Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Un llamamiento a nuestros líderes

La crisis de los refugiados marca el presente y el futuro de Europa. Trece diarios se unen para exigir medidas con las que afrontar la tragedia

Una pancarta da la bienvenida a los refugiados durante un partido de fútbol en Alemania. AP

Europa se enfrenta a la peor crisis de refugiados que ha presenciado el mundo desde la II Guerra Mundial. En el quinto año del conflicto sirio, cada vez son más las personas desplazadas que llegan a nuestro continente en busca de protección y ayuda. Y cada vez son más las que mueren en su intento desesperado de huir de la guerra y la persecución. Sin embargo, a medida que pasan los meses, vemos que Europa no ha hecho lo suficiente, y lo ha hecho demasiado tarde. La catástrofe que estamos viviendo afecta a los refugiados, pero la falta de decisión ha dejado al descubierto además una grave crisis política.

A pesar de nuestro turbulento pasado, Europa debe demostrar hoy que es un continente unido, construido sobre los principios de solidaridad, igualdad y libertad.

El 14 de septiembre, los ministros de los Estados miembros de la UE se reunirán en Bruselas para buscar soluciones negociadas a la crisis. Hoy, los principales periódicos de Europa hacen un llamamiento común a nuestros dirigentes para que aprovechen esta oportunidad y tomen medidas decisivas que permitan afrontar esta tragedia humana y evitar que se pierdan más vidas.

Exigimos a nuestros líderes políticos:

—Que establezcan métodos sencillos, seguros y prácticos que permitan a los refugiados pedir asilo en Europa sin necesidad de arriesgar sus vidas para venir. Esa es la mejor manera de acabar con el tráfico de personas y reducir el número de víctimas.

—Que den muestras de solidaridad hacia los países limítrofes con la Unión Europea, la primera escala a la que llegan los refugiados y migrantes, mediante la financiación y organización de un sistema de acogida seguro, digno y coordinado a las puertas de Europa, en el que se incluya una evaluación rápida e imparcial de las solicitudes de asilo.

—Que suspendan el acuerdo de Dublín, por el que se obliga a los solicitantes de asilo a volver a su lugar de entrada, mientras continúen llegando a Europa tales cantidades de refugiados.

—Que apoyen un reparto más justo de los refugiados entre los Estados miembros de la UE. Todos los países europeos deben participar en un programa de asentamiento de refugiados mucho más ambicioso que los que hemos visto hasta ahora. El Alto Comisario de la ONU para los Refugiados, António Guterres, ha sugerido que Europa se haga cargo de 200.000 personas. Esa cifra debe ser el punto de partida de cualquier discusión.

—Que incrementen la ayuda financiera y humanitaria a las naciones de Oriente Próximo afectadas por el conflicto sirio. El paquete de ayuda no solo debe cubrir las necesidades inmediatas de alimentos, agua y suministros médicos, sino garantizar que Europa se compromete a ayudar a reconstruir las comunidades locales a largo plazo y, por consiguiente, a ofrecer a las poblaciones de la región la esperanza y la oportunidad de tener un futuro mejor y más seguro en sus propios países.

—Que presionen más a otros actores internacionales fundamentales, como Irán, Rusia, Arabia Saudí, Turquía y Estados Unidos, para que hagan el máximo esfuerzo con el fin de reunir a las partes del conflicto sirio en unas negociaciones de paz dirigidas por Naciones Unidas.

Nuestros dirigentes deben ser valientes y lúcidos para superar esta prueba a la que se enfrenta nuestra civilización europea común. Debemos actuar, y debemos actuar ya.

Suscriben este editorial:

EL PAÍS, España; Die Zeit, Alemania; La Repubblica, Italia; Libération, Francia; The Independent, Reino Unido; i, Reino Unido; Kathimerini, Grecia; Népszabadság, Hungría; Denník N, Eslovaquia; Gazeta Wyborcza, Polonia; Aftonbladet, Suecia; Information, Dinamarca; Morgenbladet, Noruega.

 

Más información