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Comida con mala reputación que en realidad nos encanta

Los torreznos, el licor de hierbas, los churros... España es cuna de muchos platos y bebidas que se han demonizado pero que, si nos dejamos de prejuicios, pueden ser todo un manjar. Hacemos un repaso por aquellas recetas que deberíamos sacar del ostracismo

Un plato de torreznos.

España es un país donde la mala prensa de los alimentos nos viene sin cuidado. Porque somos ciudadanos acomodados y nos hemos acostumbrado a que determinados alimentos, sean buenos o malos, formen parte de nuestra alimentación cotidiana aunque supongan un par de décadas menos de vida. En ocasiones, incluso los ingerimos sin darnos cuenta o, directamente, ni siquiera sabemos que son malos para la salud. Aún así, ¿por qué algunos alimentos tienen tan mala prensa sin ser perjudiciales, mientras que otros mucho peores hasta son avalados por supuestos expertos? Aquí tenemos algunos ejemplos.

1- El Calimocho

Inicialmente conocido como el cubata gitano siempre se ha relacionado con el norte de España. Pero en el resto del país no siempre ha tenido una buena prensa. El calimocho, bendita versión del tinto de verano, se hizo muy popular en el mundo universitario y se terminó asociando a fiestas y desenfreno. Equivocadamente se dice que el calimocho es bebida de gente más joven, de guarros o de muertos de hambre. Realmente el calimocho, al igual que el tinto de verano, es una bebida bastante más saludable que por ejemplo un cubata (tiene mucho menos alcohol). Y en verano es ideal. ¡Basta ya de meterse con el calimocho!

2- Las salchichas

Todos tenemos o hemos tenido una abuela que nos ha dicho siempre que las salchichas hay que comprarlas en una carnicería y no comprar las cochinadas esas que venden envasadas. El caso es que el mundo de la salchicha no es como lo pintan. De hecho, desde que existen las Dapwurst, esas salchichas rellenas de mil maravillas, el concepto de que la salchicha envasada es fruto de un exorcismo pasa a ser un mito. Y es que no todo lo que pueda parecer industrial lo es; de hecho con las Dapwurst se rompe el mito de que una salchicha no puede ser de lo más saludable. Incluso las más industriales de supermercado, aseguran en sus páginas webs que están fabricadas con carne de primera calidad. ¿No es muy pretencioso tirarse un farol de ese modo? Yo compro.

3- El licor viejuno

El pacharán junto con el licor de hierbas y la crema de orujo, no pueden faltar en nuestra mesa. Las nuevas generaciones ven en estos licores tan de siempre una abominación absoluta. No se trata de sabores que, a día de hoy, estén tan aceptados como hace unas décadas y, por supuesto, no tienen un gran valor comercial aparentemente. Pero el caso es que la industria del pacharán sigue estando bien presente en cualquier bar que se tercie. La incursión del pacharán en coctelería además es ya un hecho desde el año 2013, poniendo en entredicho a los detractores del licor de endrinas. Por otra parte, el licor de hierbas es y será siempre la versión ibérica del Jägermeister, con similares efectos secundarios. Y luego está el licor de café gallego, otro gran olvidado pero que es una delicatessen que nos estamos perdiendo. El licor viejuno tiene mala prensa porque se asocia a bebida de abuelos, pero aún estamos a tiempo de salvarlo. Yo también quiero ser abuelo.

4- Los churros

Agua, harina, aceite... Esa combinación es una explosión de gordura, lo sabemos. Pero el consumo de churros está tan sumamente generalizado en España que no nos paramos a pensar que nos estamos cebando con un alimento que es no demasiado saludable. Pero el desayuno con porritas es muy nuestro. Porque es una escena familiar perfecta la del que se levanta primero y va a por churros para el desayuno. Como muy nuestra es la feria de pueblo donde no pueden faltar los puestos de churros con chocolate para meterse entre pecho y espalda antes, durante y después de las copas. Porque todos vacilamos de la mejor churrería, que es la de nuestro pueblo. Pero en una churrería puedes encontrar bollería artesana, torrijas en condiciones y hasta cervezas. Mi secreto está en la Churrería de Alcorcón (C/ Los pinos, 40) y hasta aquí puedo leer...

5- Los torreznos

Que todo lo que sale del cerdo se aprovecha es posiblemente algo que haya quedado en el olvido. Con tanta tontuna de la súper healthy people, el cerdo (y su grasaza) ha sido condenado al ostracismo más absoluto. Pero cuando en un bar te ponen un plato de torreznos entre tapa y tapa, ¿cómo es posible que vuele con tanta velocidad? De todos modos, el torrezno que comemos en las ciudades es más una corteza reseca que otra cosa, porque muchos no tenemos ni idea de lo que es un torrezno de verdad. El torrezno de verdad, tiene carne además de corteza y grasa, y en Soria es un estandarte. De hecho hay hasta competiciones por el torrezno más sabroso en la región. Entre una bandeja de carne de pavo industrial superlight, sin sal ni calorías de más y el torrezno, ¿sabríais decir qué es lo menos artificial? Leed la etiqueta; sólo el pavo la tiene.

6- El Tang

Por favor, señores, es hora de abrir una petición vía change.org para recuperar las jarras de cristal llenas de Tang. Posiblemente esta bebida, con la que crecimos muchos de nosotros, acabó en la parte más escondida del supermercado porque ya no se lleva el consumo de azúcar en forma de refresco. Nos hemos olvidado de que con el Tang venían los dibujos animados, los moldes para hacer helados y las pegatinas que brillaban en la oscuridad. Que sí, que también con el Tang tuvimos las primeras caries, pero ¿a quién no le flipaba el Tang tropical? Con la cantidad de cosas industriales que la gente se mete en el cuerpo y se quiere condenar al Tang por ser excesivamente dulce; y eso que desde 2007 tiene la mitad de azúcar (según la Wikipedia) Sin Tang de naranja no existiría Guille Milkyway, ¿no os dais cuenta?. Y probad a mezclarlo con vodka...

Hay miles de alimentos que en teoría son malísimos pero que se consumen de forma masiva. Grandes leyendas urbanas existen sobre el aceite de girasol, las aceitunas, el wasabi, la sal y hasta la nata montada. ¿Cuál es el tuyo?