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El vino oficial del Tour de Francia será…. chileno

Apoyados por Le Pen, los viticultores quieren boicotear la carrera por esa “traición”

En plena campaña por el Made in France y aturdidos por su supuesta crisis de identidad, los franceses sufren una tremenda humillación en un mal momento. Acaban de descubrir que el vino oficial del Tour de este año y el que viene no es de casa, sino de Chile. El primer exportador mundial de caldos (en cifra de negocios) y segundo productor se siente traicionado. Lo dicen los sindicatos del sector, que amenazan con boicotear las etapas que pasen por el Languedoc-Rosellón, primera región vitivinícola del globo. 

La “puñalada por la espalda”, como la define el diputado frentista de esa región Gilber Collard, la ha dado el grupo ASO (Amaury Sport Organization), gestor del Tour y propietario del periódico L’Equipe. El vino elegido, tras previo pago por publicidad, se llama Bicicleta —lógico— y es del grupo Cono Sur. “La afinidad natural del Tour con nuestra marca Bicicleta lo convierte en una oportunidad excepcional para promover nuestros vinos”, anunció ya el año pasado la compañía chilena, que ha estado presente de una u otra manera en las dos últimas ediciones de la ronda francesa.

La caravana oficial del Tour incluirá publicidad del vino chileno en las etapas que se inician este año fuera de Francia (Suiza, Andorra y España). Mayor humillación ante los forasteros. En suelo francés no lo harán por la restrictiva legislación sobre el alcohol.

En un país en el que su presidente, François Hollande, ha sido vapuleado por usar gafas danesas, o en el que exministros como Arnaud Montebourg posan hasta con calzoncillos Made in France, lo del vino chileno resulta insoportable. “El Tour es una vitrina del arte de vivir francés” y lo ocurrido es “una afrenta al savoir-faire”, denuncia el Frente Nacional de Languedoc.

Frédéric Rouanet, líder sindical agrícola de la región, advierte que saben dónde boicotear la carrera. “La gente no entenderá que la policía nos lo impida”. Pero los gendarmes, tan Made in France como el vino, no suelen atender órdenes de los sindicalistas.