Ángel Muñoz, son un dulce.

La actriz lleva un top de Gucci.
La actriz lleva un top de Gucci.

“Eso siempre está ahí y todo depende de cómo lo lleves. No sólo de cara a los periodistas. También de cómo asumas tú misma algo que lees y que te tiene que entrar por un oído y salir por el otro. Te vas entrenando según te pasa. A palos. Cuantas más veces lo sufres, menos duele. Pero es duro, porque al final la imagen que la gente se hace de ti sale de ahí”.

Al parecer, si alguien quiere conocer a Manuela Vellés hay otra forma: es cantante y guitarrista desde los 14 años. “Mi proyecto personal, fuera de lo profesional… por ahora”. Así define esa afición que se ha convertido en un modo de mostrarse tal y como ella se ve. “Me gustan las letras que me cuenten algo. No me gusta llorar en las canciones. En general me gusta la imagen de mujer fuerte que sale adelante y a la que cada decepción le supone un reto y le hace crecer”.

La presión, afirma, se ha rebajado. Asegura que no la identifican por la calle y tiene muy clara la razón. “Hace mucho que no salgo en la tele. Y eso se nota. Hace dos años que dejé Velvet y llevo uno en que estoy muy tranquila. Más ahora, que me he cambiado el pelo [su personaje en Velvet tiene el pelo rubio] y nadie me reconoce”. Al menos en España, matiza.

“Las nuevas plataformas digitales están siendo muy buenas. Hay más trabajo y llega a más gente. Por ejemplo, cuando rodé Las siete muertes en República Dominicana, la gente allí me reconocía y me llamaba Luisa, como mi personaje en Velvet. Veían la serie en Netflix”, dice esta firme defensora de los nuevos formatos. “¿Qué es eso de educar al público a ir al cine? Que vaya si quiere, pero si prefiere verlo en el iPad en el metro, me parece estupendo. Está bien que la gente vaya a las salas, pero no sólo eso es cine”.

En esta foto, con un abrigo Emporio Armani.
En esta foto, con un abrigo Emporio Armani.

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