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Didier Drogba te quiere a ti

La fundación del futbolista marfileño, centrada en proyectos de educación y salud, busca socios por todo el mundo

Mosquitos exterminados a balonazos. Ésa es una de las metáforas que representa el trabajo del delantero marfileño Didier Drogba fuera del campo de fútbol. La metáfora se ha materializado también en unos dibujos animados del futbolista, cara visible de un proyecto solidario a la vera de la organización United Against Malaria y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. El combate contra enfermedades como el paludismo, el sida y el ébola, en este último caso junto a la FIFA, muestran que la salud es una de las batallas no deportivas en las que ha escogido implicarse. Otra es la educación.

Su nombre debe resultarle familiar, aunque no le interese el deporte: Didier Drogba es una estrella mundial que ahora juega en Canadá, tras pasar por la Premier League y las ligas turca y francesa. Capitán de la selección marfileña de fútbol durante años, se convirtió en una pieza clave del proceso de reconciliación de su país iniciado a raíz de la guerra que comenzó con el golpe de estado del 19 de septiembre de 2012. Jamás quiso mezclarse en política ni ejercer de símbolo, aunque todas las partes en conflicto quisieron apropiárselo. Desde siempre tuvo claro que es un tipo afortunado y quiso mejorar la vida de otros con menos suerte. Jamás se contentó con hacer disfrutar a los amantes del deporte. En realidad, realiza una labor mucho más significativa cuando abandona el balón por el prójimo. Tiene sólo 37 años y a finales del año pasado publicó una autobiografía que ya lo dice todo con el título: Compromiso.

La fundación que lleva su nombre, escondida frente a una guardería, La Marelle, realiza su labor sin aspavientos. Se sitúa en el barrio conocido como Riviera des Jardins, sin carteles, sin pompas. Uno se pierde intentando encontrar la entrada y ni siquiera los viandantes saben indicar con exactitud dónde se sitúa o cómo acceder a ella. El secretario general de la Fundación Didier Drogba es Guy Roland Assemian Tanoh. Viene del mundo humanitario y es amigo personal del futbolista. Otro hombre discreto, tranquilo, que habla con suavidad y tiene aspecto de persona eficiente. En el trato cercano con la prensa, va al grano, se deja fotografiar, expone su mensaje con claridad y brevedad, responde todas las preguntas y distribuye tareas entre sus subordinados. Las señas de identidad de la fundación, como las del hombre que la creó, parecen ser una suma discreción, una labor callada y constante.

“La Fundación Didier Drogba empezó a funcionar en el año 2007 de manera informal, con actividades organizadas por el futbolista implicando a sus amigos del fútbol”, explica Tanoh. “La estructura se creó en el año 2009. Todo comenzó con la avalancha humana durante el partido que enfrentó a Malaui y Costa de Marfil en el estadio Félix Houphouët Boigny, en Abiyán, y que acabó con un centenar de muertos. Las condiciones de los hospitales estremecieron a Didier. Especialmente en lo que se refiere a los niños. Él ya se ocupaba de un niño con leucemia que recibe tratamiento en Suiza, pero esta experiencia hizo que se decidiera a contribuir en la mejora de la sanidad en su país”.

Didier Drogba ha apostado por la construcción de hospitales y campañas específicas como las que intentan mejorar la respuesta a enfermedades como la malaria o la detección de otro tipo de problemas de salud

Didier Drogba ha apostado por la construcción de hospitales y campañas específicas como las que intentan mejorar la respuesta a enfermedades como la malaria o la detección de otro tipo de problemas de salud, como las cardiopatías. En el primer caso, su primer hospital se inauguró en abril del año pasado en un barrio humilde de Abiyán y ya ha manifestado su intención de construir otros cuatro, que se situarían en San Pedro, Man, Korhogo y Yamusukro. También participa en campañas como la anteriormente mencionada Unidos contra la malaria y en el 11 contra el ébola, que se desarrolló en 2014 y en el que forma equipo con Cristiano Ronaldo, Gérard Piqué o Neymar. Menos mediático es el proyecto que lleva adelante con Heart Fund, que pone a disposición de la población marfileña una clínica móvil para la detección de problemas cardiovasculares y la formación de personal médico para esta tarea.

La educación constituye la segunda área de especialización de la Fundación Drogba. Les kits du coeur han conseguido equipar a más de 5.000 escolares de 19 centros para niños en situación vulnerable o sin recursos en el área de Dabou, Grand Lahou. También contribuye al proyecto Un libro para todos, iniciado por la guionista Marguerite Abouet, autora del famoso cómic Aya de Yopougon, y que provee las bibliotecas de Abiyán. Otros proyectos formativos son las unidades móviles de alfabetización de mujeres y la renovación de dos terrenos de baloncesto en el barrio de Yopougon, en Abiyán, con un proyecto de entrenamiento de jóvenes y de promoción de los hábitos de vida saludables en el que colaboran la NBA, la oenegé togolesa LYSD y la Organización Internacional para las Migraciones. La construcción de escuelas para la alfabetización y la formación en oficios agrícolas, la lucha contra el trabajo infantil, el montaje de una planta de transformación de mandioca, el aprovisionamiento de comedores escolares, la dotación de bolsas de estudios para niños superdotados y un proyecto de paz y cohesión social en República Centroafricana completan el retrato de los intereses y la actividades de la Fundación Didier Drogba. La educación también se liga a la innovación tecnológica, con la colaboración con la tableta educativa Qelasy y la presencia de la organización en diferentes eventos punteros del sector, como los organizados por la Fundación de Bill Clinton.

“Los proyectos se financian con los fondos de la fundación, con el dinero de la publicidad y la autobiografía de Didier Drogba”, precisa Tanoh. “También con las galas que organiza en Londres desde el año 2009. En 2014 trabajamos con el Banco Africano de Desarrollo. El año anterior, con la ONU. Mantenemos múltiples partenariados técnicos. Drogba tiene un buen nombre, una buena reputación y se pueden maximizar proyectos gracias a eso. Ésta es una fundación panafricana, además, con proyectos en Chad, República Centroafricana y aquí, Costa de Marfil”, continúa.

En el país funcionan otras fundaciones, como la de un compañero de Drogba, Salomon Kalou, que trabaja en diálisis en Buaké, en el norte del país. La responsabilidad social corporativa es una cuestión muy presente en la visión y la carrera de Drogba. “Ha recibido mucho de la vida, tanto que quiere también llegar a otros y contribuir a la mejora de su país”, señala Tanoh. Lo hizo en los años más duros de la historia reciente de Costa de Marfil, en los que se comprometió con la reconciliación con acciones concretas, como la presentación de su Balón de Oro Africano de 2007 en Buaké, cuando era territorio ocupado por la rebelión. Figuró en la revista Time en 2010 como una de las personas más influyentes del año. Es Embajador de la ONU para la Paz.

Drogba ha continuado ampliando el círculo de amigos influyentes y comprometidos por Turquía, Inglaterra, China y Canadá, ligas donde es respetado y querido y donde se ha granjeado el afecto de aficionados, compañeros y rivales.

“Ahora queremos aprovechar para relanzar sus proyectos pero abriéndonos a la participación como socios de todas esas personas”, concluye Tanoh. “También queremos contar con el apoyo de los españoles”.