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CARTAS AL DIRECTOR

Ciudadanos bajo sospecha

Curiosos gobernantes tenemos, que criminalizan al ciudadano para justificar cada hachazo, renunciando al control o la inspección. En lugar de reforzar la inspección fiscal se suben los impuestos directos e indirectos y se amnistía a los defraudadores. En lugar de vigilar el despilfarro se suprime el transporte gratuito para terapia a los enfermos crónicos en el medio rural. En lugar de reforzar la inspección laboral y controlar la abstinencia se reduce el sueldo a los funcionarios de baja. En lugar de controlar abusos con las recetas se hace pagar a los pensionistas. En lugar de vigilar el trabajo negro, el fraude con el subsidio de desempleo o la renta mínima de inserción se piensa en “reformar” el sistema para reducir prestaciones.

Y así todas. Como puede haber quien engañe, lo mejor será suprimir cualquier derecho, así no hay engaño. Amputar en vez de controlar. Todo, bajo el apagón estadístico de un Estado opaco que no nos da jamás datos que faciliten tales decisiones “racionalizadoras”.

Los súbditos estamos bajo sospecha: palo al débil y premio al poderoso. Que dejen de tomarnos el pelo, por favor.— Eduardo Ros Ibarra.