Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Mezcal, un placer milenario

Esta bebida mexicana se ha puesto de moda, pero muchos aún no saben cómo beberla y su primer contacto puede resultar en un desastre absoluto

Mezcal, un placer milenario
Instagram

Los placeres de la vida provocan cerrar los ojos. Y un buen mezcal también. Muchos dirán que es una locura. Que su sabor potente causa malestar, que es difícil de tomar. Pero en realidad se trata de encontrarle el gusto. De darle una segunda, tercera y hasta una quinta oportunidad. ¿Por qué?, pues porque es una bebida milenaria y una excelente excusa para conocer a fondo la cultura y la gastronomía azteca. Que por otra parte, está tan de moda en España.

Desayunando amores. photo by: @poccs

Una foto publicada por Mezcal Amores - Mezcal Amarás (@mezcalamores) el

El mezcal es producto de la fermentación del corazón de la planta de Agave o Maguey (de esta misma planta se elaboran otras bebidas como el pulque o el tequila). Su sabor esconde pinceladas a aromas ahumados, amaderados o afrutados, —dependiendo del tiempo de añejamiento, reposo y, por supuesto, del tipo de agave con el que se ha elaborado—. Sin embargo, todo este despertar de gustos no se puede apreciar si lo bebemos de golpe. Se ha convertido en una costumbre coger el vaso de chupito y, sin pensarlo, tomarlo de un trago. Craso error. Olvídate de las escenas de actores sufriendo, llorando un desamor, tirados en la cantina pidiendo cantidades ingentes de esta bebida y cantando rancheras; es puro drama. Anímate, mejor, a degustarlo lentamente. A dar un pequeño sorbo. A tomarlo a besos. Jugando con él en tu boca. A tragarlo y permitir que su aroma y su sabor exploten en tu paladar. Claro que será un trago fuerte. Claro que las primeras veces te hará fruncir el ceño. Pero si te atreves a probarlo otra vez, comprenderás por qué quienes hemos caído en sus redes ya no podemos dejarlo.

Y si te das por vencido, si por más que lo bebes no puedes con él, entonces y solo entonces, pide un cóctel. Te irás de espaldas al saber la gran cantidad de mezclas que existen en el mundo de la mixología. En Madrid, mi preferido lo hacen en Salón Cascabel (Gourmet Experience, Calle de Serrano, 52). Se llama Cascabel y es una mezcla de mezcal, mango y chipotle. Su sabor es fuego puro. Una composición perfecta que refresca el cuerpo luego de una ardua tarde de trabajo.

Una foto publicada por Mosto SF (@mosto_sf) el

Curiosidades

El mezcal solo se puede producir en México. No existe, hasta el momento, otro país que pueda elaborarlo. Esto es porque es una bebida con denominación de origen.

Muchas botellas de mezcal tienen un gusano en el fondo. Este detalle, en realidad no aporta nada a la bebida. Incluso hay quienes aseguran que puede deteriorar su sabor. A mí, sin embargo, no me consta.

Para que no te tomen el pelo, recuerda que cuanto más transparente sea, será mejor. Esto se debe a que esta bebida se reposa principalmente en vidrio. Así que si tiene color ámbar puede ser que este proceso se haya hecho en otro material y por ende tenga propiedades distintas (o sea, un sabor alterado).

Fíjate que la etiqueta diga que es 100% agave. Y que como mínimo tenga 45% de volumen de alcohol.

No se toma con sal, ni con limón. Si quieres después de darle un sorbo puedes comerte una rodaja de naranja y un poco de chile.

Y, por favor, esto es casi una súplica. Si decides beber mezcal, no mezcles. No ingieras otras bebidas alcohólicas, el resultado puede ser fatal y la culpa, créemelo, no será del mezcal.

Algunas mezcalerías en Madrid y Barcelona

Madrid

La Catrina Cantina (Calle Corredera Alta de San Pablo, 13)

Mezcal Lab (Calle del Gral. Pardiñas, 40)

La mezcalería (Calle Vicente Ferrer, 25)

Barcelona

El antojo (C/Carrer Ataülf, 5).

Oaxaca (Pla del Palau, 19).

Hoja Santa/ Niño Viejo (Av Mistral, 54)