CARTAS AL DIRECTOR

Ferlosio y los toros

Ante la reciente filípica de Rafael Sánchez Ferlosio, que ha sorprendido a los aficionados franceses, me permito exponerle algunas consideraciones.

El Sr. Sánchez Ferlosio no parece tener muy claro el concepto de patrimonio inmaterial tal como lo define la Unesco, promoviendo la diversidad contra la globalización: cualquier rito o ceremonia son respetables si un grupo humano adhiere a ellos, siempre que se conformen con la declaración universal de los derechos humanos.

Es cierto que el toro es herido y matado en la plaza, pero creemos que supera el dolor con su lucha. Las reses llevadas al matadero por su parte sufren un enorme estrés y no gozan como él de cuatro años de libertad en las dehesas.

Contrariamente a lo que afirma el Sr. Sánchez Ferlosio las autoridades en varios momentos miraron con recelo una fiesta que podía desencadenar algarabía popular. También es reductor pretender que es una exaltación exclusiva de la virilidad. Muchos han vislumbrado que en la conjunción entre el toro y el torero había una ambigüedad sexual. Y el “ahí queda eso” del desplante o del remate es un modo metafórico, lleno de garbo, de conjurar lo efímero de la vida y del arte.— François Zumbiehl.