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El periodismo portugués, en peligro de extinción

Las crisis de Angola y de los bancos se ceban en las empresas de comunicación

El periodismo portugués es un animal en peligro de extinción; quedan 5.621 profesionales pero mañana serán varios cientos menos. Entre 2007 y 2014, el censo de los periodistas en servicio bajó de 6.839 a 5.621, un 17,8% inferior.

En estos años de troika, pre y postroika, ha habido despidos en los principales diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión, aparte de las bajas voluntarias; aún así, la adaptación a los tiempos (malos) no ha acabado. Dos de los principales grupos de comunicación, Newshold y Controlinveste, están en manos de inversores angoleños que, con la crisis de su país (el barril de petróleo por los suelos), han desistido de seguir perdiendo dinero en sus aventuras portuguesas. En el caso de Álvaro Sobrinho, dueño del semanario Sol y el diario I, ya ha anunciado el despido de más de cien periodistas, dos tercios de su plantilla. Los 60 que sigan —renunciando a sus derechos de antigüedad— deberán mantener los dos periódicos como si nada hubiera pasado.

Otro angoleño, António Mosquito, se hizo cargo de Controlinveste, donde el principal acreedor es el banco BCP. Los despidos de 2009 y de hace un año se han revelado insuficientes para seguir sin nuevas medidas de recortes en sus medios Diario de Noticias, Jornal de Noticias, el deportivo O Jogo y la cadena de radio TSF. También el Diario Económico, del grupo Ongoing, está a la busca de un comprador que se haga cargo de la deuda, aunque de momento todo lo tiene embargado el fisco. Tampoco escapa de los despidos el diario Público, del grupo Sonae, su segunda reducción de personal después de la de 2008; ni Imprensa, del ex primer ministro Pinto Balsemão, que agrupa a la cadena de televisión SIC y el semanario Expresso, entre otros medios.

En Portugal, a diferencia de España, todos los medios cobran por el acceso a sus versiones digitales. Y han optado por volcar a la pantalla lo que ya va en papel. La única iniciativa periodística nacida en, por y para el mundo virtual ha sido el Observador. Ya se ha hecho con un sitio destacado en los móviles del país, pero le falta lo más difícil: cuadrar los números.