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Ecclestone paga 74 millones para evitar ser juzgado por soborno y corrupción

El dueño de la fórmula 1 llega a un acuerdo con la fiscalía de Múnich para terminar con el juicio

Bernie Ecclestone, en los juzgados de Múnich a principios de julio.
Bernie Ecclestone, en los juzgados de Múnich a principios de julio.

“El dinero no apesta” reza el refrán popular. Pero en el caso de Bernie Ecclestone, el poderoso y multimillonario patrón de la fórmula 1, el dinero apesta mucho y tiene también la rara virtud de servir para evitar una larga estancia en la cárcel. El juicio por soborno y corrupción contra el poderoso jefe de la F-1, que debía culminar el 14 de septiembre, con toda probabilidad llegará a su fin este martes de forma inesperada gracias a su fortuna. Durante una reunión celebrada el martes pasado entre los abogados de Ecclestone y representantes de la fiscalía se fraguó un acuerdo que hará posible que el multimillonario británico evite el juicio y los 10 años de cárcel a los que habría sido condenado en caso de ser declarado culpable. La libertad, eso sí, le costará 100 millones de dólares (poco más de 74 millones de euros).

El pasado 24 de abril el magnate de los bólidos se declaró, ante un juez de Múnich, inocente de los delitos de soborno e incitación a la corrupción que le imputó la fiscalía bávara y prometió que a lo largo del juicio que se iniciaba ese día agotaría todos los recursos que le da el dinero y la astucia de sus abogados para demostrar su inocencia. Pero ahora parece que sus explicaciones no se van a escuchar tras el pago de la cuantiosa suma que termina con el proceso judicial.

“Es posible que haya un acuerdo", reveló el viernes pasado una portavoz del tribunal de Múnich al confirmar que la Corte le había dicho a los testigos que tenían que declarar este martes que no era necesario que se presentaran. "Ha habido conversaciones adicionales entre la fiscalía general, los abogados de la defensa y el tribunal, y es posible que la semana que viene se llegue a un acuerdo para cerrar el caso”, añadía.

El periódico Süddeutsche Zeitung ha sido más preciso. En su edición del sábado señaló que el acuerdo sellado por los abogados tenía un precio inédito en la historia de la justicia germana. “El británico paga 100 millones de dólares, casi 75 millones de euros. A cambio, los fiscales dejan caer todas las acusaciones en el juicio por sobornos”, anunció el medio.

Para asegurar el acuerdo alcanzado por sus abogados, Ecclestone viajó el viernes a Múnich con el objetivo de ratificar la onerosa compra de su libertad, un negocio que no le arruinará -su fortuna supera los 4.000 millones de dólares, según Forbes-, pero que le garantiza recuperar su negocio en el deporte del motor.

“Eso no tiene sentido”, dijo Ecclestone en abril pasado cuando le preguntaron por la posibilidad de llegar a un acuerdo económico con la fiscalía de Múnich para comprar su libertad a golpe de talonario. “No quiero comprar mi libertad. ¿Por qué querría llegar a un acuerdo? Yo diré la verdad sobre lo que ocurrió y así ellos podrán juzgar lo que crean conveniente”.

La verdad de Ecclestone era simple y casi tan transparente como la gasolina. El poderoso zar de la fórmula 1 fue acusado de pagar un millonario soborno al ex alto ejecutivo del banco público Bayern LB, Gerhard Gribkowsky, quien cumple una pena de cárcel de ocho años y seis meses. Pero Ecclestone dijo que el exbanquero había mentido y justificó el pago del soborno de 44 millones de dólares como parte de una poco disimulada extorsión. "Tenía miedo de que el banquero me denunciara ante las autoridades fiscales británicas como parte de una extorsión. Estaba claro, él quería dinero”, afirmó Ecclestone en su declaración leída por su abogado en alemán.

Ecclestone y Gribkowsky se conocieron cuando el banco alemán buscaba un camino para desprenderse de su participación mayoritaria en la fórmula 1, que había obtenido tras la quiebra del multimillonario Leo Kirch, cuyo imperio mediático participaba en el negocio con unos 1.500 millones de euros. Gribkowsky era responsable del control de riegos del banco y su tarea era obtener el mejor precio por la venta de los derechos.

Aunque la ley alemana permite un acuerdo de pago a una parte involucrada, el monto del acuerdo negociado por los abogados y los fiscales ha causado estupor en el país y ha sido calificado por un influyente editorialista del Süddeutsche Zeitung como una farsa que ha convertido al tribunal bávaro en una ominosa “lavandería jurídica”. “La cláusula que permite que se puedan negociar los juicios entre la acusación, la defensa, el acusado y el tribunal es un número bastante perverso ya de por sí. ¿Por qué? Porque la verdad y la justicia no se comercian como artículos de consumo”, denunció Heribert Prantl. “Pero lo que ahora es impulsado en el proceso penal en contra de Ecclestone, no es solo un poco perverso, es la perversión de la perversidad”.

En el pasado varios alemanes prominentes utilizaron la famosa cláusula para comprar sus respetivas libertades o evitar juicios engorrosos. El más famoso de todos Helmut Kohl, quien pagó 300.000 marcos alemanes para acabar con una investigación iniciada por la fiscalía que deseaba, en 2001, determinar la responsabilidad del excanciller en un oscuro escándalo de donaciones ilegales. La Fiscalía alemana también congeló una investigación contra Karl Theodor zu Guttenberg, exministro de Defensa, quien pagó 20.000 euros para evitar sentarse ante un juez y responder a más de 200 acusaciones civiles que acusaban al expolítico de plagio. El exjefe del Deutsche Bank, Josef Ackermann, pagó 3,2 millones de euros para evitar un juicio sobre corrupción.