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Todos los que miraron a las estrellas

El inicio y el fin del universo en la nueva entrega de la colección 'Descubrir la ciencia'. Este domingo, con EL PAÍS

¿Cómo saber qué sucedió al principio de los tiempos? La cosmología, ciencia que estudia el universo, se encontró en sus inicios ante una dura prueba. Ciertamente no había testigos en ese momento y las pistas de lo que ocurrió no son tan cercanas como las que tienen a su disposición otras materias. Gracias a las investigaciones de muchos hombres y mujeres a lo largo de la historia, aquellos que se decidieron a mirar a las estrellas, hoy podemos saberlo con certeza. Y no solo eso, sino también qué es lo que le espera a largo plazo al mundo en el que vivimos. El libro Tras el Big Bang, escrito por Alberto Fernández Soto, recorre los pasos que dieron ilustres estudiosos hasta proporcionarnos el conocimiento de cómo se desencadenó todo.

Como describe el autor en esta nueva entrega de la colección Descubrir la ciencia, el origen del universo no es directamente observable, "con lo cual la tarea se parece más a la de un investigador forense, que debe deducir las respuestas a sus preguntas a partir de las pistas más o menos ocultas que pueda encontrar en la escena del crimen". Por suerte, los astrónomos de decenas de generaciones han ido uniendo las piezas del puzle y hoy, cualquier niño conoce la expresión Big Bang.

Curiosamente, este término nació como una mofa del científico inglés Fred Hoyle, que en 1949 denominó así a esta explosión primigenia como una manera despreciativa de referirse a los modelos de explicación del universo que incluyeran un "instante inicial". Lemaître, uno de los que sí defendía la concepción del estallido, lo había denominado como "huevo cósmico" o "átomo primordial". No obstante, fue el término peyorativo de Hoyle el que perduró y acabó siendo aceptado por los astrónomos y la comunidad científica en general.

Ciencia para todos

EL PAÍS ofrece a los lectores la primera colección de divulgación con la que el lector puede realizar un completo recorrido por diferentes disciplinas, como la física, las matemáticas y la genética, entre otras. Descubrir la ciencia es una colección en la que han participado algunos de los principales expertos en sus campos y cuyos contenidos han sido coordinados por Materia, la sección de ciencia del periódico. Se compone de 40 entregas. La cuarta entrega, este domingo con EL PAÍS, es Tras el Big Bang y cuesta 9,95 euros.

El libro repasa todos los escalones que los estudiosos pisaron hasta dar con la solución. Desde los primeros sonidos que se consiguieron registrar del espacio en los que aún se oía el eco de la explosión, hasta el descubrimiento de la composición de las estrellas o el hallazgo de la constelación de Andrómeda, la más cercana a la Vía Láctea. También incluye los más recientes avances, como el del bosón de Higgs, que llenó las portadas de todo el mundo hace cuatro años, cuando el CERN observó la partícula cuya misión es explicar el origen de la masa de todas las demás. También se incluye el hallazgo de las ondas gravitacionales, el llamado sonido del universo.

No se puede entender el cosmos sin conocer a todos aquellos que contribuyeron a su estudio. A Hubble le debemos el conocimiento de la expansión del universo. Auténtico hombre del Renacimiento, estudiante de matemáticas, astronomía, derecho, literatura y español, también fue un diestro atleta. Tanta perfección irritaba a algunos de sus colegas, como se cuenta en el libro de Fernández Soto. También ellas estuvieron presentes en esta carrera. Las científicas, grandes olvidadas. Una de ellas fue Swan Leavitt, que trabajó bajo las órdenes de Edward Pickering en el Observatorio de Harvard. En ese mismo centro trabajó Williamina Fleming, que contribuyó con tu tarea a catalogar 10.000 estrellas. Lamentablemente estas mujeres tenían un sueldo inferior a cualquier varón que desarrollara su mismo empleo.

Desentrañar los secretos del cosmos ha sido siempre un reto para el ser humano y ahora somos capaces incluso de predecir cómo será el fin del mundo que conocemos: una muerte lenta y oscura.

La cuarta entrega de la colección Descubrir la ciencia, Tras el Big Bang, se vende este domingo con EL PAÍS y cuesta 9,95 euros

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