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¿Cómo hay que dar las medicinas a los bebés?

La Asociación Española de Pediatría resuelve las dudas tras la muerte de un recién nacido en Francia

Un niño toma vitamina D con pipeta. AFP

La muerte de un recién nacido en Francia, que tuvo dificultades para respirar después de suministrarle vitamina D con pipeta, abre el debate sobre cómo los padres deben administrar fármacos líquidos a menores de corta edad. La víctima sufrió una parada cardiorrespiratoria antes de llegar al hospital, donde ha fallecido. Las autoridades francesas han subrayado que el medicamento no pone en riesgo a los menores, sino la forma de adminístralo. 

Juan Bravo, pediatra y miembro de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap) explica que los fármacos líquidos deben administrarse lentamente y siempre con el bebé incorporado, nunca cuando esté tumbado. “Normalmente, se aplica en gotas. Estas se echan en una cuchara y se les da con precaución. No se les puede inyectar de forma brusca”, explica.

La vitamina D es un suplemento que se administra a bebés sanos a partir de la primera o segunda semana y durante los primeros 12 meses de vida. La cantidad es de entre tres y seis gotas. Los medicamentos que se comercializan en España pueden tomarse en forma de gotas o a través de una jeringuilla. “Es una cantidad pequeña que si se administra muy despacio no debería dar problemas. También hay vacunas que se aplican por vía oral y se les suele poner a los niños en un lado de la boca. El problema es que a veces lo escupen”, cuenta el pediatra.

Fortalecer los huesos y evitar casos de raquitismo son los principales motivos por los que se recomienda dar los recién nacidos este suplemento. La dieta aporta, como mucho, el 10% de la cantidad de esta vitamina que necesita el hombre, según la Aepap. Esta se encuentra en alimentos como el pescado azul, aceite de pescado, grasa de mamíferos marinos, lácteos y cereales. El resto de vitamina la elabora el organismo con la exposición a la luz solar.

Los niños nacen con pocas reservas de vitamina D y dependen de la leche materna, la luz solar o los suplementos como fuente de esta vitamina en los primeros meses de vida. Su presencia en la leche depende de las reservas de la madre y a menudo es escasa. Además, la exposición al sol no siempre es posible para los niños que viven en latitudes altas. Por todo esto, los lactantes son particularmente propensos a padecer carencias de vitamina D, según explica la Organización Mundial de la Salud. ¿Hay otros factores? Las personas con piel oscura porque la sintetizan menos y aquellos que se exponen al sol menos de 10 minutos al día.

Francia han suspendido de forma cautelar la venta de este fármaco, aunque sea la forma de administrarlo —el frasco se vende con una pipeta— la que presenta riesgos, según el Ministerio de Sanidad francés.

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