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Adiós al fuego

Las altas temperaturas no invitan a entregarse al horno y los fogones, pero con algo de imaginación se puede comer igual de rico, sano y fresco

Estas cinco sencillas propuestas lo demuestran

Ensalada de garbanzos, sardinas y pimiento asado. pulsa en la foto
Ensalada de garbanzos, sardinas y pimiento asado.

Raquel Bernácer, dietista, nutricionista y autora del blog alimentarte.net, confirma que “ingredientes como hortalizas y frutas, legumbres ya cocidas, conservas, pan, lácteos o frutos secos” pueden combinarse para ofrecer platos ricos y sanos sin tener que encender el fuego. No se trata de practicar el crudivorismo –una corriente que Bernácer considera “no exenta de riesgos, puesto que se puede provocar déficits nutricionales”–, sino de preparar los platos ligeros, sencillos y frescos utilizando recursos ya cocinados y fáciles de encontrar en el mercado.

Según Bernácer, un bocadillo bien equilibrado también puede sustituir ocasionalmente a una comida. “Hay que escoger un pan de calidad, mejor si es integral, y poner una buena base de vegetales, a la que añadir alguna fuente de proteína y una grasa saludable”. Raúl Martín, de la bocadillería madrileña Crumb, sugiere algunos productos de temporada que pueden constituir un buen relleno: “El pepino marinado con soja y unas pepitas de sésamo está muy rico. Igual que un tartar de atún con mantequilla derretida sobre pan tostado. Y a ver quién se resiste a una capa de salmorejo con jamón o lomo”.

Daniele Rossi, miembro del movimiento slow food y copropietario del bistrot vegetariano Rasoterra, se declara devoto de las sopas frías, especialmente del ajoblanco: “Nosotros le añadimos un poco de ajo negro fermentado y fruta de temporada para el toque de acidez”.

Las conservas y las legumbres cocidas que proponía la experta en nutrición constituyen igualmente una buena base que nunca debería faltar en la despensa. Rossi recomienda las conservas de marisco con algas de Porto Muiños o el peix sec (pez seco) de Formentera, al que considera “capaz de convertir en plato gastronómico hasta una ensalada de lechuga iceberg”.

Las altas temperaturas estivales aumentan el riesgo de deshidratación, un tema al que hay que prestar especial atención si se practica ejercicio físico. Bernácer hace hincapié en que “beber agua es la mejor forma de hidratarse”, aunque los alimentos con mayor contenido de líquido como verduras, frutas y hortalizas también ayudan. “Podríamos hablar de beber comida en forma de sopas frías, batidos o zumos naturales; y masticar agua con ensaladas de vegetales y macedonias o piezas enteras de fruta fresca”.

elpaissemanal@elpais.es

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