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CARTAS AL DIRECTOR

La fe de Benedicto XVI

Hace unos días, el papa Benedicto XVI, sorpresivamente, anunció que el próximo 28 de febrero, a las ocho de la tarde, presentará su renuncia a jefe de la Iglesia católica. Adujo, fundamentalmente, problemas de salud para continuar con su labor. Los medios de comunicación resaltaron que, asimismo, debieron influir en su decisión las intrigas vaticana (caso Vatileaks), los casos de pederastia y el tema de su mayordomo Paolo Gabriele. Creo que merecen destacarse, también, sus discrepancias con su antecesor Juan Pablo II, que en 1999 dijo que “el infierno es un estado de ánimo”, mientras Benedicto XVI, en abril de 2007, lo corrigió recalcando que “el infierno existe y es eterno”. Posteriormente, en 2011, al referirse al purgatorio sostiene que “no es un lugar del espacio, pero sí un fuego interior que purifica el alma del pecado”. Creó una comisión para dictaminar sobre el purgatorio y otra para cambiar la doctrina sobre el limbo. Todos estos vaivenes pudieron cambiar sus convicciones y por ello decidió retirarse a un monasterio para reflexionar y escribir. Con el máximo respeto para la Iglesia, estimo que no es descabellado descartar la hipótesis de una pérdida de fe como causa de su renuncia.— Juan Lois Mosquera.

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