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12 rincones maravillosos (y poco conocidos) de Navarra

Un viaje por algunos de los lugares con más encanto de la comunidad foral

Navarra es una comunidad llena de hitos turísticos: Pamplona, el camino de Santiago, el castillo de Olite, las bardenas... Pero más allá de esos reclamos archiconocidos hay otros rincones igual de encantadores, pero menos trillados. Estos serían mis favoritos:

San Pedro de Echano

1. ROMÁNICO DE LA VALDORBA

Una de las comarcas más desconocidas de Navarra, a mitad de camino entre el Pirineo y el valle del Ebro. La Valdorba es tierra ondulada, de contrastes y mestizajes, donde abundan los bosques, las setas otoñales, los puentes medievales y los pueblos encantadores con nombres acabados en aín: Cataláin, Orísoain, Eristáin, Barásoain. Y famosa por albergar uno de los mejores muestrarios del románico navarro. Templos pequeños, delicados, auténticas sorpresas en piedra tallada ocultas en aldeas minúsculas, como la ermita del santo Cristo de Catalaín. En Olóriz está la iglesia San Pedro de Echano, con sus capiteles historiados. En Orísoain, el palacio y la iglesia parroquial forman uno de los entornos urbanos más fotogénicos de la Valdorba.

Más info: La Valdorba y el románico, Turismo de Navarra.

2. MONASTERIO DE FITERO

Monasterio de Fitero

Un soberbio edificio monacal se levanta sobre un pequeño pueblo de la llanura navarra. La localidad se llama Fitero. Y el vasto conjunto de iglesia, claustro, palacio abacial, hospedería, sacristía, biblioteca y refectorio: Santa María la Real de Fitero. Fue la primera construcción del Cister en Navarra y una de las primeras de España. Si aún hoy impresiona el tamaño y la riqueza arquitectónica del conjunto hay que imaginárselo en 1247, cuando se cree que ya estaba terminada la primitiva iglesia románica y sus edificios anexos. La regla de los monjes blancos del Cister, ora et labora, obligaba a buscar lugares apartados y solitarios para establecer sus fundaciones, lo que a la larga generó una importante repoblación del territorio.

Más info: Ayuntamiento de la Villa de Fitero.

3. CUEVAS DE ZUGARRAMURDI

Zugarramurdi, una pequeña y encantadora localidad en la muga de Navarra con Francia, se ha hecho famosa por sus cuevas, centro de akelarres y ritos de brujería desde época medieval. En 1610 el inquisidor Juan del Valle inculpó de prácticas brujeriles a más de 300 personas del valle, de las que 12 fueron quemadas en la hoguera. La cueva de las brujas, excavada por el arroyo Regata del Infierno, es hoy uno de los principales atractivos turísticos del valle del Baztán. Las cercanas cuevas de Urdax no tienen tanta tradición brujeril, pero son mucho más interesantes desde el punto de vista geológico.

Más info: Turismo de Zugarramurdi.

Peregrinos llegando en bici a Roncesvalles

4. RONCESVALLES

No es descubrimiento, pero lo he traído a esta lista por lo que tiene de importancia para quienes hacen el Camino de Santiago. Roncesvalles nació en lo alto de los Pirineos allá por el siglo XI como monasterio encargado de ayudar a los viajeros y peregrinos que cruzaban por el paso de Ibañeta. Pronto se convirtió en uno de los más ricos y desprendidos hospitales de la vía jacobea. Los archivos recogen, por ejemplo, que en 1660 se sirvieron más de 25.000 raciones a peregrinos en tránsito a Compostela. Su iglesia, reconstruida en 1400 después de un incendio, está considerada uno de los primeros templos góticos de España. Aunque lo mejor de Roncesvalles sigue siendo su ubicación, en las bellas cumbres del Pirineo navarro.

Mas info: Roncesvalles, Turismo de Navarra.

Ermita de Santa María de Eunate

5. SANTA MARÍA DE EUNATE

Magia y misterio se aúnan en esta solitaria iglesia de la llanura navarra. Los caballeros templarios construyeron a finales del siglo XII este templo de planta octogonal siguiendo el diseño del templo de Jerusalén. Eunate significa en euskera “cien puertas”. Su construcción parece deberse al auge del Camino de Santiago que se produjo en torno al siglo XII. Un templo único que guarda cierto halo místico, ideal para el recogimiento de peregrinos y para el deleite de los amantes de lo mágico y lo esotérico. Solo por la belleza y la armonía del lugar, merece la pena el viaje.

Más info: Ermita de Santa María de Eunate.

6. RINCÓN DE BELAGUA

En lo más alto del valle de Roncal existe un pequeño valle lateral excavado por los glaciares. Su acceso es angosto, pero enseguida se ensancha en prados de ensueño y bosques sugerentes. Es el Rincón de Belagua, una de esas pequeñas joyas perdidas en los pliegues del Pirineo. La parte más alta del valle la ocupa el karst de Larra, uno de los parajes de caliza más impresionantes de toda Europa. La erosión talló en esta masa de roca mil grietas y oquedades hasta formar un paraje imposible. Una de estas grietas da acceso a la celebérrima Piedra de San Martín, que con sus 1.340 metros de profundidad fue durante muchos años la sima más profunda explorada por el ser humano. Muy cerca de la boca de la Piedra de San Martín, en el mojón número 262 de la muga hispano-francesa, se celebra cada 13 de julio el tributo de las Tres Vacas.

Más info: Valle de Belagua, Turismo de Navarra.

7. FOZ DE LUMBIER

De todas las hoces o cañones que los ríos que bajan del Pirineo tallaron en las sierras exteriores la más llamativa es la Foz de Lumbier, que forma el río Irati muy cerca ya de su desembocadura en el río Aragón. La fuerza del agua excavó entre los roquedos de Lumbier un estrecho y altivo cañón de poco más de un kilómetro de longitud que fue reino exclusivo de una de las mayores colonias de buitres y águilas del pre-Pirineo hasta que el hombre lo horadó con un túnel por el que circulaba el ferrocarril Pamplona-Sangüesa. Un antiguo camino real cruzaba también el Irati por la salida de la foz, pero quedó intransitable tras la Guerra de la Independencia, cuando las tropas francesas destruyeron el airoso puente del Diablo, cuyos restos pueden aún verse en la pared rocosa, a la izquierda del túnel.

Más info: Centro de Interpretación de las Foces de Lumbier.

Barranco de Peñalén

8. BARRANCO DE PEÑALÉN

Un horizonte que solo tiene final en las Bardenas, por un lado, y en las alturas del Moncayo, por otro. Aunque el rigor científico nos diga que el barranco de Peñalén es un acantilado de margas, un tipo de roca sedimentaria compuesta por caliza y arcilla, impermeable, de textura grumosa y fractura concoidea que los ríos que bajaban del Pirineo se encargaron de erosionar, el imaginario popular prefiere conjeturar toda suerte de leyendas y fantasías en este paredón erosionado de excepcional belleza y altura (392 metros en su cota más alta) en las cercanías de la localidad de Funes. El barranco cambia de tonalidades según la hora del día y la época del año, del amarillo desvaído en el cénit del estío al rojo fueguino en los atardeceres otoñales.

Más info: Mirador Barranco de Peñalén.

Valle del Baztán desde el puerto de Otsondo

9. EL VALLE DE BAZTÁN

El Baztán es la navarra montañosa de perfecta estampa. Un lugar bucólico donde todo parece haber sido creado bajo un patrón estético. La nacional 121, que se dirige a Francia, hace de cordón umbilical entre los pueblos del Baztán. De Elizondo a Bozate, de Bozate a Erratzu, de allí a Zugarramurdi... El clima atlántico domina ya la escena y lo diferencia de otros valles pirenaicos contiguos. Justo a la entrada del valle, en Oronoz, se encuentra una de las reservas naturales más apreciadas de Navarra, el señorío de Bértiz: 2.000 hectáreas de bosque autóctono de un altísimo grado de conservación y que hoy cuenta con un jardín botánico con más de 126 especies de árboles de todo el mundo. La capital del Baztán es Elizondo, que pese a su tamaño conserva el encanto de las casonas tradicionales navarras, las calles empedradas y un ambiente tranquilo y reposado de aldea.

Más info: Portal turístico del Valle de Baztan.

10. CERCO DE ARTAJONA

Se le considera una de las mejores villas amurallada de Navarra y sin embargo sus orígenes tienen más que ver con la iglesia que con la milicia. La muralla tiene un perímetro arriñonado que se adapta a las necesidades orográficas del terreno. Visto a lo lejos, el cerco es una línea esquemática de ángulos rectos, erizada de almenas y torreones prismáticos sobre los que destaca uno, la torre-campanario de la iglesia de San Saturnino, que más que templo destinado al culto parece una continuación del baluarte defensivo. Aun con grandes reformas en siglos posteriores, el cerco de Artajona ha llegado hasta nuestros días como una reliquia de la construcción defensiva de la baja Edad Media, una línea de sillería que envuelve a uno de los cascos urbanos más monumentales de Navarra, repleto de casonas e iglesias.

Más info: El Cerco de Artajona, Turismo de Navarra.

La Selva de Irati

11. OCHAGAVÍA Y SELVA DE IRATI

Ochagavía está en el Pirineo navarro, en la confluencia de los ríos Anduña y Zatoya, muy cerca de la selva de Irati. La "selva" es una misteriosa e impenetrable jungla de bosque autóctono (haya, roble, abeto blanco) que baja desde el pico Orhi y se desparrama por ambas orillas del cauce del Irati, uno de los hayedos más extensos y mejor conservados de Europa. La selva de Irati es una de esas sorpresas que el viajero suponía extinguidas en el tiempo. Solo su condición fronteriza y poco accesible unido a la tala selectiva que se ha llevado a cabo durante siglos explica la fenomenal espesura del bosque de Irati, un lugar privilegiado para los paseos a pie o en bicicleta por una de las manchas forestales más vírgenes del Pirineo.

Más info: Selva de Irati.

12. NACEDERO DEL UREDERRA

Quien lo conoce destaca el color turquesa de sus aguas. Pero son muchos más los encantos de este paraje de la sierra de Urbasa, cercano a la localidad de Estella/Lizarra. Como por ejemplo, los densos bosques de haya, roble, arces, tejos y avellanos que lo rodean. El Urederra es una surgencia kárstica por la que sale a superficie el agua recogida por la masa calcárea de Urbasa. La surgencia provoca una cascada de 100 metros de altura, de extraodinaria belleza. Un camino señalizado permite subir hasta la surgencia en una excursión de un par de horas, ida y vuelta. En verano hay que resevar por internet, ya que la entrada está limitada a 300 personas/día.

Más info: Turismo de Navarra

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