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Ser tronista o cómo sobrevivir a un San Valentín eterno

Las citas televisadas se hacen con hueco muy importante en las pantallas

El concepto de amor ha cambiado enormemente con el paso de los años, o eso dicen los mayores. Lo cierto es que ahora un simple dedazo en tu pantalla móvil puede regalarte la más romántica de las veladas, o simplemente la peor cita de tu vida. Pero no es menos evidente que el riesgo de perder es el mismo que el de la carta, aunque los tiempos sean totalmente dispares. El caso es que la televisión ha consagrado un nuevo tipo de romanticismo, un juego televisado donde ocupar el trono es el gran objetivo. Uno de los grandes ejemplos es The Bachelor, el programa estadounidense que se basa en que una gruesa lista de mujeres conquiste al soltero de turno. Bienvenidos al cortejo en directo.

Imagen del programa 'Mujeres y hombres y viveversa'
Imagen del programa 'Mujeres y hombres y viveversa'

No sé si sois conscientes de ello, pero en 2008 se emitía a través de Telecinco el primer programa de Mujeres y Hombres y Viceversa en España. Un hecho que puede que solo le importe a una audiencia, que aunque no pasa su mejor momento, ha logrado superar el millón y medio de espectadores en la sobremesa. Lo cierto es que esta circunstancia supone más de 2000 programas y una media de un trending topic por tronista o episodio —en el peor de los casos—. Con orígenes en el Uomini e donne italiano, el show presentado por Emma García es uno de los muchos viajes en busca de algo parecido al amor que se retransmiten hoy en día en todo el mundo y que anticipaba Jesús Puente en Lo que necesitas es amor. Los dating shows se han extendido por las televisiones de todo el mundo, puedes salir desnudo o dejar que tus padres elijan port ti. Si no sabes qué estilo prefieres a la hora de ligar solo tienes que buscar en Google.

Respuestas de Google a la búsqueda 'Dating show'
Respuestas de Google a la búsqueda 'Dating show'

En España, el universo de los viceversos se vende en un contexto totalmente distinto y con un gancho más desafiante, “si buscas pareja y no tienes miedo a las citas, no pierdas tu oportunidad”. Y lo hace con un llamamiento a la improvisación, “pueden participar todos aquellos que están deseando encontrar el amor de su vida o simplemente pasar un buen rato conociendo gente nueva”. Esta invitación a pasarlo bien contradice la conocida política de repesca del programa, que hace que asciendas de pretendiente a tronista y de tronista a gancho (persona que opina desde el público) hasta que el personaje deje de interesar o pase a mejor vida (otro programa de la cadena).

Toda esta mecánica amorosa cuenta con asesores (gente famosa de la cadena que aconseja a tronistas y pretendientes). Esta selección de opiniones está avalada por el éxito que hayas tenido en otros realities de la cadena o por tu cercanía a determinadas vacas sagradas del mundo rosa. Es decir, aquí el amor es lo que menos importa, ¿Será esta la clave del éxito de Mujeres y Hombres y Viceversa? Esto ayudaría a entender el hecho de que los usuarios de Tinder gasten sus ‘me gusta’ a la velocidad de la luz. Incluso que el otro dating show de Mediaset, First Dates, siga la misma estela positiva en la audiencia y más de un millar de parejas hayan pasado por su restaurante. Claro está que la idea de Cuatro cuenta con un morbo añadido, el que producen dos personas que ligan mientras comen.

Lo que demuestran este tipo de shows es que la cooperación entre cadenas es posible, sobre todo si la magia de San Valentín está metida en el negocio. Sin ir más lejos, una de las actuales tronistas del programa de Telecinco ya había sido protagonista de Un príncipe para tres princesas (derivada de Un príncipe para Corina) que emitió Cuatro en 2016. Una situación que ya se había producido con un exconcursante de Gandía Shore. Este trasvase también se ha podido observar en el restaurante que dirige Carlos Sobera, donde algunos de los que acuden a las citas a ciegas ya habían pasado anteriormente por Mujeres y Hombres y Viceversa o ¿Quién quiere casarse con mi hijo? Aunque si hablamos de matrimonio (y vacaciones en Cancún) Casados a primera vista de Antena 3 es el ejemplo perfecto. Está claro, el amor televisado es tendencia, aunque los cromos de los concursantes se repitan más de lo necesario y Cupido no esté ni en la lista de invitados.

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