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lo que hay que ver

Luces y sombras del Internet ilegal

¿Es la Deep Web tan malvada como parece? Un documental se introduce en las profundidades de la red para desentrañar sus mitos

El último trabajo de Alex Winter, el documental Deep Web, comienza con la voz de uno de los más famosos ciberpunks británicos, Amir Taaki, lanzando consignas libertarias:

“Los fascistas tienen los recursos, nosotros la imaginación. Estamos en una era tecnológica y desarrollamos las herramientas para recuperar la soberanía. Cuando hacemos un fuck you al sistema, rompemos con ese dominio. Es hora de que la clase tecnológica recupere el poder”.

Deep Web fue pensado originalmente como documental para explorar esa zona oculta de internet llamada DarkNet. La Deep Web es cientos de veces más extensa que la superficie (nuestro internet) y representa todo el contenido no indexado de la red. Se accede mediante un software llamado Tor. El anonimato que ofrece este lado oscuro hace que quien habita la DarkNet (la zona de más privacidad de la Deep Web) sean gentes de todo tipo. El documental tiene dos partes bien diferenciadas, por un lado se centra en explicar qué es Silk Road y el tipo de comunidad que se creó a partir de esos foros. Keanu Reeves, reconocido defensor del uso de las bitcoins, es el encargado de poner la voz en off en esta primera parte en la que además se cuenta con el testimonio de ciber-encriptadores, anarquistas digitales y el FBI. Hay que destacar la figura de Andy Greenberg, el periodista de Forbes que llegó a entrevistar digitalmente a Dread Pirate Roberts, dueños de Silk Road. La segunda parte es la dedicada a narrar el proceso de detención y juicio de DPT/Ross Ulbricht y las irregularidades que se han sucedido en el desarrollo del mismo. Pero vayamos por partes:

¿El gran mercado de la delincuencia?

Silk Road es un mercado clandestino de intercambio de bienes muy sofisticado, donde se pueden encontrar artículos de todo tipo, desde tecnología a estupefacientes. ¿Cómo llegó Silk Road a facturar 1.2 billones en tan solo un año? El éxito se lo garantizó la combinación entre Tor y Bitcoin, la moneda generada por tecnología que usa código encriptado para crear una divisa de cambio digital. Lo que convierte a bitcoin en una moneda tan atractiva es que es perfectamente anónima y facilita la compra sin revelar la identidad. De esta forma bitcoin ofrecía a Silk Road anonimato y una circulación fuera de control de bancos y gobiernos. Uno de los puntos fuertes del documental es el hecho de intentar ir más allá del bien y del mal, ahondar en la idea que Silk Road es más que un espacio para la delincuencia y la circulación de drogas. Como bien ponen de manifiesto los diferentes protagonistas, es fascinante comprobar la comunidad pensante que se generó a partir de los foros de Silk Road y del uso de la moneda digital. No se trata tanto de destruir la ley, sino de construirla. En Deep Web se habla de un cambio de paradigma donde no serían los gobiernos los que estarían creando códigos encriptados para intervenir las comunicaciones, sino los propios usuarios los que generarían ese espacio de privacidad y lo entregarían gratuitamente a los demás usuarios.

El periodista de Forbes Andy Greenberg también hace hincapié en esta idea; lo importante de Silk Road no es tanto el hecho de que se vendan sustancias ilegales como la declaración política que hay detrás. El tema de la venta de estupefacientes generó importantes debates en torno a la guerra contra las drogas. Neil Franklin otra voz importante en el documental y director de LEAP, asociación de policías a favor de la legalización de las drogas, llegó a darse cuenta de que la prohibición era contraproducente para la seguridad pública. La asociación que él representa cree que trasladar la venta de drogas, de las esquinas a lo digital, conllevaría un fuerte descenso de asesinatos y tiroteos.

El interés de Greenberg, fascinado por la comunidad que se había generado, le llevo a solicitar a los cabecillas de Silk Road, Dread Pirate Roberts, una entrevista. Compartiendo tratados económicos y filosóficos, se convirtieron en uno de los colectivos más influyentes. Tras un año intentando convencerle, uno de ellos accedió a hablar con él por mensaje. En estos intercambios DPR le hace partícipe de su agenda política, se ve como un libertario radical, administrador de una comunidad digital anarquista fuera del alcance del poder y control estatal. Se trata de defender nuestros derechos dice, y Silk Road es el vehículo para ello.

El fin de Silk Road, ¿también fue ilegal?

Desde el nacimiento de Silk Road, los agentes de las agencias nacionales han estado dentro, infiltrados, siguiendo el rastro de los administradores y de los usuarios del mercado. Para cerrarla han interceptado mensajes, han usado sus propios códigos encriptados y, evidentemente, han usado hackers. Gracias a unos mensajes cruzados en los foros y unos envíos interceptados tras dos años de persecución, detuvieron a Ross Ulbricht como el hombre detrás del pseudónimo de DPR. La paradoja de la detención de Ulbricht reside en los métodos usados para llevar a cabo el encarcelamiento y cierre Silk Road. ¿Hackeó el FBI los servidores islandeses sin una orden judicial incurriendo en un delito? Y no solo eso, las agencias estatales, como señala el abogado de Ulbricht, pueden haber violado la cuarta enmienda de la constitución para encarcelarlo.

El FBI lo niega, pero la sospecha planea a lo largo de todo el documental. La familia de Ulbricht también declara lo injusto del proceso, pues solamente se ha escuchado el relato de los hechos por parte de la fiscalía: todas las pruebas presentadas por la defensa fueron desestimadas así como los testigos. Finalmente, este año, Ross Ulbricht fue acusado de siete delitos diferentes y condenado a cadena perpetua, sin posibilidad de revisión de la condena.

Pero esto no ha terminado. Toda esta comunidad de ciberpunks y critpto-anarquistas surgidos en Silk Road y al abrigo de la Deep Web, están tratando de cambiar la forma en la que funciona y nos relacionamos en Internet. Como señalan a lo largo del metraje, una vida observada no es una vida completamente libre. La zona de privacidad es un valor esencial humano y la tecnología puede tanto habilitar como deshabilitar ese espacio. Según ellos mismos:

Algún día podremos ser un faro de esperanza para los oprimidos del mundo igual que lo fuimos para aquellos que han encontrado en Silk Road un refugio. ¿Pasará del día a la noche? No. ¿Pasará en una vida? No lo sé. ¿Vale la pena pelear por eso hasta el último aliento? Por supuesto. Una vez que vislumbras lo que es posible, ¿cómo podrías hacer lo contrario?"

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