Desubicados
Leo con estupor la siguiente noticia: “Una profesora de ballet recaló en la comisión de control de la CAM” (EL PAÍS, 11 de junio). No lo apruebo, en absoluto, sé que muchos ciudadanos pondrán el grito en el cielo y lo comprendo. Pero ahora les pido a todos un poco de empatía.
Como profesor de música llevo demasiados años observando y sufriendo el esperpento de que economistas, abogados e incluso algunos bachilleres sin más bagaje intelectual o artístico que el de los libros que por obligación debieron leer cuando estudiaron (en el caso de los que lo hicieron), manejen en nuestro país los destinos de la educación y la cultura en ayuntamientos, gobiernos autonómicos, e incluso ministerios. La mediocridad, el amiguismo, la desubicación, ¡qué grandes problemas!— Jaime Huertas Lozano.