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Cómo unir bourbon y vanguardia

Entrevistamos al diseñador Pablo Limón, un genio trotamundos que ahora firma una pieza exclusiva para Four Roses Small Batch

El diseño de Pablo Limón para Four Roses Small Batch se presenta en tres variaciones cromáticas.

Hay muchas formas de dar un golpe de timón. El madrileño Pablo Limón descubrió su vocación cuando trabajaba en un lugar ya suficientemente envidiable: una agencia de branding en Milán. “Teníamos muchos proyectos relacionados con el producto, definiendo acabados, materiales y formas geométricas”, explica. “La idea de sostener tu proyecto entre las manos fue un catalizador que me hizo descubrir nuevos puntos de vista, y de vida”. Dicho y hecho, se puso manos a la obra para convertirse en diseñador. “Cuando era un chaval no pensaba que diseñar fuese un trabajo real. Luego aprendí que el diseño puede hacerse notar o ser invisible, pero también puede ser tan fuerte como para afectar a la conducta de las sociedades”.

El diseñador Pablo Limón (Madrid, 1985).

Su proyecto más reciente ha sido crear una estructura que acompaña a la nueva edición limitada de Four Roses Small Batch, y cuenta con todos los elementos claves de su estilo: estructuras ligeras, materiales delicados y toques de color plenamente contemporáneos. “Decidí construir una miniarquitectura que envolviera el producto y matizara la relación de la marca con el espíritu americano”, describe. Desde luego, el espíritu americano es algo esencial para uno de los bourbon más veteranos y valorados del mundo. La edición limitada Four Roses Small Batch reúne tres de los diez destilados icónicos de Four Roses y, como todos los productos de la casa, está creado de forma totalmente artesanal en Kentuky. El resultado es un equilibrio tan delicado como el diseño de Pablo Limón para esta edición especial. “La miniarquitectura está compuesta por elementos geométricos en aluminio pintados al horno en una gama de colores. Las piezas se unen unas a otras a través de un sistema de juntas inspiradas en técnicas básicas de construcción”.

Desde luego, no es un modo habitual de presentar un producto, pero la generación a la que pertenece Pablo Limón se ha acostumbrado a trabajar en coordenadas distintas a las de otros tiempos. Literalmente. Su estudio, Pablo Limón Design Office, fue fundado junto a Miguel Lasso en 2013, y tiene sedes en Madrid, México y Nueva York. “El cambio horario es matador”, bromea, “pero es increíble tener la oportunidad de trabajar por el mundo, porque cada lugar funciona de un modo totalmente distinto y eso obliga a replantearse continuamente los métodos de trabajo y diseño”. ¿Y qué parte de su trabajo desarrolla en cada ciudad? “En Ciudad de México no hay límites para producir creativamente, pero hay que utilizar los recursos de un modo inteligente, ya que logísticamente puede llegar a ser un infierno. En Nueva York tenemos nuestra base de operaciones. En Madrid están nuestros orígenes y la posibilidad de desarrollar proyectos tan divertidos como un faro en Lanzarote”.

Y ¿cómo es el proceso de trabajo de un diseñador que, en pocos años, ha logrado establecer un estudio propio con proyectos globales? “Yo me despierto muy pronto por las mañanas, a las 5:50, y me gusta dedicarle una hora y media a leer el periódico y un buen libro, a modo de meditación. Lo que me inspira son las experiencias, caminar por barrios donde hay una historia y las cosas están hechas con una cierta alma, acudir a museos donde siempre encontrarás y aprenderás algo nuevo, navegar en internet de modo consciente…” ¿Su estilo creativo? “La funcionalidad lo es todo. Todo tiene que tener un porqué”.