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EL COLOMBIANO

FARC, contra toda evidencia

Los colombianos tendremos que armarnos de paciencia y no agotar nuestro límite de indignación

Si hay un punto en el que coinciden todos los que van a participar en el proceso de paz (...) es que este estará plagado de dificultades.

Ya el presidente Juan Manuel Santos pidió a los colombianos que tuviéramos “paciencia, fortaleza y templanza” ante los ataques terroristas de las FARC, que con toda probabilidad tendrán ya preparados en su sangrienta lista de tareas pendientes, para ablandar a su contraparte y amedrentar a la opinión pública.

Pero también tendremos que armarnos de paciencia y no agotar nuestro límite de indignación, para resistir la desfachatez que rebosan las declaraciones insultantes de los jefes guerrilleros.

A esto, se suma el cinismo más recalcitrante del discurso leninista, la mentira abierta y sin sonrojo, la negación desvergonzada de todas las evidencias, y la esquizofrenia propia de quienes (...) quieren aparecer ahora como (...) perseguidos por “fuerzas fascistas”.

Si las FARC “no tienen nada qué ver con el narcotráfico”, ¿por qué el punto 4 del “Acuerdo general para la terminación del conflicto”, que trata precisamente sobre tamaño problema? Si las FARC “no tienen personas secuestradas”, ¿quién responde a los cientos de familias que tienen seres queridos desaparecidos hace años, incluso décadas?

En otras ocasiones, el presidente Santos ha mostrado que se amilana ante grandes demostraciones de fuerza (...). Si ya inició este camino, deberá mantener el temple y la decisión de soportar lo que tenga que soportar. Tanto para mantener el proceso, como para reconducirlo si se sale de cauce, o acabarlo si la burla se hace, una vez más, patente.

Medellín, 7 de septiembre12.

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