El corrosivo humor británico

La actuación de Ricky Gervais en los Globos de Oro no es ajena para muchos británicos.- La televisión y los teatros de Reino Unido son bastante a menudo escenario de chanzas que no todo el mundo acepta como una simple prueba de ironía

WALTER OPPENHEIMER Londres 18 ENE 2011 - 19:18 CET

Las bromas de mal gusto desgranadas por Ricky Gervais en Los Ángeles quizás hubieran sorprendido menos en Londres. La televisión y los teatros británicos son bastante a menudo escenario de chanzas que no todo el mundo acepta como una simple prueba de la tendencia británica a la ironía.

A la cabeza del mal gusto quizás estén los humoristas Billy Connolly y Frankie Boyle. En 2004, en uno de los puntales de la escena humorística londinense, el teatro Apollo de Hammersmith, el escocés Connolly, que luce perilla y bigote a lo Bufalo Hill, se reía de las tribulaciones de Ken Bingley, un inglés de Liverpool secuestrado por Al Qaeda. Cuando ya habían sido decapitados dos rehenes estadounidenses, Connoly se mofaba de las peticiones de clemencia de Bingley difundidas por Al Qaeda y bromeaba también acerca de su joven mujer tailandesa. Y contestaba con insultos los silbidos y los reproches de parte del público. Ken Bingley fue decapitado poco después.

No mucho mejor gusto expuso el año pasado Frankie Boyle, que en un show para Channel Four se reía del hijo discapacitado de la modelo Katie Price, Harvey, y llegó a decir que esta se había acabado casando con un boxeador para que la defendiera si Harvey intentaba violarla.

El famoso chef Gordon Ramsay, que siempre tiene una buena palabrota a mano, llamó "cerda" a una famosa presentadora australiana entrada en carnes en programa en Australia en junio de 2009, provocando tal reacción negativa que hasta el primer ministro, Kevin Rudd, le exigió disculpas.

Las alusiones directas a su gordura llevaron a un presentador de la BBC, Eamonn Holmes, a consultar con sus abogados para decidir si denunciaba al comediante Jon Culshaw por un programa de la BBC en julio del año pasado.

Y la antigua juez del programa "X Factor", Sharon Osbourne, le tiró un día un vaso de agua a su colega juez Louis Walsh en 2009 porque se había metido con ella y en otra ocasión persiguió fuera del escenario al comediante Patrick Kielty por reirse en directo de su hija Aimee, a quien describió como "la única chica de Hollywood que ha intentado adoptar padres africanos".

El chauvinista, homófobo y muy popular Jeremy Clarkson y su colega James May se metieron una vez en su programa sobre coches con la Iglesia católica por los abusos sexuales. A propósito de su opinión sobre un nuevo modelo de la marca Skoda, May dijo: "Y supongo que cada verano hay alguien que se lo lleva a algún lugar en el campo y toca donde no debe". "No, no, James", le interrumpió Clarkson, "ese es el Skoda Iglesia Católica", indignando al mismo tiempo a la Iglesia y a los Boy Scouts, que se dieron por aludidos.

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