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Ir de cañas

En 2015 el señalado como número uno para irse de cañas ha sido Dani Rovira. Que el favorito sea un cómico sugiere una lectura inmediata: sentimos una gran urgencia de alegrías

Dani Rovira.
Dani Rovira. Getty Images

La asociación Cerveceros de España encarga una encuesta anual para averiguar cuál es la compañía preferida por los españoles para ir de cañas. El calado sociológico de los resultados no es desdeñable: los elegidos suelen encerrar valores que la ciudadanía admira de un modo particular y, entre ellos, siempre se cuela un estado de ánimo colectivo. En 2015 el señalado como número uno ha sido Dani Rovira, seguido de Felipe VI y Rafa Nadal. Que el favorito sea un cómico tan extraordinario sugiere una lectura inmediata: sentimos una gran urgencia de alegrías y Rovira es de los que más nos alegran la vida.

Durante años esa encuesta distinguió a José Antonio Labordeta como uno de los más deseados —en Aragón, el más deseado— para ir de cañas. Resulta revelador que Dani Rovira se descubra como uno de los más ilustres devotos de la figura de Labordeta. En una reciente entrevista con Ana Pastor celebró la superioridad moral del cantante y escritor e insinuó que ojalá en el Congreso hubiera 300 políticos de la bondad y decencia de Labordeta.

Es estupendo que un joven de 34 años, que no había nacido cuando estalló el Canto a la libertad, confiese esa adicción por alguien de la edad de su abuelo, al que no conoció personalmente y que no forma parte de las referencias más obvias que se le sospecharían. Y traza una bonita simetría que a muchos españoles les haya gustado visualizarse con ambos tomando cañas. La bondad, la decencia y la alegría parecen crear complicidades secretas que cruzan el tiempo, derriban los estereotipos y llegan muy al fondo de la gente.