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Guiar a los nativos digitales por los peligros de Internet

Un 38% de los menores acceden a la red a través de los dispositivos de sus padres, usando el perfil de estos o uno ficticio, según un estudio de Google

Los nativos digitales y la tecnología.

“Los niños no nacen aprendidos, puede que tengan un menor respeto a la tecnología del que le tenemos los mayores, pero esto no quiere decir que sepan sacarle partido o que sepan a qué se enfrentan en la red”, afirma Javier Pedreira, Wicho, coordinador del libro colaborativo Los nativos digitales no existen (Deusto), en el que 18 expertos en diferentes disciplinas relacionadas con las TIC ponen en entredicho un concepto, el de “nativos digitales”, que se ha generalizado a la hora de referirnos a los niños nacidos en la Era Google, otorgándoles, por el mero hecho de casi nacer con un smartphone en la mano, unos conocimientos y un saber estar en la red que no se corresponde con la realidad. ¿Existen los nativos digitales? ¿Los padres controlan lo que ven sus hijos en la Red? Dos preguntas a tener en cuenta este martes 7 de febrero, jornada en la que se celebra el Día Internacional de Internet Seguro

“Es cierto que en muchos casos los padres y las madres dejan hacer a los menores ante su supuesto mayor nivel de conocimientos y capacidades técnicas”, corroboran desde el equipo de menores de la Oficina de Seguridad Internauta (OSI), perteneciente al Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). ¿Podemos decir, por tanto, que estamos subestimando los padres los peligros de internet? “En general, las familias sí que se preocupan por la seguridad de sus hijos e hijas en Internet como demuestran las miles de consultas atendidas“, manifiestan desde OSI. Una opinión que refrenda Pedreira que considera que es más bien una “especie de ignorancia feliz que hace que les presupongamos superdotados en este sentido, minusvalorando la existencia de riesgos”. El cocreador de la web sobre tecnología Microsiervos es un gran defensor “de las bondades de Internet”, pero reconoce que como cualquier otra herramienta, la red “tiene un lado oscuro” que los padres tienen que explicar a los hijos, precisamente para que estos sepan discernir.

Ese lado oscuro tiene nombres y apellidos: ciberacoso, grooming, sexting, malware o suplantación de identidad. Conceptos que cada vez tienen más espacio en los medios de comunicación a la par que se multiplican los casos de niños y adolescentes que sufren sus consecuencias. El EMEA Parents Survey de Google, un estudio en el que han participado 2.411 padres con niños de entre tres y 16 años de seis países distintos, entre ellos España, demuestra que los progenitores son cada vez más conscientes de estos riesgos. No en vano, el que entren en contacto con extraños (37%), accedan a contenido inapropiado (22%), les suplanten la identidad (10%) o compartan información personal (8%) figuran entre los mayores miedos de los padres, que sobre todo a partir de los seis años, en porcentajes que se aproximan al 50% (y se incrementan con la edad) dicen hablar con sus hijos sobre estos peligros de Internet.

“Conviene que seamos conscientes de que los riesgos a los que se enfrentan los menores en línea son equivalentes a los que se pueden encontrar en su mundo físico. Internet es un espacio público como una calle o plaza, y por lo tanto está lleno de posibilidades, de gente, aunque también de riesgos”, afirman desde la Oficina de Seguridad Internauta. Al final, como afirma Javier Pedreira, en Internet deberíamos actuar con la misma cautela que cuando decimos a nuestros hijos que no se vayan con desconocidos por la calle. “El problema es que muchos padres no lo hacen”, añade, antes de tachar de “irresponsabilidad” el que los progenitores no quieran saber nada de nada de la red y de las webs por las que navegan sus hijos, ya que “queramos o no forman parte de Internet, de un mundo interconectado”.

La importancia del acompañamiento

Según datos del estudio llevado a cabo por Google, un 38% de los menores acceden a la red a través de los dispositivos de sus padres, utilizando el perfil de estos o uno ficticio y pudiendo acceder por tanto a contenido no recomendado. “Muchas veces los padres usan los dispositivos tecnológicos como apaganiños. Desde edades muy tempranas los pequeños están muy acostumbrados a manejar smartphones y tabletas, a ver vídeos de Peppa Pig en Youtube. Pero en Youtube, por ejemplo, si te descuidas acaban viendo un vídeo que no deberían ver”, reflexiona Pedreira.

Por ello, casi desde el mismo momento en que los niños “son capaces de manejar un ratón”, los padres deberíamos estar a su lado, acompañándoles en la navegación, explicándoles los riesgos, enseñándoles a utilizar la red de forma segura. “Somos un modelo para nuestros hijos e hijas. Aprenden más de lo que hacemos que de lo que les decimos. Además, darles acceso a Internet sin ningún tipo de control o supervisión sería equivalente a dejarles salir a la calle libremente e irse donde quieran (o donde les lleven). Si a esa edad no les dejamos salir solos, quizás tampoco debieran estar solos en Internet”, aseguran desde la Oficina de Seguridad Internauta.

Según Google, un 47% de los padres utilizan su cuenta para navegar junto a sus hijos a diario o de forma muy frecuente, en contraposición con el 27% que o no lo hace nunca o solo lo hace como mucho una vez al mes. “Lo ideal”, según los responsables de OSI, es que se haga “continuamente, de manera natural y adaptándonos a la edad y madurez del menor” y que esta supervisión se lleve a cabo desde el primer contacto con la tecnología del menor, “para ir comentando juntos y de manera sencilla algunas cosas en las que nos debemos fijar al navegar, como por ejemplo que no todo lo que sale en Internet es cierto”.

¿Es más efectiva esta navegación conjunta que todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición para evitar que nuestros hijos accedan a determinado contenido? Los resultados del estudio de Google colocan al antivirus como la herramienta más utilizada por los padres (más de la mitad lo usan), seguido por los programas de control parental (35%). Sin embargo, para el coordinador de Los nativos digitales no existen, herramientas como la del control parental “dan una falsa sensación de seguridad, ya que los filtros son imperfectos y luego, cuando salen de casa, los niños puede que se encuentren con dispositivos sin esos controles y lleguen a contenido no apropiado”, por lo que sería mejor que mientras navegamos con ellos, lleguemos a ese tipo de contenido, para explicarles por qué no hay que acceder a él.

De la misma opinión son en OSI, donde consideran que estas herramientas podrían ser “un complemento útil” para limitar y supervisar la actividad de los menores en internet, pero matizan que “nunca” podrán reemplazar la necesaria labor de acompañamiento y diálogo que se ha de dar en la familia. En ese sentido, más allá de tratar sobre las páginas web poco apropiadas, de los banners de publicidad o de las descargas que podrían contener virus, desde la oficina estatal animan a “fomentar un espíritu crítico” en los menores que les permita “cuestionarse la veracidad de una información para no caer en bulos, cadenas, ni tomar parte en modas peligrosas”; también a “trabajar su asertividad”, para que sean capaces de decir no, rechazando de esta forma “contactos de desconocidos y otras peticiones que les incomoden”. Por último, insisten en no olvidar “el respeto hacia los demás”, promoviendo la responsabilidad y la empatía “para que no dañen a otras personas, ni directamente, ni compartiendo o dándole un me gusta a un comentario hiriente o inapropiado”.

Lo fundamental, por tanto, es acompañarles y aconsejarles, que no controlar o dirigir. Una fórmula para ello, según Javier Pedreira, podría ser interesarnos por sus gustos, preguntarles qué ven en la red y por qué les interesa determinado youtuber, juego o red social. “Hacer que ellos se sientan, por así decirlo, responsables de tu formación. Al final, si no sabes que están haciendo difícilmente puedes aconsejarles, mientras que si fomentas los aspectos positivos de sus gustos, si sabes orientarles, van a disfrutar tanto haciendo lo que les gusta que no van a tener tiempo de buscar el lado oscuro de la red”, concluye. Una opinión que refrendan desde la Oficina de Seguridad Internauta, ya que si conseguimos incluir en nuestro diálogo cotidiano sus actividades online, sus juegos o los amigos con los que se relacionan por internet “estaremos obteniendo mucha información útil para prevenir o detectar un posible problema al mismo tiempo que reforzamos la confianza mutua, lo que es muy útil para afrontar situaciones de conflicto”.

Herramientas de Google para mejorar la seguridad y la privacidad

SafeSearch: una vez realizamos una búsqueda en Google, desde la pestaña de configuración podemos activar estar herramienta para filtrar de los resultados de las búsquedas el sexo y la violencia explícita.

Modo restringido en YouTube: a través de él podemos limitar el acceso a vídeos no aptos para menores por su contenido violento o sexual.

Controles parentales en Google Play: podemos requerir autenticación para realizar la compra de aplicaciones y poner restricciones a las Apps que se pueden descargar o comprar desde el dispositivo.

Configurar perfiles restringidos en tabletas Android: a través de ellos podemos controlar el contenido al que acceden los más pequeños de la familia, evitando el acceso a determinadas webs y aplicaciones.

Mi cuenta: a través de ella podemos gestionar tanto la privacidad como la seguridad de una cuenta de Google y controlar, editar o borrar los datos asociados a la misma.

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