CARTAS AL DIRECTOR

Muerte digna

El proyecto de Ley Estatal de Muerte Digna se ha ido al garete y como tantas otras veces otros decidirán nuestra manera de morir. Otra vez la autonomía de las persona se pone en duda. No dejan que seamos nosotros los que decidamos sobre como queremos morir según nuestros valores, nuestras creencias, nuestro proyecto de vida.

Los diputados deberían legislar para aumentar la libertad de elección sobre asuntos eminentemente personales, no hay nada más personal que la muerte.

Es necesario legislar para que aumenten las libertades ciudadanas y crear personas que sean autónomas y responsables sobre sus acciones. Dejar estas decisiones al buen criterio de los profesionales hace que cuando estos discrepen de nuestros valores, en la toma de decisiones predominaran los suyos, creando una fuente de conflictos y desencuentros.

Por otra parte, ordenar y legislar sobre estas situaciones da seguridad jurídica para ambas partes. Y que conste, que en la ley no se hablaba de eutanasia, sino de muerte digna y cada cual debe elegir cual es la forma más digna de morir.— Juan Carlos Delgado Antolín. Presidente de la Sociedad Madrileña de Ética Enfermera y su Junta Directiva.