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¿Le gustaría secuenciar el genoma de su hijo?

Dos hospitales de Boston secuenciarán el genoma de 240 bebés como parte de un estudio para determinar las consecuencias de disponer de esta información desde el nacimiento

ADN purificado, bajo una luz ultravioleta.

De manera rutinaria, cada vez que un bebé nace en España se le somete a una batería de pruebas médicas para determinar su estado de salud. Ahora bien, imagine que acaba de tener un hijo y que su médico le ofrece la posibilidad de secuenciar el genoma del recién nacido. La secuenciación supondría realizar un mapa genético que revelaría la presencia de enfermedades infantiles hereditarias difíciles de detectar pero también la propensión del bebé a padecer otras enfermedades de origen genético en el futuro. ¿Querría usted tener esa información? ¿Cómo cree que el conocer esos datos afectaría la vida de su hijo? ¿Sería usted más proclive a sobreprotegerle ante ciertos riesgos? ¿Revelaría el contenido de este informe a su hijo en el futuro?

A estas y muchas otras preguntas se enfrentarán los padres de 240 bebés nacidos en dos hospitales de Boston quienes se han ofrecido como voluntarios para recibir este mapa genético de sus bebés como parte de un estudio llamado BabySeq Project. Tanto los padres como los pediatras recibirán un informe que analizará la presencia de 1.700 enfermedades infantiles con causas genéticas. Algunas de estas enfermedades son curables o, al menos, tratables, y otras no. Para el estudio, no se facilitará información sobre enfermedades que se desarrollan en la madurez, como el alzhéimer o el cáncer de mama.

Los investigadores harán un seguimiento anual a los bebés hasta que lleguen a la adolescencia

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el verdadero objetivo del estudio no es el de detectar y tratar enfermedades en los recién nacidos. Es más, podría ocurrir que ninguno de los bebés tuviera ningún tipo de patología importante dado lo reducido de la muestra y lo poco frecuentes que son las enfermedades infantiles con causas genéticas. Realmente lo que se pretende comprobar es cómo va a influir el hecho de tener su información genética disponible desde el momento de su nacimiento en la vida de estos bebés, tanto en su salud como en sus relaciones familiares y otros aspectos psicosociales. También permitirá sacar conclusiones en cuestiones más prácticas como, por ejemplo, si hay riesgo de que las aseguradoras privadas discriminen a ciertas personas basándose en su condición genética o si los médicos serán más propensos a realizar tratamientos basándose en esta información y si estos realmente mejorarán su salud.

Actualmente, tanto en Estados Unidos como en España, se acepta con normalidad que a todos los recién nacidos se les practiquen pruebas clínicas tales como la prueba del talón, que sirve para detectar precozmente enfermedades metabólicas congénitas. Esta es realizada a todos los niños, incluso a los aparentemente sanos, puesto que algunas enfermedades no presentan ningún síntoma aparente tras el nacimiento pero pueden causar serios problemas de salud en los primeros meses de vida.

Los padres y los pediatras recibirán un informe que analizará la presencia de 1.700 enfermedades infantiles con causas genéticas

Sin embargo, la secuenciación genética de los recién nacidos se presenta mucho más controvertida. Según Caroline Weipert, gestora del BabySeq Project y Consejera Genética en el Hospital Brigham and Women’s de Boston, “la secuenciación genómica puede proveer a los médicos con información sobre un rango mucho más amplio de enfermedades infantiles que otras pruebas disponibles actualmente”. Sin embargo, reconoce, “puede que algunas de las enfermedades no sean prevenibles ni tratables y en algunos casos los médicos ni si quiera las entienden por completo. Actualmente apenas existen estudios centrados en cómo reaccionan los médicos a la secuenciación genética de los recién nacidos. Nosotros pretendemos explorar los impactos potenciales – positivos y negativos – de facilitar la información genómica de recién nacidos a las familias y a sus médicos”.

El estudio incluirá a 120 bebés sanos nacidos en el Hospital Brigham and Women’s y a otros 120 de la unidad pediátrica del Boston Children´s Hospital. Además, se seguirá el desarrollo de otros 240 niños de ambos hospitales a los que no se les realizará la secuenciación y que actuarán como grupo de control. Los participantes serán sometidos a una serie de cuestionarios, realizados antes de llevar a cabo la secuenciación, justo después de recibir el informe de la misma y a los diez meses de haberlo recibido. Posteriormente, los investigadores harán un seguimiento anual a los bebés hasta que lleguen a la adolescencia. Los pediatras también serán evaluados para conocer sus actitudes y percepción acerca de la utilidad de la secuenciación genética en el nacimiento, así como para determinar la influencia que haya tenido en sus decisiones médicas el disponer dichas información. Finalmente, se estudiarán los historiales médicos de todos los niños para determinar si el grupo ha salido beneficiado o perjudicado con el experimento.

Pretendemos explorar los impactos potenciales – positivos y negativos – de facilitar la información genómica de recién nacidos a las familias y a sus médicos”

Si bien aún falta bastante tiempo para que la secuenciación genética de los recién nacidos sea algo común, los responsables de BabySeq prevén un aumento significativo de este tipo de estudios en un futuro próximo. Según Weipert, “aún es difícil saber cuál será el futuro de la secuenciación genómica de los recién nacidos pero esperamos que comience a ser mucho más común en la población general”. De cara a un futuro en el que todo ser humano tenga su mapa genético disponible desde el nacimiento sus expectativas son positivas, aunque con ciertas reservas: “Esperamos que la secuenciación en recién nacidos permita un modelo sanitario mucho más personalizado y preventivo. Sin embargo, tenemos claro que es necesaria una investigación cuidadosa para determinar las consecuencias a nivel médico y económico de un modelo de salud pediátrica basado en la secuenciación genómica antes de pensar en implementarlo de manera más amplia”, concluye.

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