Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ballena busca ballena

Una casualidad geomorfológica hace aflorar en marea baja una enorme cola de ballena en una playa de Costa Rica. Lo curioso es que a esa bahía llegan anualmente cientos de ballenas jorobadas.

Uno de los lugares más sorprendentes que descubrí durante mi último viaje a Costa Rica fue playa Ballena, cerca de Uvita, en la costa central del Pacífico. Una serie de casualidades (una arrecife rocoso paralelo a la costa, unos bajíos arenosos, unas corrientes determinadas) crearon una manga de arena perpendicular entre la costa y el arrecife. Pero ese pasillo de arena queda al descubierto solo en marea baja; con la pleamar vuelve a sumergirse.

Vista de playa Ballena desde el aire Paco Nadal

El efecto es el que podéis ver en este vídeo que grabé con un drone Phantom 3 Professional: una gigantesca cola de ballena que se aprecia solo desde el aire y solo durante las escasas horas que dura la bajamar. Una de las imágenes menos conocidas y más sorprendentes de Costa Rica.

Playa Ballena forma parte del Parque Marino Nacional Ballena, una zona protegida en la costa central del Pacífico costarricense con 13.000 hectáreas de océano y 13 kilómetros de playazos vírgenes, orlados por bosques de palmeras, manglares y arrecifes de coral.

Lo curioso es que el nombre del parque no deriva de la formación arenosa, sino de los cientos de ballenas jorobadas que dos veces al año, entre agosto y noviembre y entre diciembre y abril, de detienen en esta bahía para reproducirse durante su migración anual entre las aguas frías de la Antártida y Alaska.

Parece como si la naturaleza hubiera querido agasajarlas con este monumento natural en forma de cola de congénere.

Más información